Hay sitios que tenemos al lado y a pesar de ello son unos completos desconocidos, tan cerca y al tiempo tan lejos y tan escondidos y desconocidos. Este es el caso de Carranque, un pequeño pueblo que pertenece a la provincia de Toledo aunque está al lado mismo de Madrid, casi en su frontera a cinco kilómetros de Griñón.

Se puede acceder desde Griñón (de un modo muy rápido se llega a Griñón ahora que han abierto la nueva autovía que une Móstoles con Fuenlabrada, Humanes, Moraleja y Griñón) o bien desde la propia autovía de Toledo en el desvió de Illescas, o sea, a 45 Kilómetros de Madrid.

Allí encontraremos el seguramente más interesante yacimiento arqueológico de restos romanos y con los mosaicos mejor conservados

Había leído que las ruinas romanas de Carranque eran una maravilla y aproveche la mañana del domingo para acercarme hasta ellas.

En primer lugar hay que llegar hasta Carranque, desde donde sale la carretera que después de cinco kilómetros te lleva hasta los yacimientos.

Lo primero que encuentras antes de ver nada, es un amplio aparcamiento a tu izquierda que es donde tienes que dejar el coche, pues mas adelante en el camino de acceso, solo hay lugar para siete u ocho coches y seguramente este lleno.

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Desde el aparcamiento para dirigirte al Centro de Interpretación, que es el edificio por el que se accede, tienes dos opciones: seguir por la carretera (menos de cien metros) pero con una rampa considerable o hacerlo por un camino que han habilitado, mas largo pero de pendiente mas suave.
En cualquier caso llegaras a un puente de corte moderno (no esperes uno romano) por el que atraviesas el río Guadarrama mientras divisas a la derecha el edificio de entrada al que debes dirigirte y al fondo a la izquierda las ruinas romanas.

No te apresures a juzgar por lo que estas viendo, no digas como mi mujer: “¡Vaya timo! Aquí no hay nada, unas pocas piedras rotas y ya esta!”

Lo que pude tomarla luego el pelo a costa de esta frase y de su “Bueno, ya que estamos vamos a pasar”.

Aprovecha desde el puente para contemplar las vistas del río. De hecho a derecha e izquierda antes de cruzar el puente, hay una pista de tierra que te permite caminar junto a la orilla.

Carranque, ¿dónde está?
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Centro de interpretación

Este edificio es en sí mismo un museo, cuya sola visita ya merecería la pena. En él conocerás la historia de este lugar, pues aunque puedas pensar lo contrario es muy reciente pues fue en el año 1983 cuando casualmente un labrador encontró los restos de un mosaico. Fue entonces cuando comenzaron las excavaciones que han sacado a la luz lo que hasta fecha de hoy podemos ver.

Lo primero es pagar la entrada, cuyo precio es de 4 € para adultos. Por este precio puedes visitar los distintos edificios que componen sus instalaciones, solo o con el acompañamiento del guía. Evidentemente si el precio es el mismo, merece la pena esperar a la salida con el guía, pues sacarás mucho más provecho a la visita con su explicaciones.

A las 12 horas asistimos primero a un audiovisual en el que te cuentan la historia del parque así como los edificios que vas a ver y la explicación de los motivos de los principales mosaicos que puedes contemplar en la visita.

El montaje audiovisual te permite también hacerte un a idea de cómo eran los edificios antes de convertirse en ruinas y yo diría que es de obligada visión para poder captar todo lo maravilloso del lugar en el que vas a penetrar. Su duración es de diez minutos y como te decía no solo es aconsejable su visión antes de ver todo, sino incluso a su vuelta para poder retener mejor algunos detalles de lo visto.

Como la visita guiada salía a las doce y media, antes del audiovisual y después del mismo, dimos una vuelta a este pabellón del Centro de Interpretación, en el que tienes por si lo necesitas además de los aseos y la tienda de recuerdos con motivos del lugar, una cafetería.

Además de algunos restos que allí se exponen como algún sarcófago de piedra, restos de la decoración de las columnas, una pata decorativa de alto valor, restos de utensilios, hay también interesantes maquetas de cómo debía ser en realidad la villa y la basílica que vas a ver.

Y también muy interesante todo el capítulo dedicado a la vida cotidiana de los romanos, con algunos de sus utensilios, evidentemente aquí encontrados.

Hay maquetas explicativas de cómo hacían estas construcciones, de cómo levantaban los muros, de cómo hacían las columnas, de su sistema de calefacción…

Aunque hayan pasado ya dos mil años de la existencia de los romanos, en realidad menos, pues esta villa es del siglo IV de nuestra era, los señores romanos vivían como auténticos “señores” rodeados de las máximas comodidades y lujos.

Incluso aquí en esta villa, que no deja de ser otra cosa que una casa construida en el campo desde donde poder controlar su producción agrícola, no en vano está en la fértil vega del Guadarrama, disponían de agua corriente, que aún hoy día en pleno siglo XXI no deja de ser un lujo en gran parte de la población mundial.

Y a pesar de ser básicamente una vivienda para la temporada del estío, disponía de sistema de calefacción. No me refiero a chimeneas, sino a calefacción en el propio suelo, bien mediante el uso de hornos en habitaciones contiguas y haciendo circular el aire caliente bajo las habitaciones, o incluso con tubos a modo de hilo radiante que bajo el suelo hacían circular aire caliente proveniente de un horno exterior.

Y en cuanto a la construcción el tipo de hormigón que utilizaban con cal en lugar de con cemento, hacía que las aguas lo fueran haciendo cada vez más duro y resistente con el paso del tiempo.

Y ¿qué decir de las columnas? Porque salvo unos pocos privilegiados como era el caso de los habitantes de esta villa, que en la basílica si tenían columnas de mármol de una pieza traídas de Turquía, lo cual lo relaciona directamente con el emperador Teodosio, el resto eran imitaciones.

Lo que hacían entonces era sobre una estructura de madera, irlas rellenando con piezas de cerámica, cuatro por círculo, irlas pegando y el conjunto enlucirlo y pintarlo, cosa que podían hacer incluso imitando al mármol, con lo que parecerían auténticas.

Edificio C: La villa Materno

Aunque es el edificio más alejado del centro, es el que por cuestiones logísticas empezamos la visita a las doce y media. Una visita que duró algo más de una hora y media pues acabó casi a las dos y media de la tarde.

La vista desde lejos del edificio no era precisamente una maravilla, lo cual no contribuía a mejorar el mosqueo que mi mujer tenía, pues aunque los audiovisuales habían presentado los mosaicos como una maravilla, no tenías claro como eran ni su tamaño ni nada.
Como os decía, desde lejos el edificio parece una nave industrial llena de pintadas y grafitos. Solamente cuando te acercas ves que no son en realidad grafitos, sino que es en realidad como un gigantesco mosaico de piezas cuadradas de distinto tamaño.

En el interior de la nave es donde se encuentran los restos de la llamada Villa de Materno, un total de 1200 metros cuadrados que han sido ya cavados en su totalidad y que no pueden menos que admirarte, pues si bien sus muros han quedado derruidos, sus suelos se encuentran en un perfecto estado de conservación y cubiertos en su casi totalidad por mosaicos de una gran belleza y calidad artística, pues muchos de ellos son con teselas (las piezas que se van pegando) de apenas cuatro milímetros, lo cual aumenta su dificultad y belleza.

Mosaicos que representan escenas mitológicas (el baño de Diana, Príamo y Tisbe, Hilas y las ninfas, y Amimone y Neptuno), un gran cuadro central con la muerte de Adonis (uno de los mayores metrosexuales de la historia, bien depiladito él). Aunque sin duda la joya es una graciosísima representación del Díos Neptuno.

Los pasillos que unen las habitaciones llenos de figuras geométricas de preciosa factura, entre las que pueden encontrarse cruces gamadas (ver foto 7), un símbolo que ni mucho menos fue inventado por los nazis (mucha de cuya iconografía era copiada y apropiada)

No puede dejarnos de admirar la habilidad de estos constructores romanos para permitir a sus señores disfrutar de los placeres que ponía a su disposición una buena construcción, dotada como os decía antes de calefacción, agua corriente, sistemas para limpiar las habitaciones y desalojar el agua de las mismas y construidas en torno a un gran patio central, seguramente con fuente y plantas.

Por más que intente explicárosla, hay que ir allí y verla en persona para daros cuenta de su grandiosidad.

Edificio B: Ninfeo

A medio camino entre la casa y la basílica, es un pequeño edificio cuya función no está muy clara, pues lo mismo puede ser un aljibe monumentalizado o un mausoleo.

Edificio A: La Basílica

Un edificio de una planta impresionante pero del que queda en pie apenas un paredón en pie y del que destacan las columnas de mármol (estas si son auténticas) traídas desde las canteras imperiales.

Este edificio que en principio fue de uso civil pero luego como lo demuestran los enterramientos tuvo un carácter religioso, ha sido reutilizado a lo largo de la historia, pues se han encontrado restos visigodos y musulmanes en la misma.

Como curiosidad, aún se conserva la huella de un perro y unas sandalias romanas, que fueron hechas en el momento de la construcción (como la pisada sobre el cemento). Y con esto termina la visita a este parque arqueológico, que en función de los fondos que recibe sigue trabajando y excavando, pues ahora están alrededor de la villa excavando la parte exterior, la que estaba destinada a la servidumbre, con lo que eso tiene de aportación en el conocimiento de la vida y cultura de aquellas gentes, pues como nos decía la guía, los ricos, que eran los que vivían dentro, no constituían ni el 2% de la población. El resto eran los que vivían fuera de los palacios.

Y no puedo terminar sin dedicar unas palabras a los guías del centro, a su atención y simpatía. La que nos acompaño no era un disco que repetía un texto aprendido, sino que te dabas cuenta de que realmente sabía de lo que estaba hablando, pues no perdió en ningún momento la compostura a pesar de alguna pregunta, yo diría que un tanto a mala leche que uno de los visitantes la dirigió.

Horarios y otros datos útiles

carranque

  • Del 1 de Octubre al 31 de Marzo de 10:00 a 18:00 horas
  • Del 1 de Abril al 30 de Septiembre de 10:00 a 21:00 horas

Cerrado los lunes salvo que sea festivo

TELÉFONO: 925 50 20 14

PÁGINAWEB: www.turismocarranque.es