De entre las excelentes sensaciones que obtuve en mi primera experiencia murciana en mayo destacaron dos de tipo arquitectónico: el Santuario de la Esperanza en Calasparra (el martes 8 es su gran día) y la Catedral de Santa María de Murcia capital.

La Catedral, es el primer templo de la Diócesis de Cartagena y Murcia, y la verdad es que en ella se superponen diferentes estilos.

La Catedral se empezó a construir en el año 1394, sobre los restos de una antigua mezquita, la construcción iba más bien a ratos, debido a los problemas políticos y económicos de la época, en 1462 se consiguió cerrar las bóvedas y unos años después el obispo Lope de Ribas la consagró.

Las catedrales siguen todas unas pautas que nos permiten diferenciarlas de iglesias y conventos, pero el echo de ser obras magnas elaboradas a lo largo de siglos, pasando por distintos estilos y estar dedicadas a diferentes patrones las significan.

Acompañadme, si os place, a la Catedral de Santa María o Catedral de Murcia.

La Catedral de Murcia

El Exterior

Murcia, al igual que Tortosa, es una ciudad milenaria edificada junto a un río, cambiamos el Ebro por el Segura pero ambos dividen sus ciudades en dos, casco antiguo y barrios modernos.

Catedral de Santa María, ¿dónde está?
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Santa María está edificada sobre la antigua mezquita árabe, se le ocurrió cristianizarla a Jaime I el Conquistador y Alfonso X el Sabio no tuvo inconveniente. Cartagena era la sede episcopal pero en el siglo XIV era peligrosa debido a las guerras así que se trasladó el episcopado a Murcia, la capital del Reino, y se procedió a transformar el edificio en catedral católica dedicada a Santa María.

Su planta es de cruz latina (se observa de maravilla desde el Google Earth, vale la pena). Posee deambulatorio uniendo sus tres naves y rosetón sobre la entrada principal.

El Interior

Accedimos al interior por una puerta posterior opuesta a la Torre, es la Puerta de la Cruz. En el interior, nada más entrar nos sobrecoge el silencio, y una iluminación perfecta, podemos admirar unas bellísimas vidrieras, y un precioso rosetón. Algo que no podemos dejar de ver es la entrada a la sacristía, por que sobre la puerta encontramos una bella portada plateresca, con un gran arco triunfal con columnas pareadas.

En seguida estuvimos en el deambulatorio, por la prohibición de hacer fotos en el interior (siendo que había una misa tampoco me lo planteé) sólo aporto documento gráfico del órgano que se encuentra al otro extremo de la nave principal, junto a la puerta principal, que da a la Plaza del Cardenal Belluga.

El deambulatorio aloja las capillas de mayor valor, la más destacable es la del Marqués de los Vélez, más grande y completa en cuanto a la decoración que las demás. Parece estar en pleno uso por el estado de las mantelerías del altarcito, los micrófonos y los bancos. No recuerdo su decoración, sólo que me sorprendió la riqueza de los materiales y la belleza del conjunto.

Sí tengo fresca la apariencia externa, pues realicé fotos de ella. Si miramos la catedral de frente la capilla del Marqués de los Vélez se encuentra al fondo a la derecha (no seáis malvados, no había una puerta con hombrecito esquemático y otra con una mujer). Es un anexo al deambulatorio y destaca por su forma diría que octogonal (quizá tenía más lados, siento no ser más precisa), el escudo de la familia y una gruesa cadena todo ello esculpido en piedra.

La capilla del Junterón, es otra de las recomendadas, una bella obra del renacimiento, tiene planta ovalada y cubierta por una bellísima bóveda que es conocida como la «bóveda de Murcia», con una decoración muy rica, a base de relieves de la Adoración de los Pastores, una autentica maravilla.

Lo siguiente en impactarme fue la misa en sí. El párroco la impartía desde la cruceta y había feligreses siguiéndola desde los cuatro puntos cardinales al rededor de él y a la misma altura. Siempre había visto misas dadas desde el altar, a cierta altura, y los creyentes en frente en la nave principal. Aquí se usa todo el espacio y creo que se conseguía un efecto más próximo. Me pareció más apropiado para nuestros días.

Aun a riesgo de equivocarme por lo ajena que soy a estos temas creo que el cura debe ser hoy día el psicólogo de los católicos que vayan a escucharle, un oído comprensivo, no un inasequible emisario de un Dios amenazante que todo lo prohibía como en la Edad Media.

La idea de la divinidad en toda su magnificencia ya la da la catedral con sus altos techos góticos terminados en puntas en las que se juntan las nervaduras que empezaron en los arcos que desde el suelo provienen de ambos lados del templo.

Antes de salir de nuestra rápida visita al templo encontré uno mis elementos predilectos de las catedrales (junto a los claustros y los rosetones), un órgano, una magnífica pieza de doble cara de la que también adjunto foto del lado por el que no me veía el cura.

catedral de murcia

Salimos, volvimos a la soleada y cálida Murcia y una vez en la plaza disfrutamos del mayor impacto visual que ofrece Santa María, su entrada principal dedicada a la Virgen con esculturas de los cuatro apóstoles de la ciudad (son los santos cartageneros Fulgencio, Isidoro, Leandro y Florentina) y la Cruz de Caravaca, la más preciada reliquia del Reino de Murcia.

La fachada principal dispone de tres puertas, la central es la Puerta del Perdón y tan sólo se abre para ocasiones especiales, salimos por la de la derecha (mirando la catedral desde la plaza).

Anexa a la Catedral, opuesta a la Capilla del Marqués de los Vélez en su posición en la girola encontramos la Torre de la Catedral, visible desde varias calles antes de llegar al templo. La torre, que se puede divisar desde cualquier lugar de Murcia, preside la ciudad y es de Juan Gea, es también preciosa y digna de admirar.

Es un campanario compuesto por veinticinco campanas, todas ellas tienen nombre (como el Micalet en Valencia). Recuerdo la Catalana, Belén y San Patricio por cosas personales, Santa María por la Catedral, Fuensanta por Calasparra (es el antiguo nombre, en desuso, del Santuario de la Esperanza), los cuatro Santos Cartageneros y la Concepción por La Línea, fueron mis primeras vacaciones y tienen un lugar especial en mi memoria

Opinión personal

A mi me encanta esta catedral, sobre todo la fachada, me encanta pasear por las calles peatonales que hay cerca, como Traperia y Plateria, y disfrutar de un té con una maravillosa imagen tan cerca.

Yo recomiendo visitarla, yo tuve la suerte de visitar el interior por primera vez en una magnifica exposición que hubo, llamada Huellas, que hacia un estupendo recorrido por todos los rincones de la catedral. Ahora mismo acaban de restaurar el órgano y la otra tarde que la visitamos estaban haciendo una misa con coros.

Yo os la recomiendo 100%, es un lugar para no perderse cuando se visita la ciudad.