En Semana Santa estuvimos en Lloret de Mar y uno de los días, el que hacía peor tiempo, nos acercamos a la capital: Girona. Allí vimos el centro histórico-artístico, que nos encantó, con su catedral, barrio judío, etc… Una de las visitas que hicimos y que entiendo es aconsejable hacer es ésta: los Baños Árabes.

Yo no había visto unos Baños árabes y tenía mucho interés en visitarlos.

En cuanto a su localización, está en el centro, junto a la Iglesia de Sant Feliú, la catedral, el Museo de Arqueología y las murallas.

La entrada cuesta 3 euros por persona. Los niños no pagan; no sé hasta que edad tienen entrada gratuita pero el mío, que tiene 5 años, no pagó. La entrada me parece un poco cara para lo poco que se tarda en ver los baños. Aún así, sabiendo lo que hay que ver, volvería a pagarla.

La construcción que hoy podemos ver es de los siglos XII y XIII, medieval por tanto y de estilo románico (aunque se cree que anteriormente, en el mismo lugar, hubo otros aún más antiguos, que fueron destruidos y sobre los cuales se construyeron los existentes).

El edificio es de piedra, rectangular, bastante simple. Digamos que arquitectónicamente no destaca especialmente: más que decorativo, el exterior es simplemente funcional. Pero el entorno en el que está situado, todo antiguo, de piedra, medieval, hace que sea una zona preciosa de la ciudad.

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A pesar de su nombre, en realidad no lo construyeron los árabes. Se conoce con esta denominación porque en su construcción se tuvieron presentes los baños musulmanes, en los cuales está inspirado.

La entrada está a nivel de calle y hay que bajar un par de escaleras para llegar a la taquilla. Una vez comprada la entrada, debemos descender otro poco porque los baños en sí están en el sótano. No me fijé especialmente, pero no recuerdo que estuviese preparado para personas con problemas de movilidad, así que si es vuestro caso tenerlo en cuenta porque, si bien para personas que anden normalmente, no tiene especial complicación el recorrido, sí sería muy complicado -imposible más bien- para quienes anden con muletas o sillas de ruedas. Especialmente, cuando se puede ascender a los muros para ver las vistas.

En el interior podemos ver:

  • El Apodyterium o vestidores
  • el Frigidarium o sala de agua fría
  • el Tepidarium o sala de agua templada
  • el Caldarium o sala de agua caliente
  • el Furnus (horno y caldera para calentar el agua)

El estado de conservación es bastante bueno. Algunas salas se conservan más o menos en su estado original, aunque también podemos ver algunas zonas excavadas.

Lo que más destaca en el interior es una piscina, de forma octogonal, muy pequeñita, en la primera de las salas a las que accedemos. De ella sale como una especie de templete, sostenido sobre columnas finas cn capiteles, que termina en una bóveda que se ve desde el exterior.

Es una visita interesante pero a la que le falta algo: o bien que fuese guiada o bien que el folleto que te dan al adquirir la entrada fuese más completo. En el folleto viene una pequeña explicación de lo que es ele dificio en sí (apenas 8 líneas) y luego una fotografía de las cinco salas y, encima de las fotografías, unos dibujos tipo viñeta en las que se ve a unos personajes tomando las aguas. Es una explicación sencilla pero, a mi juicio, insuficiente. Yo, desde luego, hubiese preferido una visita guiada y bien explicada.

baños arabes girona

La visita en sí dura poco, como máximo 15 minutos porque las 5 salas se ven enseguida y el paseo por los muros igual. Cuando estuvimos nosotros no había mucha gente, por lo que se puede ver todo tranquilamente y sin agobios.

Nota: por si no ha quedado muy claro. Así que especifico que no se trata de un balneario o un spa; allí no te puedes bañar. Quienes sí podían hacerlo eran los hombres de la Edad Media. Lo que podemos hacer ahora es una visita cultural, para ver cómo eran los baños en aquella época.