Basílica de San Pedro

La Basílica de San Pedro es un templo católico dentro del país »Ciudad del Vaticano» , se ha considerado como el lugar más sagrado del catolicismo, el más representante de la iglesia católica.

Es, con diferencia, el edificio más grande de la Ciudad del Vaticano, y abarca nada 23.000 metros cuadrados.

Su nombre es en honor al primer papa que hubo en la historia de la humanidad que era llamado Pedro y fue el primero en ser enterrado en el interior de la Basílica.

La edificación es de lo más espectacular. Consiste en un edificio enorme, de dimensiones espectaculares, de color blanco. Imponente.

El templo tiene una cúpula muy característica en el centro de la nave a la que se puede subir si compras una entrada especial aunque creo que debes reservar la visita y seguramente haya alguna oferta comprando esta visita con la de las tumbas de los papas o algo similar.

La entrada de la basílica se encuentra debajo de una ponchada protegida por unas diez columnas de estilo corintio de unas dimensiones extraordinarias.

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Otra de las cosas que llaman la atención de la fachada principal es que hay un deje del estilo arquitectónico romano (o griego) con las columnas y el detalle de entrada de templo romano con la pieza triangular encima con el escudo del vaticano en medio.

En la parte alta de la entrada hay unas esculturas también de dimensiones enormes que representan diferentes personajes importantes de la historia del cristianismo.

Lo cierto es que el edificio en sí ya es imponente pero además, acompañado por sus alas y la columnata que rodea la plaza le otorga una imponencia abrumadora en el conjunto y que hace estremecer al visitante.

¿Dónde está?

Está ubicada donde antiguamente estaba el »Circo de Nerón» , dónde fue enterrado »San Pedro», uno de los doce apóstoles de Jesus, primer obispo de Roma, y primer Papa.

La plaza San Pedro es sin duda uno de los lugares más emblemáticos de Roma, primero por constituir la entrada a la Basílica y segundo por sus dimensiones.
Se puede llegar a esta plaza desde la vía «Conciliazione», que además nos comunicaría con el Castel San’t Angelo o bien desde uno de los laterales ( vía Ottaviano), que es por donde se aproxima la mayoría de la gente dada la proximidad del metro(parada Ottaviano). Yo si teneis tiempo os recomiendo ir andando desde el Castel San’t Angelo ya que el paseo está bastante bien y desemboca en el centro de la plaza.

Lo mejor de esta plaza es su amplitud, con las columnatas a ambos lados, que parece ser que fueron diseñadas para transmitir la idea de cómo la Iglesia quiere ‘abrazar a los cristianos de todo el mundo’, o por lo menos eso cuentan algunas guías; y realmente es un significado bastante acercado sobre todo si divisáis la plaza desde lo alto de la cúpula del Vaticano (os dejo una fotito que tomé desde allí).

Y en medio de la plaza se encuentra el Obelisco Heliópolis, que resulta muy pequeño para el entorno en el que se haya situado.

Durante el día la plaza suele estar abarrotada de gente haciendo cola para entrar en la Basílica así que no la podréis apreciar bien, sin embargo por la tarde, ya sobre las 18h queda poca gente alrededor y es el momento perfecto para disfrutarla, y no os digo ya nada si volvéis de noche..la iluminación es tan buena que esa imagen aparece en casi todos los calendarios que se venden en Roma.

Se puede entrar a la Basílica de San Pedro por la misma plaza, esperando poca cola y de forma gratuita. Sin embargo, para poder ver la Capilla Sixtina hay que entrar por los Museos Vaticanos, donde sí hay una larga cola y la entrada ronda los 8-12 euros, salvo los últimos domingos del mes que es gratis. Yo elegí está última opción, ya que no podía irme de allí sin ver la obra cumbre de Miguel Ángel y las magníficas estancias decoradas por el artista Rafael.

Salí de La Capilla Sixtina por la puerta que da a la Basílica, así que decidí entrar directamente, ya luego podría ver la grandeza de la Piazza de San Pedro y la columnata del maestro Bernini. La planta de la Basílica es de cruz latina, a pesar de que algunos como Miguel Ángel prefirieran la cruz griega.

Por circunstancias históricas se ha determinado que la tumba de San Pedro se encuentra debajo del altar mayor de la basílica.

Arquitectos

  • En 1506 Donato d’Angelo Bramante, el cual se encargó de la reconstrucción de la Plaza.
    Empezó por la demolición de la basílica paleocristiana, lo que le hizo ganar el apodo de »maestro ruinoso». Murió en 1514, sin terminar su proyecto.
  • En 1514 Rafael Sanzi y Giuliano da Sangallo El Joven. Ellos siguieron el diseño del anterior arquitecto, Bramante. Rafael murió en 1520 y Sangallo siguió solo con la obra hasta su fallecimiento en 1546, cuando fue sustituido por Miguel Ángel
  • En 1546 Miguel Ángel fue elegido por Pablo III para continuar la obra. En cuanto murió Miguel Ángel, aun se tardó 24 años más en terminar la obra, lo cual fue oficio de Doménico Fontana.

Dimensiones

Al entrar ya nos damos cuenta de la grandeza de una de las cuatro basílicas mayores de Roma, junto con Santa María la Mayor, San Pablo extramuros y San Juan de Letrán. De tamaño inmenso y grandeza aún mayor

Mide 128 metros de largo, y 136 metros hasta la cúpula, lo cual lo convierte en uno de los edificios más grandes del mundo.

El interior de la basílica de San Pedro

Al entrar en el interior de La Basílica de San Pedro, lo primero que hago es cerrarme la boca, por la impresión que da, es larguísima, su longitud supera 210 metros, y de una competición se tratara, en el suelo está marcada otras longitudes de otras basílicas del Mundo.

La cúpula de Miguel Ángel tiene 136 metros de altura. Para comprender mejor su grandeza, basta pensar que los angelitos o las letras que rodean la cúpula, tienen dos metros de altura. Los materiales del interior de la Basílica son: Oro, Plata, Mármol y Madera, con lo que te hinchas hacer fotos.

Hay infinidad de cosas que ver, pero para mí, son dos las obras supremas: La Piedad, esculpida por Miguel Ángel, cuando todavía no había cumplido los 25 años para el jubileo de 1500.
Es la única obra que Miguel Ángel que firmo (cómo he comentado antes, Miguel Ángel se llevaba mal con la Iglesia y se enteró que La Piedad la iglesia iba a decir que la hizo otro artista, fue por la noche a firmarla. La firma de Miguel Ángel se encuentra en la cinta del pecho de la Virgen).

La Obra, es espectacular y es totalmente diferente a las otras Piedades esculpidas más tarde por Miguel Ángel. Lo que se aprecia en La Piedad es una Virgen muy joven, incluso parece más joven que Jesús y los estigmas del cuerpo de Cristo, son de mucho realismo, otra cosa a tener encuentra son los pliegues de la sabana donde la Virgen tiene a Cristo, parece una sábana de tela, cuando la obra es de mármol, es espectacular. La obra está separada de los turistas por una luna antibalas, porque en 1980 sufrió un atentado, de un loco.

Si continuamos hacia el interior de la Basílica, a la derecha se puede contemplar la sobria y venerada estatua de San Pedro, donde hicimos una cola para tocarle el pie.

En el centro de la Basílica destaca el Imponente Baldaquino, que más alto que cualquier Palacio de Roma, es de Bronce y diseñado por Bernini, sostenido por columnas salomónicas.
Fue realizado con el bronce del Panteón (la Iglesia siempre dando) y colocado sobre el altar Papal, precisamente sobre la tumba de San Pedro (1624-1633),coronado de un hemiciclo, rodeado por una balaustrada, donde hay 99 velas encendidas perennemente e iluminan la tumba del apóstol.

Bernini realizo el trono-relicario de bronce dorado, fantástica construcción barroca concebida para proteger la catedra de madera, considerada como el verdadero trono de San Pedro.
A los lados aparecen dos extraordinarios monumentos sepulcrales: la tumba de Pablo II (1575) y la tumba de Urbano VIII ( Bernini, 1647).

En la pilastras de la cúpula, aparecen cuatro estatuas de Santos, entre los que sobresale el San Longino, de cómo, no, Bernini, quien tiene en la mano la lanza que traspaso el cuerpo de Cristo.

También tenéis que visitar la Sacristía y el Museo de la Basílica, que contiene el Tesoro de San Pedro. Allí se encuentra el precioso Ciborio de Donatello y la tumba de Sixto IV y por último os recomiendo las Grutas Vaticanas donde hay enterrado numerosos pontífices.

Se dice que en la Basílica encontramos tres reliquias

  • el paño de la Verónica
  • un trozo de la cruz en la que Cristo fue crucificado
  • un trozo de la lanza que le clavaron.

Puede que sean expuestas en los balcones que rodean al mismo baldaquino. Justo por encima de éste, la cúpula que diseñó Miguel Ángel y a la cual se puede subir, previo pago.

Cuerpos incorruptos de Papas, capillas, altares, pinturas, panteones… todo merece la pena ser visto con detalle en la Basílica de San Pedro, hay que disfrutar de todo el encanto que nos proporciona la historia.

Mi recomendación es que antes de visitar la Basílica hay que empaparse de libros para disfrutar de todos los rincones.

En el subterráneo de la Basílica se encuentran las tumbas de muchos papas. Yo no tuve que esperar cola para su visita y la mayor expectación se centra sobre la tumba de Juan Pablo II, donde muchos fieles se acumulan para rezar.

El suelo también es de admirar, en la parte central de la Basílica hay representaciones de los tamaños de las mayores iglesias del mundo. También os invito a buscar el escudo del Papa actual, que está dibujado en una parte de San Pedro.

Precio

Basílica de San Pedro

No hace falta pagar nada para visitar la basílica de San Pedro (si queréis poder hacer un donativo); solo se paga para ver la zona de las tumbas de los Papas, y un mini museo que tiene centros, capas y joyas de anteriores papas…os recomiendo ir a este, solamente para que veáis como un centro de 24.000 euros se encuentra exhibido dentro de una vitrina.

Esta visita, la realizamos con una guía, Isabel, es española pero reside en Roma y ejerce de Guía. El recorrido constaba de la visita a los Museos del Vaticano, a la Basílica de San Pedro, al Castillo de San Ángel y una comida típica de Romana, que no pudimos comerla porque era una verdadera mierda, eso no era ni comida Romana ni nada parecido, era el típico Restaurante donde llevan a los guiris.

El precio por esta excursión fueron de 36 euros por cabeza, el precio me pareció razonables después de la visita, pues las explicaciones de Isabel merecieron la pena el precio, a pesar de la «comidita».

Sin duda, os recomiendo su visita. Repito que podéis entrar en la Basílica sin necesidad de pagar, por la misma plaza.

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