Puente de Rialto

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Siempre me han llamado la atención los puentes italianos sobre ríos o canales, aprovechados para realizar en su propia estructura una suerte de mercado. Esto ya ocurre por ejemplo en el archiconocido Ponte Vecchio de Florencia, donde de los primigenios puestos de carnicería, evolucionaron a las joyerías que hoy podemos visitar en él. Pero si Florencia tiene un puente con este tipo de estructura sobre su río, qué no va a tener Venecia, una ciudad asociada a puentes, para poder cruzar sus canales.

Ya comenté en una opinión anterior, que aunque hay quien no conoce Venecia, los perfiles de la ciudad de los canales siempre están grabados en nuestra memoria histórica, aunque nunca hayamos tenido la suerte de perdernos entre sus islas. Pues bien, seguro que tenéis la imagen del Ponte Rialto en vuestras retinas, aunque no lo hayáis visto directamente con vuestros propios ojos. Llama la atención especialmente que, si mal no recuerdo, en el Gran Canal de Venecia sólo existen tres o cuatro puentes que lo cruzan, y específicamente, en lo que podríamos entender como el centro de la ciudad, sólo existen dos puentes para cruzar de una orilla a la de enfrente.

El primero de ellos, el más famoso y probablemente el más espectacular es el Puente Rialto; el segundo, es el Puente de la Academia, más moderno, mucho menos fastuoso y menos conocido, aunque hay muchos turistas que se acercan hasta él para sacarse una foto con las cúpulas de Santa María de la Salud de fondo. Pero lo que sí es prácticamente seguro en Venecia es que verás el Ponte Rialto y probablemente pasarás debajo de él y lo atravesarás.

Un poco de historia

El actual Puente de Rialto es del siglo XVI, se trata de un puente con una gran curvatura y de gran altura para la época. Este puente que hoy podemos contemplar fue construido en piedra y albergó pronto empezó a albergar tiendas de todo tipo, ya que precisamente el emplazamiento del puente fue en este lugar debido a que en una de las orillas había florecido un vivo mercado. Aún hoy, y quizá debiéramos decir más hoy que nunca, los alrededores del Puente de Rialto con lugares llenos de vida y tiendas, lugares frecuentados por infinidad de turistas y viajeros que no quieren dejar pasar la ocasión de conocer uno de los puntos más turísticos y visitados de la ciudad, y de hacerse muchas y variadas fotos que inmortalicen su paso por la ciudad de los canales.

Pero antes de ese puente, existió un puente de madera ya desde el siglo XII, aunque no tan bonito o vistoso como el actual Puente de Rialto. Ese puente primitivo se llamó Puente de la Moneda. Con variantes y arreglos a lo largo del tiempo, fue capaz de subsistir más de tres siglos, hasta que se hundió y el actual Puente de Rialto ocupó su lugar.

En la época (mediados del siglo XVI), nadie daba un duro por el puente de Rialto, muchos creían que, como su predecesor, se caería o se hundiría estrepitosamente entre las aguas del Gran Canal. Pues bien, más de cuatrocientos años después sigue en pie, convertido en uno de los lugares de referencia de Venecia. Y es que en esta ciudad, siempre bajo la agonizante amenaza de su hundimiento entre las aguas, aún sigue en pie contra todo pronóstico, con esa decadencia encantadora.

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Vistas del puente Rialto y desde él

Rialto es importante en un viaje a Venecia, forma parte de las imágenes de la ciudad. Normalmente, uno suele llegar a Venecia en tren o en coche, por lo que llegará al Gran Canal o procedente de la Estación de Trenes de Santa Luzía, o de un autobús o coche que le habrá dejado en el Piazzale Roma. De uno u otro modo, y salvo privilegiados que puedan costearse un viaje en góndola, lo más probable es que te adentres en la ciudad de los canales precisamente a través del Gran Canal y a bordo de uno de sus sempiternos vaporettos.

Pues bien, en Venecia todo es capaz de captar tu atención : desde los hoteles a los palacios, o los palacios reconvertidos en hotel, la encantadora decadencia que todo lo anega, los miles de turistas, lo que sea. Pero es que precisamente el primer y gran puente que atravesarás es el de Rialto, y desde el vaporetto podrás contemplar a cientos de turistas cruzándolo, decenas de flashes a la vez, pero desde el vaporetto, te llevarás una gran impresión de este puente (no cabe duda que realmente impresionante, valga la redundancia), y no podrás evitar mirar embobado hacia él e incluso aprovechar la ocasión para hacerte una foto, que también inmortalice el momento.

Después, una vez que desembarques del vaporetto (normalmente en el epicentro de la ciudad, en la famosisíma Piazza San Marco), mi recomendación es que te pierdas por las callejuelas, entresijos y cientos de islas que forman Venecia. Y como todos los caminos conducen a Roma, en el caso de Venecia todo conduce a Rialto , ya que de una u otra manera, terminarás volviendo hacia él. Indicar que en las callejuelas de Venecia hay tres puntos que suelen estar muy bien indicados: San Marco, Piazzale Roma y el Puente Rialto. Además, como el Puente Rialto se encuentra en la mitad de todo, todos los caminos terminan confluyendo en él, y por ende, casi todas las indicaciones.

Una vez lleguemos a Rialto, nos tocará subir y bajar su elevación, como Marco (qué tendrá ese nombre con esta ciudad) y su mono Amedio. Rialto tiene una pendiente a tener en cuenta, con una empinada cuesta interior, flanqueada por escalones de paso y medio, de esos que me ponen a mí bastante histérica por cierto. Pero merece la pena, a pesar de las aglomeraciones y de los escalones, porque las vistas desde Rialto son buenas y te apetecerá seguro hacerte una foto con el Gran Canal al fondo, fijarte en las embarcaciones que lo surcan, y fijarte específicamente en los que van a bordo de vaporettos, lanchas y góndolas, acordándote de cuando eras tú quien ibas en una de ellas y te fijabas en los que estaban encima del puente, mientras ahora eres tú en quienes ellos se fijan.

De tiendas y puestecillos

No nos engañemos, salvo que te salgas del circuito turístico, y aún así, Venecia es una ciudad para turistas, por lo que está totalmente tomada por tiendas de souvenir y puestecillos de todo tipo. Como podréis imaginar, y siendo el Puente de Rialto uno de los puntos neurálgicos de la ciudad, también está atestado de tiendas, mercados y puestecillos de todo tipo. Y bueno, entre sus tiendas puedes encontrar un poco de todo: tanto productos exclusivos y de gran calidad como cristal de Murano de baja estofa.

Lo bueno o lo malo de que Venecia sea tan turística es que, en cuanto a tiendas se refiere, suele haber bastante competencia, y probablemente encuentres cosas más baratas de lo que hubieses pensado. Aún así, ni yo soy de souvenirs ni me impresionan especialmente las tiendas, y menos aún las de Rialto. Lo siento, pero incluso creo que este lugar tendría mucho más encanto sin todas esas tiendas, pero entiendo perfectamente que haya que aprovechar el tirón comercial de su situación. De todos modos, yo os recomiendo que paséis bastante de las tiendas y que intentéis captar la esencia de este lugar.

Eso sí, al lado del Puente de Rialto, en la calle que desemboca en el puente viniendo desde San Marco, existe una tienda de la marca Bartolucci. Se trata de una tienda de juguetes de madera, muy famosa en Italia y que podéis encontrar en las principales ciudades del país, y expresamente en puntos muy turísticos. Ya os hablé de la tienda en concreto en una opinión de hace ya tres años (cómo pasa el tiempo) en mi viaje a Florencia. La verdad es que es una tienda que me hace mucha gracia, y que siempre procuro visitar, y estando al lado de Rialto, y encontrándotela casi de frente, es difícil vencer el impulso de entrar corriendo (como imaginaréis, yo personalmente, no lo vencí).

Mi recomendación

puente de rialto

Creo que el Puente de Rialto es uno de los lugares más emblemáticos de Venecia , por lo que es de visita obligada. Además, resulta dificilísimo no toparte con él antes o después, bien atravesándolo a pie o por debajo en vaporetto. Y además, si de verdad quieres conocer Venecia, piérdete por ella, especialmente por la otra orilla, la contraria a San Marco, allí podrás descubrir algunos de los encantos de la Venecia de verdad, la de los venecianos, en zonas como el Campo de Santa Margherita por ejemplo.

Rialto tiene un encanto innegable, aunque yo personalmente le eliminaría las tiendas. Eso no acabaría con las hordas de turistas que siempre colapsan el puente, pero al menos eliminaría parte de ellos (los que se paran en las tiendas y lo obstaculizan todo aún más). Os diré, que un anochecer sobre Rialto en una tarde fría de invierno es una auténtica delicia, porque casi no hay turistas ni agobios, pero en otras épocas del año aquello puede llegar a ponerse imposible.

En nuestra última visita, de hace un par de semanas, no hacía un día estupendo, sino más bien nubladillo, pero no dejaba de ser un fin de semana de junio, por lo que, sin estar anegado de turistas, tampoco es que estuviésemos solos precisamente. Aún así, pudimos sacarnos las fotos de rigor con el Gran Canal al fondo y algunas de esas turistadas típicas. Llegamos desde San Marco y continuamos en dirección al Campo de Santa Margherita, donde tomamos unas cañas y terminamos cenando en una de las tabernas de la zona. Una zona, por cierto, muy tranquila y donde no hay casi turistas, la Venecia de verdad.

la visita al Puente Rialto es algo que no debéis perderos por nada del mundo, es imprescindible en Venecia, y estoy segura de que todo el que haya pasado por allí, tiene fotos del mismo.

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