Puente romano de Salamanca

El puente romano ofrece un paisaje diferente al que se suele ver en Salamanca y en Castilla en general. Es una zona muy verde, con muchísimos árboles y lugares donde descansar a la sombra.

En un extremo del puente veremos una escultura de una especie de Toro. En el otro extremo, encontraremos pistas para correr y un lugar muy bonito también para seguir paseando.

Es un sitio que recomendaría visitar si se va a Salamanca sobre todo por el paisaje tan bonito que podremos ver desde él. Y también para darse un paseo tranquilo y estar en contacto con la naturaleza.

¿Cómo llegar?

El Puente de Toro, cómo no, se localiza en el río Tormes, en la Avenida de San Gregorio. Para llegar hasta él tenemos varias opciones, en función de dónde esté nuestro punto de partida. De todas formas, la calle de dónde sale es la del Rector Esperabé, que bordea parte de dicho río.

Una opción es bajar de la Plaza Mayor por la calle San Pablo y una vez al final de esta calle, girar a la derecha y caminar 2 minutos hasta que nos topemos con la estatua que recuerda al «Lazarillo de Tormes» y al ciego. El puente está justo al lado.

La otra, si nos encontramos en la Plaza de Anaya, junto a las Catedrales, bajar hasta la calle El Expolio, seguir un poco más recto hasta encontrarnos con una cruz de piedra, bajar las escaleras y un poco a la derecha, lo encontraremos.

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Si sois un poco más vagos, comentaros que también podéis llegar en autobús urbano. Concretamente, os servirían las líneas 4, 5, 6, 8, 10, 11 y 12, aunque unas os dejarían un poco más lejos que otras, pero la diferencia puede ser de 5 minutos andando, por lo que no es gran cosa.

Os dejo con la dirección exacta de su localización:

Avenida de San Gregorio
37008 Salamanca
Acceso gratuito

Historia del puente romano de Salamanca

Se trata de uno de los monumentos más antiguos de Salamanca y hay dos momentos importantes en la construcción de este puente.

Sin duda, la más importante es la de la época romana, donde los romanos iniciaron su construcción para poder cruzar sobre el río Tormes y así, entrar en la ciudad. No se sabe con certeza qué emperador lo ordenó construir pero sí se sabe que data del siglo I. Este puente formaba parte de la denominada Vía de la Plata, que unía las ciudades de Mérida y Astorga.

El resto del puente fue reconstruido durante el reinado de Felipe IV (1677).

Estas construcciones de distintas etapas se hayan separadas por un espacio en el que se situaba anteriormente una torre, de la que hoy únicamente queda una pila del puente.

La importancia que tiene fue que, en torno a este puente surgió y pervivió la urbe de la antigua Salamanca. Por aquí entraba y salía la mercancía de la ciudad, lo que haría del lugar, un espacio de mucho ambiente.

Arquitectura

El puente consta de 26 arcos, aunque de la construcción romana original sólo han llegado hasta nuestros días 15 y han sido restaurados en varias ocasiones por los daños sufridos a lo largo de la historia por las traviesas aguas del Tormes. Se trata de arcos de medio punto con grandes dovelas almohadilladas. La longitud del puente es de 176 metros y su anchura de 3,70 metros.

Aunque no forme parte del mismo puente, sí hay que mencionar el «toro de piedra», famoso para muchos de vosotros, seguramente, porque aparece en la obra de «El Lazarillo de Tormes». Os rescato este fragmento para refrescaros la memoria:

«Salimos de Salamanca, y llegando a la puente, está a la entrada della un animal de piedra, que casi tiene forma de toro, y el ciego mandóme que llegase cerca del animal, y allí puesto, me dijo:

-Lázaro, llega el oído a este toro y oirás gran ruido dentro de él.

Yo simplemente llegué, creyendo ser así y como sintió que tenía la cabeza par de la piedra, afirmó recio la mano y diome una gran calabazada en el diablo del toro, que más de tres días me duró el dolor de la cornada, y díjome:

-Necio, aprende, que el mozo del ciego un punto ha de saber más que el diablo.

Y rió mucho la burla. Parecióme que en aquel instante desperté de la simpleza en que, como niño, dormido estaba. Dije entre mí: «Verdad dice éste, que me cumple avivar el ojo y avisar, pues solo soy, y pensar cómo me sepa valer»_

Bueno, deciros que se trata de un verraco ibérico (vamos, un cerdo) del arte prerromano salmantino y de origen celta y ambos, verraco y puente romano, forman parte del escudo de la ciudad. El toro en cuestión, es una representación zoomorfa que se utilizaban para dejar constancia de los antiguos asentamiento prerromanos. Ha cambiado varias veces de lugar y finalmente, se haya a la entrada del puente, sobre una pequeña tarima que han construido sólo para él. Me parece buena idea, porque antes estaba en la mitad del puente y todo el mundo lo tocaba y se montaba encima, así, de esta otra manera, «sufre» menos y no se estropea.

Como dato a añadir, os comento que en la provincia hay varios verracos similares a este, que ahora recuerde, uno en Ciudad Rodrigo y otro en Yecla de Yeltes.

Curiosidades

puente romano salamanca

A veces, coincidiendo con las fiestas de la ciudad, en septiembre, montan en torno al puente un «mercado romano». Todo lo ambientan en esa época, hay distintas casetas donde comprar bisutería, complementos, comida, dulces, etc… y también hay animación de calle: teatro, representaciones de la época, música, etc… La verdad es que es muy bonito, porque el puente ayuda a hacerte a la idea de que realmente te has transportado varios siglos atrás. Lo malo es que después, todo el recinto queda bastante estropeado, basura por el suelo… pero bueno, ya se sabe, no todo el mundo tiene el mismo tacto a la hora de cuidar su ciudad…

Un poco antes de la entrada del puente, han colocado una escultura que conmemora a «El Lazarillo de Tormes» y representa al lazarillo y al ciego, a su salida de Salamanca, vamos, el fragmento que os he copiado antes.

Opinión personal

Podéis caminar tranquilamente por él y disfrutar de las vistas que ofrece de la ciudad y cruzar hasta el Arrabal, el otro lado de la ciudad. Desde él se observan ambas Catedrales, la Clerecía, el río Tormes y toda la zona nueva de Salamanca.

Es un lugar tranquilo al que la gente acude para pasear, leer, pintar, etc… Os lo recomiendo. Si venís a Salamanca, no dejéis de pasaros un rato por aquí, os gustará.

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