Como ya he comentado con algunos de vosotros, estoy ordenando todas las fotos y recuerdos varios que suelo recopilar en mis vacaciones. Y hoy precisamente estaba con las fotos y papeles de Santillana del Mar.

En realidad, hemos pasado la mayoría de las vacaciones en los Picos de Europa, en el pueblo de Arenas de Cabrales, pero cada día procurábamos hacer una escapada temática.

Bien, pues el 23 de septiembre le tocó a Santillana del Mar ¿Porqué? Pues por Altamira, su museo y la neocueva. Pero ya que nos desplazábamos tantos kilómetros que menos que aprovechar a conocer algo bonito que quedara cerca… y así le toco el turno de aguantarnos a Santillana del Mar.

Visitamos varias cosas, además de sus preciosas calles, pero de eso ya hablaré otro día si me lo permitís…

La Torre del Merino, se encuentra en la Plaza Mayor… aunque si tomáis un mapa de información turística general (junto con los callejeros de Santander, Castro Urdiales y Laredo) la torre está mal situada, en la calle de la carretera del Cantón del Río, que va parar a la Colegiata. Así que nos hicimos un hartón de subir y bajar la dichosa calle sin encontrarla… claro, como que está en la calle paralela, Juan de Infante, la de la Plaza Mayor.

La Torre fue construida en el siglo XIV, ha sido techada como tantas muchas que podemos encontrar en la zona cantábrica y queda bastante disimulada su antigua utilidad; más aún tras adosarle una vivienda en el siglo XVIII, donde vivió el Merino Mayor de las Asturias de Santillana (de ahí su nombre). Tiene 3 pisos, a los que se va accediendo por una escalera de madera. Lo que más me gustó de la torre en si fueron sus ventanales (pocos debido a su carácter defensivo) y la sensación de resguardo que aportan sus sólidas paredes.

Torre del Merino, ¿dónde está?
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Por lo que leí sobre ella, se utiliza para exposiciones culturales y dicen que se ha convertido en Museo de Arte contemporáneo (en otras informaciones nos dicen que se trata también de un punto de venta de artesanía local). Aunque cuando nosotros fuimos había solamente la exposición de “Dinosoaurios: señores del pasado”. No sé si continuará expuesta.

La entrada costaba 3,50 euros los adultos, la peque no pago (ella se libró de casi todo :-D). El horario de verano era de 10:00 a 22:00 pero por lo que pone en los folletos el de invierno seguramente será diferente y dan un teléfono de consulta: 942 81 82 89 ¡Ah! estaba totalmente permitida la fotografía tanto al natural como con flash… así que aprovechamos aunque se trataran de réplicas, ya que así te haces una idea bastante aproximada del tamaño de las piezas.

La mayoría de los dinosaurios y no dinosaurios expuestos eran réplicas exactas. Junto con la mayoría había una pequeña representación hecha en pastelina representando al dinosaurio “con chicha”, tal como se imaginan que debieron ser. Hay pequeños paneles explicativos, aunque después de haber pasado por el MUJA los encontramos sencillitos. Pero merecía la pena. Aquí se centran solamente en lo referente al animal en sí, mientras que en el museo asturiano podemos encontrar todo tipo de información, tanto natural, histórica, geológica, técnicas de estudio y datación, y evolución de las ideas y concepciones sobre los dinosaurios, así como un mayor detalle en su etología (comportamiento).

Desde el piso más algo también podemos disfrutar de la vista sobre la Plaza mayor y varias de sus casas más emblemáticas; la casa del Águila, por su escudo, y la de la Parra, ya que se ve que hasta hace pocos años la cubría una gran parra, ahora sin ella se puede apreciar mejor su construcción de madera y ladrillo visto.

Lo cierto es que nos gustó bastante el pueblo, por como está conservado y nos sorprendió la vida que hierve en sus calles.

Merece la pena acercarse al pueblo, ni que sea dando un paseo para curiosear con las distintas exposiciones que nos brindan algunas de sus construcciones más destacables, y a la Torre, por su situación y si no has visto antes una torre de este tipo, para ver los detalles que nos cuentan nuestra pasada historia, bastante bélica y no tan onírica como nos la quieren vender algunos.

Otro día quizás hable más en general de Santillana y de otras cosillas que también pudimos disfrutar allí… y eso que sólo fue un día, pero intenso.