Elevador de Santa Justa

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Hay cosas que no se entienden. Yo misma no me explico cómo es posible que haya dejado pasar todo este tiempo, todos estos años sin hablaros de uno de los puntos fundamentales en Lisboa, que no podéis dejar de visitar cuando vayáis a esta ciudad. Se trata por supuesto del Elevador de Santa Justa, del que hoy por fin quiero hablaros, un lugar que tenéis que visitar y utilizar sin falta cuando vayáis a la ciudad dormida del Tajo.

Lisboa es una ciudad de orografía un tanto complicada, situada sobre siete colinas, no resulta difícil tener que andar subiendo y bajando montañas todo el día, cual si de Marco y su mono Amedio se tratase. Por eso, algo muy habitual en esta bellísima ciudad son los tranvías y elevadores, capaces de llegar a cualquier rincón y de hacer que sus habitantes y turistas, no tengan que dejar gran parte de sus fuerzas en esas subidas y bajadas. La mayoría de los elevadores de la ciudad (Lavra, Gloria etc.) tienen forma de tranvía y con su traqueteo suben y bajan, salvando grandes desniveles.

Pero existe un elevador especial, diferente a todos los demás, y como habréis adivinado, se trata del Elevador de Santa Justa, situado en el corazón de la ciudad y que une la Baixa (el centro de la ciudad) con el Barrio Alto. Lo que hace diferente este elevador es que se trata de un ascensor y tiene forma de tal, pero es que además data de finales del siglo XIX-principios del siglo XX y viéndolo, nos es imposible no recordar la Torre Eiffel de París. De hecho, se dice que el autor de este elevador se basó en la Torre Eiffel para hacer este elevador, y bien puede ser así, porque la estructura de metal recuerda sin ninguna duda al gran coloso parisino.

Primera impresión al ver el elevador de Santa Justa

Elevador Santa Justa de Lisboa

La gran impresión te la llevas únicamente la primera vez que lo ves, luego ya no tienes ese primer impacto, o lo tienes, pero de otra manera. Sin embargo, a pesar de estar en el centro de la ciudad, muy próximo a lugares tan céntricos y fundamentales en Lisboa como la Plaza del Rossío o la Vía Augusta, no esperas que en una callejuela cualquiera emerja un coloso de metal y madera tan maravilloso y sorprendente como el Elevador de Santa Justa. Además, como no hay perspectiva desde lejos, cuando te lo encuentras de repente, no puedes hacer otra cosa que elevar la vista hasta el cielo y hasta es probable que se te escape un OOOOOOHHHHHHHHHHHH.

Recuerdo perfectamente esa primera sensación aquel día de verano en que vi por primera vez este coloso tan espectacular (sí, reconozco que a mí se me abrió la boca y probablemente hasta se me escapó ese OOOOOOOHHHHHHHHHHH del que os hablaba). Fue en un viaje familiar hace mil años, y aunque recordaba el Elevador, mi memoria casi lo borró del todo, y cuando volví varios años después a Lisboa, me maravillé de nuevo al verlo. Quizá no tan sorpresivamente como la vez anterior, porque al menos ya sabía que existía y que estaba más o menos por esa zona, pero aún así, vuelves a maravillarte cuando lo ves de nuevo. Y es que nada más verlo, en seguida te entran unas ganas terribles de subirte en él, de hacer un viaje regresivo en el tiempo y meterte en esa máquina que lleva subiendo y bajando a lisboetas y turistas desde hace más de un siglo y sigue tan guapo como siempre y con todo su encanto.

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La máquina del tiempo

Elevador de santa justa visto de cerca

Normalmente suele ser más habitual llegar al Elevador de Santa Justa desde la Baixa, viniendo de la Plaza del Rossío, o de la del Comercio. Pero también es posible (aunque suele ser menos habitual) que encontremos el Elevador de Santa Justa en el Barrio Alto, concretamente justo por detrás de las ruinas de la Igreja do Carmo (otro lugar lleno de encanto en esta ciudad). En cualquier caso, el ==impacto visual== te lo llevas ==desde abajo==, por lo que yo recomiendo coger el elevador desde la Baixa y luego volver a bajar desde la parte superior del mismo.

Subirte en este artefacto es como introducirte en una ==auténtica máquina del tiempo==. De hecho, te resulta absolutamente posible verte décadas o siglos atrás, en esa caja de madera dentro de la estructura de metal, con un ascensorista que sólo le falta llevar librea para cargar al momento de más glamour e intensidad. Pero si cierras los ojos te teletransportas tiempo atrás sin dudarlo. De hecho, incluso el cosquilleo que sientes en el estómago cuando el ascensor baja (sólo cuando baja, cuando sube no es lo mismo), te hace sentirlo más real, más de siempre.

El mirador de Santa Justa y sus impresionantes vistas sobre Lisboa

Vistas desde el elevador de santa justa

Si os decía que Lisboa es una ciudad de elevadores, también lo es de miradores, o como dicen ellos, de miradouros. Las vistas a la ciudad desde cada uno de ellos son impresionantes, y probablemente una de las mejores vistas sobre el Rossío y la parte central de la ciudad se captan desde la parte superior del Elevador de Santa Justa. Hablando con Corus un día, se quejaba (y no sin falta de razón) de que la parte superior del elevador de Santa Justa estaba cerrada cuando él visitó la ciudad. Yo la visité en diciembre, tan sólo un par de semanas después y efectivamente estaba cerrada la estructura de metal situada en la parte superior del elevador, donde normalmente hasta se ubicaba un bar, a la que accedías por unas escaleras de caracol de metal y desde donde captabas ==imágenes bellísimas de la ciudad==.

Sin llegar a esa parte de arriba del todo, cuando sales del Elevador en la parte superior, también es posible sacar buenas fotos y captar buenas vistas de la ciudad, aunque sí que es cierto que la alambrada de metal de protección que existe en esa zona, pues le quita un poco de encanto y las fotos no salen tan bonitas como desde arriba. Especialmente en buen tiempo es un placer tomarse allí una tónica en un atardecer y ver cómo los colores se van fundiendo con la armonía de la ciudad y el sempiterno azulón del Texo.

Vistas de Lisboa desde el elevador de santa justa

Porque desde el Elevador de Santa Justa tendrás un ==balcón fantástico== para asomarte a la Plaza del Rossío, su vecina la Plaza de Figueira, las avenidas y calles de la Baixa, la coronación del arco de la Plaza del Comercio… Y un poco más lejos podrás ver nítidamente los dos torreones de la Sé y el comienzo de la Alfama, recortada sobre el azul de un río lleno de lágrimas que ya casi es un mar. El Castelo de Sao Jorge te mira frente a frente y Lisboa, con todo su esplendor, se esparce a tus pies, inundando el horizonte… Si te fijas verás la Igreja do Graça, las colinas que se levantan por doquier… Lisboa, ciudad bellísima la mires por donde la mires, pero cuando lo haces desde las alturas, desde sus múltiples miradores, su belleza desparramada no se suma, sino que se multiplica.

Desde La Baixa al Barrio Alto

Conexión del elevador de santa justa

El elevador de Santa Justa une dos puntos muy diferentes de la ciudad de Lisboa: la Baixa con el Barrio Alto. Lisboa es una ==ciudad de contrastes== y si comparamos estos dos puntos nos daremos perfecta cuenta de ello. La Baixa es la zona central de la ciudad, situada como su propio nombre indica en una vaguada o zona baja entre dos laterales de colinas. Dentro de ella, la Plaza del Rossío, presidida por la columnata de su teatro, es un punto fundamental de la ciudad. De ella salen las principales calles que llevan a la Plaza del Comercio, entre ellas la Vía Augusta, una de las calles más transitadas de la ciudad, llena de tiendas y con un intenso ir y venir de gente hasta su desembocadura en otra de las plazas principales de la Baixa: La Plaza del Comercio (o Terra do Paço), donde se encontraba el Palacio Real hasta su destrucción.

Al lado de la Plaza del Rossío se encuentra la Plaza da Figueira y entre ambas la Lisboa más intensa. Allí se encuentran algunas de las pastelerías más famosas y antiguas de la ciudad, son lugares siempre llenos de gente, calles y plazas animadas, donde gente variopinta se entremezcla.

Pasillo elevador de santa justa

Por su parte, el Barrio Alto está revestido de ese ambiente bohemio, que ascendiendo desde la Plaza de Chiado y la estatua de Pessoa va subiendo por callejuelas adoquinadas llenas de bares, restaurantes, cafeterías y el mejor ambiente nocturno de toda la ciudad. Es un lugar frecuentado por mucha gente joven especialmente de noche, pero que a su vez mantiene ese ambiente regio y relajado como de toda la vida. Los contrastes de este barrio entre noche y día son muchos, y mi recomendación es que lo visitéis en ambos ambientes para poder comparar.

El elevador de Santa Justa llega precisamente a una plaza del Barrio Alto que incluso podríamos calificar de recóndita. Se trata de la Praça do Carmo, presidida por la antigua Igreja do Carmo, hoy convertida en museo. Impresiona ver los cascotes de este lugar, que conserva su estructura de paredes y sus arcos fajones pero absolutamente nada más. En el interior y en una noche estrellada, tu techo será la bóveda celeste, algo que pueda sonar muy cursi pero que realmente está lleno de encanto. Me gusta especialmente este lugar y creo que su magia se acrecienta cuando llegas hasta allí precisamente a través del Elevador de Santa Justa.

Precio y la tarjeta 7 colinas

Elevador de Santa Justa

Tengo que hablaros de la tarjeta 7 colinas, de hecho os contaré una cosilla, tengo escrita la opinión desde hace algún tiempo y supongo que este mes la publicaré. Pero de momento, deciros que se trata de una tarjeta de transporte que hay en Lisboa, que cuesta alrededor de 6,45€ al día, podéis comprar en cualquier estación de metro y os permitirá durante 24 horas subir ilimitadamente a casi todo el transporte público de Lisboa, o lo que es lo mismo: tranvías, metro, elevadores y autobuses. Realmente compensa tener esta tarjeta, porque con ella, entre otros lugares, podréis subir y bajar una y mil veces si queréis en el Elevador de Santa Justa. Y desde luego, en cuanto a ahorro de precio, compensa, y en cuanto a comodidad también.

Si preferís no sacar esta tarjeta, deciros que el precio normal para subir en este Elevador es de 1,40€ por viaje; pero eso sí, al menos cada viaje incluye trayecto de subida y de bajada. Creo que compensa sacaros la tarjeta, porque con que subáis a algún otro tranvía ya habréis amortizado el precio, y coger tranvías en Lisboa resulta además de imprescindible, algo lleno de encanto. Además, aparte de la belleza en sí de éste u otros elevadores, muchas veces cuando quieres cambiar de zona viene muy bien coger este tipo de elevadores, por lo que además de la visita que pudiéramos denominar turística, es posible que subáis y/o bajéis en este elevador varias veces a lo largo de un día, pero no por el aspecto romántico, sino por el práctico.

Mi experiencia

Elevador de Santa Justa por la noche

Como habréis podido imaginar, o deducir de mis palabras, el elevador de Santa Justa es una visita habitual en mis viajes a Lisboa y normalmente suelo subir y bajar en él varias veces en cada viaje, porque además ¡con la Tarjeta 7 colinas me sale gratis! Pero bueno, ahora en serio, que realmente este es un lugar imprescindible en un viaje a Lisboa, es un lugar lleno de encanto y qué mejor que retrotraerte a otra época simplemente con subir a este ascensor, introducirte en una máquina del tiempo que en un viaje de tres minutos te transportará décadas atrás (y si cierras los ojos llegas a creértelo sin problemas).

He subido al elevador de Santa Justa con muchas personas en mis múltiples viajes a Lisboa (a razón de dos por año y en viajes en los que se suelen apuntar cada vez más amigos, podéis haceros una idea), por lo menos con 10 ó 12 personas diferentes, y absolutamente a todos les gusta el Elevador de Santa Justa. Supongo que cada uno tendrá sus motivaciones diferentes, pero aunque en pequeñito, recuerda un poco a la Torre Eiffel, es un edificio bonito, diferente a cualquier otra cosa en el mundo (porque al menos yo no conozco nada ni vagamente similar) y para qué negarlo, llama la atención. Pero bueno, es que Lisboa es una ciudad llena de pequeñas sorpresas, pequeños matices, pequeños gestos… lugares pequeñitos o grandes pero que grano a grano la convierten en una ciudad que destila encanto por todos sus costados.

Parte superior del elevador de santa justa

¿Que si recomiendo visitar y usar el Elevador de Santa Justa? Absolutamente sí, con los ojos cerrados. Mi recomendación es que os saquéis la tarjeta 7 colinas y lo utilicéis desde el punto de vista turístico y también desde su aspecto práctico, que subáis y bajéis cuántas veces queráis. A ser posible que lo hagáis en diferentes momentos del día, y de la noche, en los atardeceres, que captéis algunas de las más bellas estampas de ==Lisboa, la ciudad enamorada y llena de nostalgia==. Y ya de paso, que visitéis muchos lugares cercanos a él como el Rossío (recomiendo tomarse un café en la terraza bajo la columnata del teatro), recorráis la Vía Augusta, subáis al barrio de Chiado, siempre lleno de encanto y os perdáis en una noche de vino y rosas entre Chiado y el Barrio Alto (hay lugares maravillosos en este barrio, os lo diré yo… 😉

Pero teniéndolo tan cerca, no paséis por el esqueleto de la Igreja do Carmo sin entrar en ella. Sé que cobran algo por entrar, aunque no lo recuerdo bien, pero de verdad que merece la pena, especialmente por la noche. En Lisboa anochece prontito, especialmente en invierno, por lo que quizá encontréis un horario en el que el manto de estrellas os albergue en la noche lisboeta. Es un momento mágico, imposible de relatar con palabras y reflejar su esencia. Recuerdo que hace varios años leí un artículo de mi adorado Manolo Rivas que decía que precisamente éste era su lugar favorito de toda la ciudad de Lisboa. Tiene un encanto especial, es imposible no reconocérselo. Y para subir hasta allí, nada mejor que hacerlo precisamente utilizando el elevador más bonito de toda la ciudad….

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