Al hacer la reserva de nuestro hotel en Cáceres, vi que ofrecían la oportunidad de acudir a unos baños árabes y recibir un masaje, así que, no dudé en visitar la web del lugar en cuestión y me terminaron de convencer, así que, reservé para los cuatro.

Introducción a los baños árabes

El Aljibe está situado en la calle Peña, 5, en el centro pero fuera de la llamada ciudad monumental (no tiene nada que ver con el Aljibe monumento del Palacio de las Veletas).

Al parecer, los dueños son andaluces y en su visita a Cáceres, quedaron enamorados de la ciudad y decidieron montar su negocio (pionero en la ciudad), según me he informado y si mis fuentes son certeras, creo que tienen algún otro lugar de similares características en Andalucía.

Según la chica encargada de la recepción, que se llama Bego, la casa que alberga el local era conocido como «la panadería de Raimunda» y comunicaba ambos lados de la calle. Todos los elementos arquitectónicos son propios del lugar, es decir, durante la obra, encontraron bloques de granito que utilizaron dentro del propio edificio.

Las instalaciones

El lugar consta de la recepción, dos baños (equipados con wc, ducha, un biombo para cambiarse, taquillas, secador de pelo… ¡vamos! bastante completito), la sala de masajes y la zona de baño, aunque supongo que había más salas pero no para el público.

La zona de baño está compuesta por una piscina grande de agua templada, otra mediana de agua caliente y otra pequeña de agua fría (no recuerdo muy bien pero la temperatura de la fría era entre 21 y 24 grados, que aunque no es muy fría, es cierto que existe contraste de temperaturas).

Baños Árabes El Aljibe, ¿dónde está?
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La mayoría de la iluminación de las instalaciones es mediante velas y el resto con lucecillas tenues.

Un olor a incienso nos impregna según entramos, pero es bastante agradable (y mira que yo no soporto los inciensos).

La zona de baño está muy bien ambientada y decorada como un aljive, con los típicos arquitos.

Todas las piscinas tienen escalones y agarradores para evitar caídas.

El proceso

Antes de nada, decir que es necesario reservar con antelación entre los distintos horarios que existen porque a las instalaciones se accede en grupo, aunque no supone ningún problema ya que son muy amplias. Existe la posibilidad de reservar en exclusividad.

Bego nos dio la bienvenida, confirmó nuestra reserva y le abonamos lo correspondiente, en nuestro caso baños y masaje de quince minutos por 22 € (existe la posibilidad de aumentar el masaje en quince minutos más abonando 8 €, disponen de bonos personales para cuatro baños… toda esa información se obtiene en su web).

Tras esto, nos asignaron un número para el masaje.

Antes de entrar a las instalaciones, Bego nos pregunta si todos tenemos coletero, pues es un requisito no llevar el pelo suelto durante el baño.

La música y el incienso hacen que te mezcles con el ambiente.

En grupo accedemos a las instalaciones donde es imprescindible hacerlo totalmente descalzos (no se admiten chanclas). Reconozco que a mi ésto me echó un poco para atrás, pero, aunque luego me centraré un poco más en el tema, es incluso hasta una buena medida.

Accederemos a la zona donde posteriormente recibiremos el masaje, Bego nos va dando las toallas y nos explica que hay un baño de chicas y otro de chicos para que nos cambiemos, existen una taquillas para dejar todo salvo la toalla y el traje de baño, claro, que lo llevamos puesto.

Nos explica que lo ideal es permanecer veinticinco minutos en el agua templada, cinco minutos en la caliente y uno o dos en la fría, que es muy importante pasar por la fría porque el agua caliente tiende a bajar un poquito la tensión.

También nos informa que hay bidones de agua y caramelos y que nos llevarán un té, que por cierto, está riquísimo y eso que á mi no me gusta el té.

Dicho lo cual nos cambiamos y vamos a las piscinas. Transcurrido un tiempo que es difícil de valorar pues cuando entras allí el tiempo pasa más despacio, los masajistas van avisando por número para recibir el masaje con aceites aromáticos en espalda y piernas, después o vuelves a las piscinas o te vas, eso sí, puedes tomar una ducha en el aseo.

La duración total oscila entre una hora y media y dos horas.

Mi experiencia

Baños Árabes El Aljibe

A mi me hacía mucha ilusión acudir a un lugar de éstos, simplemente porque quería quitarme el nivel de estrés que llevo dentro con tanto trabajo y tanta cosa.

Por ello, mi predisposición era pasarlo fenomenal y tengo que decir que salí de allí habiendo superado mis expectativas con creces.

El lugar está perfectamente ambientado y decorado, el juego de luces incita a la relajación. Todo el personal es muy amable.

En cuanto a las instalaciones he de decir que está todo muy, muy, muy limpio. Las toallas tienen un blanco perfecto y además no están ásperas como generalmente suele ocurrir.

Como he dicho, justo pasando la recepción hay que descalzarse, bueno pues teniendo en cuenta que para que en un lugar proliferen los hongos (relativamente comunes en este tipo de instalaciones) tiene que darse poca luz, presencia del microorganismo y humedad. En este caso los dos primeros criterios pueden darse, pero aunque el ambiente es húmedo, no está en el suelo, es decir, entre grupo y grupo debe ser que limpian las instalaciones pues al acceder a la zona de piscinas no hay agua en el suelo y os aseguro que cuando sales de las piscinas, el agua chorrea por todas partes, así que, desde mi punto de vista, la limpieza es exquisita.

En cuanto a los masajes, pues cuando fui había dos chicas y un chico dándolos. A mi me tocó el chico y mis felicitaciones, no solo por hacer un masaje muy relajante sino porque en todo momento se favorece el retorno venoso y aunque esto puede parecer una bobada, hay que tener en cuenta que hemos estado en aguas calientes, produciéndose una vasodilatación y si el masaje no se hace correctamente nos pueden buscar una «avería».

En cuanto al té… ¡¡qué rico estaba!! Bego nos dijo que era una mezcla de té rojo, verde, negro, y no sé cuantas cosas más, había azúcar blanco y moreno y el aroma era riquísimo.

Para terminar, decir que es un lugar que no se puede dejar de visitar cuando se va a Cáceres.

Un lugar recomendable cien por cien.