Si algo caracteriza la historia de esa extraña isla mediterránea que es Malta, es su cultura Neolítica de los Templos.

Misteriosa, antigua como las que más, llena de preguntas por responder, la cultura de los Templos se desarrolló entre el 4.000 y el 2.500 años a. C., comenzando 1000 años después de que los primeros pobladores llegaran a la isla procedentes de Sicilia.

Un rico patrimonio arqueológico

Además de otros muchos motivos, una de las principales razones para visitar Malta es conocer su cultura prehistórica megalítica y visitar sus templos más emblemáticos, todos ellos Patrimonio de la Humanidad según la UNESCO.

Son varios los templos visitables (Tarxien, Gantigja…) pero uno de los más espectaculares es el de Hagar Qim, que junto con el cercano de Mandrja completa un complejo inigualable, no sólo por sus restos arqueológicos sino por la espléndida situación a orillas del mar.

El templo

Hagar Qim se trata de un templo megalítico de planta ovalada que se utilizó como lugar de culto. Algunas de sus piedras miden varios metros de altura y su estado de conservación es excelente.

Poco se sabe de las prácticas rituales que se llevaban a cabo en su interior, pero se han encontrado algunas de las más importantes estatuillas de diosas pertenecientes a esta cultura.

Hagar Qim, ¿dónde está?
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Se caracterizan sobre todo por su gordura, y aunque siempre se han identificado con mujeres, hoy en día esto se pone en duda, ya que son figuras asexuadas.

Hasta hace poco el templo estaba al aire libre, pero acaban de inaugurar una cubierta para protegerlo de la meteorología.

Bienvenido si así los restos se conservan mejor, pero es una pena porque entorpece la visión de la construcción megalítica.

La visita

La entrada cuesta 6 euros (4.5 reducida) en incluye la visita a los dos templos.

La ubicación es algo complicada, ya que los templos no se encuentran cerca de ninguna ciudad y hay que ir específicamente a ellos.

Se puede aprovechar la visita para conocer la cercana Gruta Azul, muy frecuentada por los turistas.

Hagar Qim

Pero sin duda merece la pena desplazarse hasta el sur de la isla para visitar el templo.