Ruinas de Conímbriga

La semana pasada, aprovechando un festivo local, hicimos una escapadita por tierras portuguesas, que nos encantan. Esta vez el destino elegido fue la región del Alentejo, a la que nunca habíamos ido, pero aprovechamos el camino de vuelta para parar en este sitio que nos apetecía conocer y no habíamos tenido ocasión: Conímbriga, unas ruinas romanas con museo, de las que me gustaría hablaros por si os animais a ir, algo que os aconsejo vivamente.

¿Dónde está?

Calles de las ruinas de Conímbriga

Conímbriga se encuentra a las afueras de la población de Condeixa A Nova, muy cerca de Coimbra, a unos 15 kilómetros al sur de esta ciudad.

Si vamos en nuestro coche, tenemos acceso fácil y señalizado desde la IC3 y si elegimos el transporte público desde Coimbra hay dos autobuses diarios, por lo que os recomiendo la primera opción, me parece evidente que no está demasiado bien comunicado con esta frecuencia de autobuses… vamos, como para perder el de vuelta!

Al llegar hay una zona de aparcamiento de vehículos y autobuses bastante amplia. Imagino que en verano estará a tope, pero a nosotros no nos costó nada aparcar. El aparcamiento es gratuito.

Una vez hemos llegado hasta aquí, la entrada, que incluye el museo y la visita libre a las ruinas, cuesta 4 euros por persona. Los niños menores de 12 años no pagan, así como trabajadores del Ministerio de Cultura de Portugal y jubilados. Cuando nosotros fuimos, no hace ni una semana, habían quitado los descuentos con carnet joven y carnet de estudiante.

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¿Qué podemos ver?

El museo

En el museo de Conímbriga, de pequeño tamaño, podemos ver una serie de objetos encontrados en las excavaciones que se han venido realizando desde el año 1962, fecha de creación de este espacio museístico: objetos de barro como ollas o lamparitas de aceite, tejas, ladrillos, diversos adornos y joyas de la época, una maqueta del foro con objetos relacionados con este espacio, mosaicos, lápidas, esculturas… Objetos muy variados que reflejan la vida cotidiana y los cultos religiosos en este lugar.

Un total de cuatro salas, repartidas en dos espacios separados por una pequeña tienda-recepción en la que nos pedirán el ticket y en la que podemos comprar recuerdos que van desde libros o guías hasta fulares pasando por bolsas de tela u objetos de papelería.

Las ruinas

Columnas en las Ruinas de Conímbriga

Aunque no se sabe con exactitud, se calcula que la ciudad de Conímbriga estuvo habitada entre los siglos IX y VI A. de C. Cuando los romanos llegaron aquí había un asentamiento nativo que fue rápidamente romanizado y del que podemos ver restos junto al foro (para ser más exactos, bajo el foro). La ciudad fue parcialmente destruída por diversas invasiones suevas que se cree que motivaron el abandono de la población.

Lo que podemos ver hoy en día en Conímbriga se corresponde más o menos con un tercio de lo que se sabe que hay, pero no se ha excavado todavía todo. Aún así, resulta bastante impresionante el recorrido, en el que lo único que echamos de menos fue que los paneles explicativos lo fuesen más, pues se limitaban a un pequeño esquema de la vivienda o edificio que teníamos delante y su uso (baños, sauna, templo, foro, tiendas, vivienda…). Nos hubiera gustado tener más información, ya que íbamos sin guía y no habíamos comprado ningún libro sobre estas ruinas.

Interior de las ruinas de Conímbriga

Aún así, la verdad es que el paseo fue absolutamente maravilloso. Siguiendo las indicaciones que nos dieron al entrar: siempre a la izquierda, no tenía pérdida de ningún tipo, y múltiples pasarelas metálicas facilitaban los tramos más difíciles. A pesar de ello, nosotros llevábamos la sillita del niño y no le dimos uso porque en algunas zonas había bastante piedra y no había manera de moverla.

Ver las calles, las murallas, los restos del alcantarillado, las columnas, los pasadizos, escaleras, etc, te transporta a aquella época e imaginas cómo debían vivir. Lo avanzados que estaban en cuanto a arquitectura para la época en la que fue construida. Es como estar en las películas de romanos y comprobar en situ las construcciones de aquella época.

Restos de las ruinas de Conímbriga

Como os comentaba, fuimos la semana pasada y no hacía demasiado calor, pero pensad que las ruinas están al aire libre y si vais en verano hay que prever que la visita puede hacerse incómoda, así que os aconsejo protección y un botellín de agua.

Estuvimos aproximadamente dos horas, aunque el tiempo no está limitado, pero os lo comento para que os hagais una idea, yo creo que entre 2 y 3 horas es suficiente para ver las ruinas con cierta calma.

Servicios adicionales

Ruinas de Conímbriga

Conímbriga está a unos dos kilómetros y medio de Condeixa a Nova, así que cuenta con cafetería (por cierto con una terracita muy agradable), aseos y restaurante con un menú bastante asequible. Podemos comer por 12 euros un menú del día que va variando todos los días, lo que no me parece un mal precio, sobre todo si tenemos en cuenta que en estos sitios suelen pasarse cobrando.

No comimos aquí, así que no os puedo comentar nada sobre este aspecto. Sí tomamos algo y nos atendieron genial, además de que el precio estuvo correcto.

En la cafetería también es posible comprar productos locales, como quesos o vinos.

Imágenes: Elisardojm (Wikipedia)

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