Triana es sin ningún lugar a dudas uno de los barrios más famoso de Sevilla, sino él que más.

En esta fama juegan un papel primordial la relación que sus gentes guardan con el mundo del arte, no en vano entre sus vecinos más ilustres han figurado personajes como Isabel Pantoja, Chiquetete, Los Morancos, Juan Belmonte, Marujita Diaz, Lole y Manuel, Matilde Coral y un larguísimo etc.

Triana es un barrio independiente según sus gentes que utilizan el «voy a Sevilla», para expresar que cruzan el río, que con la modernidad llega incluso al merchandising con camisetas y pegatinas bajo el eslogan «República Independiente de Triana».

Pero si no estamos conforme con lo que Triana nos ofrece, tan sólo tenemos que cruzar el río andando y ya estamos en pleno centro de Sevilla.

¿Es fácil llegar hasta Triana?

Es un barrio muy conocido, por lo que tenemos una ventaja añadida, ya que cualquiera te indicará a la perfección como llegar hasta él, pero realmente es un barrio muy bien comunicado por transportes públicos, y su característico puente de entrada, el de Triana, es muy conocido, por lo que en este aspecto le damos un 10.

De hecho, puedes aprovechar tu paseo por el casco Histórico, e ir a pié hasta él mismo situándote en la plaza de la Magdalena, para continuar por su calle Reyes Católicos, hacia arriba, para cruzar su puente y llegarás a la plaza del Altozano, desde la que podrás comenzar tu visita por la calle Betis, lleno de bares y curiosidades que visitar y fotografiar.

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Triana monumental

Para mi uno de los mayores disfrutes es asomarme al Puente de San Telmo, junto a la Torre del Oro y contemplar la calle Betis, El Altozano y el Puente de Triana, donde se conjuga una panorámica fundamental del barrio, que sólo es comparable a la visión opuesta en la que se puede gozar de una preciosa panorámica de la Sevilla monumental, en ambas estampas es protagonista el río Guadalquivir.

Pero si no vamos bien informados o guiados, se nos pueden pasar muchos aspectos interesantes del barrio.

Al cruzar el puente a la derecha podemos observar en el mercado de abastos de Triana, en cuyos bajos se ubican los restos del Castillo de San Jorge, una fortaleza almohade con origen en el siglo XII que actualmente se encuentran en proceso de restauración, pero en cuyos restos únicamente nos pueden dar una vaga idea de su esplendor en el pasado, y que apenas tienen interés para el turista.

No muy lejos del lugar podemos encontrar el Callejón de la Inquisición y la fabrica de cerámica Santa Ana donde llevan varios años mascándose el proyecto de un museo de la cerámica, pero que no termina de arrancar para mayor impaciencia de los sevillanos.

De frente y a la izquierda del puente podemos encontrar en la Calle Pureza la denominada «Casa de las Columnas», que recibe este nombre por sus grandes columnas toscanas de estilo neoclásico, y que actualmente alberga un centro cívico.

Muy próxima a la Casa de las Columnas podemos encontrar la Iglesia de Santa Ana de estilo gótico mudéjar que data del siglo XIII, y tiene el honor de ser la Iglesia más antigua de Sevilla, pero que es ocultada por la fama de su vecina más populosa, La Capilla de los Marineros, sede de una de las dos Esperanzas sevillanas, la Esperanza de Triana.

Retomando el puente, si continuamos de frente encontraremos la Iglesia de San Jacinto y Convento del mismo nombre que data del siglo XVII, y donde en la mañana del Viernes Santo podemos ver una de las estampas más preciosas de la Semana Santa sevillana, al ofrecer homenaje las imágenes de la Hermandad trianera a su paso por el Convento.

Festividades trianeras

Las festividades principales del barrio son:

  • La Velá de Santa Ana que se celebra entre el el 21 y 26 de julio.
  • El Corpus Chico, una nueva muestra de la independencia del barrio, que se celebra 10 días después del Domingo de Pentecostés.

Aunque el barrio forma parte en papel protagonista y estelar tanto en la Semana Santa Sevillana como en la Feria de Abril.

También el barrio vuelca su fervor religioso en la Romería de El Rocío de Almonte (Huelva), en la que aporta una de las más nutridas y coloridas representaciones de romeros.

Gastronomía

Sin ningún tipo de duda la tapa sevillana está totalmente presente en los innumerables bares que salpican las calles de Triana, donde el «pescaito frito» adquiere su mayor protagonismo y realce.

Pero no sólo de bares y tapas goza la gastronomía de este peculiar barrio, sino que en el se conjugan restaurantes de todos los gustos y especialidades, con lo que la oferta gastronómica se consigue adaptar a todos los bolsillos.

Las principales calles en las que podemos degustar las especialidades gastronómicas de la zona son Betis, Altozano, San Jacinto, Castilla, Pages del Corro y sus adyacentes principalmente.

Ocio nocturno

La calle Betis se torna como el centro neurálgico de la noche trianera, donde podemos encontrar bares de copas de diferentes ambientes, entre ellos los de corte flamenquito, y alguna que otra discoteca. También podemos encontrar una discoteca en la Calle Castilla con temática salsera.

Pero como antes he dicho, si la oferta no nos satisface siempre tendremos el centro de Sevilla a tiro de piedra y a unos dos o tres kilómetros tenemos la zona de discotecas de la Isla de la Cartuja.

Otras consideraciones

triana

Extremadamente recomendable es el uso del transporte público, aunque existen aparcamientos públicos, e incluso la facilidad de aparcar en La Isla de la Cartuja que está muy próxima a Triana.

Desde el punto de vista etnológico es un barrio muy interesante, desde el visual es un pecado no contemplarlo y contemplar Sevilla desde él. En su debe es la escasez de monumentos de interés cultural y visitables.

Deambular por el barrio es económico, en cuanto a lo gastronómico su oferta es bastante amplia y adaptable a todos los bolsillos.

Se visitais Sevilla, el Barrio de Triana es parada obligada, no es algo que se pueda explicar, hay que verlo y que cada uno saque sus propias conclusiones, que serán muchas.