San Felipe Neri nació en 1515 en Florencia, de padre notario que pudo darle una esmerada educación.

En 1532 fue enviado a San Germano para trabajar como aprendiz de mercante con un primo de su padre, pero tuvo una experiencia mística y lo abandonó todo. Se instaló en Roma, en casa de un aduanero, que le daba la manutención (pan, agua y aceitunas) a cambio de que educara a sus hijos.

Dos años después se matriculó en Filosofía y Teología en la Sapienza, pero a los tres años dejó los estudios y se convirtió en el apóstol de Roma, donde criticó la indolencia y dejadez de la Iglesia.

De día conversaba por la calle, cuidaba enfermos en el hospital y visitaba las iglesias. Por la noche rezaba, muchas veces en las escalinatas de alguna iglesia.

En 1544 pidió recibir al Espíritu santo y un globo de fuego cayó sobre su pecho. Desde entonces sentía, a ratos, un gran ardor interior que le causaban palpitaciones tan fuertes que se podían oir. La autopsia tras su muerte confirmó que tenía dos costillas rotas por la presión de su corazón, que era de un tamaño desproporcionado..

En 1548 fundó la Cofradía de la Santísima Trinidad «la de los pobres», dedicado a la caridad. Poco después el Hospital de los Peregrinos.

Oratorio de San Felipe Neri, ¿dónde está?
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En 1551 fue ordenado sacerdote, pasando las mañanas en el confesionario predicando el amor a Dios a quienes iban a verle. Lograba muchas conversiones porque se decía que podía leer el pensamiento. Era un hombre amable, con sentido el humor e inteligente.

Aunque los sacerdotes en Roma descuidaban sus deberes, él siempre celebró su misa diaria, en algunas de las cuales dicen que levitó.

Considerando necesario regenerar el sacerdocio, fomentaba las tertulias religiosas donde se meditaba sobre la vida de algún santo y se rezaba en común. Terminaban visitando el sagrario de alguna iglesia. El número de participantes aumentó tanto que se construyó en San Girolamo una gran sala para sus conferencias, un oratorio.

En 1575 Gregorio XII aprobó la Congregación del Oratorio, ahora con su propia iglesia de Santa María de Vallicella. Era una comunidad atípica pues sus sacerdotes eran seglares sin votos, que retenían sus propias propiedades.

Allí ejerció la predicación y curó a muchos enfermos. En sus habituales éxtasis místicos aseguran que brillaba con una luz especial. Cuentan que levitaba hasta tal punto en sus misas que los asistentes se iban volviendo a las dos horas para continuar.

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Profetizaba en ocasiones. El 25 de mayo de 1595 estaba muy contento y afirmó que iba a morir, lo que sucedó tras un infarto a medianoche.

Su cuerpo permanece incorrupto en Santa María de Vallicella.

Visitando el Oratorio de San Felipe Neri

Paseábamos por Cádiz, la tacita de plata que disputa con mi Huelva el orgullo de ser la ciudad más antigua de Occidente. Habíamos dejado el coche en el aparcamiento de la plaza de San Antonio, donde por el atardecer se celebraría el Pregón del Carnaval. De momento sólo habían un grupo de operarios municipales afanados en el montaje del decorado, varias revoltosas palomas huyendo de un perro juguetón y un grupo de jóvenes estudiantes de la universidad cercana.

Tras tomar una cerveza, con tapita incluida, en el bar de la esquina nos fuimos a andotear por los alrededores para hacer tiempo, estábamos dispuestos a participar en la erizada de aquella noche. Así, en una intersección cercana nos topamos con el Oratorio de San Felipe Neri.

Aunque en el folleto turístico de Cádiz que conseguimos en la Oficina de Turismo se dice que está en la plaza de San Felipe Neri, no os lo creáis que es mentira. Veamos, los gaditanos son unos chuflones, les cambian los nombres a las cosas y se ríen hasta de ellos mismos. Por eso tienen el carnaval más importante de la península, por su sentido del humor.

En la esquina de la intersección entre la calle Sacramento y la calle Zorrilla, se halla un pequeño espacio en alto, al que se accede por una pequeña escalinata, que calculo que será apenas de unos 10 x 6 metros. No creo que mucho más.

Allí hay cuatro bancos de hierro. Es la esquina occidental del Oratorio, donde se halla la puerta secundaria y una gran lápida en la pared conmemorando el hecho más significativo de la historia de este Oratorio: La proclamación de La Pepa en 1812.

A ese rectángulo en Cádiz le llaman «plaza». Así que no os paséis de largo si buscáis este emblema de la democracia.

Aunque no creo que lo hagáis porque es un edificio que impresiona. No es muy alto, no sobresale entre sus vecinos, pero su fachada es espectacular e impacta visualmente. Os la describo someramente. Zócalo de mármol rosa, blancas pilastras jónicas sobre un fondo de rosa palo. Sobre este proporcionado y hermoso cuadro neoclásico se hallan lápidas y rosetones, regalos de diversos países del mundo y diputados en el centenario de 1912.

La Constitución de 1812, que se convirtió en un modelo que fue imitado por el resto del mundo, se inició en la vecina ciudad de San Fernando, en su actual Teatro Municipal. Los franceses quedaron, principalmente por falta de barcos, anclados al otro lado del río; pero ante su avance en 1811 los diputados se refugiaron en Cádiz, continuando un año más sus debates hasta consensuar el texto definitivo, utilizando para ello este Oratorio de San Felipe Neri..

A su lado se halla el Museo Histórico de Cádiz, que no pudimos visitar porque cierra de sábado a lunes. En cambio este Oratorio abre de lunes a sábado (10:00 a 13:00 horas). Considero conveniente unificar los horarios de los museos gaditanos, porque no todo el mundo puede realziar varias visitas consecutivas. Tampoco me gustó el detalle de que nos cobraran un euro por persona para visitar este histórico edificio. NI aunque para niños, grupos o pensionistas les rebajen hasta 0’60 euros. Los museos nacionales deberían mantenerse de los fondos estatales y no del número de sus visitantes, porque esto los convierte en un negocio aunque la entrada sea simbólica. Aunque nos hicieron el favor de permitirnos la visita sin haber reservado antes a través del 956/21 16 12.

Oratorio de San Felipe Neri

Nos contaron que el Ayuntamiento organiza en los aniversarios visitas guiadas (a las 10, 11 y 12 de la mañana) con grupo de animación incluido, como el «Animarte». Son gratuitas, y os recomiendo que os acerquéis, por si os coincidís en dichas fechas.

El Oratorio de San Felipe Neri se construyó entre 1688 y 1719 siguiendo planos de Blas Díaz. Iniciado bajo la moda neoclásica tiene planta elíptica, terminado en época barroca ésta se reflejó en la exuberancia decorativa y en las partes superiores del edificio.

En su interior se articula alrededor de un patio abierto, que suele utilizarse para actos culturales como conciertos de música o concursos de agrupaciones carnavalescas, en dos plantas. Debajo de la sala dedicada a oratorio se halla una cripta donde en dos mausoleos se enterraron a varios diputados y a algunos ejecutados por el levantamiento liberal de 1820.

Lo más destacado artísticamente es un cuadro de Murillo («La Inmaculada Concepción») en el centro del retablo mayor. Lo que más impresiona es pensar que se está en un recinto donde un puñado de hombres y mujeres, asediados por un ejército invasor que no conocía la derrota en Europa, se conjuraron para crear un mundo nuevo, un mundo que rompiera con el Antiguo Régimen, de carácter medieval, que perduraba en España. Contra todo pronóstico, contra los fusiles y los cañones, contra la flota de Nelson, contra toda probabilidad, utilizando la arma de la razón y de la palabra, se unieron para crear un mundo nuevo… y lo hicieron.

Ejemplo que Cádiz ofrece al mundo, la fuerza de la razón frente a la fuerza de las bombas. Un ejemplo que hoy, día del recuerdo, me ha venido a la memoria. Porque es todo un símbolo de libertad y de esperanza.