La Baixa

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Parece que mi adorada Lisboa se está convirtiendo de nuevo en una fuente inagotable de ideas sobre las que escribir opiniones. Y aquí estoy de nuevo, ¡a la carga! dispuesta a hablaros de otro de los lugares de esta bellísima ciudad.

El lugar sobre el que versa esta opinión es el punto más céntrico de la ciudad, lleno de encanto al igual que toda Lisboa, aunque particularmente a mí me gusta un poquito menos que otros lugares más típicos e intensos como la Alfama, Chiado, Gracia, Belem… Pero el corazón de Lisboa está en la Plaza del Rossío, punto neurálgico de la ciudad y desde la que salen las principales calles que constituyen la Baixa, el lugar del que quiero hablaros. Así que si os animáis y me acompañáis, os propongo dar un paseo por el corazón de Lisboa.

Lisboa, ciudad de contrastes

tranvia en Lisboa

Como ya os he dicho muchas veces y nunca me canso de repetir, Lisboa es sin lugar a dudas una ciudad de contrastes en todos los sentidos. Es una ciudad que siempre te sorprende, que por más que creas conocerla, siempre descubrirás cosas nuevas en tu visita. Orográficamente, Lisboa también es una ciudad de contrastes, situada sobre 7 colinas es normal subir y bajar, tener que salvar grandes desniveles de terreno, pero como podréis haber adivinado (que no hace falta ser Einstein precisamente), la Baixa es la zona baja de Lisboa, además de la zona central de la ciudad.

Los barrios y diversas zonas de Lisboa tienen una personalidad propia y totalmente diferente unos de otros. La Alfama, por ejemplo, es el barrio marinero y para mí el barrio con más encanto de toda Lisboa; Gracia es un barrio de toda la vida, muy típico y alejado del turismo, con un intenso sabor de verdad; Chiado es el barrio elegante, con sus casonas señoriales, sus calles empedradas, sus cafés de toda la vida y la estatua de Pessoa viendo la vida pasar; Belem, el lugar del Monasterio y la Torre, abierto al mar infinito… ¿Y la Baixa?

La Baixa es de algún modo el corazón de la ciudad. Situada entre dos desniveles (La colina del castillo y la colina de Chiado), está presidido por dos plazas: a un lado la Plaza del Rossío (el punto central de la ciudad, como la Puerta del Sol en Madrid) y al otro la Plaza del Comercio. Entre medias, un montón de callejuelas empedradas dispuestas en paralelo y perpendicular en una cuadrícula perfecta, presididas por la joya de la corona: la Vía Augusta, que une ambas plazas y entra a la del Comercio por el arco central.

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Cómo llegar hasta La Baixa

Como está en el corazón de la ciudad, como podréis imaginar, llegar hasta allí es muy fácil. Es algo así como el dicho de que todos los caminos conducen a Roma… pues bien, todos los caminos conducen a la Baixa.

Por poder, se puede ir andando, como a todas partes, aunque depende dónde te encuentres. Normalmente nosotros nos alojamos en un hotel en la Plaza del Marqués de Pombal, por lo que llegar hasta el Rossío es un paseo de unos 20 minutos, muy agradable, y cuesta abajo a través de la Avenida Liberdade. Para desplazarte desde el Rossío hasta el punto más alejado dentro de la Baixa, o lo que es lo mismo, la Plaza del Comercio, te llevará otros quince minutos más. Es muy recomendable y agradable visitar esta zona andando, fijándote en los detalles, envolviéndote en el ambiente y los contrastes de este barrio y de esta bella ciudad.

Estatua del Rey José en Lisboa

Pero si queréis utilizar el transporte público, lo vais a tener muy fácil, porque por esta zona hay de todo. Hay muchísimas líneas de autobús que atraviesan la Baixa, suben por la Avenida de Liberdade y luego toman diferentes rumbos. Pero es que además tenéis dos paradas de metro: una en la Plaza de Restauradores, que aunque creo que no se podría considerar parte integrante de la Baixa está a cien metros de la estación del Rossío, y la otra la que se llama Baixa-Chiado está mucho más abajo, más próxima a la Plaza del Comercio.

Por supuesto, también podréis utilizar el Elevador de Santa Justa, un viaje que os recomiendo encarecidamente, ya que aparte de las maravillosas vistas que se captan desde arriba, subir en esta particular máquina del tiempo merece la pena. Y por supuesto, utilizar alguno de los más representativos tranvías de Lisboa (otra posibilidad que no debéis dejar de experimentar). El eléctrico 28, el tranvía más maravilloso de Lisboa, ciertamente imprescindible, atraviesa la Baixa muy cerca de la Plaza del Comercio, en su bajada y posterior subida desde La Alfama a Chiado o viceversa. Pero si queréis desplazaros a Belem por ejemplo, tendréis que coger el eléctrico 15, que saliendo de la Plaza da Figueira atravesará toda la Baixa hasta parar en la Plaza del Comercio y desde allí tomar rumbo a Belem.

Elevador Santa Justa de Lisboa

Por último, creo que los trenes ya vuelven a llegar a la estación del Rossío. No lo hicieron durante el tiempo en que estuvo cerrada remodelándose, pero han vuelto a funcionar desde que se remodeló, o al menos eso creo.

Resulta muy habitual cruzar la Baixa en uno u otro momento, bien de camino a otro lugar (Chiado, Alfama, Mouraira, Marqués de Pombal), bien a pie, bien en un tranvía… Vamos, que resulta imposible que te vayas de Lisboa sin visitarla.

Las Vicisitudes de La Baixa

Fachadas de colores típicas en Lisboa

Supongo que todos sabréis que Lisboa sufrió un enorme terremoto que destrozó gran parte de la ciudad. Una de las zonas más afectadas fue precisamente la Baixa, que fue restaurada por impulso del Marqués de Pombal. Lisboa quedó seriamente dañada tras ese terremoto tan devastador, aunque algunas zonas sufrieron más su impacto que otras, y la Baixa fue una de las que más sufrió.

Pero por si eso no fuera suficiente, el terreno de la actual Plaza del Comercio sufrió un terrible incendio. En ese lugar, conocido como Terra do Paço, se emplazaba el Palacio Real, que a consecuencia de ese gran incendio quedó reducido también prácticamente a cenizas.

Desconozco cómo sería esta zona antes de estos dos devastadores sucesos (terremoto e incendio), pero hoy la Baixa es una zona muy bonita, trazada con escuadra y cartabón, de cuadrículas formadas por calles dispuestas en paralelo y perpendicular unas contra otras; y las dos grandes plazas que la enmarcan, una cada lado: Rossío y Comercio, como un pequeño paseo descendiente en dirección al mar.

Una de las cosas que más me gustan de ciertos barrios de Lisboa son sus calles y aceras adoquinadas. En la Baixa puedes contemplar perfectamente los adoquines blancos de toda la vida de las calles de Lisboa, algo que nunca pasará de moda. Ojo, son muy bonitos, blancos y brillantes, especialmente con la luz de estrella que destila esta ciudad. Sin embargo, cuando llueve o simplemente con la humedad es fácil pegarse un resbalón por ellos, así que mi consejo es que andéis con cuidado, especialmente si vais cuesta abajo.

Las diferentes Zonas de La Baixa

Plaza de La Baixa

La Baixa es un lugar con una idiosincrasia muy particular. Lisboa no es precisamente una ciudad monumental como otras del estilo de París, o Viena, pero sí que tiene muchísimo encanto. La Baixa recuerda vagamente la disposición de escuadra y cartabón de otros barrios de otras ciudades, como Los Grandes Bulevares Parisinos o el Example barcelonés por ejemplo. Como digo, es un recuerdo muy vago, porque la Baixa es un terreno a escuadra y cartabón muy pequeñito, mucho más aún si lo comparamos con esos otros barrios que acabo de otras ciudades que acabo de nombrar. En cualquier caso, la Baixa es muy diferente al resto de los barrios de Lisboa.

No sé cómo definir esta zona… En realidad, podríamos decir que es una zona comercial, y realmente lo es. Muchas de las firmas de moda habituales en cualquier zona comercial, tienen abiertas tiendas entre sus calles; algunas de ellas, son españolas, como Mango o Zara. Pero es que junto con tiendas de H&M conviven pequeños comercios lusos de toda la vida, donde te venden cerámica, manteles tradicionales o vino de Oporto. Por si eso no fuese suficiente, como en el resto de Portugal, en la Baixa hay una pastelería prácticamente en cada esquina. Para mí, una de las más bellas de toda Lisboa se encuentra allí precisamente, se trata de una pequeña pastelería que lleva abierta más de un siglo, en una de las esquinas de la Plaza de Figueira. No recuerdo su nombre, pero prometo apuntarlo en mi próximo viaje a Lisboa en junio, e incluso escribir una opinión sobre él.

Elevador de Santa Justa en Lisboa

En las callejuelas transversales a la vía principal (la Vía Augusta) podréis encontrar barecillos y restaurantes con terracitas en medio de la calle donde comer o tomar algo. Personalmente no os lo recomiendo, no se caracterizan precisamente por su calidad y suelen ser bastante caros (no mucho porque Lisboa no lo es, pero más caros que la media), orientados sobre todo a turistas guiris. Sin embargo, en alguna callecilla menos concurrida como las que salen desde la Plaza de Figueira, podréis encontrar restaurantes mejores y con una relación calidad-precio muy aceptable.

Pero es que la Baixa es también una zona de toda la vida de Lisboa, probablemente sea en el Rossío y su vecina y melliza plaza de Figueira donde podréis encontrar mayor bullicio en toda la ciudad. Me refiero a un bullicio de lisboetas, no a hordas de turistas en manada, que también pudiera pasar. La plaza de Figueira, bajo la balconada del Castello de Sao Jorge que parece protegerla y visitarla desde las alturas, tiene el sabor más interracial de la ciudad. Si te fijas, podrás ver prácticamente de todo.

Arco en el Barrio de La Baixa de Lisboa

Rossío por su parte presenta un aspecto mucho más señorial, aunque también hay un poco de todo. Algunas de las grandes pastelerías de la ciudad están en esta plaza, que es el mismísimo centro de Lisboa. Destacaría dos cosas de ella: El Teatro y la pequeña terracita justo bajo la columnata, donde realmente merece la pena sentarse a tomar un café o una cerveza y disfrutar del ambiente y las vistas; y la estación del Rossío, antigua estación de tren totalmente remodelada y que llama realmente la atención.

Casi enfrente y al final de la vía Augusta se encuentra la Plaza del Comercio, donde termina la Baixa al encontrarse frente con frente con el hermoso azulón del Tajo. Esta plaza para mí no es tan bonita como la del Rossío, aunque creo que influye el hecho de que lleva bastante tiempo en obras, por lo que en mis últimas visitas nunca he podido sentarme en el medio y disfrutar de las vistas, así que pierde un poco el encanto. Lo más llamativo de la plaza probablemente sea el arco central, por el que accedes a la Vía Augusta, y desde ahí siguiendo todo de frente llegas al Rossío. En esta plaza se pone un mercadillo los fines de semana, resulta realmente interesante. Una parte de este mercadillo está compuesto por cosas de artesanía, y realmente puedes encontrar algunos objetos muy simpáticos y con mucho encanto (como podéis imaginar, ya he picado varias veces); la otra parte es algo así como una almoneda o rastro de cosas antiguas, aunque yo nunca he visto nada del otro jueves, pero nunca se sabe…

Arquitectura en Lisboa

Como veis, la Baixa, al igual que el resto de Lisboa, sigue siendo un lugar de contrastes. Personalmente creo que tiene encanto, pero al menos para mí no tiene tanto encanto como pueden tenerlo otras zonas de Lisboa. Ah, se me olvidaba que uno de los lugares con más encanto de la Baixa es precisamente el Elevador de Santa Justa, del que versaba mi opinión anterior. Este elevador de finales del siglo XIX o principios del XX, al estilo de la Torre Eiffel, sirve para conectar la Baixa con el Barrio Alto y salvar el desnivel. Es probablemente lo más impactante de toda la Baixa, sobre todo cuando vas andando tranquilamente por una calle sin saber que está ahí y te lo encuentras de frente la primera vez. Para saber más sobre este lugar en concreto (y teniendo en cuenta la extensa parrafada que ya os eché en su momento sobre él en mi opinión) os remito a la opinión que escribí sobre este elevador.

Como veis, tanto Lisboa como sus barrios de manera individual son lugares con muchos contrastes entre sí, en el que puedes encontrar prácticamente de todo.

Mi opinión y experiencia en La Baixa

Elevador de Santa Justa

Yo adoro Lisboa, es una ciudad que me tiene totalmente enamorada desde hace muchísimo tiempo. Por ello, acudo rauda y veloz a mi cita con ella dos veces al año: todos los meses de junio para celebrar a su patrón San Antonio, y los días previos a navidad (normalmente el fin de semana que pilla después del puente de la Inmaculada).

Sin embargo, aunque creo que todos los rincones de Lisboa tienen un encanto muy especial, a veces desvencijado pero encanto al fin y al cabo, también creo que probablemente la Baixa sea uno de los barrios que menos encanto tiene, o al menos a mí es lo que me parece. Pero ojo, hablando de encanto lisboeta lógicamente, y es que el listón está muy alto. Por eso, en lugar de calificar este lugar con las tradicionales cinco estrellas que le doy a casi todo lo que tiene que ver con Lisboa, en esta ocasión me voy a quedar con cuatro estrellitas.

Calles de colores en Lisboa

Merece la pena ver esta zona y pasearla para conocer más contrastes dentro de Lisboa. Las callejuelas adoquinadas de blanco la verdad es que son muy bonitas, pero las calles que se extienden entre el Rossío y la Plaza del Comercio particularmente a mí no me dicen mucho. Es una zona comercial, por lo que vendrá muy bien si quieres ir de compras, pero normalmente yo a Lisboa voy a cualquier otra cosa menos a ir de compras, ya que perder mi tiempo en esta bella ciudad mirando pantalones o toallas, pues como que no me mola nada. Ya de comprar algo, me gustan los mercadillos, como el que ponen en la Plaza del Comercio o los tenderetes de cuadros que ponen al final de la Vía Augusta ya casi llegando también a la propia Plaza del Comercio.

Lo que más me gusta de toda esta zona, como ya os he dicho, es el Elevador de Santa Justa (subir, bajar, bajar, subir, y vuelta a empezar) y tomarme una Sagres Bohemia en la terraza del Teatro tranquilamente, disfrutando de la calma. Porque aunque sea el punto central de la ciudad, en Lisboa casi todo está inmerso en calma, y estos lugares también lo están. Quizá lo que menos me gusta es que ciertos lugares (como la Plaza Figueira o alguna callejuela recóndita) dan un poco de miedo, especialmente de noche. En concreto, la Plaza de Figueira parece en ocasiones un poco destartalada y hasta con un ambiente un poco raro… Aún así, a mí jamás me ha pasado nada en Lisboa ni he notado inseguridad, pero esta zona es de las que menos me gustan de toda la ciudad.

Como todos los caminos conducen a la Baixa, resultará inevitable que no paséis por ella en uno u otro momento a lo largo de vuestra visita a Lisboa. Una vez más, y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid (o que el Tajo pasa por Lisboa si lo preferís), recomiendo que visitéis esta ciudad; creo que tiene muchíiiiiiisimas cosas que ofreceros, que está llena de encanto y que verdaderamente es la última ciudad romántica de Europa.

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