Piazzale Michelangelo

Florencia es una ciudad para disfrutarla sin prisas, para admirarla desde el mirador de la Piazza de Michelangelo, un atardecer cualquiera, mientras nos seduce su esplendor artístico y nos llena de inspiración para acometer cualquier proyecto.

La Piazzale Michelangelo se levanta sobre una colina al otro lado del río Arno, y por su situación se ha convertido en el mejor mirador de Florencia. Desde allí se puede divisar toda la panorámica de la ciudad, con sus edificios y monumentos más importantes. Si se visita el primer día de estancia en la capital toscana, sirve como preámbulo de todos los puntos de interés que se podrán ver. Si por el contrario, se visita el último día antes de marchar, será como un resumen del viaje y de todo lo que se ha visitado, se podrán reconocer fácilmente todos los sitios y quedará grabada en el recuerdo como una postal interactiva y tangible de Florencia.

No solo es recomendable ir durante el día para hacer las mejores fotos, sino también disfrutar tranquilamente del atardecer o pasear durante la noche para ver la ciudad iluminada en contraste con sus sombras. Todo depende del tiempo del que se disponga, y también del dinero, porque una comida/cena en el restaurante La Loggia debe ser una grata experiencia.

Cómo llegar

A la Plaza Miguel Ángel se puede llegar por diferentes vías, en dependencia del medio empleado y del itinerario seguido. Hay algunas rutas de buses que tienen parada en la Plaza, y también algunas líneas de autocares turísticos hacen un alto en el camino para visitarla. En coche también se puede acceder por la Viale Michelangelo.

Nosotros fuimos andando y si se puede creo que es lo mejor, pues permite disfrutar del recorrido y de algunos sitios de interés que de otra manera pasan desapercibidos. Una opción es combinarlo con la visita a la Iglesia de Santa Croce, pues queda bastante cerca del otro lado del río.

Una posible ruta sería pasando el Ponte Alle Grazie y, dejando atrás los Palacios Mozzi y Torrigiani y el Museo Bardini, coger por la Via di Niccolò hasta llegar al final, a la Piazza Poggi. En esta plaza se encuentra la Puerta de San Nicolás, que es parte de las murallas de Florencia y es la única de sus puertas que conserva su altura original. De aquí nacen las llamadas Rampas del Poggi que diseñó el arquitecto para llegar a la Plaza Miguel Ángel.

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Otro recorrido puede hacerse por la misma Via di Niccolò, pero en vez de seguir hasta el final de la calle, después de pasar la Iglesia de San Niccolò se tiene que girar por la Via San Miniato, hasta la puerta del mismo nombre. Esta es otra de las puertas de la muralla florentina, llamada así porque de ella nace la calle que lleva hasta la Iglesia de San Miniato.

Pero si antes de pasar la puerta nos desviamos hacia la derecha por la Via di Belvedere, podremos acceder a la Porta San Giorgio y al Forte Belvedere. Si continuamos recto, tras pasar la Puerta de San Miniato, encontraremos la Via di San Salvatore al Monte, que en forma de escalinata nos permite acceder a la Plaza Miguel Ángel. Hace un poco de pendiente, pero el esfuerzo vale la pena.

Un poco de historia

En el período comprendido entre 1865 y 1871, en que Florencia fue capital de Italia, el Ayuntamiento encargó al arquitecto Giuseppe Poggi el nuevo trazado urbanístico de la ciudad. De esta manera, Poggi proyectó las avenidas de circunvalación y diseñó varias plazas, entre las que se encuentran, además de la Piazzale Michelangelo, la Piazza della Libertà y la Piazza Beccaria. El Cementerio de los Ingleses es otra de las obras maestras del arquitecto florentino.

La plaza Michelangelo

La Piazzale Michelangelo es una amplia explanada, que se alza como un mirador sobre el valle del Arno y desde donde se observa toda Florencia. Su nombre rinde homenaje al gran artista del renacimiento, y esa es la razón por la que en su centro se erige un monumento con la reproducción de algunas de sus principales obras que se encuentran en la ciudad.

El monumento a Miguel Ángel está protagonizado por una copia del David realizada en bronce. Por el material utilizado resulta muy diferente a la escultura original, que está hecha en mármol blanco y se encuentra en la Galería de la Academia. Tal es la importancia del David para los florentinos, que durante mucho tiempo estuvo ubicado en la entrada del Palazzo Vecchio, como símbolo de la libertad conquistada por la ciudad. Hoy en día, una copia bastante fiel se alza a las puertas del Ayuntamiento.

El monumento es un conjunto de varias obras, y aunque destaca el David como figura principal, también están presentes las estatuas del Día, la Noche, el Crepúsculo y la Aurora. Estas esculturas son alegorías del tiempo y sus originales se encuentran en la Sacristía Nueva de San Lorenzo, en las tumbas de Juliano II y Lorenzo II de Médici.

El edificio de la Loggia ubicado a un lado de la Plaza, también fue diseñado por Poggi y en principio la idea de su autor era convertirlo en un museo de obras de Miguel Ángel, que incluyera copias de los trabajos del artista que estaban fuera de Florencia. La idea no se materializó y desde 1876 se convirtió en un lujoso restaurante y café con terraza panorámica. En una pequeña zona ajardinada que hay delante del restaurante hay una placa homenaje que pone: Giuseppe Poggi, arquitecto florentino, mirad a vuestro alrededor y veréis su monumento. Su monumento no es otro que sus propias obras.

A un lado de la Plaza hay unas escaleras por las que se tiene acceso a una terraza panorámica más pequeña. Aquí hay una cafetería con vistas y pequeñas zonas ajardinadas. Evidentemente los precios son un poco más caros, e incluso los lavabos son de pago. Pero si se dispone de tiempo, se puede disfrutar de algo fresquito con la capital del renacimiento como telón de fondo.

Piazzale Michelangelo

También hay un panel para identificar los principales puntos que se pueden observar desde el mirador, desde el Forte Belvedere, el Ponte Vecchiola Galleria degli Uffizi, el Palazzo Vecchio, el Duomo, la Biblioteca Nazionale CentraleSanta CroceBargello, hasta Fiesole. Puede verse además la parte mejor conservada de las murallas de Florencia. Por perspectiva, es uno de los mejores sitios para hacer las fotos panorámicas de la ciudad.

Como es lógico, también hay algunas paraditas y quioscos, tanto de recuerdos, como para comprar helados, granizados y cosas para picar.

Otros puntos cercanos

Y en teoría hasta aquí la Plaza no tiene más secretos. Pero puede aprovecharse la ocasión para visitar otros dos puntos que están muy cerca de allí, cogiendo por la Viale Galileo Galilei. El primero es la Iglesia de San Salvatore al Monte, a solo unos pasos desde la plaza, que tiene una fachada bastante austera y pertenece a los franciscanos.

El segundo punto de interés, más conocido, es la Iglesia de San Miniato, desde donde también se disfruta de una impresionante panorámica de toda Florencia. El estilo de la fachada es muy típico, parecido al de la Iglesia de Santa Maria Novella, realizada en mármol blanco y verde. Pertenece a la orden cluniacense y la entrada es gratuita.

En resumen

Cierto que en Florencia hay muchos sitios que visitar y no siempre tenemos tiempo para todo, pero una escapada a la Plaza Michelangelo merece la pena. Bien como preámbulo o como resumen de nuestro viaje, guardaremos un buen recuerdo y disfrutaremos tanto de las vistas, como de las variadas fotos que podremos hacer.

Si tenéis poco tiempo, podéis dejar las mañanas para visitar museos e iglesias, que tienen un horario establecido, y dejar una tarde para visitar la Plaza. No hay excusas, -a no ser que no interese- en última opción también se puede visitar de noche, con la ventaja de menos masificación de turistas.

A priori, no solemos dar tanta importancia a las plazas y si las visitamos solo es de paso, con la excepción de que tengan una especial relevancia por alguna razón. Y este es el caso: su mayor encanto es precisamente su carácter de mirador de la ciudad, y sobre todo de una ciudad que merece ser admirada desde dentro y desde fuera, a un lado y al otro del río Arno.

Visitando la Piazza Michelangelo os daréis cuenta de que Florencia no destaca por algunos monumentos y construcciones aisladas, sino que toda ella en su conjunto es digna de admirar, y de sobras motivo de inspiración para cualquier visitante.

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