Todas las ciudades tienen algún tesoro escondido y no me refiero a esos que intentan encontrar en el subsuelo de Madrid y que mantienen la ciudad permanentemente levantada y en obras.

En el caso de Valladolid se trata del Museo Oriental, una auténtica joya que desde aquí os animo a visitar, pues la colección que contiene, es única en España.

Se encuentra en el Paseo de los Agustinos, junto al Jardín del Campo Viejo, muy próximo a la Estación de Renfe y de la Estación de Autobuses.

Presumen de tener la mayor exposición de arte oriental y seguramente lo sea, pues lo más aproximado que he visto ha sido en el Museo de Antropología de Madrid y solo se asemejaba en las piezas de Filipinas, pero en el arte chino ni se acercaban.

La entrada es gratuita si vas con la Valladolid-Card. En caso contrario el precio es de 4 €.

Entras en el Colegio de los Padres Agustinos, una obra realizada a partir del año 1874 según planos de Ventura Rodríguez, con una fachada neoclásica y en el pasillo puedes ir viendo fotos de las distintas misiones que tienen repartidas por todo el mundo. Al final de este largo pasillo a mano derecha podemos ver el claustro que está acristalado para que no te quedes congelado en el corredor. Tanto el claustro como el patio del mismo, son de estilo neoclásico.

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A mano izquierda está la entrada al Museo Oriental, donde puedes coger un folleto informativo de la exposición con el plano de las salas, aunque realmente no hace falta plano, pues no hay más que un modo de realizar el recorrido, con una sala detrás de otra hasta la salida, sin posibilidad de salas laterales que te despisten o puedas dejarte atrás.

Las actuales instalaciones fueron inauguradas por SS.MM. los Reyes de España aprovechando la fiesta de la Hispanidad el 12 de Octubre de 1980.

Una hora y media te dicen que dura el recorrido y lo cierto es que cuando me lo dijeron al darme las entradas me pareció algo exagerado, porque 16 salas en un espacio no muy grande no parece que puedan dar para tanto, pero ese es justamente el tiempo que empleamos en recorrerlo, a pesar de no detenernos a leer todos los paneles informativos que jalonan el museo. Paneles que por otra parte son muy interesantes porque son los que te explican la forma de vida de aquellos pueblos, sus costumbres, su arte, su religión, etc.

Previamente nada más bajar las escaleras que te conducen a la exposición hay dos salas más con pintura filipina de historia y mapas y retratos, con lo que el total de salas se eleva a dieciocho.

Y las salas que vienen son:

Arte chino

Es esta sin duda la mejor parte del Museo, ante la que no puedes menos que quedarte asombrado, porque ese dicho de «Esto es un trabajo de chinos» refiriéndose a algo que da muchísimo trabajo, ves que realmente es cierto, pues muchísimas de estas obras de arte que puedes contemplar, requieren de una paciencia y un trabajo tremendo.

Pero no es solo el trabajo que llevan, sino la belleza de los mismos.

Las salas que pueden contemplarse son:

  • Bronces y numismática: En las tallas de bronce pueden verse los diferentes mundos religiosos (el taoísmo, el budismo y el culto a los antepasados). Hay además más de un millar de monedas chinas y billetes.
  • Cerámicas y porcelana: Una de las grandes aportaciones de los chinos a la humanidad ha sido la porcelana, un secreto durante mucho tiempo codiciado por el mundo occidental y de la que podemos ver aquí una buena representación.
  • Lacas pintadas y talladas: La técnica del lacado china es única, un trabajo tremendo pues eran muchas las capas que en algunos casos daban a sus obras.
  • Tallas de marfil: Un material raro en China, pues tenían que traerlo desde fuera. Con el realizaron numerosos objetos, algunos de ellos auténticas filigranas y miniaturas.
  • Plata y esmalte: Y si hacen filigranas con el marfil, imaginaos lo que pueden hacer con la plata
  • Caligrafía y pinturas: Si en algo ha destacado también siempre China es en sus pinturas
  • Bordados de seda: El país originario de la seda, de ahí la ruta de la seda para traer tan preciado material a Occidente y la búsqueda por parte de Colón de una ruta más corta, para llegar a las Indias Orientales, que finalmente llevó al descubrimiento de América.
  • Esculturas y mobiliario: Una pequeña representación del mismo

Arte Filipino

  • Arte hispano-filipino
  • Culturas de Joló y Mindanao
  • Marfiles hispanos-filipinos. Para acceder a esta sala, hay que bajar unas escaleras. Hay un Cristo en un cuerno de marfil, realmente impresionante.
  • Culturas del Norte de Luzón

Arte Japonés

  • Esculturas, lacas y esmaltes
  • Bronces, armas y armaduras: Podemos ver un par de armaduras japonesas.
  • Cerámicas y porcelanas: Tan bellas como las chinas
  • Pinturas y fotografías: En una sala superior, según salimos encontramos esta sala de exposiciones, con pinturas que nos dan muchos detalles de la vida y la cultura japonesa.

Opinión personal

Convento de los Agustinos Filipinos

Creo que ha quedado claro que he quedado gratísimamente sorprendido con esta visita y no puedo hacer otra coas que recomendarla a todo el que acuda a Valladolid, ciudad que por otra parte, bien merece una visita por nuestra parte