Teatro de La Scala

El teatro alla Scala es probablemente el más conocido teatro de toda Italia y, quizás, del mundo.

Un poco de historia

El Teatro alla Scala de Milán, un templo a la música de la ópera y uno de los teatros de ópera más famosos del mundo, fue construido por deseo de la archiduquesa María Teresa de Austria, y fue proyectado por el arquitecto Giuseppe Piermarini en 1776 y construido sobre las ruinas de la vieja iglesia de la Santa Maria de la Scala, de donde tomó el nombre.

El 25 de febrero de 1776, el Teatro Regio Ducal de Milán fue destruido completamente por un incendio. En este período los austríacos controlaban la región lombarda y la archiduquesa María Teresa de Austria hizo rápidamente reconstruir un nuevo teatro, cuya construcción se terminó en menos de 15meses.

El Teatro alla Scala levantó por primera vez el telón en 1778, cuando fue inaugurado con la ópera “Europa Riconosciuta”, escrita de Antonio Salieri, el 3 de agosto de 1878. La misma ópera que ha estado representada hasta el 7 diciembre 2004, cuando La Scala inauguró sus nuevas instalaciones después de tres años de trabajos de restaura.

Durante los trabajos de restaura el teatro alla Scala fue trasladado temporalmente a una nueva sala, “El Teatro degli Arcimboldi”, ubicada en un barrio a la periferia de la ciudad de Milán,. una nueva sala, con una acústica perfecta, que por tres años recibió las óperas y los conciertos de música sinfónica de La Scala.

El teatro alla Scala ya se había restaurado después de la Segunda Guerra Mundial, durante la cuál él fue dañado por los bombardeos aéreos de 1943. Tras su reconstrucción, finalizada en 1946, reabrió sus puertas con un concierto del famoso director de orquesta Arturo Toscanini, que volvió de nuevo a Milán después de ser estrado, por ocho años, director de la Orquesta Filarmónica de Nueva York.

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En este teatro han estado representadas por primera vez las más famosas óperas líricas como «Otello» y “Falstaff” de Giuseppe Verdi, «Madama Butterfly» y “La Bohème” de Giacomo Puccini, “Guglielmo Tell” y “Il barbiere di Siviglia” de Gioacchino Rossini, “Cavalleria rusticana” de Pietro Mascagni, y mucho otros.

Es el teatro en cuál trabajó los más grandes directores de orquesta como Arturo Toscanini (quizá el más grande director de orquesta del siglo), Herbert von Karajan y Claudio Abbado. En la actualidad, el director de orquesta es Riccardo Muti.

El teatro en cuál se exhibió los sopranos Maria Callas, Monserrat Caballé y Renata Tebaldi, los tenores Enrico Caruso, Mario del Monaco, Giuseppe di Stefano y más recentemente, José Carreras, Luciano Pavarotti y Plácido Doming, la bailarina Carla Fracci, el bailarín Rudolf Nureyev y muy mucho de otros grandes artistas.

El Teatro de la Scala es un espléndido palacio, con una maravillosa fachada y con una sala muy elegante que puede recibir 2600 espectadores. Pero la Scala no es solamente un teatro: es en el mundo el teatro de ópera por antonomasia y puede considerarse uno de los símbolos de la cultura italiana.

Dónde está

El teatro de la Scala se encuentra en el centro de Milán, muy cerca de la famosa Galería Vittorio Emanuele (llamada el Salón de Milán) y de la Plaza del Duomo. Adyacente al teatro está el Museo Teatral de la Scala, con muchas curiosidades sobre la historia del teatro.

Cómo visitar el Teatro de La Scala

Teatro de La Scala

La entrada al teatro cuesta tan sólo 5€ (entrada ordinaria), y da derecho tanto a visitar la sala de herradura donde se contemplan las obras, y cuyo primer vistazo os dejará boquiabiertos; y también a la visita al museo de la Scala donde se pueden ver algunas figuras de interés guardadas en el teatro, instrumentos musicales, trajes de las representaciones y un amplio apartado dedicado a Callas.

La visita es libre, y aunque sería mucho más provechosa una visita guiada donde nos contaran curiosidades de la Scala (como hacen con la Ópera de Viena, por ejemplo), e incluso nos dejaran pasearnos por el amplio escenario, la verdad es que el sólo hecho de admirar la belleza del teatro desde uno de sus palcos ya merece la pena. Eso sí, las fotografías están prohibidas en su interior, aunque es algo incomprensible ya que no existe ninguna tienda o al menos nosotros no la vimos del museo; lo más que nos dieron fue la programación del teatro por si estábamos interesados en acudir a alguna representación.

Personalmente y si os gustan los teatros, os recomiendo la visita, más que nada por el contraste que supone ver un interior tan cuidado con la imagen tan fea del edificio exteriormente, y es que si desde su planta primera os asomáis un poco por la ventana para ver la plaza situada frente al teatro, os quedaréis alucinados del estado de abandono que presenta la terraza principal exterior: completamente llena de excrementos de pájaros, y sin embargo, en el interior todo está cuidado al detalle, con mil cámaras colocadas para que nadie saque fotografías, y un amplio número de vigilantes deambulando por todos lados.

Para mí ha sido una de las visitas a recordar de Milán, y una de las más emocionantes al pasar todo el rato que nos ha apetecido en el palco mirando embobados a todos lados de la herradura de la Scala.

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