Si Lanzarote sorprende, es precisamente por su riqueza geológica producto de una serie de erupciones volcánicas acaecidas hace trescientos años que dibujan el paisaje de forma diferente .La costa que ahora comento es sencillamente anárquica, brutal y por ello diferente .La excursión que planteo la podría dividir en cuatro partes diferentes, Las Salinas de Janubio, Los Hervideros, La Laguna Verde y por último el pueblo del Golfo.

Todos éstos sitios no existirían si no hablamos de la erupción que azotó la isla en 1730, pero para ello me voy a valer de la más depurada historia, lo que los políticos contaron en el año 1730, una narración que poca gente conoce y que desde mi punto de vista es sencillamente descriptiva de lo que realmente ocurrió. Asi mencion hay que hacer a un documento del 17 de octubre de 1730 del Cabildo de Lanzarote hacia el Presidente y Oidores de la Real Autoridad del Rey, informando de lo sucedido.

Un texto delicioso en palabras de uno de nuestros políticos que regían la isla -el cabildo sigue siendo el órgano municipal de gobierno en la isla en la actualidad-.En Tinajo, los vecinos prometían a la virgen de Los Dolores una fiesta anual si conseguía detener la furia del volcán, cuando obró el milagro y las lavas se detuvieron otra de nuestras maravillosas historias-, el paisaje se había transformado por completo. Los campesinos quedaron boquiabiertos al contemplar el desierto de roca volcánica y lapilli. Sin embargo, la astucia del labrador conejero le hizo descubrir el oro bajo el rofe, en forma de excelentes cosechas de vid con el sistema de geria. En 1736, parte de la isla de Lanzarote tuvo que comenzar a escribir su historia desde cero. De lo que vino después queda testimonio en pie. De lo que había entonces, apenas sobreviven viejas ilustraciones en antiguos mapas, un par de leyendas y crónicas escritas como las que le he transcrito . El resto permanecerá en secreto, en las entrañas de la tierra, para siempre.

Con éstos retales, mimbres dibujo la excusión que con mis amigos realicé:

Salinas de Janubio

La primera parte de nuestro recorrido nos lleva a las Salinas de Janubio, a la que se accede por la carretera LZ-2, unas antiguas Salinas que se dice no funcionan lo cual es absolutamente incierto ya que se siguen explotando pero a escala menor.Estas salinas aparecen como uno de los hábitat más singulares de Lanzarote. Estamos ante un maravilloso paisaje donde las condiciones físicas son excepcionales y en el que la actividad humana a diferencia de otros sitios ha conseguido un paisaje y una miriada de colores sencillamente deliciosa, configurando las salinas más importantes del Archipiélago.

Fue originariamente una bahía abierta al mar, cerrada en el S XVIII por una barrera formada por materiales volcánicos procedentes de las lavas de Timanfaya, creándose así un lago de agua salada de más de mil metros de perímetro y entre dos y cinco metros de profundidad. Sobre el lago se construyó a finales del S XIX un salinar que al cerrarse creó el lago al que anteriormente he hecho referencia .Las Salinas todavía se encuentran en funcionamiento y por su interés está declarado espacio protegido, siendo una excepcional muestra de salina canaria con fondo de piedra. Las salinas fueron muy abundantes en la isla a principios del S XX y su explotación se transformó en uno de los sectores comerciales de mayor relevancia en la isla. La poca rentabilidad de estas explotaciones, con producción sólo en los meses de más sol y la necesidad de realizar costosas operaciones de mantenimiento el resto del tiempo, hizo que desaparecieran la mayoría de ellas.

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Punto y aparte merece un espacio junto a las Salinas y que formado por la materia volcánica que cerró la laguna nos descubre la espectacular playa de Janubio, de arena negra y flanqueada por la llamada Punta del Volcán.Esta playa no es apta para el baño pero en su margen derecho hace años he hecho pesca submarina pudiéndose encontrar viejas y aBades grandísimos.Sumergirte en las aguas y ver la riqueza que ofrece el mar es sencillamente descubrir otro planeta .Es una playa de arena negra, formada por minúsculos cantos rodados, que contrastan majestuosamente con el azul del atlántico del mar. Tiene unos 350 m de longitud y es apta para el baño, aunque hay que tomar precauciones pues el mar es bastante bravo en este lado de la costa.En teoría tampoco se puede hacer pesca submarina aunque si alguien lo hace recomiendo el lado derecho de la playa mirando hacia el mar y siempre dos personas ya que no me gustaría incitar suicidios ecológicos.Dar un paseo por la playa de grava negra mientras las olas rompen haciendo sonar la gravilla es también algo cuándo menos interesante para quienes no están acostumbrados.Deambular en la Playa de Janubio es unirte con el mar y cantar con él al compás de las olas y piedras que ésta mueve.Mi acuario precisamente, lo he llenado con esos cantos rodados ya que la erosión ha creado unas piedras redondas pequeñitas ideal para una pecera.Encima he colocado una piedra grande de lava con agujeros recogida en Timanfaya .Mi acuario es Lanzarote.

El ser, sujeto, mancebo, individuo que les escribe y sus amigos descansaron en un pequeño restaurante llamado el Mirador, situado a la vera de Las Salinas, dónde tomamos unas cañitas mientras mirábamos el paisaje que los rayos de sol nos descubrían.La estructura básica de funcionamiento de Las Salinas para el neófito es la siguiente:

  1. En primer lugar nos encontramos los molinos, que son los encargados de captar el agua de mar, a través de un pozo. Vestigio incansable del trabajo del hombre conejero nos dibujan un paisaje auténtico.
  2. En segundo lugar el agua se elevaba a los cocederos, que son balsas de relativo tamaño con el fondo de barro, donde progresivamente se va concentrando el agua
  3. En tercer lugar pasaba a los tajos, que son los cuadrados de pequeño tamaño con fondo de barro, en donde se cristaliza la sal.

El arcoíris de colores que soporta las diferentes balsas de agua dentro de las salinas nos ofrece colores como el naranja, rojo rosa, verde, azul que con los rayos de sol dan un espectáculo maravilloso. Ciertamente la terapia de choque con mis amigos fue acertada y tras una horita y media pasamos al segundo lugar de nuestra excursión Los Hervideros……

Los Hervideros

La erupción de 1730 hizo que la lava llegara al mar conquistando terreno al preciado océano y creando un paisaje de roca solidificada .Sobre ese paisaje se construyó una carretera que va hacia el Pueblo del Golfo aunque con anterioridad podemos encontrar los Hervideros y la laguna verde .Los hervideros son acantilados de cuevas, recovecos en los que se han realizado una serie de caminos y miradores para poder comprobar la fuerza del mar golpeando las rocas.

La fuerza de las olas permiten subir el agua hasta la superficie aprovechando los agujeros y cavidades en la roca, el resultado es un espectáculo diferentes, una sinfonía de ruido y vapor que nos lleva a la inmensidad.Lo ideal es estar en Los Hervideros un día con olas ya que el espectáculo deja a todos la boca abierta .Una ola grandísima en serie se abalanza sobre los bufaderos -cuevas-, produciendo un ruido ensordecedor y llenando toda la atmósfera de vapor de agua .Quién no esta acostumbrado a ésto, cómo mínimo, se queda con la boca abierta y ello es lo que ocurrió con mis amigos peninsulares, a pesar de que no estábamos ente un día de genuino mar bravo.

No ofrece mucho mas los Hervideros, el mar las olas y un sitio perfecto con recovecos entre la lava, donde estalla la ola. Evidentemente por aquí uno no puede bañarse, si bien de camino al Golfo, y antes de la Laguna verde, hay un pequeño charquito o laguito de unos veinte metros, ideal para bañarse o para niños pequeños en el camino hasta la laguna verde .El siguiente paso en nuestro recorrido fue evidentemente La Laguna Verde ….

La Laguna Verde

la laguna verde lanzarote

Nuevamente en la carretera LZ-2, pasamos junto a los llamativos colores de la Montaña Bermeja y se llega al cruce que lleva al Charco de los Clicos o Charco Verde.. La erupción que tantas veces hemos hablado, produjo una cresta en perfecto semi cono formada por un cráter, en cuyo interior se esconde el Lago Verde o Charco de los Clicos. Este último llamado antaño así, por unos mariscos comestibles llamados clicos muy usuales en ese paraje.Nuevamente la desidia humana hizo que los Clicos -algunos equivocadamente le llaman ciclos-, desaparecieran ya que hace muchos años alguien metió dos tortugas y ellas tan glotonas pues eso, a comerrrrrrrrrrr y así se acabó ese marisquito llamado Clico.

Este es una paisaje maravilloso, una cresta de volcán con colores ocre negro en medio de una playa, y un laguito de color verde intenso. La verdad, uno tiene la sensación que realmente está en la Luna. El agua es de color verde debido a un tipo de alga, pero les tengo que decir que el laguito cada vez es menor ya que recuerdo hace mas de diez años que era mucho mas grande por lo que se está evidentemente secando. No me pregunten la razón, ya que en teoría es de agua de mar filtrada, pero año tras año va desapareciendo, menguando como las gotas que se pierden en la lluvia

Se puede acceder desde dos lados, tanto desde el pueblo del Golfo por un camino que rodea la montaña, como desde la misma carretera -ver foto-, donde desde un aparcamiento, nos dirige serpenteando hasta la playa donde se encuentra el lago verde y cantos rodados, que con el batir de la olas nos transmite una sinfonía musical. Os dejo con una descripción de cada entrada:

Entrada Norte

En el pueblo, existe un aparcamiento para dejar los autobuses o los coches. Desde allí, hay un camino de arena (un poco empinada). Lleva a un mirador con las mejores vistas de la laguna verde, o también llamada «Laguna de los Ciclos», situada en el centro del cráter de «La Montaña de El Golfo».
La laguna está formada por agua de mar filtrado y el intenso color verde esmeralda es debido a la acumulación de un alga: la ruppia maritima. Está prohibido bañarse en ella. La concentración de sal es altísima, mayor que la del mar muerto.

A mano derecha del camino hay una escalera labrada en el acantilado con escalones desiguales que llega a la playa que es más pequeña, de arena negra donde están las barcas. El último escalón fue demasiado alto para mí, y me quedé con las ganas de pasear por la playa que comunica con la Laguna Verde. El mar ha ido depositando las arenas de tipo volcánico y ha modelado estas playas.

Entrada Sur

A la orilla del mar, justo antes de comenzar el cráter, se encuentra el aparcamiento para autobuses y coches de esta entrada.

Un amplio camino rodea la pared del cráter. El paisaje es impresionante, a la izquierda el mar y las olas rompiendo en la lava, y a la derecha la pared volcánica esculpida en estratos, producto de la erosión, simulando un anfiteatro. Antes de llegar a la playa principal donde se encuentra la Laguna, podemos apreciar la grandiosidad de un peñón de color rojo.

Esta playa me trae recuerdos varios no sólo por las excursiones sino porque hace años iba a pescar de noche con amigos .En medio de la obscuridad total, a veces con carnada viva, pescábamos tiburones pequeños -pequeños cazones a caña-, un espectáculo increíble ya que la lucha con el pescado desde la orilla era increíble y en medio con nuestras garrafas con velas, el paisaje volcánico nos descubría unas vetas y colores idílicos.Simplemente unos recuerdos diferentes, maravillosos.Para los Surferos, también sale una derecha ideal para surfear a partir de Mayo, pero ahi ya no puedo profundizar ya que deje el surf hace mucho tiempo.mucho mucho tiempo —época de los dinosaurios-, ja, ja, ja.

En definitiva el Golfo es un edifico volcánico antiguo que se vió rodeado por las coladas de las erupciones de los volcanes de la zona. La erosión del mar hizo el resto del trabajo reduciendo la antigua montaña. Las coladas de Timanfaya ayudaron a formar el Charco de los Clicos o Laguna Verde, que está separado del mar por una playa de arena negra. El contraste del verde intenso con el negro es maravilloso y recuerda un invierno frio cuando dos gotas de lluvia sacan verdor en la isla en medio del negro de la lava, ausente éste año ya que no ha llovido nada.

La guía nos propuso buscar en la playa la «piedra de la suerte», pequeñas «olivinas» en «bruto» con las que, una vez tratadas, se hacen pulseras, anillos, collares y pendientes. Su color es verde claro o amarillento, Son como pequeños cristales transparentes en forma de pequeños prismas. Hubo gente que regresó al autobús con su recuerdo en bruto. Si la preferís tratada y engarzada, las encontrareis en cualquier tienda de recuerdos y en las joyerías. Indicar que la olivina es un silicato de hierro y magnesio.

Después de los consabidos OHHH, AHHHH, QUE PASADA ETC ETC, nos entró hambre.El mar, la inmensidad, ya era horaaaaaa, se imponían unos pescaditos en nuestro siguiente destino, el pueblo del Golfo……

El Golfo

Un poco golfillo era yo hace años, ahora parezco un monje benedictino -dicho sea con los debidos respetos a los benedictinos-.Bueno el pueblo hace años eran tres casas que al calor del turismo se ha convertido en un gigantesco compendio de restaurantes frente al mar.Pueblo típico o atípico en la actualidad por tanto restaurante, aconsejo dos restaurantes :El bogavante -ver foto-, con mesas sobre la misma arena enfrente del mar .Es de los mas antiguos y después de haber estado regentado por unos desaprensivos, vuelve a estar en buenas manos .El segundo y sólo si el primero falla Casa Torrano. La especialidad de ambos es pescado fresco .Yo recomiendo una parrillada de pescado fresco regado por un buen vino conejero. Unas briotas, viejas, sargos, abaes frescos curan el alma a cualquiera. El mejor vino en la actualidad, es Bermejo blanco semidulce una absoluta delicia para el paladar, que no se vende en tiendas y solo puedes comprar en la bodega o degustar en los restaurantes .

Allí comimos y comimos y bebimos y bebimos hasta que anocheció.Sentados en una mesa sobre la arena a escasos metros del mar, vimos un precioso atardecer donde el rojo se mezclaba con el naranja en las aguas. Mientras el Bermejo, hacía la estancia todavía aún si cabe mas inolvidable. Pero qué maravillosa es la vida…