Yo había estado en Tenerife, pero el resto de islas no lo conocía. Como isla volcánica que era, no me impresionó tanto como la primera vez que estuve en Tenerife, que nunca había visto aquel paisaje.

Pero entiéndase bien, el Parque Volcánico es impresionante, pero al conocer algo parecido lo que solemos hacer es comparar. Y eso voy a hacer un poco.

Cómo es la zona

La importancia de este paraje natural de la isla de Lanzarote está en sus paisajes de campos de lava, una realidad nuestra tan distinta para quienes llegan de la Península. Por eso, si tenemos la posibilidad de visitar el Parque Natural de Volcanes no podemos ni debemos eludirla.

Está situado en pleno Lanzarote. Prácticamente es un territorio estrictamente natural pues dentro de sus límites solo alberga un pequeño asentamiento litoral denominado Casas del Golfo con una población de unos 15 habitantes.

Estas tierras nuestras volcánicas se gestaron hacia 1.730 por una serie de erupciones volcánicas importantes que se dieron prolongándose unos 6 años y repitiéndose en 1.824 con un hecho similar quedando así nuestra tierra hasta la fecha marcada por el yugo de la lava.

Hay que destacar, entre tan fantasmagórico paisaje, la abundancia de conos volcánicos desperdigados por la totalidad del terreno protegido, algunos de los cuales nos ofrecen tal variedad cromática que pueden equipararse a una puesta de sol en territorios costeros. La luminosidad, el colorido, las formas….es un espectáculo tan bonito que no caben palabras para describirlo. Es mejor verlo. Destacan por su belleza los conocidos como Los Cuervos o El Corazoncillo, dispuestos en alineaciones por los que nos podemos acercar un poco más al conocimiento de sus génesis y complementos, como túneles, malpaíses, lagos de lava, hornitos, etc…

Parque Natural de Los Volcanes, ¿dónde está?
Booking.com

Dignas del interés general suelen ser las Simas del Diablo, situadas en el interior del cráter de Tinguatón, compuesto por una serie de conductos verticales conectados entre sí y cuya extensión total es de algo más de 100 metros de profundidad, un bello ejemplo a señalar porque todo cuanto hallemos en este enigmático paraje será muy diferente a los parajes peninsulares protegidos.

Cómo llegar

Siguiendo las indicaciones, te desvías en dirección al Parque. Sólo girar la rotonda, aparecen las Montañas de Fuego, que son impresionantes.

Os dejo los datos por si alguien quiere llamar:

Centro de visitantes e interpretación de Macha Blanca:
Dirección: Ctra. LZ-67, km 11,50, Mancha Blanca (Tinajo).
Teléfono/Fax: 928-84 08 39
Horario: 9:00-17:00 h, todos los días.

Te encuentras circulando por una carretera larguísima y estrechita, rodeado a lado y lado por un paisaje lunar impresionante.

Allí, nos dedicamos a parar en el “arcén” para tomar fotos, ya que no tenían desperdicio, era como si estuviéramos en el espacio.

La roca volcánica es muy oscura y porosa, parece una esponja pero dura.

Si sigues avanzando encuentras los famosos camellos que te dan un paseo por las montañas volcánicas. Si te acercas puedes tocarlos. Otros turistas prefieren dar un paseo encima de este curioso animal.

En esta Isla el viento sopla muchísimo, pero en esta zona, que no hay vegetación nada se mueve lo más mínimo.

Continuamos avanzando, hasta que no pudimos más, llegando a la entrada.

Recorrido por el Parque Natural de Los Volcanes

Allí sacamos los tíquets que nos darán derecho a recorrer con una “gua-gua” (autocar), el Parque con visita guiada, ya que no dejan que se vaya a pie, por el mismo, con el fin de conservar el medio. No recuerdo exactamente qué costaba la entrada, creo que unos 8 o 9 euros.

La diferencia con el Teide, es que puedes acceder a pie, aparcando el coche y recorriendo el Parque por senderos marcados , (no puedes desviarte de los caminos), y visitarlo a tu ritmo.

Si deseas coger el teleférico si que debes pagar, pero para darte una vuelta no es necesario.

Al entrar en el Parque propiamente dicho continuas por una carretera que te lleva al párking desde donde salen los autocares. Parece que aparezcan del cualquier sitio tantos volcanes. En todo Lanzarote hay más de 300.

Cuando ya has aparcado vas un poco perdido porque no sabes por donde empezar la visita. Así que seguimos un grupo que iba delante nuestro, para ver que debíamos hacer.

Nos dirigimos al autocar del Timanfaya. Los conductores, que a la vez son los guías, nos van explicando la historia de la formación de los Volcanes en la Isla, y sobre las últimas erupciones, hace, tan solo unos 200 años.

La gua-gua sube por una carretera de una sola dirección, increíblemente estrecha, por el pequeño espacio que queda entre pared y pared de los Volcanes.

Parque natural de los volcanes

El paisaje es impresionante. Las rocas pasan desde los colores más negros hasta la tierra más rojiza, para terminar al final del recorrido, por una zona del todo verde y con mucha vegetación.

Los Volcanes se alzan majestuosos sobre el árido suelo, haciendo que e visitante quede asombrado por algo tan único como este paisaje.

Toda la visita pasa desde el autocar y es lo malo que tiene, que lo tienes que ver a través del cristal, y aunque vayan parando la gua-gua para que lo veas o tomes fotos, no es lo mismo que respirar aire, y verlo a la luz natural, aunque se puede entender, si todos pisáramos el mismo suelo y seguro que algunos incluso, tocaban o no pasaban por donde toca, se destruiría algo tan único.

Cuando termina la visita bajamos del autocar y todos en manada seguimos al guía que nos lleva hácia una especie de geiser que hay allí mismo.

Nos hace tocar unas piedras que nos pone en la mano, y notamos que casi queman!! Es el calor que desprende la misma tierra.

Dentro de una agujero, delante del cual el guía va diciendo “3 metros, 250 grados”, como si lo hubiera dicho más de un millón de veces, el guía enciende fuego sólo acercando paja con un palo dentro y después nos muestra (“2 metros, 360 grados”, otra vez con la misma entonación) como sale un géiser de un pequeño agujero al tirarle agua dentro. Todos pegamos un bote, cuando el agua sale disparada hácia arriba, con gran fuerza.

Sólo nos queda un horno en el que cocinan pollo, pinchos, y otras carnes, para que puedas ver, que aunque no hay fuego, es el aire caliente que desprende la tierra, el que calienta (y cocina) estos alimentos.

Una vez que nos hemos acercado a las ardientes tierras de los volcanes, no será difícil darse cuenta de la dificultad aquí para el ser vivo. En los islotes si hay restos de vegetación, pero por esta zona, nada de nada. Las lavas recientes son hábitats eólicos que la vegetación no ha sido capaz de colonizar. En el resto de la zona protegida sí hay líquenes de gran belleza y variedad, fanerógamas de florecilla pequeñina como el geranio silvestre o el corazoncillo.

En general es algo inhóspito, precisamente el encanto de la tierra de lava. Pero la tierra no se encuentra muerta ni mucho menos, sino que una serie de pequeños animalillos invertebrados sí han logrado superar el duro período de adaptación y habitan definitivamente el lugar. Son unos insectos, la mayoría de los cuales son especies endémicas que se alimentan de placton aéreo que el viento dispersa.

Las especies de aves vinculadas al ecosistema terrestre son poquísimas aunque destacan algunos ejemplares de camineros o camachuelos, guirres y una lechuza de exclusiva crianza, la Tyto Alba.

El Islote del Mojón, pieza emblemática de esta Comunidad, junto al Janubio, está cuajado de pardelas y petreles.

En la zona central del Parque hay una carretera que lo atraviesa de norte a sur y además conduce al Parque de Timanfaya. Por otra carretera llegaremos al Golfo, con sus 15 habitantes. El acceso al lugar, a pesar de la lava, no es complicado ni dificultoso. Lo único a tener en cuenta y que yo os recomendaría, como siempre, es un buen calzado, bota de trekking, lo mejor ^_^. Y a disfrutar de la Naturaleza, que para eso está.

Sin duda, una experiencia que no te deja igual. Un rincón del mundo precioso, que se debe conocer.