Este fin de semana pasado hemos ido a pescar en dirección al pantano de los Hurones así que os voy a contar cómo es este lugar y porqué merece la pena visitarlo.

Cómo llegar al Pantano de los Hurones

Gracias a la primera indicación del navegador hubiésemos llegado perfectamente a la cola del pantano, dejando el coche no muy lejos, y haciendo a pie el resto del camino… afortunadamente nos dio por mirar el nivel de agua del pantano (no habíamos ido nunca y teníamos que informarnos), y estaba bajísimo (está a poco más del 20% de su capacidad), así que habiendo visto en el mapa la forma de la cola, dedujimos acertadamente que el agua estaría demasiado lejos como para ir andando y la zona demasiado mala como para llevar el coche.

La segunda opción que nos dio el navegador, nos metió por un camino que salía en la carretera. C a m i n o. Lo primero que nos encontramos fue a un rebaño de ovejas con sus correspondientes corderitos escapados, correteando por el camino. Al menos fue divertido decirles beeeee (juro que lo dije y no una sola vez jaja) y que me contestaran. Eso si, seguro que pensaban… veis, esta como una cabra-a-a-a-a, (y llevaban razón).

El caminito en cuestión es el acceso a un cortijo/finca, llamadlo como queráis. Termina en la mismísima puerta de la finca. Tanto el googlemaps, como el navegador optaron por esa entrada. Tal y como lo veo en el googlemaps, os diré que ese camino cruza toda la finca y accede directamente a la presa, tan directamente que justo al otro lado, pegando a la presa tiene otra verja con su señal de prohibido a juego. Todo esta vallado y es de difícil acceso. La primera verja estaba abierta, pero no esta la cosa como para aventurarse a meter las narices por ahí para que te caiga un problema. Ante la duda, media vuelta (como pudimos en aquel lugar) y un par de fotos a un peñasco gigantesco que se veía muy bien desde aquella altura.

He de decir a favor de la señora del navegador que el camino hacia la finca es precioso. Muy malo para el coche, pero precioso. Todo es vegetación, en algunas zonas pasa un riachuelo y se ve correr el agua, todo regado por florecillas… muy bonito la verdad. Inútil, pero precioso.

Os indico donde estaba en ese momento. Saliendo desde Sevilla, dirección Ronda, (pasaremos por Utrera, El Coronil, Montellano, Puerto Serrano…) nos desviaremos hacia Villamartín, seguiremos dirección El Bosque, donde justo tenemos que seguir en dirección a Arcos de la Frontera, aunque nos desviaremos antes hacia Algar. Una vez cruzado Algar, optaremos por la carretera local Arcos-Algar-Cortes a una distancia de Algar de unos 10 km, a unos 2 km una vez pasado el puente, a la izquierda encontraremos una carretera de tipo forestal que accede a la presa del pantano y al final de la misma esta el Charco de los Hurones.

Embalse de los Hurones, ¿dónde está?
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Para nosotros hasta salir de Algar, fue casi una odisea, nos paró la guardia civil, que si enséñanos el maletero, que a dónde vais, de dónde venís… vamos, poco mas y nos cachean… Eso si, nos indicaron el resto del camino que nos quedaba por hacer, y menos mal, porque en el siguiente cruce, nos habríamos dado la vuelta y para casa!

Llegando al Embalse de los Hurones

El caso es que al llegar a el Charco de los Hurones, a mí me impresionó encontrarme la presa así tan cerca. Hay que cruzar un puente, y ya entras en lo que denominaremos el pueblo. En realidad es un poblado de la confederación hidrográfica del Guadalquivir, justo a los pies de la presa. Hay algunas casas (32), tres hileras, sobre la montaña. Un bar, muy ordenado, limpio y con unos baños muy decentes, donde dan comidas, venden manteca con chicharrones (casera), y cositas con miel. Aparte de dulces.. Qué queréis estoy a dieta, me fijo en esas cosas!!! Los precios no se, realmente ni preguntamos, porque dada la hora que era no pensábamos ni quedarnos a pescar (tampoco con la visión que teníamos de la presa sabíamos si se podía). El caso es que café cortado y coca cola, dos euros. No está mal.

El poblado esta en el término municipal de San José del Valle (ni que decir tiene que excepto un par de localidades mencionadas todo pertenece a Cádiz), y que esta en plena sierra de Grazalema, en el parque natural de los Alcornocales (si no me equivoco, claro). Hay una iglesia y algunos edificios pero tengo entendido que allí no vive «nadie», vamos, los que trabajen en la presa y en el bar.

A determinadas partes del poblado no se puede acceder en coche, me refiero a la parte de las viviendas. Hay que subir por unas escaleras. Los jardines que rodean al aliviadero (que digo yo que se llamará así) están tan bien cuidados que da como… cosa. Es muy «eduardo manostijeras» En serio, todo tan limpio, tan bien cortado, tan recogido… tan… perfecto, que hasta da un poco de mal rollo.

El acceso a la presa esta permitido solo a pie, aunque supongo que en bici tampoco te lo negarán. La cuestión es que hay que subir allá arriba a pie. Eso es lo que cuesta. La carretera (que es carretera) esta muy bien, para subir en coche, a pie, hay dos atajos bastante empinados pero muy transitados (parecen más difíciles de lo que son) que hacen que la subida cueste mucho menos y te quites bastantes metros. Una vez arriba, la presa es bastante apañada. Para mí estas cosas tienen mucho «aquel», porque me dan miedo las alturas (un poco) y no se por qué pero siempre acabo pensando que aquello va a reventar. Que me da miedo, jajaja. Así que no me asomo demasiado. Las vistas son impresionantes desde arriba, se ven las montañas, el ganado bravo (lo que de ahora en adelante llamaremos vacas con cuernos) y hasta nos quedamos un rato mirando el agua y vimos peces comiendo!!! Fue por eso por lo que decidimos volver a bajar (mi chico se ofreció a bajar solo y si bien me pareció buena idea, me daba pena que tuviera que subir solo todas las cosas), coger los bártulos y subir caña en ristre para buscar un sitio para pescar.

Los atajos cuando vas cargado no son tan cómodos. 🙂 Las vistas desde abajo, desde la parte de la presa que tiene agua, lo que es el pantano en sí son increíbles. Se ve toda la presa, muy bonita, y la sierra al fondo. Preciosa imagen.

Hay una especie de embarcadero bien montado, con una caseta al final (supongo que aquello tendrá más afluencia de público en otras fechas o en otras zonas, porque allí no había absolutamente nadie más que nosotros y la gente que estaba en la presa mirando. Se escucha todo, podíamos haber mantenido conversaciones con los del… otro lado.

Lo peor de todo, peor y muy malo fue el momento en el que vimos como 5 vacas con cuernos, cuernos grandes, vacas grandes… venían directamente hacia nosotros. Si bien no se acercaron demasiado, me acojoné sobremanera. Nunca había estado tan cerca (escasos 10 metros) de 5 pares de cuernos tan bien plantados y sin nada de por medio. Y lo peor de todo es que por más que yo intentaba calcular la ruta de escape… tenía el agua a 50 cm!!! Y rodeada de vacas por todas partes!! Vamos, que mi cara era para verla, y la de mi chico ni os cuento, que con mirar la mía ya tenía bastante.

Menos mal que las pobres solo querían comer, y eso hicieron. En eso cogimos una carpa de tamaño medio, que fue nuestra única captura. Hacia mucho viento y eso dificulta la pesca. Se agradeció el sol en todo momento, hizo muy buen día. Devolvimos la carpa al agua, recogimos… y cuando nos quisimos ir, la señora vaca guía, se planto al principio de nuestro camino de vuelta hacia la presa.

Valientes nosotros dijimos, bueno, si vamos despacio, ella se ira, vera que no le vamos a hacer nada… JA. Valientes? Nosotros? Valiente ella que echó a andar hacia nosotros y nosotros, ovarios y similares en mano, metimos marcha atrás a velocidad de vértigo, cuesta abajo en dirección al agua, cargados con todo, que era para vernos. Y allí, riéndonos del miedo, sudando del peso de las cosas… esperamos pacientemente hasta que la vaca se fue. Con deciros que nos sentamos en el embarcadero… ya nos veíamos allí horas y horas. A mí lo que más me impresionó es que la vaca con cuernos nos miraba a los ojos! Uff. Pase un mal rato…

embalse de los hurones

Luego la vuelta fue más tranquila, bajamos por el camino largo, lo que es toda la carretera, porque no podíamos bajar por los atajos tan cargados. Y nada, llegamos de nuevo al poblado, guardamos las cosas y rezamos(por decir algo) para que en el camino de vuelta no nos encontrásemos a la guardia civil.

Por cierto, aquello esta todo dentro del parque natural, está terminantemente prohibido hacer fuegos, con esto digo barbacoas de todo tipo, no se porque la gente cree que una barbacoa de gas no es «fuego». Así que chicos, cuidado, porque os podéis cargar con una miserable chispa toda una zona preciosa de incalculable valor mediambiental.

Me dolió mucho ver humo, fogatas varias y barbacoas en el camino de vuelta, en diferentes accesos a fincas y demás construcciones con pinta de abandono total, hasta el punto que en uno de los carteles del parque, justo debajo de donde pone lo que puedes y no puedes hacer había una familia haciendo una barbacoa. Señores por favor… No digan que ahora no pasa nada. Y menos con la temperatura que rondamos este invierno. No destrocemos el poco bosque que nos queda. ¿Dónde quedo la tortilla de patatas y el filete empanado llevado desde casa? ¿Es que ahora por fuerza hay que hacer fuego en el campo? El malo, tú, porque has llamado al seprona. No es justo. Y dicho esto… sigo.

Después se hace el camino exactamente igual. Nosotros llegamos a casa sin problemas, en menos tiempo (que ya no tuvimos que hacer turismo cortijero) y muy contentos por haber descubierto un sitio nuevo, bonito y demás, pero al que seguramente no volveremos a ir. Al menos, mientras no olvidemos el incidente de la vaca!

Eso si, quiero irme un día tempranito (ahora que sabemos a donde vamos a ir seguro), e ir por el camino de la cola del pantano de los hurones, creo que tiene que ser un lugar más espectacular incluso que la propia presa, esta justo debajo de las montañas… mmm ya os contaré!