Mientras viví en Mallorca, el Parque Natural de Mondragó era uno de mis lugares preferidos para pasear y relajarme en invierno, y para bañarme en verano.

Localización

El Parque Natural de Mongragó se encuentra ubicado al sureste de la isla de Mallorca, en el término municipal de Santanyí, y a pocos kilómetros de la población de Portopetro. Para llegar hay que coger la carretera de Santanyí a Portopetro y aquí encontraremos señalizados los desvíos hasta el parque natural.

Dispone de dos aparcamientos cerca de Cala Mondragó, unos doscientos metros antes de llegar a la Cala, dado que el tráfico hasta la misma está restringido a vecinos y autobuses. En invierno el aparcamiento es gratuito, y en verano hay que pagar. Ojo que no se paga por horas, sino por dejar el coche allí, con independencia de que sea una hora o todo el día. Unos tres euros creo recordar.

En verano hay un servicio de autobuses desde Portopetro y Cala Figuera, aunque nunca lo he usado y no sé como andará.

El Parque Natural

La zona afectada por la declaración de Parque Natural, efectiva desde el año 1992, y Zona de Especial Protección para las Aves (zona ZEPA) desde el año 1995, incluye 785 hectáreas de terreno alrededor de Cala Mondragó, de las cuales solo 95 son de propiedad pública, y el resto son privadas.

Gracias a su extraordinaria belleza y por la variedad y riqueza de su fauna de aves, hay más de 70 especies catalogadas, la mayoría son aves migratorias, además de las gaviotas, los cormoranes ,las tórtolas, los vencejos, todos ellos conviven en buena armonía. También podemos encontrarnos con culebras, sapos, angulas, y gambusias, nosotros solíamos ir antes por allí para recoger gambusia y dárselas a nuestros peces , las devoraban en segundos.

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Otro tipo de animales que podéis ver paseando por allí son las comadrejas, las jinetas, las liebres, los lirones y una lista interminable de animales de diferentes especies, algunos no tan divertidos para mi como son la salamanquesa, y serpientes de tierra. Hace unos años se lleva a cabo allí la reproducción de tortugas de tierra, debido a que en esa zona llegaron casi a su extinción, evidentemente por causas humanas.

Debido al sustrato rocoso y la proximidad del mar, las rocas están profundamente pobladas de plantas que resisten a veces los fuertes vientos de la zona, tomando un aspecto inclinado que los hace característicos en todo nuestro litoral. Podemos encontrar pinares, pequeños bosquecitos de boj, encinas, siemprevivas , salicornias, esparragueras y también lo que llamamos aquí “fonoll marí”, hinojo marino, planta muy utilizada en muchos pueblos para acompañar nuestro “pa amb oli”, pan con aceite y tomate, se adereza la planta con vinagre y resulta delicioso.

Los suelos son especialmente rojizos por el gran contenido de óxido ferroso, encontraremos también peligrosos barrancos, bajo estos se forman pequeñas albuferas, pantanos y suelos fangosos. Veremos pequeñas dunas en los fondos de las calas debido a las acumulaciones de arenas y restos marinos.

La Cala y los humedales

Parque Natural de Mondragó

En este territorio encontramos Cala Mondragó, una cala amplia, con dos riberas de playa, la de S’Amarador y al de Mondragó, ambas de arena muy blanca y limpia, y aguas transparentes y cristalinas, limpísimas. La cala está bastante cerrada y a cubierto del oleaje, por lo que nunca hay problemas para el baño.

En la parte de S’Amarador, de mayor extensión, encontramos unas dunas perfectamente conservadas con la vegetación mediterránea típica de este ecosistema que hoy en día es difícil de encontrar en todo el litoral español. Aquí también los pinos comienzan a crecer en la arena, uniendo en armonía la tierra y el mar.

Junto a las dunas de S’Amarador y a unos 100 metros de la playa encontramos el final del barranco de S’Amarador, la zona húmeda principal del parque. Siempre tiene agua y es fácil ver todo tipo de aves en él. Es un rincón que para mi tiene un encanto especial.

Junto a la playa de Mondragó se encuentra el final del barranco de Ses Fonts de n’Alis, aunque este tiene menos encanto que el anterior y las aves no abundan tanto.

Los pinares

Rodeando Cala Mondragó y a lo largo de la costa que la sucede encontramos una pequeña extensión de pinares por los que hay varios caminos señalizados para recorrer las principales zonas públicas del parque. Hay otros pequeños senderos sin señalizar que también se pueden recorrer sin dificultad y desde los que se disfruta de paisajes preciosos y relajantes. También encontramos en esta zona boscosa sabinas, acebuches, y algunos otros árboles cuyo nombre desconozco.

La zona interior

Conforme avanzamos hacia el interior comienzan los terrenos de propiedad privada del parque natural. No se puede entrar en el interior de estos pequeños campos, pero si pasear por la multitud de caminos que los comunican, y que mucha gente aprovecha para recorrer en bicicleta. La mayoría son campos cultivados, con almendros o trigo y cebada, higueras. Especialmente desde enero hasta mayo los paseos por esta zona son particularmente bonitos, cuando se disfruta del precioso paisaje de los almendros en flor, entre enero y marzo, y entre abril y mayo encontramos los campos no cultivados repletos de margaritas y amapolas

Mondragó en todas las épocas del año

Disfrutar de este espacio natural es diferente según la estación, pero siempre mantiene su encanto especial.

El clima en el Parque de Mondragó es semiárido, hay muy pocas precipitaciones lluviosas al año, y la temperatura media es de 17º , aunque en verano alcanza temperaturas muy elevadas de calor, especialmente en Agosto.

En verano encontraremos en la playa de Mondragó las típicas sombrillas de paja y hamacas de alquiler, y el un pequeño chiringuito y un restaurante abiertos. En la parte de S’Amarador lo mismo pero en menor medida, y además colocan un kiosco de helados. Es la época de tomar el sol y disfrutar del baño en sus aguas siempre limpias y cristalinas. Por supuesto, es cuando más gente hay, y en esta época es más difícil ver las aves o cualquier animal, escondidos ellos (pobrecitos) huyendo del jaleo que trae la fauna humana. Por las dunas y la arena encontramos los lirios marinos en flor.
La cala no es adecuada para bucear porque apenas hay fauna marítima en su interior.

Los sábados y domingos hay bastante gente, pero sin agobiar. Entre semana, aun siendo julio o agosto, no hay mucha, y se está bastante bien.

En otoño se retiran las hamacas y sombrillas de las playas, por lo que estas vuelven a su estado natural. En esta parte de la isla el clima es bastante templado y suele llover poco, y la cala y el parque quedan bastante protegidos del viento por su situación, por lo que pasar un día de excursión aquí puede ser más que recomendable.

Por otro lado, es el único lugar en el yo he visto setas en la arena de la playa. Me resulto muy curioso.

El invierno es más triste, pero sigue siendo un lugar precioso para visitar. Melancólico y tranquilo, relajante.

En primavera y hasta junio, como ya comenté antes, los campos son todo un espectáculo de flores, principalmente margaritas y amapolas, pero encontramos muchas más. Los paseos en esta época, cuando el turismo masivo no ha aterrizado todavía en la isla, son los más encantadores. Por los pinares y junto a los humedales es bastante fácil ver aves si se pasea de manera silenciosa. Las playas continúan sin hamacas ni sombrillas, y el agua, si no sois muy frioleros, puede tener ya la temperatura suficiente para daros un baño rapidito. Y si hace buen día, a tomar el sol.

Si queréis pasar un día delicioso en contacto con la naturaleza, o bañarse en aguas cálidas, o simplemente disfrutar del aroma de las plantas , no olvidéis visitar el Parque Nacional de Mondragó si os acercáis algún día por la Isla de la calma.

Termino siempre insistiendo en lo mismo, respetad la naturaleza y ella nos respetará a nosotros