Son cuatro los puentes que cruzan el río Urumea a su paso por San Sebastián: el del Kursaal, Santa Catalina, María Cristina y el cuarto puente, al que solemos llamar puente de Amara (por el barrio al que da acceso) y desconozco si tiene nombre concreto. Este último es el más nuevo, de estilo moderno, y dudo que aparezca en ninguna guía turística. Sí aparecen, por contra, los otros tres.

Voy a empezar hablando del que está más cerca de la desembocadura del río en el mar y sigo luego por orden hacia el interior.

El que está junto a la desembocadura, es el Puente de la Zurriola o Puente del Kursaal.

Puente del Kursaal

El nombre de este puente es el de Puente de la Zurriola, pero los que vivimos en San Sebastián lo llamamos Puente del Kursaal, debido a que se encuentra al lado del edificio con el mismo nombre. Según cómo se mire, éste es el último o el primer puente. Si miramos desde el mar, sería el primer puente, el que está junto a la desembocadura del río.

Donde el puente está colocado, antes estaba el mar pero se le cogió terreno, y se hizo un bello palacio en piedra, el primitivo Kursaal. Yo llegué a verlo, pues de niña aún se mantenía en pie. Desgraciadamente, un espabilado alcalde que tuvo la ciudad, decidió derruirlo. Durante un tiempo, en la zona no había nada, hasta que hace ya diez años construyeron el nuevo Kursaal, un palacio de congresos del que algunos estaban a su favor y otros en contra.

La finalidad con la que se construyó el puente de la Zurriola fue para unir el centro (la Parte Vieja) con ese nuevo palacio de Kursaal.

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El diseño del puente en sí es muy simple. No tiene ningún arco, como suele ser habitual en la mayor parte de los puentes, sino que todas sus líneas son rectas.

Lo que lo distingue de otros puentes, son sus características farolas. Por encima de los pilares que se unen en el río, se elevan las farolas, que tienen forma cónica (parecen un helado). El cuerpo es blanco, tienen adornos de color verde en la base y en la parte superior y corona la farola, la pompa con la bombilla, a modo de bola de helado.

Como los demás puentes, está pensado para la circulación rodada y peatonal. Hay aceras en ambos sentidos, aunque más estrechas que en el puente de Santa Catalina. Para el tráfico rodado, hay dos carriles en el sentido centro-Gros y uno en el contrario. En este segundo sentido, Gros-centro, hay también un carril bici (bide-gorri, tal y como aquí se les conoce).

El puente une el barrio de Gros con el Boulevard, que es, junto a la Avenida, la principal arteria de la ciudad. Por ello está muy transitado.

Las vistas desde el puente son muy bonitas.

Otro aspecto a destacar es que, pasado el puente en el sentido Gros-centro, por el lado derecho, se inicia el paseo de Salamanca, que desemboca en el Paseo Nuevo, uno de los más bonitos de la ciudad, con unas espectaculares vistas al Cantábrico

Puente de Santa Catalina

Siguiendo hacia el interior, nos encontramos con el puente de Santa Catalina.

El puente de Santa Catalina une el barrio de Gros con el centro de la ciudad. Da acceso directo a la Avenida de la Libertad calle que, junto al Boulevard, forma las dos arterias principales de ésta.

Como digo, es el puente más sencillo de los tres, sin apenas adornos. Lo único que destaca en él son las farolas que hay cada pocos metros, teniendo las de las esquinas, en sus bases, dibujos como, por ejemplo, el escudo de la ciudad.

Es el puente más antiguo de mi ciudad y, aunque ha sido reformado, conserva más o menos el mismo aspecto que al principio, cuando se construyó.

Es una construcción recia, sólida, de estilo neoclásico, en piedra y sin florituras.

Más que bonito es funcional. Es cruzado constantemente por vehículos y peatones. Las aceras, que hay a ambos lados, son amplias. La carretera que lo atraviesa tiene dos carriles en ambos sentidos.

Desde él se pueden ver, obviamente, los otros puentes y el río Urumea. Destaca también, en sentido hacia la Avenida, las preciosas vistas del Hotel María Cristina y, mirando un poco hacia atrás y hacia la derecha, el Kursaal.

Es un puente que, si venís a mi ciudad, atravesaréis sin duda en muchas ocasiones.

Puente de María Cristina

rio urumea

Es el más bonito de todos.El puente ya ha cumplido un siglo pues fue inaugurado el día 20 de enero de 1.905; día emblemático para los donostiarras porque ese día se celebra la fiesta del Santo Patrón de la ciudad: San Sebastián.

Es un puente que pega mucho con el tipo de construcción que hay por la zona (palacetes del Paseo de Francia, Hotel María Cristina, Teatro Victoria Eugenia, casas de piedra del Paseo de Salamanca), porque son del mismo estilo, como muy parisino. De hecho, quizás el propio puente os recuerde a alguno de los que cruzan el Sena. No sería de extrañar porque el de María Cristina está inspirado en el puente de Alejandro III de París.

Está hecho en hormigón armado, lo que hace que sea una construcción muy sólida y con apariencia fuerte. Pero, al mismo tiempo, es una construcción artística y con apariencia grácil, gracias a los cuatro templetes que coronan los extremos: dos a cada lado del puente, uno a la derecha y otro a la izquierda. Éstos son realmente bonitos, todos y cada uno de los cuatro. Sobre una especie de bóveda, soportada por columnas de color rosa, se alza una construcción, coronada por una figura (por ejemplo, un caballero con la lanza en ristre). Los adornos se complementan con la barandilla, de hierro negro, entre pilares también de color rosa y, ya en la base de los arcos que sujetan el puente, otras figuras decorativas.

Como los otros puentes, es a la vez peatonal y para la circulación, aunque en este caso en un solo sentido (de la estación hacia el centro).

Une la zona de la estación de trenes (estación del Norte), Paseo de Francia y Duque de Mandas, con el centro de la ciudad, zona de la calle Prim.

Es una verdadera obra de arte.

Espero que os hayan gustado los puentes que cruzan el Río Urumea de San Sebastián. Sin duda una visita obligada.