Por lo que tengo entendido la Feria de Almería se hace en conmemoración a la Virgen del Mar, Patrona de Almería (por supuesto) y tiene lugar pocos días antes de finalizar agosto, su duración es de 10 días (mañana, tarde y noche). Esa es la teoría, pero personalmente, prefiero la práctica.

Este verano he tenido la suerte de que mi gran amigo Miguel me invitara a su casa en Almería, justo para la Feria (aunque me emperré en llamarle “ferias” él insistía en que no era “ferias” sino La Feria, jeje).

Llegué el domingo a Aguilas-Murcia (muy bonito, por cierto) y el lunes nos fuimos para Almería a contemplar con nuestros propios ojos la fiesta de la que tanto hablaban y presumían, con razón.

La Feria se podría dividir en dos partes, la de Día (o del Mediodía) y la de Noche. Durante el día, desde las 12 de la mañana para ser exactos, por las calles más céntricas pueden verse una especie de barras montadas especialmente para La Feria en las que puedes degustar tus tapitas (recomiendo las de migas y las de arroz negro) y tus copitas (el tinto de verano y el rebujito –fino+seven up- son las reinas en este ámbito) a un módico precio (este año estaban a 1,70 euros) y escuchando un sin fin de canciones muy variadas (dominaba la música comercial pachanga pero alguna que otra sevillana también se dejaba caer).

La gente empieza a disfrutar de La Feria de buena mañana, hacen emnción a su “salero andaluz” y a su fama, bien merecida, de acogedores y abiertos (a mí me trataron como una reina, jeje). Aunque por todo el centro puedes ir encontrando diferentes lugares, os aconsejo que vayáis a la Plaza de la Constitución (conocida como la Plaza Vieja) y la Plaza Marín, es allí donde (por lo menos este año) había un chiringuito del Restaurante La Encina donde hacen unas tapas riquísimas.

Una vez has pedido tus dos o tres tapitas (con sus copas correspondientes) es conveniente (más que conveniente, es lo que se lleva, jeje) pedir tu porrón (siguen ganando vino tinto y rebujito) que no sobrepasa los 6 euros (además, si devuelves el porrón vacío, te devuelven tres, con lo que el porrón te sale por nada y menos) y a darle.

Hoteles cerca de Feria de Almería
Booking.com

Encuentra actividades, visitas guiadas, excursiones, tours gratuitos y más en Almería
Buscar

Yo, que soy muy “fisna”, ni sabía beber con porrón ni quería mancharme; acabé aprendiendo y manchándome como la que más, de ello se encargaron los almerienses, jeje. El truco del porrón está en no esperar a que se te llena la boca (como yo hacía) sino a llenarte un poquito pero que no te entre aire e ir tragando, al principio parece que te vayas a ahogar (sólo lo parece) y luego te ahogas (jeje, no, eso no ocurre hasta que se animan y te ponen 15 porrones a la vez, que la cosa se complica). Y así hasta aproximadamente las 6 de la tarde, comiendo, bebiendo y bailando para bajar…la comida.

Después, si te quedas con más ganas de fiesta, que te quedas (siempre quieres más cuando una cosa merece la pena) puedes darte un paseito por Las Cuatro Calles, que es donde están los pubs (todo en el centro); la entrada es gratuita y la gente sigue con la marcha, eso sí, id cogiendo abanicos de esos que regalan por los chiringuitos, porque se forma cada aglomeración…Aunque un poco de calor merece la pena.

Y ya, cuando estás cansadito/a, a casa a ducharse (por tu bien y por el de todos) porque después de cenar (o aún sin cenar), toca más fiesta, esta vez es en el Recinto Ferial (en la Avenida del Mediterraneo), donde se mezcla de nuevo la comida, la bebida, el buen rollo, etc.

feria de almeria

El Recinto Ferial es muy grande y hay zonas donde hay chiringuitos de comida (las míticas Hamburguesas Uranga, para los que han ido saben a que me refiero, jeje), chiringuitos para comprar lo típico de ferias (altramuces, garrapiñadas, coco, maíz…), chiringuitos para beber (la bebida es muy económica, sobretodo para los que venimos de una ciudad tan cara como es Barcelona; y si además quieres gastarte menos, siempre queda el botellón, allí hay plazas donde está repleto de gente con sus botellas y sus hielos), chiringuitos donde venden bolsos , colgantes, etc. y las casetas (son una especie de discotecas de quita y pon, jeje, una de las más conocidas es la Caseta de la Universidad). Además, hay diferentes atracciones (allí les llaman “cacharrillos”, término que me hace mucha gracia, por cierto) que aunque son carillas, merece la pena subirse a un par.

Y así, hasta el día siguiente, que aún hay más! Que quieres más relax, pues te vas a tomar un helado o a Aguadulce a hacer un café, pero vamos, que lo mejor es La Feria, personalmente prefiero la del Mediodía (y eso que me declaro una nocturna empedernida, sino miren qué hora es) pero ambas merecen ser visitadas.

Y ya, sin más que añadir, me despido y el año que viene repito, ¿se vienen?