Chinatown

He estado varias veces en Chinatown, recuerdo que la primera vez solamente me quede con su vertiente comercial, relojes y bolsos de imitación y un par de CDs piratas, fue el año 2.001, en diciembre y allí solucioné los regalos navideños de mi familia.

En visitas posteriores he descubierto mas cosas de Chinatown. No es solo un sitio de compras, sino que tiene una vida propia alimentada por la cultura tradicional china.

Mi primera impresión del barrio

El mes de diciembre del año 2.001 fue la primera vez que visité Chinatown, era mi segundo día en NY. Mientras llegábamos con el metro a la parada de Canal St. un torbellino de ideas preconcebidas me venían a la cabeza: un revoltijo de bolsos de imitación con una especie de Fu-Manchu controlando el cotarro, ruido, prisas y palabras en un idioma que no entendería.

Bajamos del Metro y subimos a la superficie encontrándome una calle bastante vacía y tranquila, era bastante pronto y mi novia, veterana turista neoyorquina, me propuso ir a tomar un desayuno contundente porque el día iba a ser muuuy largo.

Así lo hicimos y entramos en Sbarros, una cadena de comida rápida especialista en pizza y pasta. Mientras comíamos un poco de pizza, me di cuenta que la calle era igual que una olla que se ha puesto al fuego justo en el momento que empieza a hervir el agua: afroamericanos con enormes bolsas de basura llenas de vete a saber que entraban a comer algo al Sbarros, el ruido de las persianas de las tiendas al abrir, gente, mucha gente inundando la calle…. y nos sumergimos de lleno en China Town.

A la entrada, por donde nosotros la hicimos, estaba ya una estatua de un chino tipo Confucio, con el que nos sacamos una foto sin saber quien era, así como en una especie de mini arco de triunfo, ya escrito en chino a modo de bienvenida.

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La inmersión es absolutamente brutal. En unos metros, desaparecen los occidentales de las calles y el idioma inglés. No se habla otra cosa distinta al chino. Todo está escrito en chino. Y los chinos que están allí apenas alguno habla inglés. Si esto para ti supone un problema, siempre puedes contratar alguna visita guiada en Español, algo que siempre te dará más confianza si no dominas bien otros idiomas.

Un poco de historia

Mucho se habla sobre el carácter cerrado de la sociedad china en países que no son el suyo propio. Concretamente en Estados Unidos hasta mediados del siglo XX no fue un colectivo precisamente bien tratado.

Chinatown se formó a mediados del siglo XIX a partir de los emigrantes que venían de trabajar en la construcción de las vías ferroviarias en California, donde eran tratados poco menos que como esclavos y por chinos que huían de la persecución violenta que se dirigió contra ellos en la costa oeste, pensad que se promulgó una ley en 1.882 la «chinese exclusion act» que prohibía a los chinos reunirse con sus familias y conseguir la nacionalidad estadounidense, esta ley no fue derogada hasta 1.943 por el presidente Roosevelt como agradecimiento a China que había sido aliada de los gringos en la segunda guerra mundial.

Así que ya veis que no les han faltado motivos para ser una comunidad cerrada. Hoy en día es el asentamiento chino mas grande del mundo occidental.

Después de esta pequeña introducción vamos a empezar nuestro recorrido.

Qué tenemos en Chinatown

En la calle principal, Canal St, nos vamos a encontrar con innumerables tiendas donde los productos principales son: bolsos de imitación de conocidas marcas, relojes de imitación, gafas de sol, plumas y bolígrafos de imitación. Esto es a primera vista y de lo que voy a tratar un poquito en estas lineas.

Desde la primera vez que estuve allí el negocio del bolso falso ha cambiado bastante: antes estaban expuestos abiertamente con su «marca» a la vista, la segunda vez que fui, en el 2.003, tu elegías el bolso o la maleta y ellos te ponían el logo en la trastienda y ahora últimamente preguntas por algún producto en especial y un o una oriental te conducen por callejones hasta almacenes escondidos donde te enseñan todo el surtido, o bien haces el encargo de varias plumas Montblanc y te esperas en la tienda a que te las traigan.

Tienen expuestas en las tiendas las 4 imitaciones más básicas y todo lo demás está oculto. ¿A qué se debe esto? a la presión de las firmas de moda y a sus denuncias.

Aparte de los dicho anteriormente podemos encontrar bisutería de imitación y camisetas con motivos típicos de NY bastante baratas (revisadlas bien que a veces te las dan rotas). Pensad que la mayoría de habitantes de Chinatown no hablan una palabra de inglés así que para entenderos a la hora de negociar los precios usareis una calculadora donde ellos escribirán una cifra y vosotros regateareis el precio.

Si lo que queréis son relojes de las marcas Rolex, Omega, Rado, TAG Heuer, Cartier lo mejor son los puestecitos donde además de todas estas marcas venden imitaciones de casi todo, incluido toda clase de complementos de Tiffany´s.

Consejo, id el sábado (y aprovecháis y veis China y el SoHo), entre semana la policía suele estar por allí y es imposible encontrar nada. Si vas un martes no hay de nada y si buscas mucho, súper caro, por ejemplo relojes Rolex por 50 dólares y muy pocos modelos (y así con todas las marcas…) y un sábado los tienen tirados en los cajones de los puestos, puedes sacarlos por 20 dólares, alucinante.

De pedirte 100 dólares por una pulsera de Tiffany´s un miércoles y enseñándotela por catalogo, alegando «good quality», un precio desorbitado, a tener la misma pulsera un sábado, por 12 dólares y si regateas mucho te regalan la caja como la original,… pues así con todo lo que tienen en los puestecillos. Esto no es una norma pero se cumple bastante, estuve dos meses y casi todas las semanas estaba por allí algún día.

Os he nombrado antes que vi a muchos afroamericanos con bolsas grandes: esta gente suele llevar el mismo género que los chinos, además de CDs piratas pero venden en la misma calle haciéndoles la competencia. Durante la visita, presenciamos un hecho curioso: en un momento dado las tiendas bajaron las persianas con la gente que estaba dentro, todos los chinos desaparecieron, la gente nos mirábamos con cara de curiosidad en la calle.

En medio de esto aparecen varios coches camuflados de policía de paisano que empiezan a detener sin ningún miramiento a los afroamericanos, vamos una redada en toda regla ¿chivatazo chino? no se sabe. A pesar de que puede dar un poco de canguis adentrarse en un sitio así, nosotros no sentimos inseguridad en ningún momento, aunque tampoco la sentimos en ningún otro lugar de Nueva York…

Un consejo, no acompañéis a ningún vendedor de color a su coche, no vayáis con él, por norma general no son como los chinos que son súper buena gente y viven de eso, los vendedores de color pueden causarte problemas a la hora del regateo, no suelen estar solos y intimida mucho que este con sus amigos.

Pero ahora ya habéis comprado los bolsos Vuitton y relojes Tag Heuer que vais a llevar de regalo ¿se termina ChinaTown aquí? quizás para un turista con prisas sí, pero para nosotros no. Vamos a conocer el barrio, que vale la pena degustar en pequeñas dosis. Se trata de la China Town racial y tradicional, llena de comercios con pescado fresco y grandes almacenes con millones de cosas chinas, setas secas, arroces de mil tipos… y muchos alimentos que ni sabréis lo que son.

La otra cara de Chinatown

chinatown

Entre tiendas de imitaciones encontrareis restaurantes con patos laqueados expuestos, no tengáis miedo del aspecto algo cutre que presentan y entrad a probar los fideos de arroz o el mismo pato, pensad que alguno de estos restaurantes es famoso en toda la ciudad por sus especialidades, como Peking duck House, en el 22 de Mott St.

Nosotros también nos atrevimos a pedir en Chinatown una especie de «mimpao» (un tipo de dimsum) y nos lo comimos por la calle. Yo no me lo terminé porque se me revolvieron un poco las tripas de pensar en lo que llevaba dentro, difícil de identificar…Así que lo dejé a medias.

Para los más atrevidos, se puede comprar algo de comida en los supermercados que hay por allí. Yo personalmente no me atrevería, pero hay gente poco escrupulosa con su estómago. Se puede comprar hasta comida caliente, ya envasada, pero por el chorreo de aceite no me inspira mucha limpieza. Es una cultura súper rica en alimentos y especias. S

Curiosas son las numerosas pastelerías que hacen tartas de bodas. Esas tartas de película americana, totalmente blancas, de 5 pisos, con los novios encima y demás…No sé si venderán muchas de esas por allí, pero son muchas las pastelerías que existen.

Otra cosa que os llamará la atención al norte de Canal St. son las joyerías con abundancia en joyas ostentosas de oro y si os metéis por las calles secundarias dad una vuelta por sus tiendas de comestibles donde encontrareis toda clase de raíces, algas, serpientes secas, setas y condimentos y muchas yayas chinas haciendo la compra diaria, todos los precios y letreros en chino.

En una de esas galerías compramos el típico gato de la suerte, ese que mueve la patita…Seguro que os suena de muchos restaurantes chinos. Nosotros queríamos tener uno, sobre todo ahora que tenemos dos gatos en casa, así que nos hicimos con uno por 16 dólares

También hay tiendas de electrónica con precios muy ajustados, alguna muy elegante y otras que parecen garajes con género de dudosa procedencia.

En el barrio hay tiendas de discos donde podéis encontrar las B.S.Os de todas las series de Manga conocidas y por conocer y algunas tiendas para frikis y otakus como Octopus Kingdom Corp donde tenéis un montón de dvds originales de películas japonesas, de animación y manga así como figuras y coleccionables.

Desde China Town podéis llegar caminando al barrio del Soho y Little Italy. Puedes contratar una visita guiada en español en la que te enseñarán Chinatown y Little Italy con todo lujo de detalles.

Creo que es totalmente recomendable visitar este barrio. Ahora, si eres un cagadillo y escrupuloso, pues casi mejor te lo ahorras. Yo soy de la opinión de que uno tiene que hacer las cosas por convencimiento. Nosotros no hicimos la excursión en helicóptero porque nos da miedo, y tampoco fuimos a Harlem a una misa por las mismas razones.

Así que mi recomendación es que os asoméis. Si os parece que podéis dar una vuelta por allí, la dais. Y si no, pues media vuelta y punto.

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