Os presento aquí una pequeña guía con cuatro rutas para realizar andando y poder conocer algunas de las maravillas que la madre naturaleza nos presenta en esta región de Extremadura.

Son de poca dificultad, aunque requieren un buen calzado, porque caminar con zapatos de tacón atravesando un riachuelo no creo que sea lo más adecuado.

Todas ellas las he realizado personalmente, acompañado por mi mujer en este puente de la Virgen del Pilar, por lo que no os cuento lo que me han dicho, sino lo que he pateado.

Observaréis que en ningún caso voy a hablaros del tiempo que se tarda en realizar cada una. A fin de cuentas tiene razón aquel viejo chiste en que un caminante encuentra a un pastor y tras desearle buenos días le pregunta cuánto se tarda en llegar al pueblo. Como el pastor no contesta, el viajero vuelve a insistir: Por favor, ¿cuánto tiempo me queda para llegar al pueblo? Como el pastor sigue sin responder, el caminante enfadado reemprende su marcha a toda velocidad, sintiendo entonces a sus espaldas la voz del pastor que le dice: a ese ritmo tardará media hora.

Pues eso, dependerá a que ritmo camines, lo patoso en algunas de estas rutas que estés entre las piedras o el tiempo que te pares para hacer fotos.

Información sobre Las Hurdes

Poco era lo que sabía sobre Las Hurdes antes de ir a ellas. No es que ahora sepa mucho más, porque más que de saber, se trata de sentir. Sentir la naturaleza, sentir sus paisajes, sentir sus gentes, sentir su gastronomía.

Las Hurdes, ¿dónde está?
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Se encuentra al norte de Extremadura, en la provincia de Cáceres y limitando con la salmantina Sierra de Francia. Coria y Plasencia son las dos grandes ciudades cacereñas más próximas.

Tres ideas preconcebidas tenía en mi mente: que era una zona muy verde, una zona atrasada y habitada por gentes muy afables.

Solo la última resultó ser totalmente cierta, porque lo mejor de Extremadura son sin duda sus gentes, esas gentes abiertas y confiadas que tienen sus puertas abiertas, que te invitan a pasar para mostrarte lo mejor de sus Iglesias, que te indican el camino, o con la que te paras a hablar de mermeladas.

Muy verde, si, pero también con las huellas que un devastador incendio dejó en sus montes el verano pasado. Si a mi que no soy de allí y que solo puedo adivinar lo que eran esos montes antes, me entran ganas de llorar, me imagino la infinita tristeza de sus habitantes obligados a verlos quemados todos los días.

Y en cuanto a lo de su atraso, esperaba unas carreteras infernales, poco más que caminos mal asfaltados en los que difícilmente pasan dos coches, ausencia de pueblos y servicios.
Falso. Rotundamente falso. Poco queda ya de aquellas Hurdes consideradas como la zona más atrasada de España y que a principios del siglo XX recorrió Alfonso XIII y a la que hace unos años ha vuelto Juan Carlos I. En Casar de Palomero una placa señala la casa en la que se alojó Alfonso XIII. Numerosos carteles indican también la ruta que siguió el rey en su recorrido por Las Hurdes.

Llegar no es difícil, pues desde Madrid hasta Plasencia es todo autovía, y desde Plasencia tomando dirección Salamanca (también autovía), accederemos a las carreteras que dan acceso a Las Hurdes. Carreteras bien asfaltadas y en algunos casos como la que une Coria con Plasencia y que divide en dos Las Hurdes, muy buenas.

Es cierto que no recorrí la parte alta de Las Hurdes, que según me dijeron eran carreteras peores y más de montaña, pero el resto, incluso cuando te desviabas a pequeños pueblos en que se estrechaba, en un estado bastante aceptable.

En cuanto al paisaje, me sorprendió la abundante presencia de olivares en la zona (unas aceitunas de la zona de aperitivo era lo común en las comidas que hicimos). Por supuesto el pino y en las zonas más altas el castaño.

Todo esto en una orografía de valles recortados por los ríos que recorren la zona, con los bancales protegidos por sus muros de pizarra negra superpuesta una sobre otra sin más sujeción que su propia colocación y peso, bancales en los que los hurdanos cultivan pequeñas huertas o tienen olivares.

Numerosos miradores a lo largo de sus carreteras te permiten parar para contemplar la belleza de sus paisajes

Ruta del despoblado de El Moral

Empiezo con esta sencilla ruta, a este pequeño despoblado, un lugar al que acudían los pastores y en el que aún podemos encontrar restos de sus antiguas casas de pizarra negra.

En la carretera de Coria a Plasencia encontramos la población de Pinofranqueado, desde la que sale un desvío a Las Alquerías, que son pequeñas poblaciones. En esta carretera encontramos el desvío a El Moral, que es nuestro destino.

Alrededor de diez kilómetros es la distancia desde Pinofranqueado a El Moral. Hay un mirador antes de entrar al pueblo y justo cuando estás entrando verás a tu izquierda una amplia zona de cemento donde puedes, o más bien «tienes» que dejar el coche, porque luego las calles son estrechas y merece la pena andar los casi mil metros de casas dispersas hasta acceder, siempre sin desviarte, hasta la salida que lleva al camino que va hacia el despoblado.

El camino es una pista ancha de tierra por la que de hecho pueden circular coches. Un camino en permanente aunque cómoda subida, desde el que disfrutaremos de un bello paisaje con el único sonido de nuestros pasos, el piar de los pájaros y el murmullo del agua que va serpenteando al fondo del valle.
Son un par de kilómetros, con poco abrigo de los árboles y cuya única dificultad está en su tramo final, un camino de descenso bastante pronunciado de piedras sueltas, que van a dejarte sin aliento a la vuelta subiéndolo, y que conducen al despoblado junto al cauce del río.

Cascada del Chorrituero

Vuelvo a daros como referencia Pinofranqueado y desde aquí dirección a Coria, sale a nuestra derecha una carretera, muy bonita por cierto, que nos lleva a Ovejuela.

La carretera desemboca en una plaza donde podemos dejar el coche y tomamos al fondo de la misma por la calle de la izquierda y en ella otra vez a la izquierda para dirigirnos hacia la Iglesia, desde donde parte el camino que lleva a la cascada.

El camino no es una pista por la que podrían pasar coches como el anterior, es muy cómodo y casi sin desnivel en su primera parte. Un puente de piedra tras lo que parece una piscina natural para el verano, nos pasa al otro lado del río.

Vamos ascendiendo por la rivera izquierda del río hasta que las señales nos indican que debemos cruzar sobre las piedras a la orilla derecha.

Este paso es muy sencillo, por lo menos cuando lo realizamos en Octubre que llevaba poca agua. Tras separarse del río el camino vuelve a cruzarlo para continuar ahora por encima de grandes piedras. En realidad prácticamente avanzamos por el cauce del río, siendo esta la parte más dificultosa del camino, aunque con un buen calzado llegarás al pie de la cascada. Además son poco más de trescientos metros malos.

La gran incógnita era: ¿Tendrá agua la cascada a estas alturas de año y sin haber llovido? Afortunadamente, aunque fuera poco más que un chorrillo (¿vendrá de ahí lo de Chorrituero?).

En torno a tres kilómetros tiene esta ruta que sin duda merece la pena.

Chorro de La Miacera

En la carretera de Coria a Plasencia, más alejado de Coria que las dos anteriores, partiremos de Vegas de Coria con dirección a Nuñomoral y desde allí a El Gasco. Atravesaremos en este tramo una serie de pueblos conservan en sus casas la típica arquitectura hurdana.

La carretera finaliza en El Gasco, así que cuando se acaba la carretera, aparcas.

Tomaremos al fondo a la izquierda, tomando como indicador el Centro de Interpretación de la Casa Hurdana, un lugar que sin duda merece la pena visitar para conocer por dentro una casa en la que se recrea como vivían los habitantes de Las Hurdes.

Poco antes de llegar a este centro, vemos el indicador que nos conduce a esta cascada.

El camino avanza paralelo al río, con unas preciosas vistas sobre el mismo. Perfectamente preparado y acondicionado avanza en ligera ascensión, en algunos tramos entre castaños que arrojan sus frutos al camino, un buen aperitivo.

Termina después de un kilómetro en el cauce del arroyo, así que como las cabras piedras para arriba.

Meandro de Melero

Las Hurdes

La última ruta que voy a comentaros, en realidad la hice en coche por falta de tiempo, pero es muy bonita para realizarla andando.

Partiremos de Vegas de Coria dirección a Sotoserrano y Béjar. En Ríomalo de Abajo, sale a su derecha una pista de hormigón que al cabo de kilómetro y medio se transforma en una estrecha pista de tierra en la que vas cruzando los dedos para que no te venga ningún vehículo de frente.

Al cabo de otro kilómetro y medio se llega al Mirador del meandro del Melero, una impresionante vista del meandro que realiza el río.

La verdad es que me gustó a pesar de estar el río con muy poca agua, con lo que no es tan espectacular como en las fotos de los folletos.

Unos doscientos metros más adelante hay un punto donde la carretera se ensancha, permitiendo dar la vuelta al coche sin peligro.

Espero que os hayan gustado estas rutas por Las Hurdes. Os dejo también una página muy interesante en la que figuran todas las rutas que pueden realizarse en Las Hurdes (vienen unas 35), pues las que he presentado solo son una pequeña muestra:

http://www.mancomunidadhurdes.org/index.php?opcion=rutas