Hoy me he puesto en plan nostálgico, debe de ser porque ya llegó el otoño, y me he puesto a recordar grandes momentos pasados. Uno de ellos se ha repetido varias veces en mi vida, es el que corresponde a mis días en la que, a mi parecer, es una de las mejores playas del mundo; no es una exageración, ni una táctica para acaparar vuestra atención, sino que es simplemente y lo vuelvo a repetir, una de las mejores playas del mundo y la mejor de Europa. Esta playa es la de Bolonia y sé que muchos se sentirán contrariados con lo que digo, pero esta playa no tiene apartamentos ni alojamientos hoteleros a pie de playa, ni servicios públicos todo el año, por no tener, no tiene ni bandera azul. Entonces ¿por qué es la mejor playa de España y de Europa? Porque es una de las contadísimas playas vírgenes que hay en el continente y tenemos la inmensa suerte de que se encuentre en nuestro país.

Hasta hace pocos años, vivía en la provincia de Cádiz y, desde muy pequeña, recuerdo cómo mi padre nos llevaba a todos a la maravillosa playa de Bolonia en Tarifa. Nunca me gustó ir a la playa, pero cuando tocaba Bolonia, yo era la primera en prepararme; de eso han pasado muchos años y las cosas van cambiando, pero la fortuna ha hecho que Bolonia siga siendo lo que era.

A ella se llega por la Carretera General Málaga- Cádiz, cuando se pase el cruce de Facinas, en el Km 70, aparecerá el cruce de Bolonia.

Mirando su página web, he visto que la definición que dan de esta playa es: «Sencillamente espectacular» y es absolutamente cierto. Llegar a la playa por primera vez y verla desde lejos es, realmente, un espectáculo. Su inmensidad te hace admirarla mucho antes de entrar en ella, sabes que puedes correr por ella y perderte si quieres, es fascinante el sentimiento de libertad tan inmenso que te puede aportar. Sientes el sol en la cara, el viento de Levante revolviendo tu cabello, el olor salado del mar, el sonido, una vez más, del omnipresente viento; toda una fiesta para tus sentidos y sientes tanta euforia que no te importaría subir a una de sus dunas y bajar, de nuevo, revolcándote por ella, sintiendo la caliente arena tan finísima y blanca; una arena tan limpia que se desprende totalmente de tu cuerpo con sólo pasar la mano. Cuando era pequeña, no me cansaba de subir una y otra vez a las dunas.

Pero la fascinación del blanco esplendor de la arena ha hecho que me adelante en mi narración y he pasado por alto algo que no debemos dejar pasar. Antes de entrar en la playa, siempre hacíamos la visita a las ruinas romanas de Baelo-Claudia, al lado de la playa. Nunca nos cansábamos de oir las mismas explicaciones de siempre, del guía de las excavaciones; de ellas dicen que es el conjunto urbanístico romano más completo de toda la península Ibérica, pero su mayor interés estuvo en su industria del salazón y de su famosísima salsa con propiedades conservantes llamada «garum» y cuya receta, perdida, siguen hoy investigando los expertos en gastronomía, por las alabanzas que recibió en su época.

Tras la visita, podemos ir directamente a la playa, la cual ya os he descrito un poco en mi precipitación y, cómo no, disfrutar de sus aguas. Esas aguas de azul tan intenso y tan transparentes. Siempre me llamó la atención (y eso es algo que ocurre en todas las playas de la Costa de la Luz), el hecho de que tengas que ponerte a andar un buen trecho en el agua para que empiece a cubrirte un poco; me encantaba ponerme a andar mar adentro hasta que el agua empezaba a llegarme a la cintura y, después, había una remontada que hacía que el agua volviese a descender al nivel de los muslos. Pero, atención, cuidado, estamos hablando de un playa que está, justamente, en el estrecho de Gibraltar y eso la convierte en una playa de grandes corrientes marinas, por lo que es necesario tener mucho cuidado en esto. Sin embargo, como os acabo de decir, se encuentra justo en el Estrecho, por lo que no es raro poder contemplar claramente las costas de África y, particularmente, Tánger.

Hoteles cerca de Playa de Bolonia
Booking.com

Encuentra actividades, visitas guiadas, excursiones, tours gratuitos y más en Cádiz
Buscar

Por supuesto, después de lo que os he contado, os imaginaréis que hay una zona nudista que durante los meses de verano está delimitada, pero que, una vez, pasada la temporada del turista de agosto, se extiende a toda la playa.

Posiblemente, los que la habéis visitado alguna vez, diréis que no es muy completa la descripción que hago y eso es porque me estoy basando en mis recuerdos y porque yo siempre la preferí en épocas fuera de la temporada de verano, de ahí que diga que no dispone todo el año, de servicios públicos; yo la prefiero así, semisalvaje, sin afluencias masivas con gente que protesta por el calor que hace, porque les ha costado encontrar el acceso o, simplemente, que se queja del viento de Levante. A mí me gusta ahora, todavía no hace frío, hay poca gente, gente que sabe realmente apreciar un regalo dado por la Naturaleza, recorriendo sus arenas durante todo el año hasta el próximo verano, con los pies descalzos, sintiendo cómo se desliza la arena entre tus dedos, notando el viento en la cara y saciándote de Libertad.

Parece mentira que haya tanta gente yéndose a otros continentes para encontrar algo parecido. Si supieran lo que tenemos aquí.

Playa de Bolonia

Una cosa que os quería comentar es que no os perdáis la puesta de sol es impresionante y maravillosa con un día claro se ve perfectamente el otro Continente que es Africa, de locura es uno de los lugares más románticos para visitar a la caída de la tarde. Bolonia se encuentra orientada hacia Marruecos y en los días claros se puede observar perfectamente la costa de África. Por la noche, las luces de Tánger y el Faro de Espartel se ven con una nitidez increíble.

Si queréis conocer éste idílico lugar no lo dudéis. Es fácil y sin salir de nuestro país está la playa de Bolonia, pero eso sí se vais hacedlo que sea lo antes posible ya que no sé lo que durará esta belleza ya que la mano del hombre es implacable, sería jugarle una mala pasada a la naturaleza y a las personas que lo disfrutan.

Os la recomiendo de corazón.