Carcassonne

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Carcassonne, ici Carcassonne… así nos recibe la estación de tren de esta pintoresca ciudad sobre la que voy a escribir algo que considero más que una opinión. Os invito a los que la leáis a que dejéis comentarios con vuestras impresiones sobre la reconstrucción de edificios o lugares históricos.

Al igual que otras muchas ciudades de Francia, tuve la suerte de visitar Carcassonne mientras estudiaba en Francia. Carcassonne es una ciudad que se ha hecho famosa gracias a su preciosa ciudadela medieval, protegida por dos murallas medievales.

Aquí os escribiré poco a poco sobre la ciudad y como os digo os pediré vuestra opinión, tan personal y variable, sobre la ciudadela de esta ciudad y el proceso de reconstrucción que tuvo en el siglo XIX.

Peor empecemos por lo facilito para luego ir entrando en materia…

¿Cómo llegar a Carcassonne?

Ciudad fortificada de Carcassonne

Tren

Carcassonne se encuentra en mitad del eje Burdeos-Marsella, que conecta el Mediterráneo con el Atlántico. La estación de la ciudad se ve por tanto concurrida por un buen número de trenes, ya sean a la ciudad de Toulouse que cuenta con mayor frecuencia de paso como directos a Marsella o Burdeos.

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Varios de estos trenes son además TGV. El tiempo en TGV entre Carcassonne y Toulouse es de tres cuartos de hora.
Frente a esta estación se encuentra también una estación de autobuses, que cuenta con conexiones a diversos puntos de España.

Coche

Para mí es una manera preciosa de llegar a Carcassonne, ya que desde la misma carretera veréis cómo se yergue la ciudadela, y si es de noche el impacto es aun mejor.

A Carcassonne se llega a través de la A61, una autovía que une Toulouse con Narbonne de 147 kilómetros. Esta carretera además de cruza con la A66, que viene desde Barcelona.

Avión

Carcassonne también tiene un aeropuerto… pensaréis que es complicado, que está al lado de Toulouse y que es una ciudad pequeña… pero sí, Carcassonne tiene un aeropuerto que cuenta con dos o tres vuelos diarios, alguno más en verano.

La única compañía presente es Ryanair, con vuelos a Charleroi, Stansted, Liverpool y Dublin.
Iberia va a empezar a tener vuelos en verano Carcassonne-Alicante en verano de este 2015

Un poquito de Carcassonne

Carcassonne

Carcassonne es la capital del departamento de Aude, dentro de la región de Languedoc-Rosellón, en el sur de Francia.

Esta ciudad se encuentra a 80 kilómetros de Toulouse y a 90 km de la frontera con España. Los días claros, se pueden divisar los Pirineos desde Carcassonne.

La ciudad cuenta con aproximadamente 48.000 habitantes, siendo la más poblada del departamento.

Está bañada por el río Aude, el cual divide también a la ciudad baja de la antigua Ciudadela.

Cuenta con veranos calurosos y otoños y primaveras suaves. El tiempo en invierno es frío, y suele nevar todos los años.

El idioma oficial es el francés. Al contrario que en Toulouse, no hay referencias al occitano en la ciudad.

En 1997, la Ciudadela Medieval fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Historia de Carcassonne

Carcassonne por la noche

Los primeros restos de la ciudad nos llevan al siglo VI a.C. en el lugar donde ahora está la ciudadela. Siglos más tarde la ciudad fue ocupada por los volcas tectósages, pasando luego a manos íberas.

La expansión de los visigodos desde la Península Ibérica llegó también al Rosellón, pasando éstos a dominar la ciudad desde el 460 al 725, año en que la ciudad cayó en manos sarracenas.

Si bien la leyenda dice que Carlomagno intentó tomar la ciudad y no lo consiguió, lo cierto es que fue su padre Pipino el Breve quien sometió a la ciudad. A la muerte de Carlomagno, se pasó a una sociedad feudal donde Carcassonne quedó bajo los dominios del Señor de Trencavell.

En 1209, el Papa Inocencio III ordena una cruzada contra la ciudad, pasando todas las tierras de Trencavell a ser propiedad del Rey de Francia.

Puente de Carcassonne

La ciudad fue creciendo en dos frentes bien diferentes: por un lado, la antigua Ciudadela se iba configurando como un bastión de protección y resistencia, mientras que en la zona baja iba creciendo una ciudad llena de comercio.

La historia de Carcassonne cambia de nuevo de rumbo en el siglo XVII. Con la Paz de los Pirineos, se establece la frontera entre España y Francia 90 km. Al sur de Carcassonne. Por tanto, la ciudadela que había servido como fuerte defensivo pierde ya esa función, y poco a poco va cayendo en desuso.

Durante casi dos siglos, la gente va abandonando la ciudadela, ya que su propia complexión de calles estrechas y empinadas hacen muy complicada la vida, trasladándose a la ciudad baja.
Las torres y edificios comienzan a ser usados como simples graneros y almacenes, y muchos de ellos van cayendo con el paso de los años.

Además, el espacio entre las dos murallas se llenó de construcciones de baja calidad donde se establecían los vagabundos y familias sin recursos.

Vista panorámica de Carcassonne

Con la ciudadela derruida y condenada a desaparecer, uno de los hombres más ricos de la ciudad llamado Cros-Mayrevieille y Prosper Mérimée, inspector general de monumentos históricos, deciden que hay que rescatar la ciudadela y acometer obras de restauración.

En 1844 se atribuye el proyecto de restauración a Viollet-le-Duc, quien como más adelante comentaré rehabilita toda la ciudad; donde ya no queda nada, lo reconstruye dando su punto de vista de cómo debería de haber sido en el pasado.

Acertada o no, esta reforma ha quedado ya guardada en el ADN de la ciudad.

Hoy en día, la vida cotidiana de la ciudad se desarrolla en la zona baja, mientras que la ciudadela, completamente restaurada acoge algunos habitantes pero sobre todo a muchos turistas.

Qué ver en Carcassonne

La Ciudad Baja

Ciudad de Carcassonne

Vamos de menos a más; si bien la principal atención de Carcassonne recae sobre su ciudadela, su parte baja también guarda lugares que merecen la pena una visita y no están tan llenos de turistas.

La parte principal es la antigua Bastida, que se empezó a desarrollar a partir del siglo XIII. Cuenta con diversas calles paralelas y perpendiculares las unas a las otras. Su forma es de hexágono, algo que podéis ver muy claramente en cualquier mapa y antiguamente se encontraba delimitada por fosos.
Se encuentra delimitada por una serie de bulevares construidos a partir del siglo XVIII siguiendo precisamente los antiguos fosos.

Sus calles son pequeñas y estrechas, con bastantes casas señoriales de un estilo bastante homogéneo.

Calle de Carcassonne

De las cuatro puertas que había en la ciudad, actualmente se conserva tan solo una, la Puerta de los Jacobinos que fue reconstruida a finales del siglo XVIII. Junto a ella aun se conserva una pequeña parte de la muralla. Y nada mejor que entrar en la ciudad a través de esta puerta.

En esta puerta nace también la calle Courtejairie, una estrecha, agradable y peatonal calle que nos lleva hasta el epicentro de esta zona, la Place Carnot. Esta plaza es el punto de reunión de muchos habitantes de la ciudad y la más grande. En el centro de la plaza encontramos una fuente de mármol dedicada a Neptuno.

Iglesia de Saint-Michel

De sus templos destaca la Iglesia de Saint-Michel, una preciosa iglesia de estilo gótico pero no veáis qué complicado es conseguir hacer una foto completa de ella.

El otro templo destacable de la parte baja de la ciudad es la Catedral, otro templo de estilo gótico que en este caso fue redecorado por Viollet-le-Duc, persona de la que luego hablaré un poco más.

Hacia el este de esta zona encontramos la Plaza Gambetta, bastante amplia y que cuenta con el Museo de Bellas Artes. Tras esta plaza está el Puente Viejo, que conecta la parte baja con la Ciudadela y que sirve de marco para hacer el lugar aun más bonito… ¿os venís a conocerla?

La Ciudadela

Ciudadela en Carcassonne

Señoras y señores, abran los ojos porque según se va subiendo por la empinada calle Trivalle nos vamos acercando a la Ciudadela de Carcassonne, uno de los principales destinos turísticos de Francia, una de las imágenes más famosas de un país que tiene una amplia galería de atractivos… Así que si tanto gusta, por algo será.

Según vamos llegando, la ciudad nos da la bienvenida con las dos murallas que rodean la ciudadela nos van dando la bienvenida. La muralla y sus torres forman una perfecta armonía, la perfección medieval que llega hasta nuestros días: si alguien se pregunta la manera en que debía ser una ciudad medieval, lo primero que se imagina es una imagen lo más cercana a la actual Carcassonne.

La sarracena Madame Carcas logró repeler el asedio de las tropas de Carlomagno con astucia, o eso es lo que cuenta la leyenda. La realidad es que Carlomagno nunca intentó tomar la ciudad porque su padre lo consiguió. Eso sí, la leyenda continúa y un busto de Madame Carcas nos da la bienvenida a la ciudadela, junto a una placa que nos recuerda que la ciudadela es Patrimonio de la Humanidad.

Castillo medieval de Carcassonne

Tras pasar un puente levadizo llegamos a la Puerta de Narbona, el principal acceso a la ciudadela. La puerta original fue construida en el siglo XIII, si bien Viollet-le-Duc decidió rehabilitarla y poner delante el puente levadizo que nunca antes había estado ahí. Otras tres puertas se encuentran a lo largo de la muralla.

Entre las dos murallas, hay una zona por la que se puede caminar perfectamente, pudiendo ver las diferencias entre ambas murallas y sus estilos de construcción. La muralla interior se comenzó a construir en época galo-romana, en el siglo III. La muralla exterior se empezó a construir en el siglo XIII.

Todo el centro se caracteriza por sus callejuelas pequeñas, un entramado medieval digno de admirar, con casitas bajas de piedra que mantienen un encanto especial y bastantes rincones merecedores de una buena foto. Por tanto, no dejéis de callejear y visitar cualquiera de sus rincones, aunque hay dos edificios que destacan por encima del resto: el Castillo Condal y la Basílica de San Nazario.

Castillo de Carcassonne

El Castillo condal es una fortaleza dentro de una fortaleza cuyos orígenes se remontan al siglo XII. Para acceder a él debemos de atravesar un puente de piedra que salva la altura del foso, el acceso ideal para un edificio medieval. La entrada general son 8,50€, aunque los menores de 25 años lo tenéis gratis.

En el castillo se puede visitar una exposición con restos históricos de la ciudadela y se puede pasear por sus murallas.

La Basílica de San Nazario es un templo que fue catedral de Carcassonne hasta 1801, cuando este privilegio pasó a la ya mencionada Catedral de Sain-Michel. Combina los estilos románico y gótico. La construcción actual se comenzó en el siglo X y consagrada como catedral por Urbano II en el año 1096.

En sus alrededores se construyeron una serie de edificios para acoger a un grupo de canónigos, aunque todos estos edificios se demolieron tras la Revolución Francesa.

Viollet-le-Duc cambió ampliamente su aspecto exterior en el siglo XIX.

En el lugar donde antes se encontraba el claustro se levantó ya iniciado el siglo XX un teatro al aire libre, que no pega nada con el estilo de la ciudadela.

Carcassonne, ¿maravilla medieval o parque temático?

Cascasona

En este punto es donde quiero pediros vuestra opinión. Hasta ahora hemos visto un armonioso conjunto de edificios y torres medievales, perfectas, uniformes y sincronizadas que son tal y como todos nos imaginamos las fortificaciones medievales, pero ¿Carcassonne era así en el Medievo?

Eugène-Emmanuel Viollet-le-Duc llevó a cabo una reconstrucción de la ciudad en la que rediseñó los edificios desaparecidos o demacrados tal y como él interpreta que la ciudad debía haber sido en el pasado.

Curiosamente, estas reformas ya llamaron la atención y levantaron críticas de otros arquitectos y urbanistas de su época. Muchos de ellos defendían que debía de dejarse en el estado que estaba y proteger las ruinas para que quedara reflejado el paso del tiempo.

Muralla de Carcassonne

Si comparamos fotos de antes y después de la reconstrucción se ve claramente como la apariencia cambia de manera radical: las torres y partes de la muralla derrumbadas se reconstruyen, se añaden tejados y se añaden en el interior diversos elementos nuevos de estilo medieval.

La mayoría de materiales utilizados no eran de la zona, sino que fueron traídos de otros lugares de Francia, también para darle un aspecto más parecido a lo que todo el mundo asocia con lo medieval. Esto hace que la estética ya cambie y uno de los ejemplos más claros lo veréis en las torres de la muralla y en los tejados de las torres.

Si os fijáis cuando vayáis, en las torres de la muralla vais a encontrar dos tipos de tejado, y otros de pizarra y otros de tejas. ¿El motivo? Viollet-le-Duc decidió cambiar las tejas habituales de la zona por tejados de pizarra, sin respetar los que habían sido los materiales históricos. Esto supuso también que décadas más tarde el ayuntamiento local tuviera que realizar una gran inversión para volver a utilizar los materiales tradicionales.

Castillo de Carcassonne

Otro ejemplo clarísimo y flagrante lo encontramos en la Puerta de Narbona, la principal puerta que fue reconstruida tal y como Viollet-le-Duc decidió y junto a ella se construyó un puente levadizo de estilo medieval que… en la época medieval ni estaba ni se le esperaba.

Las ventanas y puertas de época visigoda tampoco lucen en los edificios tal y como debían de ser en sus inicios.

Por tanto, la ciudad que veis actualmente no es una Carcassonne que ha llegado perfectamente conservada hasta nuestros días, sino un conjunto reinterpretado en pleno siglo XIX.

Visto todo esto, ¿os parece correcto? ¿Preferís dejar una edificación como está? ¿Preferís reconstruirla tal y como era si hubiera planos? ¿O preferís tal y como hizo Viollet-le-Duc reinterpretar todo y reconstruir la ciudadela según sus ideas?

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