Por fin he podido hacerle una visita a Toledo, una ciudad que me llamaba bastante la atención pero por su lejanía al norte no había podido conocer. Y como me esperaba, me ha gustado mucho. Tiene un encanto especial, y está llena de lugares que merece la pena conocer.

Mi visita fue rápida, pero en dos días vimos una cantidad de cosas impensable. Empezaré hoy con uno de ellos. Os hablaré en esta ocasión del Museo del Greco, situado en Toledo

Dónde está

Nos encontramos en pleno casco histórico, concretamente en la calle Paseo del Tránsito s/n, y para ser más exactos en el barrio de la Judería.

Estamos ante un edificio no demasiado grande, o eso nos parecerá en un primer instante. Está construido sobre los cimientos de una antigua casa toledana del siglo XVI y de un palacio renacentista. Un lugar que podría llevarnos a pensar que era el mismo lugar donde vivió el Greco, pero no es así. Su vivienda fue arrasada por un incendio, y pese a estar cerca, no se situaba allí exactamente.

Su construcción fue llevada a cabo por iniciativa del marqués de la Vega-Inclán, uno de los primeros defensores del arte de El Greco (También fundador del Museo del Romanticismo de Madrid y el Museo Casa de Cervantes de Valladolid). Hasta ese momento había sido prácticamente ignorado, y nada valorado. Hasta tal punto que sus obras, se encontraban totalmente dispersas.

De ahí la iniciativa de crear un lugar donde reunir todas las obras posibles de este artista (muchas fueron destruidas por el poco valor que le daban), y reivindicar de esta manera la importancia artística que todas ellas tenían.

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El edificio actual es de principios del siglo XX, haciéndose en el año 1921 la primera reforma, seguida de otras en 1950, 1960 y 1990. Pero esto aún no sería suficiente, siendo reformado nuevamente en 2006. Ésta última duró hasta el 24 de marzo 2011, día de la reapertura con la estética actual.

No sólo cambió la estética inicial, sino también su nombre. Como ya os decía, no estamos ante la verdadera casa del Greco, y por ello, no tenía sentido que este lugar se llamase Casa-Museo de El Greco, sino simplemente Museo del Greco.

Hasta ese momento, sus obras principales fueron siendo exhibidas en diferentes ciudades españolas, aunque las más frágiles fueron directamente depositadas en el Museo del Prado.

¿Quién era El Greco?

Doménikos Theotokópoulos, más conocido como El Greco (el griego), fue un pintor del final del Renacimiento con un estilo bastante personal. Pese a nacer en Creta, y vivir allí hasta los 26 años, se traslada a Italia, donde permanece diez años. Ya en el año 1577, se establece en Toledo, donde vivirá hasta su muerte en 1614.

Museo de El Greco, ¿dónde está?
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Está considerado uno de los mayores artistas de la civilización occidental, una consideración que nos lleva a apenas cien años atrás. Y es que la apreciación por su obra y la consiguiente consideración, distan bastante del pintor excéntrico y marginal que anteriormente era considerado.

En Italia tenía demasiada competencia, por decirlo de alguna manera, pero una vez establecido en Toledo, que por aquel entonces era una de las ciudades más grandes de Europa, los encargos no tardaron en aparecer: el retablo mayor y dos laterales para la iglesia de Santo Domingo el Antiguo de Toledo. Casi nada para empezar. Había sido recibido como un gran pintor, y es por ello que los encargos, incluso del Rey, no cesaban.

En sus obras, y como podrá comprobarse, destacan las figuras alargadas y dinámicas y las cabezas pequeñas sobre cuerpos larguísimos, así como la gran presencia de ángeles o de Cristo.

En los treinta y siete años que estuvo en Toledo, su estilo fue transformándose, pasando de un estilo italianizante a uno muy dramático años después. La ausencia de naturaleza muerta, los espacios indefinidos, o la ausencia del brillo del sol son solo algunos de los aspectos que se repiten en sus obras. Comentar también que igualmente destacó como retratista.

Visita al Museo de El Greco

Nada más acceder al mismo, nos encontraremos con un jardín histórico, donde no falta una mesa con sus correspondientes sillas. Cuenta con un escalonamiento en tres niveles, setos bajos, fuentes y algunos restos arqueológicos. Lo acompañan también una vegetación con especies botánicas autóctonas, muy típicas de la zona. Además plantas aromáticas como la lavanda, el romero o el tomillo le dan el toque final.

Accederemos a una auténtica casa toledana, en cuyo interior encontraremos todo su legado. Cuenta con amplias salas, donde sobre paredes blancas encontraremos toda su colección expuesta. Junto a cada uno de sus cuadros, nos encontramos un pequeño cartel que identifica lo que tenemos ante nuestros ojos. En el centro de la sala, cuenta también con una especie de bancos donde sentarse a contemplar las obras.

Entre las obras expuestas, destacan “El apostolado”, “San Bernardino”, o “El Redentor”.

Debe comentarse que no todas las obras que nos encontraremos son obra del Greco, sino que también se le ha hecho un hueco y una mención especial a otro artista importante de la época, como Luis Tristán.

Veremos cierta similitud entre algunas obras de este y del Greco, y ello es por una sencilla razón: Luis Tristán es considerado el mejor discípulo del Greco. Tanto es así que al imitar tan bien su obra, llegó a confundir en algunas ocasiones a los críticos, acabando por atribuir obras de cada uno al otro.

No podemos irnos sin conocer las cuevas medievales, también ubicadas en este recinto. A través de una especie de pasarelas, recorreremos estas cuevas, cuidadosamente iluminadas para que seamos capaces de apreciar todos los detalles.

Comentar también que actualmente, y hasta el día 26 de marzo podéis encontraros en este mismo lugar una exposición sobre los “Iconos Bielorrusos”, de la que podréis disfrutar antes de abandonar el museo.

Además, cuentan con una artista invitada. Y es que con motivo del Día Internacional de la Mujer, este museo expone la obra de una de las pocas mujeres pintoras reconocidas dentro del Renacimiento-Barroco. Ella es Artemisia Gentileschi (1593-1656), y su obra es “María Magdalena como Melancolía”, expuesta concretamentehasta el 4 de junio.

Horarios y entradas

  • Del 1 de abril al 30 de septiembre: Martes – sábado: 9:30 – 20:30 horas. Domingos y festivos: 10 – 15 horas.
  • Del 1 de octubre al 31 de marzo: Martes – sábado: 9:30 – 18:30 h. Domingos y festivos: 10 – 15 horas.
  • Estará cerrado el 1 de mayo, así como el 24, 25 y 31 de diciembre.

La taquilla se cerrará quince minutos antes de terminar el horario de visita.

El precio de la entrada general es de 3€, aunque si cogéis la entrada conjunta a este museo y al museo Sefardí, el precio por ver ambos será de 5€. Existe una tarifa reducida de 1.50 € para grupos de cinco o más personas, previa solicitud de visita con un mínimo de quince días de antelación.

La entrada es gratuita los sábados a partir de las 14 horas y los domingos, así como el 18 de abril (Día del Patrimonio Mundial), 18 de mayo (Día Internacional de los Museos), 12 de octubre y 6 de diciembre.

Teléfono.: 925 223 665
Fax: 925 225 831
museodelgreco@mcu.es
www.museodelgreco.mcu.es

¿Merece la pena visitarlo?

museo de el greco

Está claro que por la relevancia de este artista en la ciudad de Toledo, debe hacerse una visita a su museo, nos guste más o menos la temática. En mi caso no puedo decir que el arte sea una de mis pasiones, pero me pareció igualmente un museo bastante interesante. Había leído que la duración estimada de la visita era de una hora, aunque en nuestro caso estuvimos menos tiempo.

Lógicamente si no entiendes demasiado del tema no te pararás diez minutos con cada obra, algo que sí que hará una persona amante del arte. Procuramos mirar cada cuadro y tratar de sacar nuestras propias conclusiones. Y es que está claro que sus obras guardan un hilo conductor, son bastante reconocibles. Las figuras alargadas, las cabezas más bien pequeñas sobre cuerpos grandes o la escasez de luz fueron los detalles que apreciamos a simple vista y sin conocer demasiado de su obra.

Algo que me cuesta más entender es que tuviesen que pasar cientos de años de su muerte para valorar realmente lo que hacía. Y es que por lo visto, su manera de pintar era totalmente nueva en el siglo XVII, no siendo entendida por la mayoría. Era un arte extraño que hoy en día ya no nos lo parece tanto. Sí peculiar.

Nuestra visita fue un jueves, día en que la entrada no es gratuita. Pero en nuestro caso, y aún no tengo claro el porqué, sí que lo fue. Había un cartel fuera del museo indicándolo, y por supuesto, aprovechamos para verlo al instante. Eso sí, actualmente están con algunas obras y por ello el recorrido está un poco modificado. Quizá esto tuviese que ver. Al día siguiente, ese cartel ya no estaba, costando la entrada lo que os comentaba antes.

El problema me imagino que será en el momento en que se junten allí muchas personas (creo que hay un máximo de 120), pero en nuestro caso tuvimos también suerte en este aspecto, dado que apenas había gente en ese momento y pudimos visitarlo tranquilamente.

Es un lugar que tenemos que visitar, una de las paradas imprescindibles si visitamos Toledo. Comentar por último que tras su más o menos reciente remodelación, se han incorporado nuevos sistemas que permiten la mejor accesibilidad a los visitantes, en especial a los usuarios con movilidad o audición reducida.

Por mi parte queda recomendado, hacedle un hueco en vuestra visita a la ciudad.

Sin más, me despido, como siempre agradeciéndoos de antemano vuestras lecturas, comentarios y valoraciones. Por cierto, klos criterios específicos hacen referencia a un restaurante, así que no les prestéis mucha atención. Os adjunto varias fotografías del lugar.