Hoy voy a escribir acerca de una playa, la playa del Arenal en Jávea (Alicante), probablemente algunos de vosotros conozcáis esta playa.

Primeramente os hablaré un poquito de Jávea que es donde yo veraneo desde hace ya unos diez años. Jávea es una localidad costera de Alicante, situada entre el Cabo de la Nao y el Cabo San Antonio. El pueblito de Jávea es encantador y tiene una costa que a muchos enamora (por ejemplo, el mismito Sorolla se quedó prendado de Jávea y la plasmó en algunos de sus cuadros) A mí personalmente, pese a veranear allí, Jávea no me encanta, pero como todos los sitios tiene cosas buenas.

Dónde está

Está situada en el Paseo Amanecer, junto al Parador Nacional de Turismo y muy cerca del puerto deportivo y de pesca de Jávea.

El paseo que la corona es muy bonito, es amplio, y hay una inmensa variedad de restaurantes, bares, heladerías, tiendas de ropa….

Después merece la pena ir andando hasta el puerto de Jávea, es un bonito paseo por una zona de rocas, donde hay varios chiringuitos muy bonitos y con unas vistas perfectas.

Al lado del paseo hay una buena zona de parking donde poder dejar el coche sin tener que andar mucho hasta la playa y es publico y gratuito.

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Tiene una muy buena accesibilidad tanto con escaleras como con rampas

Conociendo la Playa del Arenal

Tengo muy claro es que Jávea no sería la misma si se le privara de esta playa. La importancia del Arenal radica en que se encuentra ubicada más o menos en el centro de la costa javiense y es la única playa de arena (aparte de la preciosa cala de La Granadella que está bastante más apartada).

Mucha gente lamenta que en Jávea sólo haya una playa de arena, pero a mí me parece que con el Arenal tenemos arena para dar y regalar (con la manía que yo tengo a la arena de playa)

Se trata de una playa que, como ya he aludido antes, es de arena, si bien ésta no es blanca y fina sino gorda y oscura como si de sedimento de roca se tratara. Por experiencia, sé que a la gente no le gusta este tipo de arena y reconozco que yo misma la primera vez que fui a Jávea le dije a mi madre que la arena estaba guarrísima y que encima ni siquiera había conchas que recolectar para hacerme collares.

En cuanto a su tamaño, es una playa muy chiquita, tendrá un poco más de un kilómetro de largo. Está situada entre dos espigones, en uno de los cuales se alza un montículo y en el otro, el Parador Nacional de Jávea.

El hecho de ser tan pequeña y además haber poca distancia entre el paseo y el mar, hace que para adentrarte en el mar tengas que hacer un «eslalom» entre sombrillas y toallas, eso en caso de que hayas encontrado sitio donde dejar tus bártulos. Afortunadamente, en el Mediterráneo no hay mareas, por lo que al menos la zona de arena no se ve menguada durante la tarde como sucede en otras playas como la de San Lorenzo en Gijón.

El agua casi siempre esta muy limpia y bastante calmadita, y cuando entras en el agua la pronunciación de la pendiente no es muy alta por lo que puedes entrar poco a poco sin miedo a que el agua te cubra enseguida.

Pese a estar entre dos espigones, no es una playa que podamos calificar de recogida (como por ejemplo, El Portet de Moraira), por el contrario yo ya he visto dos veces encallar dos motoras en unas rocas de cerca del Parador y la última «catástrofe» que vi fue como un velero de unos diez metros de eslora era arrastrado hasta la mismísima arena de la playa, donde evidentemente terminó su travesía.

¡Ay! Se me olvidaba que tiene bandera azul, algo que los ayuntamientos utilizan mucho como recurso publicitario.

Servicios de la playa

En cada salida de la playa hay varios lavapies para quitarte la arena de encima, aunque personalmente no les encuentro mucha utilidad.

También por lo que pude ver hay rampas para discapacitados y dos puestos de la cruz roja para atender a los bañistas.

Ocio alrededor de la playa del Arenal

playa del arenal javea

En verano El Arenal está de bote en bote a todas horas. Por la mañana vemos como los matrimonios jubilados se bajan a tomar su desayuno con churros y más tarde bajan a la playa los matrimonios jóvenes, con sus niños, los manguitos de los niños, sus toallas, sus palas y cubos… También hay enormes pandillas de gente joven y muchos extranjeros que los pobres se ponen como cangrejos.

Por la tarde, a partir de las seis la zona más solicitada del Arenal son las sombras de las palmeras (imaginad qué sombra pueden dar unas palmeras al estilo California beach), las redes de volleyplaya y las porterías de fútbol. Entre estos tres sitios es donde se encuentran los chicos y las chicas de 14 a 18 años.

Paralelamente, los «guiris» van buscando sitio donde cenar mientras los españolitos devoran gofres o crepes.

Por la noche encontrar mesa libre en algún restaurante, bar, pizzería o semejante se convierte en una ardua tarea. Cuando se van vaciando los sitios donde cenar, toca hacer cola en las heladerías, cafeterías y demás. Por fin, sobre la una el paseo se despeja, ya que en El Arenal mismo sólo hay pubs de guiris, donde no te reciben mal, pero yo por lo menos me siento un poco desplazada.

Cosas a mejorar

No podía acabar esta opinión sin darle unos cuantos toques de atención al decuidado ayuntamiento de este pueblo.

Y es que parece mentira que un pueblo que vive del turismo, su ayuntamiento no se moleste en iluminar decentemente el paseo del Arenal. Lo que no resulta en absoluto lógico es que haya cuatro farolas de carretera matadas, de manera que cuando los locales apagan sus luces el paseo queda en una oscuridad plena.

Tampoco me parece en absoluto acertada la política llevada por el ayuntamiento en lo que se refiere a las soluciones que ha dado ante la demanda de atraques deportivos. No se puede solucionar este problema metiendo en un canal, que sale a la misma a la misma playa del Arenal, centenares de lanchitas. Y es que las cosas se hacen bien o no se hacen, pero la idea del canal va a acabar mal debido a que en diez metros cuadrados de mar se cruzan lanchas, motos acuáticas, cañas de pescar, bañistas poco avispados y lentas piraguas.