Ir a la provincia de Cádiz y pretender no ver la Catedral de Cádiz es como venir a Madrid y obviar el Museo del Prado. Por esta razón, una agradable tarde de primeros de julio nos trasladamos hasta la capital gaditana sin más pretensión que visitar el casco histórico de la trimilenaria ciudad de Cadiz donde se encuentra situada este templo comenzado a construir en 1722 y finalizado en 1853.

A continuación os contaré toda la historia que envuelve a este templo para que conozcáis todos los secretos de ella.

Historia de la Catedral de Cádiz

Intentos constructivos en el siglo XVII.

El auge del desarrollo económico gaditano en la segunda mitad del siglo XVII provocó un rápido crecimiento demográfico, y éste, que la antigua catedral de Cádiz, la de Santa Cruz, comenzara a mostrarse insuficiente para albergar a la cristiandad gaditana.

Se tienen noticias de un primer intento de construcción de una catedral en 1644, aunque se desconoce su carácter y ubicación.

En 1674, Don José Ravasqueiro propone la construcción de un nuevo templo. Contactó con un arquitecto anónimo, quien delineó una planta de catedral. Este proyecto consiguió pronto el interés popular. Se obtuvieron promesas del cabildo municipal para el apoyo económico y, durante 1675, se suceden acuerdos sobre diferentes aspectos de la nueva edificación. Ilusionados, los canónigos deciden levantar altares, entre otros, a Santa Teresa y San Nicolás de Bari. Pero los recursos son insuficientes y en 1676 se paraliza todo lo relativo a la nueva catedral gaditana.

Tres años más tarde el propio canónigo Ravasqueiro propone construir la nueva catedral sobre la planta de la vieja. Este nuevo proyecto resultaba notablemente más barato por lo que el cabildo lo aprobó en 1679.

Catedral de Cádiz, ¿dónde está?
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El cabildo consultó sobre la planta al arquitecto Diego Moreno Meléndez.

Se reconocieron los cimientos de la Iglesia y se ordenó que el arquitecto y dos canónigos hablaran con el obispo.

Juan de la Isla, el obispo, entendió que el proyecto se quedaba corto y estimó mejor el de 1674 pero, al no existir el capital suficiente para expropiar terrenos, cesaron nuevamente las iniciativas de construcción.

Siglo XVIII.

En éste siglo llegan a Cádiz comerciantes de toda Europa y la ciudad tiene un gran auge. La Casa de Contratación pasa de Sevilla a Cádiz (1717).

El auge mercantil y la acumulación de riquezas repercute positivamente en la configuración urbana y arquitectónica de la ciudad. Gracias a éste auge volvió a ser planteado el tema de una nueva catedral.

Se eligió como sitio más idóneo el ocupado entre las plazuelas de Marrufo y Olivares, que fueron adquiridos en 1721.

Ese mismo año se habían puesto a consideración del cabildo varias plantas de catedral, informando sobre ellas Don Francisco del Orbe. Éste se inclinó por el proyecto de Vicente Acero y Arebo.

La primera piedra fue colocada el día tres de mayo de 1722, comenzándose los trabajos por la cripta.

Construcción

Como ya se ha dicho, las obras comenzaron en 1722, siendo obispo Don Lorenzo Armengual de la Mota.
La construcción tardó en levantarse 116 años (1722-1838) aunque las obras estuvieron paradas durante 36 (1796-1832), hasta que en 1832 un incendio ocurrido en el interior del futuro templo motivó la continuación de las mismas, gracias, sobre todo, a Fray Domingo de Silos Moreno, Obispo de Cádiz por aquellas fechas.

A Vicente Acero le llegó la muerte cuando la construcción se encontraba aún en una fase preliminar.

Sucedieron al arquitecto los hermanos José y Gaspar Cayón, sustituyéndolos su sobrino Torcuato, quién ya realizó nuevas trazas para las cubiertas. A Torcuato le siguió una serie de arquitectos plenamente neoclásicos, entre los que destacan Manuel Machuca y Juan Daura, que plantearon diversas soluciones conflictivas para la conclusión de la obra, por lo opuesto de los nuevos gustos con lo realizado anteriormente. Es por ello que en las zonas más altas, cúpula, torres, y remate de la fachada principal, queda patente la introducción de esta nueva estética. No sólo resultó conflictivo el cambio de estilo sino también las nuevas circunstancias económicas, que por lo prolongado del proceso constructivo se fueron planteando en la ciudad. Ello provocó que la construcción se alargara hasta 1838, año en que se consagra el templo, aunque a lo largo del siglo continuaron diversas obras. Juan de la Vega fue nombrado como arquitecto de la segunda fase (tras el incendio de 1832).

Consagración

El día 28 de noviembre de 1838 Fray Domingo de Silos Moreno consagra el templo, poniéndolo bajo la advocación de la Santa Cruz.

La catedral, aún no estaba terminada ni en su interior, ni en su exterior, faltándole bastantes elementos decorativos, tales como Altar Mayor, coro, púlpitos y torres, que más tarde fueron terminándose hasta quedar el templo en su estado actual.

Estructura de la Catedral de Cádiz

Catedral de Cádiz

Tiene planta de cruz latina con tres naves, girola y capillas laterales. Las naves se separan mediante pilares de planta elíptica con columnas corintias de fuste estriado en los extremos, sobre los que va un entablamento con acusada cornisa de ricas líneas, y friso decorado con rocallas. Todo este cuerpo va recubierto de mármoles. Las cubiertas son de bóvedas vaídas con decoración clasicista, alternándose en las naves menores y girola las de fajas rectangulares concéntricas con las de casquete. En el crucero se eleva una cúpula semiesférica sobre tambor circular decorada con casetones, obra de Juan Daura. La capilla mayor es planta circular, está sustentada por columnas corintias de jaspe rojo y cubierta por bóveda de casquetes. Se abre al crucero por medio de un gran arco de perfil alabeado, decorado con casetones. En la girola se utilizan alternativamente bóvedas triangulares y cuadradas.

El interior consta de catorce pilares, seis desde los pies hasta el crucero y ocho que circundan el presbiterio.

La catedral posee dieciséis capillas laterales, más la mayor, todas ellas ricamente talla-das y adornadas con cuadros y hornacinas laterales coronadas por doseletes que cobijan estatuas de mármol.

La nave principal, que tiene 84,98 metros de longitud y 13,51de anchura, esta dividida en trascoro, coro, nave, presbiterio y tránsito a la Capilla de las Reliquias y museo.

Fachadas

La portada tiene una elevación de 20,89 metros con una puerta principal y dos laterales. A los extremos de las mismas se elevan dos torres de planta octogonal, midiendo cada una de ellas 13,37 metros de diámetro y 57,67 de altura.

La torre izquierda se terminó en el año 1846 y la derecha en 1862.

La fachada principal se divide en tres calles de formas cóncavas y convexas, articuladas por pilastras de capitel jónico. La central alberga la portada principal realizada en mármol y dividida en dos cuerpos sustentados por columnas corintias de fuste muy decorado.

El segundo cuerpo es flanqueado por las imágenes de San Servando y San Germán, obras de Esteban Frucos, realizadas en Génova en el último tercio del siglo XVII. Esta calle se cierra con un gran arco abocinado decorado con casetones, rematándose mediante un frontón triangular, obra de Manuel Machuca. Sobre él se sitúa la imagen del Salvador (también realizada por Esteban Frucos). Las portadas laterales están dedicadas a San Pedro y San Pablo.

Las torres tienen tres cuerpos. El primero decora sus ángulos mediante almohadillado y pertenece a la fase barroca del templo. Los dos cuerpos restantes se realizaron según trazas de Manuel Machuca en el siglo XIX. Sus cuerpos de campanas se sustentan por columnas de capitel compuesto, rematándose por casquete semiesférico. En el conjunto de esta fachada es donde se evidencia con más claridad las diferentes fases constructivas del templo y el resultado de la fusión entre los dos estilos que la componen.

La mitad superior de las fachadas laterales se articula mediante fajas rematadas por pinjantes, entre las que se abren vanos de diferentes formas. A la altura del crucero se sitúan sendas portadas, dedicadas a San Servando y San Germán. Tienen planta cóncava, y se articular en tres cuerpos mediante pilastras, entre las que se disponen hornacinas.

Coro

Perteneció a la Cartuja sevillana se Santa María de las Cuevas,y fue regalado a la catedral por Isabel II. Está atribuido a Pedro Duque Cornejo. Lo forman cuarenta sillas, constando de veinticuatro asientos altos y dieciséis colocados al nivel del pavimento común. La madera empleada es la caoba y el cedro, y su estilo, barroco. Una gran reja cierra el coro, obra de estilo renacentista, cuya altura en su parte central es de 8,07 metros. Trabajó en la adaptación de la sillería el escultor Don Juan Rosado, que talló varias imágenes y la cátedra del prelado. A ambos lados de la reja, sobre los pilares, hay dos bajorrelieves que representan la Encarnación y la Adoración de los pastores, obras de escuela sevillana aproximadamente de principios del siglo XVII.

Existen dos órganos, uno con caja barroca del siglo XVIII y el otro diseñado por Juan de la Vega, que está considerado como un instrumento de gran calidad.

En el trascoro se sitúa una interesante colección de pinturas flamencas sobre cobre y un lienzo con la Virgen del Rosario de mediados del siglo XVIII.

En el crucero se disponen lienzos del siglo XIX que representan a San Vicente, realizado por Jerónimo Marín, San Lorenzo, por Victoria Martín, San Basileo, por J. José de Urmeneta y San Hispacio, de Javier de Urrutia. El lado correspondiente a la puerta de San Servando tiene dos pilas para agua bendita de origen genovés, realizadas a fines del XVII.

Capilla mayor

Cuando fue consagrado el templo, se colocó en el centro del presbiterio un sencillo altar de madera, imitando mármol, mientras la economía no permitiese la construcción de otro más rico y a tono con la categoría del templo.

El día 28 de septiembre de 1.862 la reina Isabel II colocó la primera piedra del actual baldaquino, que fue consagrado por el Obispo Fray Félix María de Arriete el 20 de septiembre de 1.866.

El conjunto es soberbio y majestuoso y su composición pertenece al orden corintio, estando trabajo en ricos mármoles, jaspes y bronces por afamados artistas italianos. El boceto se debe a los arquitectos Manuel Machuca y Juan de la Vega.

En 1.869 fue colocado en su interior el Sagrario y Manifestador para el sacramento, construido en bronce barnizado, bajo boceto de Juan Rosado, su estilo es del renacimiento español y su altura total 4,30 metros. El baldaquino tiene una altura de 13 metros.

Preside el altar mayor una pequeña imagen de la Concepción, obra de Francisco Villegas (1.643).

Cripta

Está situada bajo el presbiterio y a ella se accede mediante dos escaleras laterales. Se organiza en torno a un espacio circular, cubierta por una bóveda plana que soporta todo el peso de la capilla mayor. Las galerías que a ella convergen son rectangulares. El proyecto de esta dependencia confirma a Vicente Acero como un gran arquitecto. Preside la cripta un altar de mármoles genoveses con la imagen de la Virgen del Rosario, obra atribuida al escultor barroco italiano Alessandro Algardi. En el lado opuesto del eje de la capilla, al fondo de una galería, se encuentra una estancia circular donde se sitúan los enterramientos de los obispos gaditanos, presidida por un crucificado de procedencia mejicana. El ámbito se cierra por una reja isabelina. En otra de sus dependencias está enterrado el compositor gaditano Manuel de Falla.

Una curiosidad de este recinto es que, situándonos en determinados puntos de los extremos de la bóveda, el eco se repite más de quince veces, fenómeno este único, pues en otras bóvedas de Castillos y de Iglesias lo más que se repite es unas dos o cuatro veces.

Sacristía

Se encuentra adosada al brazo derecho del crucero. Fue realizada por Juan Daura a mediados del siglo XIX. Se accede a ella a través de un pasillo curvo con cubierta profusamente decorada por motivos rococó. La antesacristía es de planta octogonal cubierta por cúpula con linterna, articulándose los muros mediante pilastras jónicas. La sacristía es un espacio rectangular cubierto por bóveda esquifada, sus muros también están articulados mediante pilastras jónicas.

En el testero se sitúa un retablo neoclásico de mármol, presidido por un relieve italiano del siglo XVII que representa a Santa Elena. En los muros se disponen diversos lienzos pertenecientes a la escuela sevilla de los siglos XVII y XVIII.

Capillas laterales

Son dieciséis. Empezando por la llamada puerta de San Pedro (izquierda de la fachada principal), haremos un breve recorrido mencionando los aspectos más destacados de todas estas capillas.

  • Capilla de San Pedro: En ella está situado el altar de San Pedro Apóstol, con la escultura del santo, tallada por Esteban Frucos. Ésta estatua se encontraba anteriormente en la portada de la antigua catedral, con su gemela de San Pablo (1.672).
  • Capilla de la Asunción: Es la más antigua del templo, pues en el año 1.755 ya se encontraba abierta al culto.El altar y la imagen de la Virgen son de mármol y están hechos al gusto barroco. Sobre la mesa del alta, existe una antigua imagen de Jesús Nazareno tallado por Pedro Campana.
  • Capilla de San Sebastián: En ella hay una imagen de San Sebastián, obra de Luisa Roldán. Sobre la mesa del altar, hay una escultura de San Bruno; algunos piensan que es de Montañés y otros que pertenece a José Haerts. En las hornacinas laterales hay un San Antonio y un San Pascual, obras de Ignacio Vergara.
  • Capilla de Santo Tomás de Villanueva: El cuadro del titular es de Antonio Quesada, que lo copió de uno de Murillo. Sobre el altar hay una imagen de la Inmaculada, salida del taller de Salzillo.
  • Capilla del Ángel de la Guarda: El cuadro es de Joaquín Fernández Cruzado (1.838). En el altar hay una escultura de Santa Gertrudis.
  • Capilla del Beato Diego de Cádiz: El retablo es de mármol blanco y preside la hornacina central una imagen tallada por García Alonso que representa al Beato. En un lateral hay un cuadro de Clemente de Torres que representa a San Jerónimo.
  • Capilla del Ecce-Homo: La escultura del Cristo se la atribuyen a Martínez Montañés. El cuadro de la parte su-perior, representa a San Benito y fue pintado por Carlos Blanco en 1.838. En la hornacina izquierda hay una imagen de la Virgen de la Esperanza de José Esteve.
  • Capillas de San Servando y San Germán: Fueron costeadas por el ayuntamiento en honor de los patronos de la ciudad. Las imágenes son de Luisa Roldán (1.687).
  • Capilla de Santo Domingo de Silos: Fue costeada por Fray Domingo de Silos Moreno, en honor de su patrón. El cuadro que la preside es obra de Carlos Blanco (1.838).
  • Capilla del Sagrario: Esta capilla, dedicada a la Virgen de la Defensión, hace las veces de Sagrario al no haberse construido el proyectado por Vicente Acero. La imagen de la Virgen es obra de Jacome Báccaro (1.790).
  • Capilla de San José: Posee un cuadro de San José pintado por José García Chicano (1.838). Sobre el altar se encuentra una imagen de la Piedad, obra de José Esteve Bonet (1.794).
  • Capilla de San Juan Bautista de la Salle: En ella hay una imagen de San Juan, obra de Víctor de los Ríos.
  • Capilla del Sagrado Corazón: El monumento que se levanta en ésta capilla es obra de Mariano Benlliure. Tanto la imagen del Señor como la Cruz y las Adorantes del fondo son de bronce.
  • Capilla de Santa Teresa: Está presidida por un lienzo (que representa a Santa Teresa) realizado por Cornelio Schut en 1.668. En las hornacinas laterales se sitúan tallas de San Francisco Javier y San Ignacio de Loyola, ambas del siglo XVIII.
  • Capilla de San Pablo: Posee las mismas características que su gemela (la se San Pedro).

En general la catedral me pareció preciosa. Es una de las más bonitas que he visitado junto con la de León y Santiago de Compostela. Así que os recomiendo que vayáis a Cádiz, visitéis la catedral y ya de paso daros una vuelta por Cádiz que es precioso.