Este verano he tenido la oportunidad de visitar la Costa da Morte, exactamente Finisterre, y realmente ha sido una experiencia inolvidable.

Esta situada en la parte mas occidental de Galicia, es un pueblecito que irradia magia y tradición por todos sus costados, mágico por ser el final del camino de Santiago, y por todas las leyendas que por estas tierras se pueden escuchar y tradición, por ser un pueblo típico de pescadores, donde la gente, sencilla, es muy trabajadora.

Lo interesante de Finisterre es dejarse perder por sus callejuelas que van hasta la parte baja donde hacen mercado, o simplemente cogerse la carretera que llega hasta el famoso faro desde donde se puede contemplar unas maravillosas puestas de sol que te dejan absorto, y limpio de cualquier estréss que uno pueda llevar acumulado.

Bien, pues hoy me pongo manos a la obra, y he decidido que ya era hora de realizar un «pequeño» paseo virtual por la citada Costa da Morte.

Un poco de historia y geografía

Antes de iniciar el paseo, me gustaría, con vuestro permiso, claro, matizar unas cuantas cosas acerca de términos e historías varias, que creo son dignas de mención.

El término «Costa da Morte» (costa de la muerte) no se empieza a emplear hasta principios de los años 20 (del siglo pasado), cuando el historiador y geógrafo Eugenio Carré en su obra «Geografía del Reino de Galicia» hace mención a dicho término, basándose principalmente en una leyenda del Medioevo, en donde se le daba este nombre porque se suponía que a la derecha del cabo Fisterra (Finisterre) existía la nada, o sea, se acababa el mundo.

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Sin embargo hasta los años 60, no se empieza a utilizar este topónimo oficialmente, debido en gran parte a la gran cantidad de desastres marítimos y naufragios registrados en sus costas.

Como dato curioso, puedo deciros que en 100 años existen registrados más de 140 naufragios, ojo, y digo «registrados» porque a saber los que existieron y no fueron contabilizados.

Pero por lo que tristemente es más famosa La «Costa da Morte» es por los desastres del Buque Casón (1987), y como no el más fatídico de todos ellos: el Prestige (2002), dos naufragios que nos dieron a conocer «tristemente» a nivel mundial, y que hace que dicha costa se tenga muy bien ganado su «topónimo».

Pero en fin, yo no he venido aquí a hablar de desastres ni nada que se le parezca.

Históricamente, como todos sabréis, Galicia fue originariamente habitada por los Celtas (antes de la dominación romana), y en la Costa da Morte existen innumerables vestigios de tal civilización, tales como dólmenes y castros (poblados celtas) a los que iré ubicando según vayamos dando el paseo.

También deciros que los gallegos hemos sido paganos recalcitrantes (a más no poder) por lo que muchas de las fiestas que os relataré tienen su origen en ritos paganos, sobre todo orientados al culto a la piedra (si a la piedra granítica) ya que era símbolo de inalterabilidad y arraigo, que luego la «Iglesia» se encargó de disfrazar y casi destrozar anteponiendo un rito católico (aunque no fueron capaces de barrerlos del todo).

En cuanto a la propia Costa da Morte, deciros también que no es ni una Comarca ni nada que se le parezca, es solo un arco atlántico de costa, que aún hoy en día nadie ha sido capaz de decir donde comienza, ya que unos geógrafos sitúan su comienzo en la ciudad de A Coruña, otros, un poco más abajo en la villa de Caión (Cayón), y los menos, quizá en las Islas Sisargas (frente a la villa de Malpica).
Lo que si parece estar claro es donde termina: en el Cabo Fisterra (Finisterre).

Qué ver en la Costa da Morte

Bien, pues después de esta disertación, los que todavía estéis despiertos, hacezme el favor de seguirme en este paseo virtual.

Arrancamos de A Coruña, saliendo por la Avenida de Arteixo rumbo a la carretera comarcal C552. Ojo, que os estoy vigilando, he dicho la Comarcal, nada de coger la autopista, porque nos perdemos gran parte del encanto e esta costa.

En A Coruña nos podemos encontrar con los primeros vestigios Celtas, ya que existe el Castro de Elviña, y las Mámoas (tumbas funerarias), algunas de ellas sirven hoy en día como montículo en el Campo de Golf. También existe en mi ciudad el llamado Museo Arqueolóxico, sito en el Castillo de San Antón, y donde hay una vasta muestra del arte y de los vestigios de la población Celta de la cual se supone que descendemos.

Saliendo de A Coruña, y a unos 12Km aproximadamente, nos topamos con el pueblo de Arteixo, conocido básicamente por el hecho de que allí se encuentra la Central de Inditex (ya sabéis, Zara, Bershka, etc).

Bien, en Arteixo dejamos la C552 y torcemos a la derecha hacia la costa, camino de la villa de Caión, en el camino, que lo forma una carretera angosta y llena de curvas, subidas y bajadas, todo ello siguiendo la costa, nos encontramos con la playa de Barrañán, preciosa playa de arenas blancas y pequeñas dunas, que se divide en dos, una la playa nudista (la más pequeña) y otra la grande, para todos los públicos ;o). Huelga decir que estamos en mar abierto, es decir, en pleno Atlántico, con lo cual bañarse es muy peligroso, no solo por lo fría que está el agua sino por las grandes corrientes submarinas que existen por toda la zona, y que más de un disgusto han causado ya en forma de ahogamiento. Aún así la playa es una delicia.

Seguimos nuestra ruta por esos caminos angostos y escarpados, entre pinares y eucaliptos, amén de las típicas casas labregas gallegas, todas ellas de piedra y teja antígua, hoy en día reconstruidas por gente de la ciudad como segunda vivienda.

Llegamos a la villa de Caión. Caión es un pequeño pueblo pesquero, enclavado en una península llamada Punta das Olas, con un encanto especial, y donde se come realmente bien. (en fin, en cualquier pueblo pesquero gallego se come estupendamente bien). Yo aquí aconsejo al viajero el restaurante Finisterre, es un sitio con aspecto de tasca, muy «enxebre» donde se puede comer un buen marisco y pescado a un precio bastante razonable.

Inciso 1.- No voy a describir la fisonomía de los pueblos que nos vamos a ir encontrando a lo largo del camino dado que todos están cortados por un mismo patrón: el pueblo marinero típico gallego es una mezcla ecléptica entre la casa tradicional marinera de piedra y revoco con galerías de madera, junto con casas más grandes de estilo «colonial», mezclado todo ello con el «feismo» de un lote de casas construidas en los años 60 y 70, intentando dar una imagen de ciudad, lo cual da a dichos pueblos una mezcla de caos y encanto solo posible por estos lares.

Salimos de Caión, y sin despegarnos de la costa nos dirigimos hacia la playa de Baldaio, lugar lleno de chalecitos pequeños y una especie de pequeña ría donde los niños se pueden bañar tranquilamente ya que el agua es mansa y además está caliente. En esta playa nos encontramos con dos Campings (para aquellos que quieran realizar la ruta en plan naturalista a tope).

Salimos de la playa de Baldaio y nos dirigimos a la playa de Razo.

Inciso 2.- Entre playa y playa la costa es totalmente agreste, llena de acantilados cortados a pico, y con una cantidad de rocas emergentes del mar que lo hacen, ala par que hermoso, muy peligroso.

Bien, estábamos en la playa de Razo. Esta playa, de arenas blancas y agual límpida (aunque no cristalina) pertenece al Concello de Carballo, población de unos 30.000 habitantes, a unos 30Km de A Coruña (de ahí lo de la autopista) y que es sobre todo conocida por su industria más importante: la conservera. ¿A quién no le suena eso de Atún, tun, tun, Doctor soy un atún cualquiera, y quería ser Calvo?, pues si, aquí es donde se ubica la famosa conservera Calvo.

Saliendo de Razo, y discurriendo por carreteras locales llegamos al pueblo de Buño, pueblo de interior, donde lo más renombrado y conocido es la alfarería típica gallega. Os lo recomiendo, existen unas piezas verdaderamente preciosas, y las tiendas no cierran en todo el año.

Inciso 3.- Todos los pueblos que denomino de «interior» no están a más de 10 u 11Km de la costa.

De Buño nos vamos a una de las villas más importantes: Malpica de Bergantiños, considerada por muchos como la capital de la Costa da Morte. Pueblo marinero donde los haya (concuerda a las mil maravillas con la descripción de pueblo marinero dada antes) es un lugar casi mágico, y perfecto para comer (como no), a destacar el restaurante «O Burato» (El Agujero).

Aquí enfrente a Malpica se encuentran las Islas Sisargas, actualmente Parque Natural, donde anidan especies de aves marinas.

Como anécdota, deciros que aunque estamos ya a más de 40Km de A Coruña, en un día claro, sin bruma, se pueden ver dichas islas desde A Coruña.

De Malpica salimos hacia Corme, otro típico pueblo marinero, cuyo mayor atractivo se haya en que es donde existe el mejor percebe del mundo, si, si, no es broma, es el percebe del Roncudo, el mejor, y como no, el más caro.
En verano se celebra en este pueblo la fiesta del Percebe, donde por unos 12€ te puedes pimplar una buena fuente de percebes. No es caro ¿no?.

En Corma nos podemos encontrar con «A pedra da serpe de Gondomil» (la piedra de la serpiente de Gondomil), un altar Druida, con una serpiente alada esculpida en su base.

Inciso 4.- Me gustaría destacar la gran amabilidad de mis paisanos con la gente de fuera, cordialidad, afabilidad, que hacen que, aunque los gallegos tengamos fama de «raritos» cuando viene la gente de fuera se quede encandilada con la costa y sus gentes.

Salimos de Corme, y reculamos un poco por las marismas (pasando por la playa de Balarés) hacia Ponteceso, otro pueblo de interior, dedicado a la ganadería y agricultura principalmente, pero que por su situación geográfica estratégica (está en el centro de una «Y» entre Malpica, Carballo, Laxe y Corme) hacen que este pueblo cobre una mayor importancia.

De Ponteceso salimos hacia Laxe, cogiendo la otra margen de las marismas.

Laxe es otro de los pueblos marineros por excelencia, y en su ría se obtienen manjares tan preciados como el camarón, el centollo, el Buey de Mar, la Nécora, etc. Como mejor restaurante de este pueblo yo os recomendaría el Zurich, hacen una «Caldeirada de Rodaballo» para chuparse los dedos.

No quiero olvidarme que entre Laxe y Ponteceso, tirando un poco hacia el interior se encuentra Cabana, donde podremos admirar el Dolmen de Dombate o el Castro de Borneiro, llamado también A Cidade (la Ciudad) debido a que es uno de los asentamientos celtas mejor conservados, donde se pueden apreciar todavía las formas de las casas, los hornos para las diversas cocciones, etc.

Salimos de laxe y nos dirigimos hacia Camariñas, pasando por pueblos como Boaño, Camelle, Arou, Ponte do Porto, y cabos y puntas como Catasol, Lobeira, Veo, Tosto.

Llegamos a Camariñas, mundialmente conocida por sus encajes de Bolillos (las mujeres de los marineros, mientras esperan que sus hombres vuelvan de la mar se dedican a realizar estos encajes, que hoy en día son una fuente importante de ingresos de la zona). Destacar de esta zona también el trabajo con el lino, muy apreciado en Galicia y exportado como moda a todo el mundo.

Desde Camariñas podemos acercarnos hasta el Cabo Vilan, donde se encuentra una de las más grandes instalaciones eólicas (molinos de viento) de toda España.

Salimos de Camariñas, y bordeando la Ría del mismo nombre, nos dirigimos hacia Muxía.

Muxía, a parte de ser otro pueblo marinero, es mundialmente conocida por la fiesta de la «Virxe da Barca» (la Virgen de la Barca), claro exponente de la típica fiesta pagana que fue reconducida hacia la Iglesia.

Lo más típico de esta fiesta es subirse sobre «a Pedra de Abalar» y hacer que se mueva (otra vez aparece el culto a la piedra del que os hablé antes).

Formando una especie de triángulo con Muxía y Camariñas se encuentra el pueblo de Vimianzo, que a parte de ser famoso por su castillo y por sus trabajos artesanos en Lino, también lo es por los vestigios celtas que nos podemos encontrar por sus alrededores, tales como el Dolmen de A Pedra da Arca o el Dolmen de a Casota dos Mouros (no está probado, pero se dice que en su viaje a Hispania, Obelix fue el artífice de alguno de estos dólmenes ;o) ).

De Muxía, y en nuestra recta final, nos dirigimos hacia Fisterra (Finisterre), pasando por el famoso Cabo Touriñán, y haciendo parada (para volver a retomar la C552) en Cee y Corcubión, dos pueblos marineros pegados entre si, que están en el inicio de la Ría de Corcubión, y que constituyen el principal motor económico de la zona.

Ya estamos a 90Km de A Coruña, solo nos faltan 10 para nuestro destino final.

Desde Corcubión, y por la dichosa C552, nos dirigimos directamente hacia Fisterra (Finisterre), Villa marinera por excelencia que se encuentra a unos 10Km de Corcubión (100Km desde A Coruña), y cuyo mayor atractivo, aparte de la fiesta «Do Cristo de Fisterra» otra fiesta pagana de adoración a la piedra reconvertida al cristianismo, destaca sin duda lo que para mi es el mayor atractivo, y la vista marítima más hermosa que he visto en mi vida:

costa da morte

El Cabo Fisterra o Cabo Finisterre, donde se halla el Faro del mismo nombre, y donde realmente te embarga la emoción porque te da la sensación de que realmente estás en el Fin del Mundo.

Bueno, y hasta aquí mi opinión sobre A Costa Da Morte.

Es un viaje que os recomiendo a todos, sobre todo a aquellos a los que os guste la naturaleza.

¿Cuándo visitar la Costa Da Morte?

Pues si lo que queréis es verlo en pleno apogeo de fiestas y bullicio, no hay duda: en Agosto.

Ahora bien, si os gusta lo agreste, los temporales y ver como el agua azota y castiga nuestras costas (espectáculo bello sin precedentes) amén de comer buen marisco (recordad que el marisco no se debe comer en los meses que no llevan «R» es decir de Mayo a Agosto), os recomiendo que vengáis a partir de Octubre, así podréis conocer una Galicia mucho más tranquila y llena de paz y sosiego, solo roto por la fuerza del mar (para mi es un bálsamo también).

Pues nada, si os animáis, aquí os espero.