Hoy os voy a hablar de una excursión que hice hace tres o cuatro años por el Parque Natural de Los Islotes del Norte de Lanzarote y de los Risco de Famara.

He viajado mucho en los últimos años pero de forma invariable cada cierto tiempo paso unas vacaciones a la antigua usanza, en casetas, teniendo como aliado la soledad de una playa y el mar. Curiosamente son esas excursiones las que mas me traen recuerdos, las que de una forma o otra siguen forjando mi carácter.

La Reserva Natural Integral de Los Islotes está situada al norte de la isla de Lanzarote, en el término municipal de Teguise. Cuenta con una superficie de 165,2 hectáreas, delimitada por el perímetro a partir de la línea de bajamar escorada del islote de Montaña Clara y de los roques del Oeste y del Este. Estos enclaves -junto con La Graciosa y Alegranza- conforman un conjunto de islotes conocido como Archipiélago Chinijo, un paraje de gran belleza paisajística e importancia natural.

Tanto Montaña Clara como el Roque del Oeste se localizan a unos 2 km al noroeste de La Graciosa y alrededor de unos 8 km al norte de Lanzarote, mientras el Roque del Este se sitúa a 11 km al noreste de Lanzarote y a 19 km de Montaña Clara, constituyendo el punto más oriental de las Islas Canarias.

El acceso al islote y roques que conforman la Reserva Natural Integral se realiza mediante embarcaciones que tienen su base principalmente en los puertos marítimos de Órzola (Lanzarote) y Caleta del Sebo (La Graciosa). No obstante, sobre todo durante el verano, también llegan pequeños barcos de otros puntos de Lanzarote entre los que destacan la Caleta de Famara, Punta Mujeres y Arrieta. Es un paraiso en pesca y fondos y en sus aguas una amalgama de colores, vida y poesía se dibuja.

Los riscos de Famara nos abren la que es posiblemente la mejor playa para mi de la isla ;la Playa de Famara. Al pie del Risco de Famara, frente a La Graciosa, en el término municipal de Haría está una playa virgen que llamamos la Playa del Risco que se ve desde el mirador. Se accede por un camino que baja un acantilado en una caminata de varias horas.

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Alli nos encontramos Las Salinas del Río que tienen una superficie total de 106.431 metros cuadrados de los que 41.022 metros corresponden a los cocederos y 65.409 metros a los tajos, y junto a ellas se levantan las ruinas de las antiguas edificaciones anejas: la casa de la sal y una vivienda para un guardián o medianero del ingenio. Desde el punto de vista artístico estas salinas son de gran belleza plástica y perfecta armonía con el medio físico.

La excursión arranca una semana santa hace unos años. Dos parejas amantes de la aventura y con tres piraguas arrancan desde Orzola. En una piragua iban las dos mujeres mientras que yo y mi amigo junto con los enseres, casetas íbamos en las dos piraguas restantes. Arrancamos desde Orzola y en un trayecto de aproximadamente varias horas llegamos a la Playa del Risco situada debajo del Mirador. Desde la Playa de arena blanca color sol, se divisa La Graciosa un islote que siempre recomiendo visitar. Es una isla cuya capital Caleta del Sebo tiene calles de arena y aunque ha crecido bajo el paraguas inmobiliario no ha perdido su encanto. La Graciosa es un sitio ideal para ir un día, alquilar dos mountain Bike y recorrerte la isla. Acceder a la Playa que esta situada detrás La Playa de Las Conchas.

Siguiendo con la excursión, montamos las casetas en la Playa del Risco, dejamos varadas las piraguas rojas en la arena blanca –las que se ven en la fotos-, y nos dedicamos a vivir los siguientes días. Pescábamos viejas que abríamos, jareábamos al Sol y engullíamos después. Uno de los días nos dedicamos a coger bulgaos, lapas y mejillones en las rocas y con esos mimbres y algunos vegetales que había traíamos, hicimos una paella deliciosa, de la cual tengo fotos que expongo al final del comentario. Tener una playa para ti sólo durante días, ver los amaneceres y atardeceres y gozar del amor, con el suave sonido de las olas, es una experiencia no sólo edificante, sino maravillosa. Puedo haber estado en decenas de países, en hoteles maravillosos, pero me quedo con el suave sonido de las olas en compañía.

El plan, pasado unos días, era coger suavemente las piraguas y cruzar lo que llamamos nosotros el Rio, que es la franja de agua que separa la Playa del Risco de la isla de La Graciosa. Llegado el día señalado y después de una comida maravillosa, ambas parejas nos quedamos dormidos en las casetas y salimos atardeciendo, mucho más tarde de lo previsto.

Si alguien ha leido opiniones anteriores mías, sabrán que siempre por una u otra razón, en mis viajes siempre ocurre algo. Es ciertamente algo que podría asustar a alguien pero a mi me encanta. Huracán en la República Dominicana, Inundación en Praga, Supernevada en Austria, en Kitzbugel……. . Algo tenía que pasar…. .

Y pasó, vaya si pasó………un fuerte viento de Levante se levantó en medio de la travesía a La Graciosa. Las niñas sin peso habían salido horas antes y veíamos como llegaban a la Graciosa mientras desmontábamos las casetas y cargábamos los materiales en la piragua. Mi amigo – consumado deportista -, salió antes. Yo –consumado vividor-, , después.

Mientras pasaban los minutos, se fue haciendo evidente que las olas y el fuerte oleaje impedía sostener un ritmo adecuado. La corriente fortísima, me impedía sostener un ritmo bueno y la noche llegó. Negra, azabache me abrazó en medio de un temporal de agua olas y mar bravo. Hacía ya tiempo que no divisaba a mi amigo. Ahí estaba yo en medio de un mar bravo y negro, con una piragua pesada avanzando lenta, muy lentamente.

En condiciones normales o mejor dicho en condiciones cómo estas, es fácil perder la compostura. Una caída al agua suponía bastante peligro. Soy un consumado nadador –modestia aparte -, pero en una mar bravo de noche, las condiciones cambian.

risco de famara

Cenamos, montamos las casetas en otra zona de la isla y vivimos en La Graciosa los dos días finales de nuestras vacaciones. Comimos pescado fresco en los restaurantes de la isla, nos bañamos en agua dulce y contamos nuestra aventura sin parar durante dos días.

Vacaciones inolvidables aunque mis amigos durante semanas cada vez que me veían me hacían el ruido del helicóptero –muy burlones que somos aquí. -. Así que les recomiendo pues, la Playa de Famara, la Playa del Risco y cómo no, La graciosa pero eso si, sin piraguas ¿valeeee?.