Me he decidido por fin a escribir nueva opi, esta vez sobre el Aeropuerto de Mallorca. Ahora trabajo allí, y por tanto me lo pateo casi cada día, creo que mi opinión tendría más ‘credibilidad’ (no es esa la palabra que buscaba, pero no la encuentro), así que adelante, a ponerlo a caldo!! Eso sí, objetivamente, eh?? 😛

Aviso que es muy larga, pero como siempre, dividiré la opi en varios apartados, para que os los saltéis o los leáis a vuestro antojo ;-). 

Un poco de historia

Mallorca, década de los 50. Empiezan a llegar turistas de forma masiva, al mismo tiempo que aparecen los primeros reactores (ay, el Caravelle, qué vieja gloria…). El entonces aeropuerto de la isla, Son Bonet, no da más de sí, porque ya no hay terreno suficiente alrededor para ampliarlo. Solución: un nuevo aeropuerto.

Así empieza la historia del actual aeropuerto de Palma, situado a unos 6 km de la ciudad. En 1960, el tráfico aéreo destino Mallorca empezó a aterrizar en la base aérea de Son Sant Joan, y a las dos semanas ya se estaba tramitando una ampliación urgente de la nueva instalación, que nunca ha dejado de crecer, por cierto. En 1965 se inaugura la terminal A, y en 1972 la B. Para que veáis que no hace tanto de esto, puedo afirmar que yo, con lo joven que soy (;-PPPP) todavía he conocido y utilizado esta estructura de dos terminales separadas, que una era para vuelos nacionales (la A) y la otra para internacionales (la B).

Pero bueno, lo que nos interesa es la última ampliación, que al fin y al cabo es la que ha dejado al aeropuerto tal y como está hoy mismo. Se ‘finalizó’ (y lo pongo así, entre comillas) en 1997. Y, madre mía, vaya ampliación.

Este bodrio de ampliación se lo debemos al ‘prestigioso’ arquitecto nuestro paisano Pere Nicolau. Lo de ‘prestigioso’ va entre comillas porque aquí todo el mundo lo tiene en la más alta estima, los ayuntamientos le encargan reformas, las instituciones se lo rifan como si fuera Norman Foster, cuando no encuentro yo que sus edificios sean para tanto. Es más, casi todos tienen una forma sospechosamente parecida, y encuentro yo que a casi todos les faltan ventanas para que entre la luz natural. No sé, a lo mejor GESA (nuestra monopolística empresa suministradora de Gas y Electricidad SA) le da una comisión por hacer edificios sin luz natural. Y si es así, fijo que con el aeropuerto se ha forrado, el tío…

Aeropuerto de Mallorca, ¿dónde está?
Booking.com

Bueno, pues la cosa consiste en 300 metros de edificio a lo largo por 150 metros de edificio a lo ancho. Son 6 plantas, de las cuales para los pasajeros sólo son accesibles la 0 (llegadas), la 2 (facturación) y la 4 (salidas). Las intermedias sirven para alojar servicios y almacenes, y la 6 (que para mí es la única bien hecha del aeropuerto, con un impresionante techo de cristal que es lo único que permite que haya luz del sol), que son oficinas. También se encargó de los módulos de embarque C y D y del edificio del parking, de 7 plantas y conectado con la terminal mediante un pasillo que, atención, en lugar de llegar a facturación, desemboca en salidas, con lo cual tienes que pasearte con tus maletas hasta la planta de abajo.

Con el ejemplo anterior ya veis que es cierto que el aeropuerto está mal parido, así que desde que se inauguró siempre hay alguna obra. Primero fueron los ascensores. Resulta que al iluminado de Nicolau se le ocurrió poner los ascensores en los extremos del edificio, así que para una comunicación entre la planta 0 y la 4 tenías que recorrer, si entrabas por el centro, 150 metros hacia la izquierda o derecha. Ahora, al menos, hay ascensores en el centro, pero ojo, porque sólo han podido ponerlos uno que vaya del 0 al 2 y otro del 2 al 4, así que hay que hacer ‘trasbordo’.

Otro problema grave: el suelo. Es de una material tan brillante que los neones del techo se reflejan y te deslumbran a cada paso, aunque al final acabas acostumbrándote. Seguro que eso sí que lo habéis visto, cuando ha salido la Obregón en la tele por el aeropuerto de Palma.

Pero mejor que vayamos por partes, así es más fácil sacar defectos…

Planta 0: llegadas

Son Sant Joan cuenta con 16 cintas de recogida de equipajes, de las cuales la mitad son dobles, para aquellos vuelos con más de 200 pasajeros. Como aeropuerto internacional que es, tiene su correspondiente aduana, faltaría más. Una vez se sale de esta zona por alguna de las 6 puertas de salida (de la A a la F, dependiendo de dónde tengas que recoger el equipaje), están las oficinas de los tour operadores, compañías de autocares, alquiler de coches, oficina de turismo, bares, etc.

Ya fuera del edificio, en el centro hay un pasillo con cintas mecánicas que conduce al parking, parada de bus y parada de taxis. A ambos lados está el aparcamiento de autocares, uno de los más grandes de Europa (normal, teniendo en cuenta que más o menos el 90% de los turistas que nos visitan vienen con paquete turístico…).

Cuando alguien llega a Son Sant Joan, debe estar preparado para la excursión que se le avecina hasta llegar a la sala de recogida de equipajes si desembarca por finger. En ese caso entrará a la terminal por la planta segunda, así que deberá llegar hasta la planta baja después de caminar y bajar por varias rampas. Vamos, que verá su maleta en aproximadamente 10 minutos, dependiendo de la puerta por donde haya salido del avión (más de 15 si esa puerta está en el módulo C). Así que sabiendo esto desearéis que vuestro avión esté aparcado en una posición remota y que os lleven en bus hasta la terminal: con este sistema sólo tardaréis 5 minutos en recoger el equipaje (más lo que dure el viajecito en la jardinera, que pueden ser 10 minutos más dependiendo del parking del avión).

Planta 2: facturación

Aunque se puede llegar a Facturación desde abajo (Llegadas), lo normal es entrar directamente, ya que la carretera se bifurca y sube hasta la segunda planta para facilitar el acceso a los (afortunados) que se van de viaje. Allí fuera hay una parada de bus y algunas plazas de aparcamiento (en batería, a lo largo de los 300 metros de fachada) de corta estancia, es decir, como estéis más de 5 minutos aparcados allí, bye bye coche, que se lo lleva la grua.

Cuando se entra lo primero que hay que atravesar es una hilera de oficinas de compañías aéreas, tour operadores y demás empresas, que están en primera línea, aunque la parte de atención al público es la que está de espaldas a la entrada. Después vienen las butacas para la espera, un pasillo para que la gente circule, con las escaleras de subida a la planta 4 y finalmente, los mostradores de facturación.

La verdad es que la forma de colocar los mostradores (204 en total) es una de las pocas cosas bien hechas de este aeropuerto. En lugar de estar de frente a la entrada, como en casi todos los aeropuertos del mundo, forman hileras de 16 mostradores agrupados de 2 en 2 perpendiculares a la entrada, formando como una especie de ‘patios’. De esta forma, la gente que hace cola se coloca paralela a la entrada y no imposibilita que otros circulen a lo largo del edificio, como ocurre por ejemplo en Barcelona o Madrid, donde a veces he tenido que usar la técnica del codazo en el hígado para poder llegar hasta mi terminal.

Una vez que el pasajero ha facturado, el sistema para llegar a la puerta comienza por llegar hasta las escaleras y subir. Para eso, se sale al pasillo que queda entre una hilera de mostradores y la de detrás por los huecos que quedan entre cada grupo de 2 mostradores, y se avanza hacia la puerta de entrada hasta que uno se tropieza con las escaleras mecánicas, que están al comienzo de dicho pasillo. A que está bien pensado el tránsito de personas?

Sobre los mostradores en sí, decir que son bastante cutres. Son como los de todos los aeropuertos, más o menos, pero yo los veo desde el otro lado, así que puedo contaros qué hay allí. Para empezar el mostrador en sí, que es negro brillante, y a nosotros nos va muy mal para la vista, porque los malditos fluorescentes del techo se reflejan y nos deslumbran, así que han tenido que pegarles una lámina adhesiva de color gris mate en la parte que hace de nuestra ‘mesa’. Vaya cutrez…

Luego, la silla. Las sillas son de Aena, no de las compañías, y a ver si las cambia de una vez, porque lo primero que hacemos al llegar al mostrador es ir a buscar una silla. Por qué? Pues porque hay tan pocas que funcionen correctamente (a ninguna le funciona el sistema para subir el asiento, y estar allí detrás tan bajo, que nadie te ve, da la impresión de que te escondes de los pasajeros) que las que funcionan bien vuelan, y el resto de facturantes que han llegado antes se las llevan a su mostrador.

Sobre las impresoras de tags (las etiquetas para el equipaje), las hay de dos modelos. Y concretamente con las del modelo menos frecuente tienes que estar llamando a los informáticos constantemente, porque siempre siempre siempre hacen cosas raras. En cambio las del otro modelo, y las de tarjetas de embarque, son una monada (cuando no se quedan las tarjetas atascadas, claro, aunque según los de informática “eso se arregla pegando un soplido aquí”).

Pero la palma de lo peor se lo llevan los monitores y los teclados. Como los monitores están permanentemente encendidos (aunque en modo de ahorro de energía cuando nadie los usa desde hace 10 minutos), la mayoría tienen el color muy deteriorado, y las pantallas se ven con fondos rosas, verdes o incluso casi casi en blanco y negro, lo que es un problema cuando facturas en sistema UCA y tienes que distinguir entre el color negro (asiento ya asignado) y verde oscuro (asiento reservado), porque se ven igual… Y los teclados, pues son americanos, así que la colocación de algunas teclas es diferente, aunque te acostumbras enseguida. El problema es que el teclado sea de los antiguos. En ese caso, cada vez que le das a la barra espaciadora (que son muchas veces), asustas al pasajero del golpe que le metes para que responda…

Planta 4: Embarques

Aeropuerto de Mallorca

La palabra más usada por cualquiera que entre vestido de uniforme (da igual de qué sea) en el aeropuerto de Palma de Mallorca: “arriba” (“upstairs” y “oben” también, todo depende de lo que hable el pasajero). Debido a esa manía de no leer los carteles, la gente se pierde entre los mostradores, así que o pregunta a alguien que viste de uniforme (y por consiguiente supone que sabrá contestarle) o por casualidad llega al control de seguridad de la planta de facturación (acceso restringido a empleados y pasajeros que necesiten asistencia), donde los Guardias Civiles, hartos de que les pase esto 100 veces al día, le remitirán sin mucha amabilidad al piso de arriba.

En cualquier caso, la planta cuatro es donde están todas las tiendas. Además de las clásicas, como el kiosko, tenemos a su disposición una amplia selección de cajeros automaticos, así como una oficina de La Caixa, comisaría de Policía, sucursal de La Mallorquina (venta de ensaimadas), estanco, tiendas varias (relojes, gafas de sol, música…) y, por supuestísimo, un enorme Duty Free de Aldeasa. XDDDDDD

El Duty Free merece párrafo aparte. Es enorme y siempre está llenísimo de ingleses comprando como posesos. Cuántos vuelos retrasados por culpa de pasajeros que llegan después tan panchos con sus bolsas amarillas! Tiene de todo: perfumería, souvenirs típicos (flamencas y tal… xDDD), souvenirs gastronómicos (sobrasadas, lomos embuchados, chorizos…), sección de vicios (alcohol / tabaco), papelería (de Kukuxumusu, Jordi Labanda y Ágatha Ruiz de la Prada, eh? No os creáis que es cualquier cosa…), relojes Swatch, e incluso una pequeña zona de ropa de Springfield. Por supuesto, a la hora de pagar no olvidéis enseñar vuestra tarjeta de embarque. Los empleados del aeropuerto gozan de un 10% de descuento, lo cual viene a significar que nos cuestan las cosas al mismo precio que en Palma ciudad, más o menos.

Los bares son parte importante. Se sitúan más o menos en el centro del edificio, en la zona que va hacia el control de seguridad. Está la cafetería ‘de marca’ (“Plantaciones”), algunos chiringuitas pequeños y los autoservicios. Consejo: si os traéis un café de casa y os lo tomáis sentados en las mesas que hay (con zonas de fumadores y no fumadores), mucho mejor. Son una estafa. Ejemplo: bocadillo de salchichón, de un tamaño aceptable, con una cantidad de salchichón aceptable, pero sin aceite, ni tomate, ni sal. 3.60 EUR. ‘Aceptable’ significa que basta para merendar, no para comer ni cenar.

Dos de las salas VIP se encuentran también en esta planta, al lado de la farmacia, en la zona menos transitada por la gente. Son las salas L’Ofre y Randa (respectivamente para fumadores y no fumadores). Estas salas tienen servicios como conexión a internet, televisión, prensa, sala de reuniones, un pequeño buffet de snacks, unos baños decentes y unas butacas comodísimas. Pueden usarla de gratis los pasajeros de primera clase, los que tengan la tarjeta PMI Oro (no sé cómo se consigue) y los famosos que estén siendo acosados. Si no se cumplen ninguno de estos requisitos, siempre podéis pagar los 17 con nosequé EUR que me dijo mi amiga Aina (que curra ahí) que era la tarifa vigente.

Por último, el elemento más importante de la planta 4, y el que nos dará paso a los siguientes apartados de la opinión: el filtro de seguridad.

El control se encuentra detrás del Duty Free. Encontrarlo no es complicado: cuando veáis un letrero que va diciendo en diferentes idiomas “En este punto se encuentra usted a 15 minutos de las puertas de embarque”, pues tiráis recto y llegáis. Arriba está el panel con todos los vuelos y las puertas de embarque, que podréis observar mientras hacéis cola, porque sí, siempre hay una cola de narices. La verdad es que nunca me he parado a contar, pero a lo mejor de 8 puestos de control hay abiertos 4. Ecco qui la razón por la que al ir a facturar algunos vuelos chárter ingleses los representantes de las compañías nos hacen escribir en la pantalla de arriba “Go to gate C** now due to long queues at security control”. Los seguratas en general son bastante secos, pero no desagradables ni maleducados.

Por cierto, que el filtro de seguridad tiene banda sonora propia: “Recuerden que es importante llegar al control de seguridad con tiempo suficiente, la tarjeta de embarque en la manos lista para mostrar y sin llevar ningún artículo prohibido”. No sé por qué, pero esta grabación les debió salir rana, porque tiene una calidad de sonido peor que el resto. Supongo que eso influye para que cuando lo dice en alemán parezca que estamos en un campo de concentración…

Una vez pasado el control, sólo hay que seguir las flechas que os llevarán a vuestra puerta de embarque, en uno de los cuatro módulos posibles, identificados por colores.

Módulo A (alfa): puertas azules

En el módulo A se encuentran las puertas de la A04 a la A20. Éstas se ubican en el edificio que tiempos atrás alojaba la terminal A de Son Sant Joan, de donde salían los vuelos nacionales. Por supuesto, el edificio ha sido completamente remodelado, conectado a la nueva terminal única y readaptado a su nuevo uso, aunque no del todo. El inmenso volumen del vestíbulo de facturación no ha sido tocado para nada, y es usado como almacén, lo cual es un poco penoso de cara a la imagen que puede dar. La parte remozada es sólo las zonas utilizadas para el embarque, que para mí son las mejores puertas de salida del aeropuerto.

El módulo A tiene dos plantas. La planta baja está a nivel de pista, y cuenta con dos salas de embarque con control de pasaportes (por lo que se suelen usar para vuelos ingleses), que alojan las puertas de la A04 a la A09 una y de la A10 a la A15 otra. Estas salas se adaptaron para embarcar los vuelos interinsulares que Iberia Regional Air Nostrum realizaba con aviones turbohélice que siempre son aparcados justo delante de este módulo, pero ahora ya no se usan con estos propósitos gracias al nuevo módulo. Son puertas de remoto, lo que significa que iréis en bus hasta el avión.

La planta superior de esta terminal aloja las puertas de la A16 a la A20, con sus correspondientes “R” de “remoto”. O sea, que hay la A16 y la A16R, la A17 y la A17R, etc. Las puertas sin “R” son de finger, es decir, con acceso directo al avión por una pasarela. Sólo hay un detalle de mala planificación. Estos cinco fingers de la A16 a la A20 son dobles, especialmente diseñados para aviones grandes, donde se pueden conectar a dos puertas a la vez para agilizar el embarque. Lo que pasa es que nadie ha pensado que los aviones grandes pueden ser, por ejemplo, los Boeings 767 de MyTravel (ingleses = control de pasaportes) o el Airbus A330 de Skyservice que nos visita cada semana desde Toronto (canadienses = control de pasaportes), así que sin control de pasaportes no se pueden usar. De todas formas, cuando aterriza un 767 de Condor (alemanes = sin control de pasaportes), tampoco los usan, así que se han gastado el dinero para nada.

En cuanto a equipamiento, cuenta con restaurante, cafetería y una ‘sucursal’ del Duty Free, con souvenirs para el último momento de compras, revistas y algo de comida. Aunque bueno, con todo lo que hay antes del control de seguridad, ya hay suficientes comercios, no?

Módulo B (bravo): puertas verdes

El módulo B es el mal llamado “interislas”. En el se embarcan, efectivamente, los vuelos interislas de Air Nostrum, pero sólo porque se hacen con aviones turbohélice. El Palma – Menorca de Futura, o los Palma – Eivissa de Air Berlin salen de la terminal D. O sea, que más que nada la terminal B es para embarques de vuelos realizados con aviones de hélice, que en verano tenemos, por ejemplo, los de Iberia Regional Air Nostrum a Menorca, Eivissa, Valencia, Bilbao, Santiago de Compostela, etc. y los de Lagun Air a León y Valladolid.

Al entrar en este módulo parece que se entra en un aeropuerto diferente. Un aeropuerto bien diseñado, al menos. Es precioso, de vidrio y metal, superluminoso. Cuenta con una cafetería en el pequeño piso superior (en realidad una terraza asomada sobre el resto del edificio), y alberga las puertas de la B23 a la B30, todas ellas de tipo remoto. Sólo lo he utilizado como pasajero, porque nosotros no llevamos vuelos de este tipo, pero quedé fascinado por el cambio en segundos de un aeropuerto tan horroroso a una terminal tan bonita.

Módulo C (charlie): puertas verdes

Bueno, quien embarque por aquí, que prepare las piernas, porque está no en el quinto pino, sino en el sexto. A unos diez minutos del resto del aeropuerto (si funcionan las cintas transportadoras), más unos cinco minutos más hasta encontrar la puerta correspondiente. Se encuentra unido a la antigua terminal B, donde hasta que hace unos dos años que se inauguró el módulo B nuevo se ubicaban las puertas B23 a B30. Ese edificio, construido en los años 70 como terminal internacional, está ahora cerrado al público y casi en ruinas, a punto de ser derribado. No obstante, el módulo C, el que aquí nos ocupa, está en consonancia con el resto del nuevo aeropuerto, igual que el módulo D. O sea, igual de oscuros e igual de mal diseñados.

La particularidad de esta zona es que es donde se ubica el control de pasaportes (además de en la planta inferior del módulo A, pero ahí es con carácter “de salir del apuro” y aquí está el “bueno”). Control que no sirve para mucho, porque los policías no hacen nada de nada. Ni siquiera quisieron ir a detener a unos que intentaron colarse en un vuelo inglés con pasaportes falsos.

Por eso no es de extrañar que esté lleno de ingleses siempre, y por eso no es de extrañar que sea aquí donde se encuentra la zona comercial “Villas del Mediterráneo”: una especie de conjuntos de ‘Duties Frees’ articulados alrededor de un patio con una cafetería con un molino arriba, y haciendo como si estuviera ambientado en un pueblo típico mallorquín, con el decorado hecho de cartón piedra. La horterada más grande que he visto en la vida después del Pueblo Español de Palma de Mallorca.

La cuestión es que el módulo C se divide en dos edificios situados paralelamente que albergan las puertas C40 a C44 uno y C45 a C49 el otro (todas de finger), además de la correspondiente “R” de cada una. Y tiene un toque de flexibilidad, ahora veréis…

El control de pasaportes, tanto para llegadas como para salidas se encuentra en el pasillo de conexión del módulo a la terminal, pero éste se puede deshabilitar quitando la mampara. En ese caso, el control de pasaportes se hace en las casetas que hay una vez dentro del módulo, y del cual queda libre la primera tanda de puertas. Para que la gente no se cuele por el resto de pasillos, se pueden bajar unas cortinas de plástico que aíslan ciertas partes de la terminal, con lo cual siempre se puede jugar con esto para adaptar el control a la cantidad de vuelos que haya que necesiten ser controlados y dejar a los que no necesitan control en paz.

Módulo D (delta): puertas naranjas

Son sin lugar a dudas las más usadas. El edificio es una construcción igual que el módulo C e igual que la terminal de facturación, con forma de L. En el, digamos, tramo corto de la L están las puertas D60, 61, 62 y 63 (con sus “R” enfrente, excepto la 62 y 63, que no tienen), y en el tramo largo están de la D64 a la D69, también con sus “R” enfrente. Se utilizan siempre para casi todos los vuelos nacionales de Iberia, Air Europa y Spanair con destino que no sea Barcelona (los Barcelona suelen salir de la A, no se por qué) y para vuelos sin control de pasaportes. Deberíais ver el tramo largo un mediodía o una tarde: TODAS las puertas están ocupadas por Air Berlin, al mediodía para los vuelos a la península, y por la tarde para los vuelos de vuelta a Alemania.

En este módulo hay dos ‘chiringuitos’ de bar, otro mini-duty free y lo que es más importante, la tercera sala VIP, la sala Formentor. En ésta sí que he estado. Tiene lo mismo que las otras dos, pero como es más nueva, es mucho más cómoda y moderna. Se encuentra justo en el ángulo de la L, bajando unas escaleras.

Dos particularidades de este módulo: En la puerta D66 vive una colonia de grillos, con lo que si te toca embarcar allí acabas con los tímpanos perforados de tanto cri-cri. Y la otra es que en la puerta D69R se hace el único embarque a pie de todo el aeropuerto, si el avión está aparcado en el parking 70. Si voláis con Air Berlin y os toca esa puerta, es posible que me encontréis a mí con un chaleco fosforito puesto persiguiendo alemanes que no van por el camino marcado y se meten en el área de operaciones, con el consiguiente riesgo de accidentes y de que a mí me pongan un parte… xDDD

Sobre los mostradores de embarque, que los han cambiado todos recientemente, decir que, aunque están muy bien, tienen un pequeño defecto. La mampara protectora que tiene en un lado y lo altos que son hacen que parezca que nos escondemos de los pasajeros (cosa que a veces está bien, pero que no tendría que ser así). Y los taburetes, serán muy ergonómicos, pero incómodos.

Planta 6: oficinas

La planta 6 es de acceso restringido (en teoría), por lo que no es normal que suba gente a verla, aunque sea la única planta que hicieron bien de todo el aeropuerto. Consiste en una larguísimo pasillo (los 300 metros de terminal, ya sabéis) con oficinas a ambos lados, techo de cristal (al menos luz natural en esta planta…) y, de vez en cuando, unos aseos y una puerta cortafuegos. Y ya está.

Pues nada, ya está todo dicho. Creo que no me he dejado nada, verdad? Ahora ya podéis mirar los dibujitos!! XDDD Y ya sabéis, de gimnasio nada, las excursiones de Aena son mucho más efectivas!!