Así comenzaba el estribillo de la canción que le daba fama a dicha localidad zaragozana:

«Si vas a Calatayud
pregunta por la Dolores
que es una chica muy guapa
y amiga de hacer favores «

Dicha copla se hizo tan popular gracias a la famosísima Concha Marquez Piquer que hizo una película de tan peculiar personaje, consiguiendo que esta población se conociese por la Dolores y su favores.

La localidad de Calatayud es una de las poblaciones más conocidas y más grandes de las provincias aragonesas ya que en ella habitan más de 20.000 personas. Esto sólo es superado por las distintas ciudades de capital de provincia.

Calatayud he de reconocer que era un pueblo que me sonaba mucho antes de proponer el viaje al Monasterio de Piedra con lo que al ver que no distaba mucho de este, pensamos que podría ser el lugar más apropiado para poder además disfrutar del entorno y su gastronomía.

La parte negativa es que dicho pueblo se encuentra bastante distante de la capital con lo que en este viaje nos quedamos sin conocerla. Para ser exactos se ubica a unos 85 km. y al no conocer la zona, decidimos mejor quedarnos por los alrededores.

Calatayud, ¿dónde está?
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Nada más entrar en dicha población, pudimos ver que esta era bastante grande y que se podía diferenciar fácilmente la parte nueva y antigua del lugar.

Para llegar a nuestro alojamiento, tuvimos que cruzar los exteriores llenos de pisos nuevos y calles anchas para llegar al contraste de casas bajas, calles estrechas y alguna que otra cuesta.

Además pudimos ver que no es absolutamente necesario el ir cargados de comida ya que la zona está muy bien abastecida con un amplio supermercado en la zona centro dónde está la plaza del ayuntamiento y un gran hipermercado al otro lado del pueblo con lo que esto no era mucho problema. Así que recomiendo si se va de turismo rural como fue nuestro caso, el pasar por sus tiendas para poder conocer sus productos.

Cómo os dije antes, el monasterio no se ubica muy lejos con lo que elegir dicho pueblo fue un acierto ya que está separado del lugar por 31 km. Además he de reconocer que el parque del monasterio es uno de los lugares más bonitos que he visto por el contraste entre el verdor de la naturaleza y la llegada del otoño. Creo que es la mejor época del año para visitarlo.

Qué ver en Calatayud

Bueno volvamos a centrarnos en dicha población que tiene unos cuantos puntos de interés de los que procederé a hablar ya que al pasar los celtíberos, lusones, árabes y romanos, dejaron una huella por aquellas tierras que no se pudo borrar.

Así en nuestra visita, apoyados por un mapa y una guía de la población dónde se nos indicaba lo más interesante, empezamos a recorrer los lugares más interesantes.

El rastro de los romanos nos hizo visitar la ciudad de Bílbilis. La ciudad se encuentra en las afuera de Calatayud, no recuerdo los km. exactos pero estos son unos pocos con lo que no es posible ir andando a no ser que quieras darte una caminata de al menos 5-6 kms.El lugar está bastante aislado ya que no encontramos nada alrededor. Este se encuentra en una colina al que se accede en coche por una carretera empinada y en mal estado hasta el último km. o así cuando comienza un camino de tierra y la llegada se hace ya bastante más complicada. De entrada, deben olvidarse de la visita aquellas personas con limitación en la movilidad ya que seguramente no podrian llegar.

Una vez allí, ves muchas obras, muchas vallas y poca edificación. Así que la visita fue dar una pequeña vuelta, subirnos por los restos y hacer unas fotos ya que no queda mucho y lo que está se encuentra en mal estado cómo el anfiteatro.

La verdad que es una pena pero me quedé con ganas de ver algo más ya que no vi ni un mosaico, ni una estatua.

El paso de los árabes dejó el conjunto del recinto fortificado que comprende 5 castillos y una serie de murallas que suben y bajan por las laderas de las montañas. En lo más alto se pueden observar los castillos y unas inmejorables vistas de la población. Desde aquí se hacen las mejores fotos de la población ya que encontramos una especie de mirador donde se divisa cada rincón de la población.

El llegar a la parte alta fue bastante complicado ya que no hay muy buenas indicaciones y además el GPS no reconocía dicho lugar con lo que pasamos más tiempo buscando que haciendo la visita.

La carretera hasta el lugar no es mala, sale de la parte interior del pueblo y se va ascendiendo dando vueltas alrededor de la montaña.

Nuestra visita se redujo al Castillo Mayor o también conocido como de Ayyub que es el que se ubica en la parte más alta de la montaña y es el que mejor se ve desde la población de Calatayud.

Hay que decir que la conservación es bastante mala e incluso da algo de miedo el pasear por allí ya que ves que el riesgo de desprendimientos era más que posible. De hecho, antes de entrar encontramos unas piedras en el camino que debió de ser de un derrumbe reciente.

Otra de las cosas que no me hizo gracia fue el ver pintadas en la parte interna. La verdad que debemos de ser más conscientes de nuestros actos y no destruír lo que tantos años costó levantar.

En el recinto se conservan 2 torreones que es lo más destacado junto a las vistas impresionantes del lugar.

Junto a esta zona hay sitio fácil para aparcar con lo que esto no es un problema a parte de ser una visita gratuíta que siempre se agradece.

Desde allí, además pudimos observar una zona dónde se hace trial y la verdad que nos pareció curioso.

El museo de la famosa Dolores se ubica en el centro de la población, dentro de la Hospedería mesón la Dolores.

Para llegar es mejor aparcar fuera y luego ir andando ya que acercarse en coche es realmente complicado. Al menos pasamos por algún mal trago ya que en varias calles tuvimos que bajarnos para asegurarnos de que el coche pasaba por la estrechez.

En la puerta hay una especie de peregrino o ciego que se ubica junto a un cartel dónde se puede leer la famosa canción de «sí vas a Calatayud…».

Una vez dentro del museo, se pueden ver diferentes fotografías de escenas de las películas, carteles y objetos supongo utilizados durante el rodaje.

Así que en dicho museo te puedes hacer una idea de quien fue la Dolores y en que consistió su vida.

Además entre los objetos hay muchas fotos de la protagonista de la película que fue la famosísima Concha Marquez Piquer y entre los objetos el archiconocido baúl.

La Colegiata de Santa María la Mayor, nos descubre una portada muy bella y ampliamente decorada junto a una torre mudéjar del siglo XVI. Dicha torre se levanta en lo más alto de la población y puede ser vista desde muchas zona de la localidad.

La torre tiene diferentes alturas hasta llegar a lo más alto donde se puede observar una cruz. La torre es de ladrillo visto pero bastante decorada a lo largo de su recorrido, haciendo dibujos geométricos (rombos, triángulos, cuadrados y círculos) hasta la cúpula de la torre en la que se pueden observar también diferentes alturas.

A lo largo de la torre, se pueden observar las ventanas desde dónde se divisan las campanas que redoblar hacen sentirse en toda la población.

El paso por el interior fue algo fugaz ya que acababa de terminar la misa y no nos pareció el mejor momento aunque sí nos dio tiempo para ver que era bastante bonita, amplia y con un claustro y órganos bastante llamativos.

El resto de iglesias fueron visitadas sólo desde su parte externa ya que la mayoría de ellas las vimos cerradas por la hora. Entre ellas destacar la Iglesia de San Juan el Real, la Iglesia de San Andrés con su torre mudéjar similar pero bastante más pequeña que la de la Colegiata de Santa María la Mayor y la iglesia de San Pedro de los Francos.

La Plaza del ayuntamiento tiene algo peculiar y es que sí te fijas en sus balcones, podrás observar la diferencia grande de desnivel. A parte de esto, destacan los colores de las fachadas dónde juegan con colores chillones y el uso de la madera.

Salvando las diferencias que son bastante grandes en favor de la Plaza central de Chinchón, pude encontrar ciertas similitudes.

Cosas típicas

calatayud

Una recomendación es que sí te apetece probar algo tan típico cómo las frutas de aragón, deberás ir mejor a una pastelería y no al supermercado ya que la marca era más barata pero el chocolate dejaba un poco que desear que es lo más importante de la mezcla.

Las famosas migas fueron complicadas de encontrar y eso que pensamos que era algo muy normal en la zona. Estas en concreto no me dejaron un gran sabor de boca aunque al no haberlas probado antes es posible que no acertáramos con el sitio.

Por el contrario lo que me sorprendió fueron los pinchos que encontramos en la avenida princiapl o al menos una de ellas ya que era amplia con una gran zona central con árboles, bancos y muchos bares, restaurantes y algún pub alrededor.

Creo recordar tras ver el mapa que la avenida era la Ronda del Puente Seco y la verdad que nos quedamos muy satisfechos de los pinchos por su variedad, calidad y mezcla de sabores. La verdad que merecieron la pena ya que por 1,5 Euro la unidad, probamos varios diferentes. Estos no era pequeños y venían bien rellenos.

Así que la localidad nos pareció interesante por los lugares que visitar, su gastronomía y la amabilidad de sus gentes ya que preguntamos a varias personas para orientarnos en varias ocasiones y casi nos acompañan hasta la puerta del lugar. Además era llamativo el tonillo de voz de los zaragozanos cuando uno no está tan acostumbrado a escucharles.

Lo único que nos quedamos con ganas de probar fueron sus vinos ya que no sabíamos que allí se fabricaba este con denominación de origen. Fue en la visita del Monasterio dónde vimos un recorrido dónde salían objetos e imágenes de cómo se fabricaba el vino en la antigüedad y posteriormente hoy.

En nuestro caso sí que nos gusta el tinto y por ello nos quedamos con la curiosidad de probar su variedad cómo ya hiciéramos en nuestra visita a las bodegas de Oporto.

En definitiva, resulto un viaje muy provechoso por el mercado gastronómico, cultural y natural. Además la casa dónde nos alojamos era bastante curiosa tanto por dentro como por fuera con muchos detallitos que llamaban la atención juntando lo antiguo con lo nuevo con lo que nos pareció una estancia realmente agradable.

Por sí os sirve de referencia os diré que el alojamiento era una casa rural denominada Aljez que se componía de 3 apartamentos muy bien situados y bien distribuido a modo de aprovechar cada rincón. Dicha casa tiene web con lo que podréis cotillear sí estáis interesados en visitar la zona.

Así que el viaje salió bastante redondo, no muy caro y se pudo disfrutar de un entorno diferente al habitual cómo es el ruido y barullo de la capital de España.

Por ello recomiendo el turismo rural y con ello sus alojamientos ya que es una forma distinta de alojarse y compartir las experiencia con seres querido y amigos.

Tras dar estos rodeos por los diferentes lugares de Calatayud, recomiendo visitar el lugar y mezclarse con sus gentes en este ambiente tan sano y lejos del mundanal ruido.