Silves

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Silves, es una pequeña localidad portuguesa, de aproximadamente unos 11 mil habitantes, que fue la antigua capital del Algarve.

Para localizarla hay que saber que se ubica en el Algarve, al sur de Portugal. Forma parte del distrito de Faro, y está hacia el interior desde Portimao y Lagoa. La ruta más directa es salir en la autopista A22 orientación este / oeste y salir en la Silves / salida Lagoa – la cabeza de Silves en la N124-1.

A la hora de aparcar, puede dejarse el coche frente al río e ir caminando por las calles adoquinadas que tiene la localidad hasta llegar al castillo.

No hay que andar mucho la verdad, y es bonito el deambular por las calles e ir conociendo un poquito el pueblecito.

Un poco de historia

Para conocer un poquito de su historia hay que remontarse unos cuantos años atrás, en la época de los moros.

La localidad se erguía orgullosa en lo alto de la colina que domina grandes palacios y fincas lujosas. El río Arade fue la ruta principal hacia la ciudad y la hizo accesible a muchos atacantes como romanos, cartagineses y griegos.

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Los moros invadieron en el siglo VIII, y como consecuencia dejaron una gran riqueza de la arquitectura y las nuevas ideas, como el riego de las tierras secas y áridas. En 1189, la ciudad fue tomada por Don Sancho I y la ciudad fue destruida.

Algunos años después, los moros recuperaban Silves pero ya era demasiado tarde para devolverle su belleza y la grandeza antigua.

La mayoría de los edificios fueron destruidos y muy poco queda de la arquitectura morisca, aunque destellos de su gloria antigua se puede encontrar en los terrenos del castillo.

Qué ver en Silves

Puente de Silves

Las calles no son como las que podemos encontrarnos es nuestras ciudades mas o menos rectas, sino que son de tipo laberinto, en las que se pueden encontrar multitud de tiendas de zapatos, ropa, comida, vino, licores, ópticas así como bastantes de tiendas de artesanía y arte. Y es que antes estas tiendas eran muy visitadas por los españoles, en las que sobre todo compraban toallas, sábanas, café… porque al cambio salían muy bien, pero ahora con la entrada del euro, ya no merece la pena desplazarse hasta allí para comprar algo.

Recuerdo en especial la zona en la que comimos, y sobre todo el intenso olor a sardinas a la brasa que impregnaban las calles colindantes. Esta zona estaba llena de restaurantes de mariscos y bares abiertos en los que recuerdo en especial que comimos unos pescados y mariscos riquísimos, frescos y sabrosos.

Además del aspecto comercial y turístico, las casa se caracterizan por tener poca fachada, dando la sensación de ser casa pequeñas, pero engaña, porque en realidad son muy grandes.

Con respecto al clima que nos vamos a encontrar en esta bella localidad portuguesa, pues deciros que si se visita en verano notaréis calorcito, nosotros fuimos en julio y la verdad es que hacía muchísimo calor. Los inviernos nos dijeron que eran suaves, hay que tener en cuenta que es una localidad montañosa.

Ahora os voy a ir detallando aquellos lugares turísticos que visite:

Castillo de Silves

Castillo de Silves

Esta localidad está construida en materiales como la piedra arenisca roja. El castillo fue colocado estratégicamente para mantener controlados los ataques. Fue renovado en 1835, pero hay algunas partes en las que puede verse la piedra original aún.

Cuando nosotros lo visitamos vimos que estaban haciendo excavaciones en algunas zonas, explicándonos que era porque estaban buscando artefactos de la época de los moros, de los romanos o de los fenicios. El castillo se encuentra muy bien ubicado y desde él puede verse en una la catedral y la Iglesia de la Misericordia, la ciudad, por supuesto.

Pero sin duda una de las cosas que más me gustó del castillo es poder caminar por los muros y observar el río Arade y los campos que hay alrededor del castillo. En la zona de campo hay muchos almendros, que fue una de las cosas que introdujeron los moros en la zona y que nos aconsejaron visitar la ciudad en abrir que es cuando florecen porque dicen que es una verdadera delicatessen para los ojos.

Por debajo del castillo, los moros construyeron un depósito subterráneo que aún se utiliza en la ciudad hoy.

El castillo es verdaderamente impresionante y merece la pena la caminata que nosotros nos dimos hasta llegar a él, eso sí a pleno sol… Dejamos el coche en la parte de abajo y subimos la colina andando.

En frente del castillo hay cafeterías en los que al subir puede uno tomarse algo para refrescarse.

A la hora de visitar el castillo, hay que tener en cuenta el horario de apertura del mismo. Yo no recuerdo el horario que tiene, pero si que recuerdo que lo estuvimos visitando por la mañana, a eso de las 12 de la mañana. También recuerdo que había que pagar entrada, pero el precio al menos en su día era poca cosa, no sé si habrá subido mucho…

La Catedral de Silves

Iglesia de Silves

Esta catedral es una mezcla de estilos arquitectónicos, gótico y barroco. Se ubica justo al lado del castillo y frente a la Iglesia de la Misericordia. Un terremoto en 1352 dañó la catedral y tuvo que ser reconstruida.

El ábside fue reconstruido entre 1440 y 1470, tiene estilo gótico; consta de tres capillas. Años más tarde, en 1755, un nuevo terremoto dañó la catedral de nuevo, reconstruyéndose de nuevo. Ha sido restaurada durante el siglo XX.

La catedral, es bonita, tiene aspecto antiguo, cosa que a mi personalmente me gusta. Tiene unas columnas muy altas en su interior.

La visita a la catedral es gratuita.

La Iglesia de la Misericordia

Al salir de la visita de la catedral, es visita obligada esta iglesia, ya que se encuentra justo enfrente de la misma. Data aproximadamente del siglo XVI, y se caracteriza por tener arquitectura portuguesa.

En su interior pueden verse la influencia por parte de los españoles y de los italianos, en la que pueden verse representaciones marítimas de los grandes hallazgos de viajes de los descubridores como Vasco de Gama o Enrique el Navegante, entre otros.

Museo del corcho

Silves fue una de las principales áreas en el Algarve para la producción de corcho y en los valles que hay una abundancia de árboles de corcho. Y como muestra de esto, en muchas tiendas se pueden ver cantidad de cosas fabricadas en corcho.

Esta fábrica estuvo durante muchos años olvidada y dejada debido a la crisis que azotó la zona, pero es en el año 1999 cuando fue renovada y reabierta, pero esta vez como museo del corcho dedicado a la historia de corcho en el Algarve.

Ahora el edificio tiene un aspecto moderno y es uno de los edificios más populares visitados en el Algarve.

Conclusión

A mi fue una localidad que me encantó. La gente es amable y correcta. La localidad está bastante limpia y muy bien conservada. Dado que es una zona en la que veranean muchos españoles entre otros, os podéis comunicar perfectamente con ellos en castellano, os van a entender a la primera.

Se que hay mucha gente que veranea en el Algarve, pues yo sin duda les recomiendo la visita de Silbes, aunque sea una tarde, porque estoy segura de les va a encantar.

Pues si vais a ir por la zona, no dejéis de pasar por Silves, os gustará, tanto la visita cultural como la oferta gastronómica…

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