Elvas

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En el Alentejo portugués y situada a unos 20 Km. de Badajoz, se halla la ciudad de Elvas pasa por ser una de las ciudades más amurallada y fortificada de Europa.

Desde hace muchos años, los españoles que pasábamos a Elvas, la verdad sea dicha, prestábamos, en general, muy poca atención a la ciudad o al menos mucha menos de la que ésta se merece. Solíamos ir a comer marisco en sus restaurantes y a comprar, principalmente, toallas al peso, sábanas, mantelerías, café y cerámica de Macao. La ciudad quedaba relegada a un segundo o tercer plano.

Elvas poseía un gran comercio enfocado a la clientela española, pero desde hace unos años, más concretamente, desde la entrada en vigor del euro el comercio ha decaído muchísimo en esta ciudad, aunque sigue teniendo un cierto nivel.

Castillo de Elvas

Digo que a la ciudad no se le ha prestado toda la atención que merece porque Elvas es una ciudad muy bonita. Sus murallas y fortificaciones son impresionantes y, en general, están muy bien conservadas. Pasear por ellas y otear el horizonte es una delicia.

Una vez dentro de la ciudad amurallada es imprescindible callejear, y descubrir las ciento de tiendecitas que siguen viviendo del turismo de paso, merece la pena entrar porque siempre se encuentran verdaderas maravillas y además porque muchas de ellas están decoradas con un autentico estilo inglés muy propio de Portugal; preciosos aguamaniles, filtros de agua, espejos, accesorios para el baño en cerámica y bronce…. También recomiendo las tiendas de vinos y ¡¡por supuesto¡¡ las pastelerías, hay un montón en la plaza principal.

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El casco antiguo es una preciosidad, con calles estrechas y empinadas o cuesta abajo, según se mire, plazas, arcos, túneles, edificios con bonitas fachadas y fuentes como la de la Misericordia que fue la primera en recibir el agua que corría por el acueducto de Amoreira. Todo el casco antiguo es en sí mismo un auténtico monumento.

Plaza de Elvas

Pero Elvas tiene también sus monumentos individuales que por sí solos destacan como los fuertes de Graça y Santa Luzia, las puertas de Olivenza y de San Vicente, la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, del siglo XVI y estilo manuelino, que fue antigua catedral de la ciudad y se halla en la plaza de la República, el Pelourinho (Picota o rollo donde se ajusticiaba a los criminales) de estilo manuelino, el castillo, muy bien conservado y desde el que podemos contemplar unas excelentes vistas; alberga en su interior un pequeño museo militar.

Atardecer en Elvas

Hay otro museo militar en el fuerte de Santa Luzia. También son dignas de ver las iglesias de San Pedro, San Lázaro y la Misericordia, así como el santuario del Cristo de la Piedad, fuera del casco antiguo, al lado de la explanada donde todos los años se instala la feria de San Mateo, sin olvidar el acueducto de Amoreira, una grande y monumental obra civil construida para abastecer de agua a la ciudad.

Es el monumento más llamativo de Elvas y, a pesar del paso de los años, se encuentra en excelentes condiciones de conservación. A continuación os hablaré más sobre él:

El acueducto de Amoreira

acueducto de Amoreira

El acueducto de Amoreira es una obra civil de gran belleza y envergadura, pues tiene casi 8 Km. de longitud, 843 arcos a distintos niveles y una altura que llega hasta los 31 metros. Recuerda un poco a los acueductos de la era romana. Parte de su recorrido lo hace por galerías subterráneas, otra parte a nivel del suelo y la otra es el acueducto propiamente dicho. Está clasificado como monumento nacional. Su construcción comenzó en 1498 y, tras muchas vicisitudes, terminó en 1622.

Hace 400 años, Elvas padecía una gran escasez de agua, aunque ésta abundaba relativamente a cierta distancia. Los vecinos de Elvas se veían obligados a traer el agua de los pozos y fuentes que había en los alrededores de la ciudad o bien a comprársela a los aguadores que la acarreaban, por lo que el oficio de aguador proliferó en aquellos tiempos de escasez.

El acueducto de Amoreira

Hay que imaginarse la gran alegría que sentirían los habitantes de Elvas cuando tras larguísimos e interminables años de espera vieran, en 1622, llegar el agua, llevada por el acueducto, desde Amoreira hasta la fuente de la Misericordia, en la plaza del mismo nombre, fuente que también merece una visita, que no todo ha de ser ir a Elvas a comer y a comprar toallas. La ciudad tiene mucho que ver y casi nunca lo vemos; nos quedamos siempre en lo fácil. Ni que decir tiene que el feliz acontecimiento fue celebrado por todo lo alto.

Acueducto de Amoreira, tú, que pacientemente acarreas el líquido elemento, tú, que apagaste la sed de los elvenses, tú, tan noble y esbelto, tú, tan monumental y bello, mereces mayor atención por parte de visitantes y lugareños.

Acueducto de Amoreira, ¡Larga vida, amigo!

Muralla de Elvas

Después de este paréntesis para hablaros del acueducto, continúo con mi opinión de Elvas, en el aspecto cultural también tenemos cosas que ver y visitar como el museo de arte sacra, el de arte contemporáneo, los aludidos museos militares y el de la fotografía.

Elvas tiene además un pasado histórico y defensivo importantísimo, habiendo sido también sede de varios casamientos ilustres que contribuyeron en su momento a crear condiciones de paz.

Desde la Oficina de turismo, situada en la plaza de la República, se pueden concertar visitas guiadas para realizar distintos e interesantes recorridos por la ciudad.

Museo de Fotografía de Elvas

Fortaleza en Elvas

El Museo Municipal de la Fotografía, dedicado a João Carpinteiro, se halla en el centro histórico de la ciudad de Elvas, ubicado en un edificio que durante 65 años estuvo dedicado a realizar proyecciones cinematográficas, primero como Cinema Central y después como Cinema São Mateus, si bien es verdad que durante algunos años, por motivos que ignoro, cesaron las proyecciones cinematográficas. Una vez restaurado el edificio y equipado con las instalaciones y servicios pertinentes, el Museo de la Fotografía, bajo patrocinio municipal, fue inaugurado en el año 2003. Además de la exposición permanente, el museo realiza también exposiciones temporales con diferente temática y cursos de revelado fotográfico.

Este ha sido el primer museo que he visitado en Elvas. El día que fuimos, todos, o casi todos, los visitantes éramos españoles. Según nos informaron, parece ser que los portugueses son poco asiduos a la hora de visitarlo y las visitas de españoles son las más frecuentes y numerosas.

Recorriendo las diversas salas del museo pudimos ver diverso material, aparatos y objetos de diferentes épocas relacionados con la fotografía, así como curiosas máquinas fotográficas antiguas con diseños que hoy nos parecerían prehistóricos, entre las que no podían faltar las famosas y célebres máquinas de fotos “Al Minuto”, lo que nos da una idea más cercana de la historia de la fotografía, o al menos de la historia fotográfica de João Carpinteiro, el fotógrafo que las utilizó. Todo muy curioso y muy bonito que en ocasiones nos hizo reír comparando los materiales expuestos con los actuales, tan sofisticados y a la vez tan impersonales. ¡Cosas veredes Mio Cid!

Las salas principales están dedicadas, una de ellas a la historia de la fotografía, otra al coleccionista, João Carpinteiro y otra más a su colección. Cuenta también con espacios dedicados a la exposición de objetos etnográficos, arqueológicos y de mobiliario antiguo. A la entrada del museo, en la zona de recepción, hay un archivo con gran cantidad de fotografías digitalizadas sobre temas religiosos, militares, monumentales, culturales y paisajísticos de la ciudad de Elvas a través de los tiempos.

El día que estuvimos visitando este museo había también una exposición temporal de fotografías dedicadas al Alentejo y sus gentes, realizadas por un fotógrafo alemán cuyo nombre no recuerdo. Una exposición muy bonita y llamativa.

En resumen, una visita muy completa y un museo muy interesante.

Para terminar con mi opinión sobre Elvas, si por casualidad se llegara a Elvas a la hora de la comida, es imprescindible ir a comer un Bacalao Dorado a la Pousada, situada en la parte baja de la ciudad, el mejor de todo Portugal, si es que antes no hemos sucumbido a los cientos de anuncios que veremos por la carretera, que nos ofertan delicioso marisco a buen precio.

Bueno, pues ya hemos visto lo más importante de Elvas. Ahora sí, ahora nos vamos a dedicar a comprar toallas, sábanas, mantelerías, café, buenos quesos y buenos vinos, un excelente bacalao y después vamos a disfrutar de su rica y variada gastronomía en alguno de sus numerosos y buenos restaurantes.

Espero que todo haya sido de vuestro agrado.

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