La Granadella es una cala perteneciente a la localidad de Jávea de gran belleza. Un paraje natural donde disfrutar del sol, y de la belleza de su rocosidad que es aquello que más la caracteriza.

Es pequeña, no está tan concurrida como otras playas de la Costa Blanca, ya que no es tan accesible, aunque puedes llegar a ella sin mucha dificultad, aunque con algo de esfuerzo.

Para llegar a ella hay que recorrer una carreterita bordeando maravillosas y carísimas urbanizaciones, dejando atrás la vía principal que nos acercará al Cabo de la Nao. Llega un momento en que la carretera serpentea solamente entre árboles y poco a poco se va haciendo más y más enrevesada hasta llegar casi a pié de playa, ¡¡hemos llegado¡¡. Cuatro casas, uno o dos merenderos y una pequeña playa de marros, encerrada entre dos paredes de piedra….

Lo maravilloso de la cala son sus colores, desde el azul grisáceo de la orilla, al azul cielo, para dar paso a un azul intenso… al fondo, algún que otro yate y una plataforma para los avezados nadadores.

No es una playa para ir con una simple toalla, es de piedra, por lo que es mejor acudir con una buena colchoneta que te permitirá tomar el sol sin sentir las piedras en tu cuerpo al estar acostado, también es importante llevar zapatillas adecuadas para el agua porque no pisas en arena cuando te bañas en el mar, sino que el fondo es de piedras grandes y rocas con lo que hay que avanzar en el agua con precaución, por lo menos cerca de la orilla. El agua es color turquesa y normalmente suele haber algo de oleaje, pero sin ser demasiado brusco.

Cala la Granadella Jávea

Cala La Granadella, ¿dónde está?
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La cala está escondida entre dos grandes paredes, por un lado hay pedruscos a los que se accede por una escaleritas totalmente rupestre y por el otro lado, otra escalera que sube un poco a la montaña, desde donde se divisa el mar abierto al frente y la cala a la espalda ¡¡precioso¡¡.

Tienes restaurantes a la entrada de la playa, pero lo que más agrada es encontrarte rodeado de montañas y de superficies rocosas y no de rascacielos o de grandes y numerosos edificios.

Desde la parte central de la cala puedes nadar hacia la derecha y encontrar lugares donde también puedes acomodarte para tomar el sol sin que haya nadie o muy poca gente cerca. Por la zona izquierda de la cala, la disposición y forma de algunas rocas permiten ser utilizadas como trampolín, y mucha gente acude allí para lanzarse al agua.

Es una cala agradable para estar ya que no suele estar repleta de gente, bonita porque no se ha urbanizado, y de gran belleza natural por las superficies rocosas que la envuelven y la protegen.

Si decides veranear alguna vez en Jávea, resérvate unos cuantos dias para disfrutar de tanta belleza interesante que atesora y no te podrás marchar sin pasar por lo menos un agradable día en este lugar maravilloso llamado Cala de la Granadella.

¡¡Me encantó¡¡ pero demasiada gente para una cala, me imagino que visitarla en otro tiempo, que no sea agosto, debe ser increíble y no digamos si te puedes permitir llegar a ella en barco. En invierno podéis hacer la ruta de senderismo que comienza desde el mismo parking de la cala y llegas hasta una antigua fortaleza, muy bien conservada, durante el camino alucinas viendo animales y plantas autóctonas.

Por supuesto no hay duchas, y dicen y cuenta que en las noches de luna se llena de enamorados….y pescadores.