Las vacaciones escolares en estas fechas son bastante largas (unas tres semanas), así que tenemos que ingeniárnoslas para buscar actividades que rompan un poco con la rutina de estar en casa y que nuestro niño esté entretenido.

Una de las cosas que hemos hecho ha sido una escapadita a la ciudad de A Coruña para conocer el Acuario, Aquarium Finisterrae o Casa de los Peces, lo encontraréis de todas estas maneras.

Cómo llegar a la Casa de Los Peces

La ubicación del Acuario no puede ser mejor, tanto para el disfrute de los visitantes como para situarse una vez que llegamos a la ciudad. Está al pie de la Torre de Hércules, y junto al mar, sobre las rocas, literalmente.

Una vez llegamos a esta zona, el Acuario está bien señalizado y tiene zona de aparcamiento. En nuestro caso no tuvimos problemas para aparcar porque llegamos a media mañana, pero cuando salimos sí que nos dio la sensación de que el espacio se queda bastante pequeño.

Una vez aparcado el coche, hay un pequeño tramo a pie, por un camino empedrado, que nos lleva a la entrada de la instalación. Es un trayecto precioso, porque todo el tiempo vamos viendo la Torre de Hércules al fondo, una maravilla.

Al entrar nos espera un gran mostrador a la derecha y la inevitable tienda a la izquierda, bastante pequeñita y más bien enfocada a los más pequeños, con peluches, puzles, libros de colorear, cuentos…

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Cómo es el Aquarium Finisterrae

El Acuario tiene la peculiaridad de contar con una zona interior y una zona exterior.
En nuestro caso empezamos por el exterior, aprovechando que en ese momento preciso no llovía… La zona exterior, además de permitirnos disfrutar del mar porque paseamos justo encima y vemos cómo baten las olas en las rocas, cuenta con varias piscinas, dos de gran tamaño donde viven las focas y una pequeña donde están los pulpos.

Vamos haciendo un recorrido por unos caminitos y las focas entran y salen libremente del agua, nadan boca arriba… se ve que están acostumbradas a los visitantes, hasta daba la sensación de que les gustaban las fotos!!

Se trata de focas del Atlántico Norte y tenemos la posibilidad de seguirlas también a través de la webcam del museo, con enlace directo desde la web.

Una vez visitada la zona exterior del acuario, pasamos al interior, donde nos esperan varias salas, dirigidas a público de distintas edades, aunque siempre escolar, es un museo muy didáctico y con muchas zonas interactivas para los más pequeños. Nuestro niño tiene tres años y hay partes del acuario que se le quedan «grandes», pero aún así, lo disfrutó muchísimo, es el museo al que más partido le ha sacado hasta ahora en A Coruña, porque en el Museo del Hombre no se lo pasó tan bien.

La Sala Maremagnum es un espacio interactivo con varias actividades programadas a lo largo del año y pequeñas cosillas que se hacen todos los días y con las que los niños pueden interactuar.
Consta de varias zonas, en las que podemos ver crías de las especies que viven en este acuario, una pecera a la altura de los pequeños donde a determinadas horas pueden tocar a las estrellas de mar, participar en la alimentación de los peces…

Donde lo pasamos genial fue en una piscina de barcos teledirigidos, no sé si se lo pasó mejor el papá o el niño, jejeje. Era como una reproducción de un puerto y los niños aparcaban los barcos, chocaban con los otros… muy entretenido.

Barcos a escala o paneles explicativos ayudaban a los más mayorcitos a entender el mundo submarino, las corrientes, las mareas…

Aquí hay también una zona de talleres para colegios.

En la Sala Nautilus nos encontramos con una enorme pecera con varios ventanales altísimos y en su interior diferentes especies del Atlántico, conviviendo en un contenedor de más de cuatro millones de litros de agua: tiburones toro, águilas marinas, meros, rodaballos, inmensos pulpos, morenas…

Cuando estuvimos nosotros coincidimos con el momento de alimento y limpieza, como ya sabéis, de lo más atractivo para los pequeños.

Dónde comer en el Acuario de Finisterre

El precio normal de este acuario es de 10 euros por adulto y 4 para niños, jubilados y estudiantes, pero como parte de la zona exterior estaba en obras nos cobraron sólo 4 euros a cada adulto, así que decidimos quedarnos a comer y de esta forma alargar un poco la estancia.

El comedor, como no podía ser menos, tiene vistas al mar y decoración marinera. Nos llamó mucho la atención que las sillas fuesen un poco más altas de lo habitual, y por lo tanto muy cómodas para los niños. No necesitamos trona para el nuestro, algo que no suele ocurrir en restaurantes al uso.

En el restaurante podemos elegir menú del día o bien comer a la carta. El menú constaba de entrante, plato principal, postre, bebida, pan y café. No lo pedimos porque no nos apetecía demasiado (creo recordar que eran croquetas y pescado rebozado), así que pedimos a la carta, en la que mayoritariamente encontramos pescados, pero también carnes, pasta, tortillas y revueltos.

Nos decidimos por el pescado que estaba fresquísimo, lo pedimos a la plancha sin más y la verdad es que no se le puede poner un pero, estaba fenomenal. De postre, helado de queso fresco con crema de membrillo, casero y muy bueno.

El cuanto al servicio, nos atendieron fenomenal, muy pendientes del niño, ágiles, serviciales

En resumen, os recomiendo esta visita si teneis ocasión, resulta un plan fantástico para ir en familia, con amigos, pareja… realmente apto para todas las edades!

Si tenéis pensado ir a la Casa de las Ciencias y la Domus, os compensa la entrada para los tres sitios por 12 euros, que se compra en cualquiera de ellos.

Horarios

Aquarium Finisterrae

Los horarios varían en verano e invierno y en cada museo, así que os recomiendo un vistacillo a la web.

Como en la mayoría de museo tienen dos horarios: el normal y el de verano, aunque este último es sólo para los meses de Julio y Agosto. El horario normal sería lunes a viernes de 10 de la mañana hasta las 7 de la tarde y los fines de semana y festivos de 10 de la mañana a 8 de la tarde.

En cuanto al horario de verano sería todos los días desde las 10 de la mañana hasta las 9 de la noche. La entrada normal cuesta 10€, pero desde mi punto de vista lo mejor es coger el bono de las tres casas (casas del hombre o domus, casa de las ciencias y casa de los peces o acuario).

El bono de las tres casas a nosotros nos salió por 12€ cada uno y, salvo la entrada al planetario (en la casa de las ciencias) el resto de las visitas iban incluidas en el bono. Lo bueno que tiene este bono es que, además de salir mejor de precio, no tienes porqué visitar en un mismo día los tres museos, sino que no tienes una fecha límite y vas cuando te apetece.

Lo que hacen, cuando llegas a un museo, es simplemente quitar la pestañita correspondiente a ese museo y listo; el resto es todo para ti.

Conclusiones

Tengo que decir que me gustó y me decepcionó al mismo tiempo. Me gustó porque a mí me encanta el mar y el mundo marino en general. Me podría pasar horas mirando los peces en una misma pecera. Y me gustó mucho también el planteamiento de “aprende jugando”. Además, a los animales se les veía bien y las peceras estaban limpias, salvo la de los pulpos que está junto a la piscina de las focas.

Sin embargo, me decepcionó porque tenía un recuerdo muy agradable de este acuario, sobre todo de la sala nautilus. No sé porqué, pero lo recordaba más grande y también es que las comparaciones son odiosas y me pasé todo el rato comparándolo un poco sin querer con el acuario de Gijón que es mucho más grande y moderno.

Quizás es que cuando uno tiene un buen recuerdo acaba por idealizarlo un poco a veces y luego vuelves al sitio concreto y resulta que ya no tiene esa magia. Supongo que fue un poco eso lo que me pasó, pero desde luego aún con todo eso me pasé la tarde allí metida encantada de la vida.

A pesar de esto que acabo de decir recomiendo la visita, por supuesto que sí. Me parece un museo interesante en el que se pueden aprender muchas cosas y no sólo los niños, aunque ellos desde luego siempre serán los que mejor se lo pasen.

Así que si tenéis tiempo en vuestra visita a La Coruña os animo a que os paséis por el acuario, que seguro que no os arrepentís.