Torre Eiffel

Como algunos sabréis hace poco visité la ciudad de la luz, así que tengo varias opiniones pendientes sobre la misma y como os podréis imaginar me veo casi obligada a daros mi opinión acerca del monumento más conocida de ella, estoy hablando de la imponente Torre Eiffel.

Empezaré con un poco de historia por lo que si no os interesa, podéis saltar directamente a los puntos siguientes en los que te cuento cosas que debes saber si tienes pensado visitarla.

Historia de la Torre Eiffel

La torre Eiffel fue construida con motivo de la Exposición universal de París, para asombrar al mundo con una construcción impresionante. Fue concebida en el año 1884 y construida entre 1887 y 1889 e inaugurada para la exposición universal.

El año en que se celebró la exposición universal no fue fruto de la casualidad sino que fue escogido precisamente por celebrarse el centenario de la Revolución Francesa (acaecida en 1789). Por ese motivo, Francia quería asombrar al mundo con una construcción que demostrase su superioridad.

La concepción de la torre tuvo lugar en el año 1884 por dos ingenieros de la empresa de Eiffel: Emile Nouguier y Maurice Koechlin que estudian construir una torre metálica de 300 metros de altura que será el centro de atención de la exposición de 1889.

En un principio, Gustave Eiffel no está interesado en el proyecto, pero aún así autoriza a los diseñadores para que prosigan con el proyecto. Es así como se les une Stephen Sauvestre que añade al proyecto un pie de mampostería y une la torre hasta el primer piso mediante arcos y hace el diseño de la torre parecido a un faro.

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Esta nueva versión se le presenta a Gustave Eiffel y es en ese momento cuando comienza a entusiasmarse con el proyecto. Así, junto con Koechlin y Nouguier, presenta el proyecto al concurso que se realiza sobre el monumento que asombrará al mundo en la exposición universal de 1889.

Poco tiempo después, Gustave Eiffel compra los derechos de Koechlin y Nouguier sobre la torre de modo que, en caso de construirse, sería propiedad suya. Es así como estos pasan al anonimato y la torre pasa a denominarse la Torre Eiffel tras ganar el concurso.

Es a partir del 15 de mayo de 1889 que se puede subir a la torre. Durante la exposición universal adquirió mucho prestigio, lo cual contrasta con el rechazo inicial de los parisinos hacia la torre.

Sin embargo, el interés por la torre decae tras la exposición universal (lógico, teniendo en cuenta que los turistas vienen y se van) y tras unos años se piensa en destruirla porque no sale rentable o, al menos, no lo es tanto como lo fue en 1889 y, además, París sigue en contra de la torre porque rompe con la estética de la ciudad.

Para que no fuera destruida Eiffel se las ingenió para darle un uso científico. Fue así como se instala una pequeña estación de observación meteorológica en lo alto de la torre. Poco después de eso se instala una antena en lo alto de la torre con fines militares.

Esa antena empezó a usarse para uso civil a partir de 1920 y desde 1921 algunos programas de radio son emitidos desde lo alto de la torre Eiffel. En 1925 en la torre se inicia la televisión francesa. La última modificación de esa antena fue en 2005 por la televisión digital terrestre.

Gustave Eiffel

Gustave Eiffel nació el 15 de diciembre de 1832 en Dijon, Francia. Se podría decir de él que fue un adelantado a su tiempo porque aplicó soluciones novedosas para su tiempo en la construcción de algunas de sus obras.

Fue ingeniero químico porque no pudo realizar la ingeniería que quería al suspender el examen de acceso. Se graduó en 1855 y empezó a trabajar en una empresa de ferrocarriles. Después fundó su propia empresa: Eiffel et Cie; empresa que trabajaba con el hierro aplicándolo en las grandes obras públicas que realizaba.

Su primera gran obra fue un puente sobre el Duero que une las localidades de Porto y Gaia, en Portugal; aunque, como todos sabemos, pasó a la historia por ser el constructor de la torre Eiffel.

Murió el 27 de septiembre de 1923 a los 91 años de edad y fue enterrado en Levallois – Perret, una localidad cercana a París.

Cómo llegar

Llegar hasta la torre Eiffel es muy fácil pues está perfectamente comunicada, aunque creo que lo mejor es hacerlo a pie. Así fue como lo hicimos nosotros y, como todo París, el paseo hasta la base de la torre es precioso. Creo que ya en otra opinión os lo comenté, pero por si acaso lo repito: desde mi punto de vista la mejor manera de conocer París es callejeando por sus calles y si es necesario “perdiéndose” en ellas. Y, desde luego, la visita a la torre Eiffel no es una excepción.

De todos modos, como os decía, está perfectamente comunicada en cuanto a transporte público se refiere, por lo que llegar hasta ella en muy fácil. En metro las paradas más cercanas son las de Bir – Hakeim, Trocadero y École Militare.

También se puede llegar a través del RER, concretamente con la línea C (la amarilla) parando en Champ de Mars – Tour Eiffel. El bus también nos deja cerca y llegan hasta la torre el 22, el 30, el 32, el 42, el 63, el 69, el 72, el 80, el 82 y el 87.

Y, por último, también existe la posibilidad de llegar en batobus o, lo que es lo mismo, un barco por el Sena que hace de autobús recogiendo y dejando a la gente en las diferentes paradas. De coger este medio habría que bajarse en la parada de la Torre Eiffel.

La Torre Eiffel por fuera

La torre se muestra majestuosa al visitante casi desde cualquier punto de la ciudad. Está formada por un gran entramado de hierro que la divide en tres pisos hasta la cima.

Una de las cosas que más sorprende de la torre es su aparente fragilidad y es que tanto su forma como el entramado con el que esta construida le da la sensación de una aparente fragilidad, y digo aparente porque pesa la friolera de 10100 toneladas que le dan una gran firmeza.

Y es que éste es uno de sus valores estéticos la aparente ligereza de su estructura.

La Torre Eiffel por dentro

Es casi indispensable una visita al interior de la torre. Como ya os he dicho la torre está dividida en tres niveles.

Depende del nivel al que queráis acceder debéis pagar una y otra cantidad, también podéis optar por subir por las escaleras o por los ascensores que nos llevan al segundo piso, desde allí podéis continuar el ascenso a través del ascensor que comunica con el tercer nivel, el más alto de la torre.

En el interior de la torre podemos ver cosas como el Cine Eiffel, donde se pasan películas en las que aparece la torre, museos dedicados al monumento, restaurantes, tiendas de souvenirs etc…

Dentro de la torre se puede pasar el tiempo que se quiera, por eso es recomendable visitarla con tranquilidad y poder admirar sus vistas pausadamente.

Precio

La entrada vale unos cuatro euros andando.

Si preferimos coger el ascensor que nos lleva hasta la segunda planta debemos pagar 8 euros de tarifa normal y 6 con tarifa joven.

Si queremos coronar la cima de la torre, a la que solo se llega con el ascensor que parte desde la segunda planta debemos pagar 12 euros.

La Torre de noche

La visita de la torre de noche es algo que no os podéis perder si vais a la ciudad de la luz y es que es precisamente la luz la auténtica protagonista de la misma.

Cada noche la torre se ilumina con un sistema eléctrico de 292000 voltios que la convierte en el monumento más espectacular de la noche parisina.

La torre está toda la noche iluminada pero en los diez últimos minutos de cada hora la iluminación de la torre se convierte el móvil y el monumento es recorrido por millones de luces que crean una filigrana luminosa en su alrededor.

Vale la pena esperar para contemplar este espectáculo impresionante que deja a todos los que la admiran sin palabras. Yo me quedé totalmente paralizada, fue una sensación extraña puesto que estaba rodeada de gente esperando admirar el espectáculo, pero de repente me pareció estar sola maravillando aquella visión que estaba justo en frente y no pude hacer otra cosa más que llorar de emoción, puesto que estaba en el sitio más bonito en que había estado jamás.

Y es que la torre de noche es otra historia, es absolutamente sobrecogedora y sorprendente. Las sensaciones que en ese momento viví no se pueden expresar con palabras y todo contribuyó a las mismas, puesto que a pesar de que todavía había vendedores ambulantes no era tanto el acoso como por el día. Además en Trocadero se encuentra una discoteca terraza que amenizaba el espectáculo que nuestros ojos contemplaban haciendo del momento algo excepcional. Nunca se me olvidará la canción que sonaba esa noche y cada vez que la oigo mi mente se retrotrae a aquel momento maravilloso.

Otros datos de interés

Como podréis imaginaros la torre está atestada de turistas, por eso os recomiendo su visita a primera hora o a última del día.

El horario de acceso a la torre es bastante amplio, podemos subir desde las 9:00 hasta las 0:45 en verano.

La torre se ve desde casi todos los lugares de París, pero la visión más impresionante de la misma, sobre todo por la noche la podemos disfrutar desde los jardines de Trocadero en las escalinatas del palacio de Chaillot. Desde allí la vista de la torre es impresionante.

Lo que no debéis perderos en la Torre Eiffel

Hay una serie de cosas que no podéis perderos si visitáis la torre, como:

  • El mirador: El mirador del segundo piso es ya impresionante pero desde el tercer piso a 276 metros se puede observar hasta 50 km a la redonda en días claros. Como podréis imaginar las vistas son totalmente impresionantes.
  • Entramado de hierro: Una de las cosas más impresionantes de la torre es la manera en que está realizada, así que os recomiendo que os paréis a observar el entramado de hierro con que está creada la torre Eiffel.
  • Cineiffel: Como os he dicho es un pequeño cine donde se muestra la historia de la torre a través de una exposición audiovisual. Esta localizado en el primer nivel. Es un buen sitio para descansar, sobre todo si habéis subido andando.
  • Primer nivel: Como ya os he dicho se puede acceder a él andando o bien en ascensor (bajando desde la segunda planta) son 360 escalones y 50 metros de altitud. Allí se encuentra el restaurante Altitude y también una oficina de correos.
  • Segundo nivel: Se encuentra a 115 metros y a 700 escalones. Si queremos acceder al tercer nivel debemos hacer un trasbordo en este nivel para coger el ascensor que nos lleva a la cima. Desde aquí las vistas son impresionantes. Allí se encuentra el famoso restaurante Jules Verne.
  • Mecanismo hidráulico de los ascensores: El mecanismo sigue en funcionamiento desde 1889 y recorren unos 100000 kilómetros cada año. Es impresionante ver como funciona el sistema y subir en el ascensor viendo el funcionamiento del mismo.
  • Champ de Mars: A los pies de la torre Eiffel se extienden los jardines del campo de marte hasta la escuela militar. Al otro lado tenemos los jardines de Chaillot.
  • Busto de Gustave Eiffel: Se encuentra a los pies de la torre en el pilar norte y es un homenaje al creador de la misma.

Mi experiencia en la Torre Eiffel

torre eiffel

Sin lugar a duda uno de mis destinos preferidos es París y la verdad es que es uno de los sitios que recomiendo visitar al menos una vez en la vida.

Paris es especial, tiene un algo que no se muy bien que es pero es una ciudad que te enamora minuto a minuto, instante a instante.

Y bueno, creo que quizás la Torre Eiffel es el monumento más conocido de la ciudad nivel internacional. Se encuentra a orillas del Sena, por el que a todas horas pueden verse barcos llenos de turistas haciendo los recorridos turísticos.

Yo tenía muy claro que el día que visitase Paris no me vendría nunca sin visitar la torre Eiffel.

El caso es que en el instituto se organizó un viaje… hubo votaciones y salió París, que alegría!!!! Qué ilusión!!! Iba a ir a Paris, recuerdo estar vendiendo polvorones, papeletas… en fin todas esas cosas que se venden cuando se hacen los típicos viajes de fin de curso… para recaudar lo máximo posible. El caso es que conseguí sacar para pagarme el viaje y un poco más. Quince días antes en clase andábamos todos revueltos con el viaje, ya empezábamos a ir preparando las cosas, y en clase de historia hacíamos un intensivo sobre París y sobre los monumentos que íbamos a visitar. A 3 días de irnos a la excursión me puse enferma… mi ilusión se convirtió en disgusto. El caso es que no pude ir… me quedé con las ganas… pero bueno, lo primero era recuperarse… Así que me conformé con las camisetas, figuras, llaveros… ni se de cosas que me trajeron de allí y como no, bastantes fotos. Eso fue lo más cerca que estuve de la Torre, por fotos…

Años más tarde tuve oportunidad de verla la primera vez desde el aire en un viaje en el que teníamos que hacer escala en Paris, no tuve mas tiempo en la ciudad que lo que fue soltar un avión y coge otro, pero con la gente que iba me enseñaron la torre Eiffel desde el aire y os podéis imaginar lo pequeña que se veía, era pequeñiiiiiiiiiisima, no se apreciaban detalles ni nada claro, pero ya me gustó!!!!

Al coger el siguiente avión, procuré ponerme en la ventanilla y poder observarla de nuevo… y me dije, tengo que venir.

Así que cuando hubo oportunidad en París que aterricé. Y ha sido una ciudad que verdaderamente me enamoró, que de cosas para ver!!! Que bien se estaba en ella!! Que rápido pasan los días pero que buen recuerdo guardo!!!

Cuando iba montada en el avión no me lo creía, por fin, Paris, la Torre y yo!!!!

Pues estuve alojada en un hotel cercano a la torre, por lo que lo primero que conocí de ella fue su parte de arriba…

Pues bueno llegamos bastante tarde esa noche y no era plan de ir a las tantas de visita a la misma, así que aguardé pacientemente a que llegara el día…

Por la mañana, arriba bien temprano, desayuno contundente para aguantar unas horas y por supuesto, primera visita la Torre Eiffel.

El día no podía haber salido mejor, sol a toda costa, temperatura primaveral… todo un lujo si hablamos de la ciudad de París. A simple vista cielo despejado!!!!

Pues el día prometía, primer destino la Torre Eiffel. Así que tras desayunar, preparamos la mochila, ropa y calzado cómodo y rumbo a ella.

Había posibilidad de acercarse en metro y en autobús, pero la verdades que aproximadamente nos iba a costar llegar a ella unos 20-25 minutos aproximadamente y si hay algo que me gusta cuando visito una ciudad es poder empaparme de ella, por lo que no hay nada mejor como poder ir andando ver las calles, la gente, las tiendas e ir conociendo poquito a poquito un poco de ella.

Y eso hicimos, caminando, caminando, Paris te entra por los ojos… y te llega hasta el corazón. Es capaz de ponerte los pelos de puntas y hacerte sentir cosas increíbles, que ciudad!!!

A medida que os íbamos acercando al lugar, se vía la torre Eiffel mas cerca, y es que yo no me hacía una idea de los alta que era…

Desde lejos se ve como suben y bajan los ascensores y se ve el reflejo del flash de las cámaras de la gente que está arriba…

Que emoción, el momento llegaba. Era como cuando quedas con alguien, una cita…

Quedaban escasos metros para poderla ver por completo, era nuestro primer encuentro… El caso es me dijeron, espera ahí un momento y me dejaron sola y me dijeron cuando te avisemos te acercas… Y yo decía, qué pasa? qué van a hacer estos?… pues nada me avisaron de que siguiera delante y comenzaron a grabarme y claro, querían ver la cara que iba a poner cuando la viese…

Pues imaginad mi cara, fue como… madre mía, que preciosidad!!! Me quede como petrificada mirándola. Y es que impresiona verla la verdad. Siempre había pensado que era grande, pero es que es grandísima.

El caso es que me grabaron la cara y me hice las típicas fotos con la torre detrás. Ahora nos quedaba el verla ya de cerca, el tocarla y el subir por ella, y ver las magnificas vistas que se tienen desde ella.

Había muchísima gente, y eso que era muy temprano, pero se ve que la gente ya sabe que si espera a ir mas tarde, las colas son peores…

Hay mucho ambiente camino de la Torre, ya que si pasas por los jardines que hay justo al lado puede verse a mucha gente tumbada en el césped descansado, comiendo e incluso tocando la guitarra en plan acampada.
Alrededor de la torre están los típicos puestos de calle en los que se pueden comprar todo tipo de souvenirs… en los que la mayoría de las veces se puede regatear…

Ya por fin la tuve delante, escasos metros me separaban de ella, y más bonita e inmensa me parecía.

Sostenida por 4 apoyos se levanta, se la ve fuerte y robusta. Para subir hay que colocarse en las patas, en ellas se venden las entradas para subir.

Antes de subir estuve echándole un ojo. En la parte central de las 4 patas, hay una zona que está abierta desde la que se pueden ver «las tripas» de la torre. Aproximadamente puede verse hasta la tercera parte de la misma.

Nosotros cuando fuimos estaban reformando o tareas de mantenimiento en alguna de las patas.

Pues tras echar unas fotos, nos pusimos a la cola para comprar las entradas. La verdad es que no tardamos mucho en la cola, calculo unos 20 minutillos, que es poco, ya que suele haber muchísima gente y a medida que pasa la mañana cada vez hay más gente. Por lo que os recomiendo que vayáis a primera hora, cuando abren.

Hay diversos tipos de entradas, todo depende de hasta donde quieras subir y como quieras hacerlo, si decides subir las escaleras es bastante más barato pero… es una matada, son muchas… Nosotros, por supuesto cogimos entrada hasta el final y ascensor. Por lo que es evidente que pagamos la tarifa más cara.

Pues la cola era ágil y poco a poco vamos pasando, nos montamos en el ascensor. El ascensor era bastante grande e íbamos todos allí bastante apretados. Así que cuidado con las mochilas, bolsos, bolsillos… Desde allí ya se ven unas vistas bonitas y empiezas a hacerte una idea de lo que vas a ir viendo. En esta planta se pueden encontrar aseos, tiendas de souvenirs, por supuesto, estas que no falten, algo caras la verdad, aunque las cosas como son, Paris no es especialmente una ciudad barata, pero bueno tampoco excesivamente cara, depende… Además en esta planta hay un restaurante, bastante caro por cierto, y en el que sino recuerdo mal había que reservar para ir. Evidentemente, nosotros dimos el paseo por la planta y no nos paramos a comer allí, era bastante caro. Lo que si hicimos al bajar es tomarnos un refresco en el bar que hay también, que no nos pareció excesivamente caro.

Tras echar la ojeada por toda la planta y hacer las fotos pertinentes, había que hacer cola de nuevo. Esta cola fue bastante corta, creo que no esperamos mas de 10 ó 15 minutos, ascensor de nuevo y ascenso al siguiente nivel. Allí había bastante gente, e incluso me resultó algo agobiante, pero bueno, era lo que había. Las vistas verdaderamente empezaban a impresionar, que altura!!!! Pero merecían la pena. Tras recorrer todo, evidentemente, nos quedaba la subida a la última planta. Que emoción. Moraba hacia arriba y decía, ya mismo estoy ahí… Pues nada con las mismas y con algo de miedecillo, por aquello de estar a tanta altura y subir más, nos pusimos a la cola. No me resulto excesivamente pesada, esperaríamos del orden de 30-40 minutos, minutos que pasamos agradables hablando y conociendo gente. El nuevo ascensor, era más pequeño y encima por los cristales ibas viendo todo a medida que subías… Y la subida… pues muy rápida. La verdad es que a mi me dio un poco de cosa ir viendo como ascendía… La verdad es que impone… Así que si os da cosa lo mejor es subir con los ojos cerrados… Este ascensor tarda nada, poquísimo. Siguiente parada, las vistas impresionantes… Si las anteriores eran buenas, estas ni os cuento…

Y nada tras unos segundos, llegamos a la última planta… Para acceder a ella, cuando te bajas del ascensor aun hay que subir unas escaleritas llegue a la zona más alta! Qué emoción. Al principio me daba cosa mirar hacia abajo, porque la distancia al suelo es considerable!!! Por lo que poco a poco me dediqué a mirar a lo lejos y poco a poco acostumbrar la vista al suelo. Las vistas tengo que decir que una verdadera pasada, yo me quedé sin palabras! Además cono habíamos tenido suerte, el día estaba totalmente claro, sin nubes, por lo que la profundidad de las vistas eran inmejorables. Estuvimos mirando por todos los lados y la verdad es que se veía todo precioso. Si mirabas al suelo, las personas parecían hormiguitas…

Está todo enrejado de forma, que no te puedes caer. El enrejado es grueso, así no nos podemos caer pero si algún gracioso se le ocurre tirar algo puede hacerlo… En la última planta puede verse imágenes de cera a través de unos cristales, en los que puede verse al creador de la Torre, así como diversas fotografías, que si mal no recuerdo eran de la construcción.

Hay miradores, de color plateado, en los que echas un euro y puedes mirar a través de ellos y ver con más detalle la ciudad.

Una de las cosas buenas que tiene la visita a la torre es que puedes estar todo el tiempo que quieras. Hay mucha gente que llegaba arriba y se ponían a comer allí…

Cuando bajamos, nos paramos en la primera planta. En ella se puede ver un muñeco, que simula un trabajador de la torre.

Fuimos bastante valientes al decidir bajar andando… porque la verdad es que bajar imponía bastante. Nos encontramos algunas personas que bajaban y otras valientes, esas si que son valientes porque subían… y la verdad es que hay bastantes escalones…

El bajar andando tiene sus cosas, como por ejemplo ver el sistema hidráulico de la torre o ver como manejaban antes los ascensores. Y es que antiguamente, los ascensores no eran como los de hoy, que suben solos. Sino que un operario, iba sentado fuera del ascensor, al aire libre e iba manejando el ascensor. La verdad es que contarlo es difícil, eso es para verlo, y es que pensad que el hombre iba sentado en una silla, y la verdad es que menudo trabajo, porque a la distancia a la que subía, no creo que cualquier ase atreviera a subir. Y luego el tiempo, en verano bien, pero en invierno el estar sentado sin protección, porque no penséis que iba metido en una cabina, no, todo lo contrario, haceros a la idea de que iba sentado en una especie de silla y nada mas…

La verdad es que guardo un grato recuerdo de la visita. Solo hay una cosa que me decepcionó o que bueno me la esperaba de otra manera. Y es que no se porque yo pensaba que era de color grisácea, y no es así, es de color marrón. Pues a mí esto me llamó la atención, yo estaba convencida que era de color gris, lo que no se es porque…

Pero si bonita es de día, no sé si mas bonita es de noche. Y es que cuando anochece, se ilumina. Miles de destellos la recubren intermitentemente, y estos destellos no se lo que duran, alrededor de unos 10 minutillos o así. No recuerdo la frecuencia con la que destellea, creo que era cada media hora, pero no os lo puedo asegurar.

Por la noche no he subido, pero seguro que las vistas serán también impresionantes. Lo que si hicimos fue hacer un paseo en barco de noche, en el que recorres aproximadamente una hora y media el sena, pasando por ella. Es una sensación impresionante el ir con el barco y poco a poco acercarse a la torre y ver los destellos.

De todas maneras, creo que da igual si se ve de día como de noche, pero para mi tiene un encanto especial. Estoy escribiendo ahora y me viene los recuerdos a la mente y… la verdad es que me encantaría estar allí.

Si vais a París ya sabéis el lugar que no podéis dejar de visitar, la Torre Eiffel.

Y bueno tras contaros un poco mi experiencia os dejo un poquito de la historia de la torre.

Esta torre fue diseñada por Gustave Eiffel, un ingeniero francés, con motivo de la Exposición Universal de 1889 que se iba a celebrar en París. Originariamente tenia una altura de 300 metros, para años más tarde pasar a tener 330 metros, ya que le añadieron una antena. Durante 40 años fue el edificio más alto del mundo.

Parece mentira que en tan solo dos años, entre 1887 y 1889 fuese construida, porque es realmente inmensa.

Con respecto al precio, viene rondando los 13 euros aproximadamente, para adultos. Puede resultar un poco cara la entrada, pero sin duda merece la pena pagarla, no os vais a arrepentir…

Una torre realmente impresionante en todos los sentidos. Es imposible no verla, aunque sea de lejos y no sentir nada, os lo aseguro.

Espero que animéis a ir a Paris y por supuesto a visitar la Torre, no os vais a arrepentir.

Y lo dicho, a ser posible si vais varios días aprovechad un día que os salga claro, es como más se disfruta. A ser posible id a primera hora, sino recuerdo mal abren a eso de las 9:30 o las 10, es cuando menos colas hay, la gente va llegando más tarde. Y ni que decir tiene que si vais a la mañana o a la tarde, dad por «perdida» esa mañana o esa tarde, porque la visita lleva un rato, sobre todo por las colas. Llevad calzado cómodo por si os decidís a subir o bajar andando… Y luego no tengáis prisa y disfrutad de ella, merece la pena.

Si queréis comprar alguna cosa en la Torre Eiffel, es mejor que las compréis o en los puestos de fuera o en Montmatre donde vais a encontrar las mismas cosas pero a precios más económicos. Hay una callecita al lado del Moullin Rouge que nos lleva al Sagrado Corazón, pues allí hay un montón de tiendas en las que vais a encontrar todo tipo de detalles para regalar a precios bastante económicos.

Dicen que Paris es la ciudad del amor, no? Pues yo me enamoré de la Torre Eiffel y aún sigo enamorada de ella…

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