Uno de los monumentos más importante de Granada es su catedral. Al ser Granada la última plaza reconquistada por los cristianos en la península, al menos la última plaza de importancia, la transformación de la mezquita mayor en iglesia católica fue una de las últimas en realizarse. Esta obviedad explica que la catedral granadina sea la primera iglesia española renacentista.

Apenas se había modificado la planta cuando llegó la moda italiana. Mientras en el centro peninsular se impuso, posteriormente, el estilo herreriano aquí se dio el renacimiento puro. Fue sólo cuestión de tiempo porque la Contrarreforma, en defensa del catolicismo, fomentó un estilo austero. Más acorde con la sobriedad religiosa, y lejana de los lujos burgueses y señoriales de la Europa que rechazó a Roma.

Cómo llegar

Llegar a la Catedral es fácil. Siga las indicaciones de centro urbano o tome la Gran Vía y al final de la misma llegará al centro histórico. Por sus cercanías pasa el Darro y están las subidas al barrio del Albayzín y a la Alhambra.

A la derecha de la catedral se halla la Alcaicería, un lugar recomendable para curiosear y hallar productos de artesanía y souvenirs. A la izquierda varias terrazas de bares y tiendas de flores. Alrededor diversos tenderetes y algunos artistas bohemios ofreciendo su arte. El ambiente es bueno y proporciona un aliciente añadido a este monumento.

Cómo es la Catedral de Granada

Se la situó bajo la advocación de la Virgen de la Encarnación. En cuanto los Reyes Católicos entraron en Granada comenzaron los trabajos preparatorios, como era habitual en todas las plazas que reconquistaban de convertir la mezquita en una iglesia consagrada a la Virgen. En 1523 Enrique Egas comenzó la reforma, siguiendo el estilo gótico de moda. Tomó como modelo la catedral de Toledo.

En 1529 la construcción pasa a manos de Diego de Siloé que reforma la obra de Enrique Egas convirtiendo las tres naves proyectadas en cinco, añadiendo una girola poco destacada.

Catedral de Granada, ¿dónde está?
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En época de Felipe II Alonso Cano se encarga de la fachada principal. Siguiendo las restricciones económicas debidas a las guerras la espectacularidad de la catedral se reduce. De las dos torres diseñadas por Diego de Siloé sólo se termina una, con sólo 57 metros de los 81 previstos.

La plaza delante de la Catedral es uno de los lugares más bulliciosos de Granada. Permite contemplar la fachada en toda su perspectiva. Imita la del templo de San Andrés de Mantua de Alberti.

Este esquema grecorromano alcanzó gran éxito durante el renacimiento por su simbología. Es un gigantesco arco del triunfo, dividido en tres cuerpos. Su decoración básica son arquerías de arcos de medio punto apoyados en pilastras. A pesar de su simetría y proporcionalidad no me llama la atención. El estilo renacentista encaja poco con el carácter andaluz, que encaja mejor con el barroco. Es un estilo sobrio, basado en las proporciones y en la simbología mitológica grecorromana.

Pero su fachada es, históricamente, muy importante porque se convirtió en un modelo a imitar en posteriores construcciones. Muchas iglesias barrocas adoptaron el mismo esquema pero adaptándolo a la estética barroca dándole volumen.

Ya dentro las cinco naves producen una sensación de pequeñez. Se siente uno dentro de un espacio mágico. Entre las altísimas y gruesas columnas todos somos muy poca cosa. Efectivamente la estética y construcción consiguen su propósito de hacernos notar que estamos en la casa de Dios. En la parte superior de los muros grandes vidrieras de estilo flamenco, algunas traídas del mismo Flandes.

Entre las capillas la más importante es la Mayor, que tiene estatuas orando de los dos Reyes Católicos.

La parte del crucero destaca muy poco, porque la catedral tiene forma rectangular y no de planta de cruz. En la parte del altar destaca el Sagrario, construido por Francisco Hurtado, en 1706, con tal estilo que fue contratado por los cartujos para embellecer el sagrario de su monasterio.

Dentro de la sacristía hay un pequeño tesoro sacro. La pieza más importante es un Crucifijo de Martínez Montañés, a tamaño natural. Es impresionante aunque más bonita es una Inmaculada de Alonso Cano.

La catedral tiene otras dos entradas, la más importante la del Perdón, que da a la calle Cárcel que fue construida por Diego de Siloé.

En la calle Oficios se halla la entrada a la Capilla Real. Para mí es la parte más turística de la catedral. Fue diseñada para panteón real y allí se hallan los cuerpos de los Reyes Católicos, Juana la Loca, Felipe el Hermoso y el infante Miguel, nieto de los Reyes Católicos.

La visita a estas necrópolis siempre me producen inquietud y todo el mundo habla bajo, como si pudieran molestar a los fallecidos. Para mayor teatralidad del panteón los sarcófagos se hallan en una cripta, separados del público visitante por una trabajada reja. Esta capilla se construyó en 1505 por Enrique Egas. Tras él intervinieron otra serie de arquitectos, como Gil de Hontañón.

Con la entronización de Felipe II, quien eligió como capital de su imperio a Madrid, Granada perdió importancia. La Capilla Real dejó de ser utilizada como panteón regio, pasando tal función a El Escorial.

Los sarcófagos más importantes, los de Isabel I y Fernando II, fueron hechos por Domenico Fancelli. Bartolomé Ordoñez hizo los de Juana I y Felipe I.

Es también interesante el retablo de esta capilla.

catedral de granada

Conviene cuando te acerques a la catedral que recuerdes que a ciertas horas está prohibido el acceso a la cripta por celebrarse ceremonias católicas.

El último punto de interés de la catedral es una colección de pinturas de la época. En ellas hay cuadros españoles, italianos y flamencos. El más importante, creo recordar, era un Botticelli. En el museo también pueden verse la corona y el cetro de los Reyes Católicos y algunos efectos personales.

Por último, junto a la Capilla Real se halla la Lonja. Es un espacio que en tiempos acogió los negocios de banqueros y comerciantes de Granada. Lo más interesante son sus techos.

En resumen es una visita agradable. Por el ambiente que rodea a la catedral. Por el significado histórico de estar visitando la primera iglesia renacentista de España. Por la contemplación del panteón real de los Reyes Católicos. Y porque es Granada, un trozo más del corazón de esa ciudad andaluza.