Estuve visitando el Jardín del Cactus durante mi viaje a Lanzarote.

Está claro que si vas a Lanzarote tienes que ver toda la obra de César Manrique, porque junto con el Timanfaya es lo esencial, turísticamente hablando. Por ello, lo mejor es cogerte unos bonos que venden con los cuales puedes acceder a diversos centros de este artista; pero de ellos os hablaré más adelante.

Quién es César Manrique

Para empezar, os contaré algunas cosillas sobre la vida de este artista, porque es probable que los que no hayáis visitado la isla no sepáis quién es (¡yo no lo sabía hasta que no comencé a planificar mi viaje!).

Digamos que fue todo un genio, un hombre totalmente polifacético: escultor, pintor, arquitecto, conservador de monumentos… Nació y murió en Lanzarote, dedicando la mayor parte de su vida a su isla, ya que si por este hombre no hubiera sido, Lanzarote sería totalmente diferente a lo que hoy en día es.

Según cuentan, era un hombre muy trabajador, que se acostaba muy pronto para poder levantarse temprano y ponerse a trabajar. Además, como curiosidad, puedo decir que César Manrique no fumaba ni tampoco permitía hacerlo a los que estaban a su alrededor, no bebía, y era ecologista.

En Lanzarote dejó plasmado su arte en varias obras: los Jameos de Agua, el Mirador del Río, el Horno-Asador de Timanfaya, el Monumento al Campesino, el Taro de Tahíche (su propia casa, toda una pasada), y por supuesto el Jardín de Cactus.

Hoteles cerca de Jardín del Cactus
Booking.com

Encuentra actividades, visitas guiadas, excursiones, tours gratuitos y más en Lanzarote
Buscar

También trabajó en otros lugares, exponiendo sus obras de arte, como por ejemplo en Tenerife, La Gomera, El Hierro, Madrid, Ceuta…

Para concluir, decir que murió en el año 1992, en un accidente de tráfico, a pesar de que no le gustaban mucho los coches, los atascos, etc.

Y que recibió multitud de galardones y reconocimientos, más que merecidos, en vida y muerte.

Dónde está el Jardín del Cactus

Este maravilloso jardín se sitúa entre dos poblaciones de la isla de Lanzarote: Guatiza y Mala; concretamente, en una antigua cantera de extracción de arena volcánica. La relación de Guatiza con los cactus viene de lejos, ya que sus agricultores cultivaban cactus donde criaban la larva de una cochinilla que se utilizaba para crear tintes naturales de tonos rojizos.

Para llegar hasta allí, es casi necesario ir en coche, a no ser que te alojes en algunos de los dos pueblos mencionados anteriormente.

Por cierto, muy recomendable alquilar un coche a la llegada a la isla, porque con él te la puedes recorrer enterita en 3 ó 4 días sin problema, y disfrutar de todo, incluido playas.

La entrada al parking cuesta aproximadamente 8 € si no recuerdo mal, aunque en muchos hoteles hay convenios con el Cabildo, con el cual puedes entrar gratuitamente.

Precio

Como dije anteriormente, existen unos bonos válidos para visitar diversos atractivos turísticos de la isla. Hay dos concretamente: uno que incluye cuatro visitas y otro que incluye seis:

  • Cuatro visitas: Montañas del Fuego, Jameos del Agua, Jardín de Cactus y Cueva de los Verdes. Precio de adulto: 26 euros.
  • Seis visitas: Montañas del Fuego, Jameos del Agua, Jardín de Cactus, Cueva de los Verdes, Mirador del Río y Museo Internacional Arte Contemporáneo. Precio de adulto: 30 euros.

Nosotros compramos el de 6 visitas, aunque la verdad es que tampoco merece mucho la pena, porque en el Mirador del Río básicamente se ve lo mismo desde dentro que desde fuera; y el Museo es un poco rollo, para qué engañarnos. Pero bueno, son 4 euros más, que no te dan ni para dos Coca Colas.

También se puede comprar la entrada individual para el jardín, que son 5 euros.

Cómo es el Jardín

Antes de ir me preguntaba que tendría de impresionante un jardín lleno de cactus, pero claro, es que no sabía yo que existían tantísimas variedades de cactus. Yo que pensaba que eran los típicos que salen en las pelis, y los que te compras para poner junto a la pantalla del ordenador, y poco más, pero estaba muy equivocada.

Y es que en este lugar hay ¡más de 10.000 cactus!, ¡flipante!. Yo no me podía imaginar nada así.

Lo curioso es que el recinto en el que se encuentran no es muy grande, pero están dispuestos de tal manera en el que si que entran, sí.

Una vez entramos a las instalaciones nos encontramos con un oasis circular. Es una especie de anfiteatro, y en cada grada hay una hilera de diversos cactus. En algunas zonas están colocados por su origen, que por cierto, provienen de todas las partes del mundo, hasta en aquellos lugares inhóspitos donde nunca jamás te puedes imaginar que te vas a encontrar un cactus: Perú, México, Chile, Estados Unidos, Kenia, Tanzania, Madagascar, Marruecos… y claro, por supuestísimo Canarias.

Cada uno de los cactus, tiene junto a él una etiqueta informativa, donde se expone su nombre científico y su lugar de origen.

Los cactus que me llamaron más la atención eran unos enormes, de forma totalmente esférica, como si se trataran de balones de playa con pinchos, que crecían en un suelo volcánico de color oscuro. Evitad tocar sus espinas, alguien que yo me sé ya se llevó algún que otro pinchazo…

Todo el recinto está muy bien cuidado, todo él realizado en piedra. En diversos puntos, hay una especia de monolitos, que decoran el lugar. También se puede acceder desde el interior del recinto, y subiendo unas escaleras, a una parte donde se encuentra un viejo molino, y desde donde se puede disfrutar de unas vistas impresionantes; y por cierto, aquí también hay algún cactus.

Además, en el recinto también hay una zona que cuenta con un pequeño restaurante con terraza.

Opinión personal

jardin del cactus

Si os digo la verdad, cuando llegué a Lanzarote me pareció una isla super fea, todo tan oscuro, tan volcánico… Eso sí, a los 2 días ya estaba enamorada de la isla, vamos, que al final me encantó. Pues con este jardín me pasó igual, que cuando iba para allá iba yo pensando en que iba a ser una cosa horrible, todo lleno de cactus que no iban a despertar en mi ningún tipo de interés; pero no, al final salí maravillada, como cuando me vine de vuelta a Madrid.

Lanzarote es precioso, pequeñito pero precioso.

Y en parte, todo gracias a este genio, a César Manrique; ¡menudo artistazo!