Llevo toda mi vida acudiendo con regularidad a Tarifa, y aunque continuamente se debate sobre su desarrollo turístico, lo cierto es que apenas ha cambiado nada, excepto que los primeros guiris con sus tablas de windsurf, a los que los lugareños miraban como extraterrestres, se han multiplicado por centenares. No obstante, la colonización es mucho menor que en la costa mediterránea.

Cómo llegar a Tarifa

Lo cierto es que Tarifa no se ha desarrollado no porque no haya especuladores ambiciosos que se hayan fijado en ella, ni porque la conciencia ecológica tan arraigada en los tarifeños, tanto nativos como asentados, haya hecho fuerza contra las excavadoras; sino porque le queda lejos a casi todo el mundo y las administraciones, con otras prioridades, no han hecho nada por mejorar unas comunicaciones deficientes. 

De momento, para llegar a Tarifa hay que tomar una carretera nacional en buen estado, pero con capacidad insuficiente en los momentos punta, y si se prefiere el transporte público, hay que decir que el aeropuerto más cercano es el de Jerez que está a más de 100 kms, la estación de ferrocarril la de Algeciras a algo más de 20 kms, y que las conexiones por autobús desde Cádiz son tediosas porque no hay líneas directas sino una ruta costera que casi termina en Tarifa. O sea, para empezar hay que pegarse un viajito de los de antes, pero esas dificultades son las que han mantenido en Tarifa un ambiente especial con un sabor muy propio.

Alojamiento

Por otro lado nos encontramos con el problema del alojamiento, ya que la mayoría de los establecimientos son de una capacidad pequeña, y de una calidad a menudo inferior a la que podríamos exigir por su precio en temporada alta. En cuanto a éste último aspecto hay dignas excepciones escapando del casco urbano, en el litoral de los Lances, algunos pequeños hoteles con encanto como el Hurricane o el Dos Mares.

La opción más económica es la de los campings, algo alejados de la ciudad pero conectados con la misma por un servicio de autobuses que funciona sólo en verano. En cualquier caso conviene reservar lo antes posible, y estar preparados para sufrir alguna pequeña o grande decepción. Pero es que Tarifa no se ha hecho para que uno se quede encerrado en un hotel.

Naturaleza

El punto fuerte de Tarifa es sin duda la naturaleza. Lo más llamativo son las playas de arenas doradas y aguas cristalinas, de las cuales mis preferidas son las agrestes Bolonia, Punta Paloma y Valdevaqueros. Sin embargo, el interior del municipio también posee encantos naturales sorprendentes. Se pueden realizar rutas senderistas por las sierras circundantes con sus caminos de vegetación frondosa, plagados de riachuelos que a veces forman pozas y cascadas espectaculares, donde incluso en verano, la humedad y a veces la falta de luz solar hacen que la temperatura sea varios grados menor a la de la ciudad.

Hoteles cerca de Tarifa
Booking.com

Encuentra actividades, visitas guiadas, excursiones, tours gratuitos y más en Cádiz
Buscar

Hay que aclarar que es un territorio en bruto, a veces sólo apto para intrépidos. Los más deportistas podrán encontrar buenas paredes para realizar escalada y pistas ciclistas auténticamente rompe piernas. Han sido precisamente dos deportes los que le han dado a Tarifa un nombre en el mundo: el windsurf y su pariente próximo el kitesurf; y con ellos pasamos a abordar uno de los asuntos más problemáticos que podemos encontrarnos en Tarifa: el viento.

Y os aseguro que no es un tema baladí porque la fuerza del mismo puede llegar a arruinar unas vacaciones planificadas para esencialmente disfrutar de la playa, por lo que recomendaría a los futuros visitantes considerar alternativas a la playa por lo que pueda pasar.

Tiene también una riqueza de vida animal acuática inmensa y esto ha hecho también que la práctica de la pesca y la submarina sobretodo, destaque de manera relevante en los últimos años. A esta actividad hay que añadir que sabemos de los restos de barcos hundidos en la costa con lo cual los nuevos colonizadores se dejan hundir en sus profundidades para hacer prácticas de buceo y ver en directo la emoción de descubrir barcos que llevan en el silencio de la profundidad del mar siglos de espera.

Casco antiguo

Existen opciones de interés artístico y cultural por los alrededores: Baelo Claudia, Vejer, Castellar, Jimena, Gibraltar, Cádiz, o cruzar el estrecho para conocer Ceuta o Tánger. Insisto, el que avisa no es traidor y el levante a veces se mete con fuerza y se queda hasta 20 días, si quieren playa y sólo playa busquen un destino más seguro, Tarifa puede dar sorpresas.

Entrados en la zona más antigua hacemos un poco de historia: Su origen se pierde en el tiempo, quizás en la edad del bronce; la posición que ocupa en la geografía nos rebelan que aquí ya había gente en tan temprana edad del mundo. Naturalmente después los pueblos del mar llegaron para conquistarla, era demasiado estratégica como para no hacerlo: fenicios, griegos, cartagineses y por supuesto los romanos que levantaron la Julia Traducta situada muy cerca de Baelo Claudia, las dos perlas romanas del estrecho.

Era tal el comercio radicado, sobretodo en la salazón del pescado, sus mares ricos y poderosos regalaban a los conquistadores mediterráneos tal cantidad de productos, que toda la costa se vió salpicada de restos de fábricas y casas de pescadores que ahora tenemos la oportunidad de visitar.

Más tarde ese eterno vigilante de la otra orilla conquistó la tierra y levantó sus alcazabas y mezquitas para rezar mirando al sol. Y como es fácil de pensar poco faltó para que la reconquista llegase hasta aquí: Guzmán el Bueno resistió como un león los continuos ataques de los musulmanes una vez que fueron expulsados del lugar. La gesta jalona su historia y por supuesto la visita del castillo-fortaleza-alcazaba es el punto clave de la visita de la ciudad.

Y entramos en la alcazaba; allí arriba aún permanece la leyenda grabada en una placa de mármol de la gesta de su levantamiento y de quienes fueron sus fundadores; despúes aquellas piedras que se vieron acariciadas por las túnicas de seda de los mulsulmanes fueron duramente castigadas por las tropas cristianas, que dieron buena cuenta de una gesta de luchas, conquistas y reconquistas con un Bueno en el trono de la atalaya. Y precisamente en esa torre de la Atalaya nos quedamos mirando y pensando en la majestuosidad del paisaje, allá la Punta Paloma, acá el fuerte donde las gaviotas son las reinas y se disputan cada metro de terreno, más allá el estrecho, claro, azul, cruzado por barcos de carga y de turismo, el veloz overcraft que nos lleva a Tánger en solo una hora….. el inmenso gentío en su puerto, llevados por las ansias de viajar de los fines de semana hasta tierras africanas. Y al fondo la cordillera del Atlas pétrea vigilante y desafiante del castillo de Tarifa; allí donde el Bueno se hizo rey.

Lo curioso de Tarifa es que ha ganado una fama sin que nadie haya puesto un céntimo para ello. Tarifa ha ganado adeptos por lo que han hablado quienes han estado en ella, de manera que las nuevas oleadas de visitantes se han encontrado con la imprevisión de las autoridades. De ahí se derivan las incomodidades en cuanto a infraestructuras, y que las opciones culturales y de ocio sean escasas.

El centro histórico de Tarifa es característico, típicamente gaditano, y con algunas edificaciones de interés, pero un paseo completo no durará demasiado porque es pequeño, lo que se traduce en una congestión de personas a la hora de salir por la noche en verano. La mayor parte de los locales de ocio han ido tomando unas decoraciones y unos sonidos que recuerdan a Ibiza, todo muy cool, sin embargo en Tarifa además de bailar y beber poco más se puede hacer.

Ocio y cultura

tarifa

Existen iniciativas municipales como el proyecto para convertir el castillo de San Sebastián en centro cultural y de ocio, o la celebración de un festival de cine africano (en temporada baja) y otro de música reggae, aunque éstas todavía no han terminado de cuajar entre el público. Algunos locales por su parte ofrecen ciertas actividades culturales alternativas para un público menor. Así que si vais a Tarifa de momento no contéis con poder ir al cine, al teatro o a un concierto.

Tampoco existen discotecas grandes, aunque sí varias pequeñas de ambiente diverso, en alguna de las cuales el trapicheo de drogas y las peleas son corrientes. La oferta de restauración es algo más amplia, con una cantidad considerable de locales de cocina internacional, especialmente italiana, habiendo una ausencia absoluta de cadenas de comida rápida.

Y en cuanto a la oferta comercial, ésta casi se reduce a las carísimas tiendas de ropa y accesorios para el windsurf y el kitesurf, y alguna otra de artesanía y souvenirs.

Otra cosa buena del pueblo es la gastronomía, increíble, que bien se come en Cádiz, en todo Cádiz, como sabéis pescaíto, pero al ser un pueblo de mucho turismo, está lleno de bares, cervecerías de tapas, chiringuitos, restaurantes, de todo de todos los precios, y si salís de noche, pues os tengo dos recomendaciones, el barico y la jaima, los dos mejores lugares para disfrutar la noche de tarifa, buena música, gente de todas las edades en la calle hasta las tantísimas, cubatas desde tres euros, chiringuitos abiertos a cualquier hora….

En fin, estamos hablando la punta sur de Europa, del último bastión en la costa contra el turismo globalizado, de un pueblo auténtico del sur… pero sabemos que ésta es una guerra pérdida y algo está a punto de cambiar. Mientras tanto, quienes se acerquen, pueden aprovechar unos días para vivir lentamente en este rincón tan singular, donde se juntan dos mares, donde se rozan dos continentes, donde el viento es tan salvaje que uno ya ni sabe por donde anda, y todo parece tan lejano como si ni siquiera existiera. Tarifa sigue siendo un sueño del que algunos no nos queremos despertar.