Consuegra

He tenido unos días de asueto en los que aproveché para hacer algunas rutas, entre los sitios que tenia pendientes por visitar estaba Consuegra, población de la que es oriunda una de mis compañeras , la cual me había invitado repetidas veces a ir.

Había oído decir que Consuegra es una de las poblaciones arquitectónicamente hablando, de las más interesantes de Toledo y después de ir a comprobarlo, tengo que decir que es cierto.

Es una población importante al sur de la provincia de Toledo, tiene aproximadamente 10.000 habitantes. Y se sitúa en una zona donde se producen cuatro cosas de gran calidad:

  • El queso.
  • El azafran
  • El aceite de oliva
  • El vino.

Todas ellas con Denominación de Origen.

Historia

De origen romano, se conservan vestigios de culturas anteriores, neolíticas e ibéricas principalmente. Ya Tito Livio, Plinio y Ptolomeo la citan en escritos como » Consaburum». Debió ser un castro estable pues se conserva un anfiteatro y un acueducto a 23 kilómetros.

Consuegra está dominada por el cerro Calderico, desde el que se divisa toda la población. En él se alza un bello y esbelto castillo y cinco molinos de viento.

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Posiblemente la primera reconstrucción del castillo la hizo Almanzor, caudillo musulmán de estas comarcas.

En 1.097 el rey Alfonso VI , conquistador de Toledo en 1.086, perdió este castillo a manos de los almorávides venidos de Africa, que atacaron y asediaron el castillo durante una semana y donde murió el único hijo varón del Cid ( Diego).

Esta derrota, junto a la de 1.086 explican la importancia de la fortaleza de Consuegra en aquella Alta Edad Media toledana.

Con su fisonomía actual, que requeriría una importante y necesaria labor de restauración, el castillo de Consuegra pertenece a los primeros tiempos de la Reconquista y debió ser construido por los caballeros sanjuanistas en la segunda mitad del siglo XII o principios del XIII, sobre una defensa romana transformada en época visigoda; siendo su carácter muy austero, carente de adornos, pero de imponente presencia.

Próxima a la torre sur del castillo, se encuentra la capilla de la Virgen del siglo XIII , patrona de la localidad. Desde esta altura se observa el pueblo, dividido por el río Amarguillo y se abarca con la vista la amplia y bella llanura de la Mancha toledana.

El castillo de Consuegra

Ahora os voy a tratar de describir el llamado Castillo de la Muela (este nombre se debe a que visto desde arriba tiene forma de muela) , o Castillo de Consuegra, que se puede ver desde la autovía A -4, especialmente de noche por su iluminación, formando junto a los molinos de viento que jalonan junto a él encima del Cerro Calderico, el skyline más conocido y posiblemente más bello de La Mancha

Están en la villa medieval de Consuegra, a sesenta kilómetros de Toledo y a ciento veinte de Madrid, en medio de un amplio valle, surcado por el río Amarguillo, con paseos arbolados, el de Ramón y Cajal, a un lado y Ortega y Munilla, al otro, que la divide en dos zonas unidas por puentes de hierro que sustituyeron en su momento a otros de origen romano.

De este antiguo frente fortificado durante las luchas entre Toledo y el califato de Córdoba, pueden llamarte actualmente la atención, las fachadas de su casco antiguo, inundadas de piedra escudos y mampostería, al igual que la plaza de España, con un ayuntamiento del siglo XVII, o el Edificio de los Corredores, con su balconada de madera. Es famosa su fiesta del Azafrán y su mercado de productos frescos que cada sábado invade la plaza de San Juan.

Aunque si me tengo que quedar con algo de esta localidad, es con esa estampa de sus doce molinos de viento (aunque en origen eran trece) – que inspiraron a Cervantes – y el Castillo del siglo XIII , que se yerguen sobre el Calderico, con lienzos envueltos en historias y personajes y el paseo hasta la cima donde generaciones han contemplado la imagen de la llanura manchega.

El Cerro Calderico: el castillo de la muela

El Castillo de La Muela, fue en su origen una construcción romana (de esta época se conservan los restos de una presa y, en los alrededores, los últimos vestigios del acueducto de la Guadalerzas), sobre ésta se realizó una adaptación a mediados del siglo X durante la época de esplendor del califato de Córdoba, aunque posteriormente se reconstruyó mediados del siglo XIII por los caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén , es decir fueron más de 350 años de construcción y adaptaciones, por lo que tu visita puede descubrir vestigios de tres castillos diferentes. La Orden le convirtió en la capital del priorato de Castilla y León y sede del Archivo Prioral, en el que se fueron custodiados valiosos documentos como concesiones reales, bulas, apeos…Cuando el rey Alfonso VI se casó con su última mujer, la princesa musulmana Zaida, ((la cual se convertiría al cristianismo tomando el nombre de Isabel), recibiendo este castillo como parte de su dote. Pero no mucho después, lo perdería en la batalla de Consuegra, en el verano de 1097, frente al emir Yusuf ibn Tashfin. Alfonso VI, pide ayuda a Rodrigo Díaz de Vivar, que decide enviar a su único hijo Diego Rodríguez, que murió en ella. El Castillo tardó otros cien años en volver a manos cristianas, en este caso por parte de Alfonso VIII , quién cediera el castillo y su aldea a los caballeros, en 1183 ; aunque fue un lugar de continuos enfrentamientos bélicos, pasando de cristianos a árabes en muchas ocasiones, hasta pasar definitivamente al reino de Castilla.

En una de las torres del Castillo se encuentran dos escudos familiares de antiguos priores de la Orden de Malta , el inferior pertenece a la familia de los “Toledo”, y el superior a Don Juan José de Austria, hijo ilegítimo de Felipe IV, el cual residió varios años en Consuegra.

Durante el siglo XVIII, el Castillo de la Muela sufrió un proceso paulatino de deterioro y abandono, quedando solo para albergar la imagen de la Virgen de la Blanca , patrona de Consuegra, ya que el Archivo Prioral se trasladaría al torreón del palacio, en el mismo núcleo urbano de la población. Aunque continuaría habitado hasta principios del siglo XIX.

En este mismo siglo fue testigo de la Batalla de Consuegra, durante la Guerra de la Independencia , siendo derrotadas las tropas del duque de Alburquerque por el ejército francés, quedando en ruinas en 1813 tras ser volado por las tropas napoleónicas.

Fue uno de los edificios que sufrió la desamortización de Mendizábal en 1837 , siendo adquirido en 1962 por el ayuntamiento de Consuegra, que inició el proceso de rehabilitación que aún continúa, de hecho en las fotografías podéis ver las grúas en uno de sus extremos, habiéndose recuperado un 50% del Castillo.

Como todo lugar medieval que se precie, la leyenda , en este castillo se suicidó una princesa cristiana que fue obligada a casarse con un rey árabe y antes de llegar a hacerlo salió a caballo velozmente por la cuesta donde está situado el castillo, muriendo al caerse de él.

La visita del castillo

En acceso al castillo se puede realizar sin problemas en coche por una buena carretera, hasta llegar a la zona de aparcamiento habilitada entre el Castillo y los Molinos de Viento. Una vez que llegas a la puerta y ya en su interior puedes ver una especie de taquilla donde comprar las entradas que te permitirán recorrer el recinto : el aljibe cubierto por una bóveda de cañón, la galería, la ermita, la nave de archivos, la sala capitular, la torre albarrana, las terrazas, el jardín, la barbacana y los pasos de ronda, disfrutando de las vistas de Consuegra y toda extensa llanura . Las entradas tienen un importe de cuatro euros, y conlleva la visita a un pequeño centro de interpretación situado en uno de los Molinos de Viento

Al Castillo le antecede un espacio vacío, denominado centinela, desde el que se accede a la fortaleza, siendo tres sus recintos defensivos, presididos por una imponente torre del homenaje . En su momento era necesario romper siete puertas para acceder al núcleo central de la fortaleza, siendo el grosor medio de sus muros 4,5 metros y la altura de sus torres de 30 metros, que junto a su posición sobre el cerro, le daban un aspecto inexpugnable.

Cuando accedes descubres sus gruesos muros y vas descubriendo algunos de sus rincones, subes por una especie de rampas metálicas (creo que se podría haber habilitado algo mejor) y puedes echarle una ojeada a una antigua mazmorra y otras salas del Castillo, asomándote a las terrazas escalonadas irás contemplando el paisaje manchego , que se amplía desde la torre albarrana, con forma circular, donde seguirás descubriendo sus diferentes estancias distribuidas entre sus cuatro pisos y de vuelta la antigua capilla, habilitada como salón de actos. No hay demasiados muebles y enseres, pero si puedes descubrir algunos distribuidos en las zonas rehabilitadas.

Los molinos

Desde el Castillo tendrás una visión privilegiada de los doce molinos del siglo XVI que aún le escoltan, que también miran hacia los Montes de Toledo . Son construcciones encaladas, cuyas aspas les convierten en protagonistas del viento de La Mancha y estuvieron en funcionamiento hasta la mitad del siglo XX.

La senda de Gregorio Prieto sirve de enlace entre los Molinos , discurriendo en paralelo a la carretera, con nombres traídos del Quijote, ellos son Cardeño, Alcancia, Chispas, Caballero del Verde Gabán, Mambriño, Mochilas, Vista Alegre o Clavileño.

Cuatro de ellos conservan la maquinaría que ponía en marcha las piedras que molían el trigo, Sancho, Rucio, Espartero y Bolero, algo que podrás descubrir en el que ocupa la oficina de turismo ; pero es Sancho el que posee toda la maquinaria del siglo XVI y la pone a funcionar para la Fiesta de la Rosa del Azafrán ( el último fin de semana de octubre) .Consiste en abrir algunos de ventanillos, orienta sus aspas para poner en movimiento su enorme piedra, llamada Catalina, y realiza la Molienda de la Paz. Este Molino conserva un tamiz de densidades con seis salidas diferentes, tres para harina, dos para salvado y una para los trozos de piedra y el grano sin moler. Estando declarado Bien de Interés Cultural

Los Molinos tienen toda una ciencia detrás de su construcción en función del tipo de viento que vayan a mover sus aspas , si son del este (solano alto, solano fijo, solano hondo), del oeste (abrego hondo, abrego fijo), del noroeste (toledano), del noreste (matacabras), del sur (vientos del mediodía) o sencillamente, el llamado moriscote.

Otros monumentos

Aparte del castillo también está la Iglesia de San Juan Bautista, el Convento de Carmelitas, de los siglos XVI y XVII , el Convento de Franciscanos, la iglesia parroquial de Nuestra Señora y la ermita de la Vera Cruz.

Del siglo XIX son la plaza de toros y el colegio de monjas.

También encontramos casas de indudable sabor manchego y casas señoriales.

Fiestas, viandas y recuerdos

El 17 de enero se celebra la fiesta de San Anton, con la tradicional bendición de animales.
La Semana Santa dicen que es interesante (esto quedará para otra visita)
Destaca sobre todo la fiesta de la Rosa del Azafrán, muy celebrada .

Para traernos un recuerdo encontramos artesanía del cuero, forja, enea, esparto, piedra y vidrio.

En la gastronomía, lo recomendado son la caldereta de cordero y las migas..,mmm sobre todo las migas.

Sobre alojamientos lamento no poder contar nada ya que nosotros dormimos en una casa que tiene allí mi compañera y para comer había avisado a sus cuñados de que ibamos y nos prepararon ellos las viandas. Así que a los criterios específicos no os fiéis mucho.

Lo que sí recomiendo es que si vais, aprovechéis a comprar algo de queso, aceite, vino o azafrán de la zona.

Conclusión sobre Consuegra

consuegra

Estamos ante un precioso entorno que reúne historia, paisaje y visita cultural , desde la localidad de Consuegra es fácil encontrar el camino de subida al cerro Caldérico. Siempre me han llamado la atención los Molinos de Viento y el hecho de poder disfrutar de ellos en primer plano lo hizo más sugerente y atractivo, porque desde abajo asemejan pequeñas “manchas” encaladas que adornan el monte, solo al subir y acercarte a ellos, te das cuenta de sus dimensiones reales.

Si bellos e interesantes son los Molinos, más monumental es el Castillo de la Muela, impregnado de historia por los cuatro costados de sus lienzos , la elegante Torre Albarrana, que te permite disfrutar de la panorámica manchega en toda su extensión por uno de sus lados y por otro los Montes de Toledo, y por supuesto recorrer despacio sus estancias.

En 2006 fue declarado Bien de Interés Cultural el cerro Calderico, incluyéndose los molinos y el castillo de la Muela ; en febrero de 2008 se aprobó su categoría como sitio histórico.

Una magnífica y sorprendente visita, que merece la pena descubrir

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