En mis frecuentes visitas a los pueblos de la provincia de Málaga, últimamente me ha sorprendido más que gratamente el de Cañete La Real.

En los últimos años se ha convertido en uno de los puntos de mira del turismo rural, ya que a parte de tener alojamientos para ello, consta de monumentos dignos de ver, calles muy bellas, fuentes, cuestas, …

Cómo llegar

Mi ruta como siempre tiene salida desde Málaga capital, saliendo por la comisaría dirección Universidad de Málaga (Teatinos) ó Parque Tecnológico de Andalucía (PTA) ó Cartama/Ardales.

Tienes que llegar hasta Ardales, que está a unos 40km de Málaga, y allí vas dirección hacía Ronda.
Durante este camino te encontrarás una bifurcación (más o menos a la altura dónde se ve el Castillo de Teba), dejando la salida a Campillos a la derecha tendrás que girar a la izquierda.

Más adelante, conforme veas la salida de Ronda y Serrato, giras a la derecha, y tras continuar un rato llegarás a una rotonda, dónde te vienen las salidas para Almargen, por un lado, y para Cañete La Real, por otro lado.

Al irte por la de Cañete, entrarás al pueblo por la zona dónde se sitúa el cementerio.

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Este trayecto que os he descrito es mucho más corto que la otra ruta que se suele usar, que sería, desde Málaga, dejando al paso Ardales, llegar hasta Campillos, ir hacía Almargen, atravesar este pueblo y tras un buen rato conduciendo llegar a Cañete La Real por la entrada dónde se sitúan las instalaciones polideportivas.

Ruta por Cañete La Real

La plaza principal es la Plaza de La Paz, dónde se sitúa entre otras cosas el edificio del Ayuntamiento (en cuyo interior se pone el Belén en estas fechas navideñas), la fuente de los cuatro caños, la Virgen de Nuestra Señora de Cañosantos, un arco que da pie a una cuesta de subida hacia el Castillo de Hins Canit, siendo el punto de encuentro para los paisanos de este hermoso pueblo.

Esta misma plaza, se continua con la Plaza de Andalucía, en la cual se sitúa el Convento de clausura del Santo Sacramento, en dónde puedes comprar pasteles y dulces de cabello de ángel, fabricado por las monjas de clausura.

Tras la Plaza Andalucía, si bajas su pendiente y giras a la derecha, te encuentras con la calle San Sebastian, que es la considerada, calle más bonita de todo el pueblo por sus mismos paisanos, en la cual hay hermosos pórticos de entrada a unas casas bastantes espectaculares, con al fondo, la Iglesia de San Sebastián con su torre y con sus llamativos colores.

Tras la iglesia, yendo por la calle de Cañosanto llegas al pilar de Fuensanta, una fuente de dos grifos dónde antiguamente bebían los caballos.

Si volvemos a la Plaza de la Paz, pero esta vez bajamos por la calle Conde de las Infantas vemos a mano izquierda la Iglesia o Convento de San Francisco, y al final de la calle se llega a una fuente de cuatro caños, de agua potable.

Las fiestas de la patrona de Cañosantos es en septiembre y una de las comidas típicas (aunque a su vez olvidada por los paisanos más modernos) es el gazpacho tostado.

Castillo de Hins Canit

canete la real

Cómo os comentaba antes, uno de sus principales y llamativos edificios es su castillo árabe de Hins Canit, que desde la plaza principal se ve en lo más alto de la montaña y del pueblo. Para llegar hasta él hay que subir una pendiente y zigzagear un poco, pero teniéndolo en todo momento en mente y a la vista no tiene pérdida. Sino pregunta por el colegio y así se te hará más fácil y asequible la búsqueda del castillo. Este castillo es de entrada libre y puedes pasearte por sus escalera, puentes, miradores, pasillos como se hacía en la antigüedad. A su vez, cuando oscurece toda la muralla del castillo se ilumina, viéndose de manera magistral e imponente, aunque quizás le falte iluminación a la torre del mismo.

Desde sus murallas puedes hacer fotografías panorámicas de todo el pueblo, y ver desde vista de pájaro el ayuntamiento, la iglesia de San Sebastian, el convento de San Francisco y el de clausura de las Carmelitas Descalzas, el campo de fútbol,….

Otra cosa bastante graciosa y llamativa es que puedes andar sobre dos o tres puentecitos de madera, a cierta altura del suelo para acceder a las murallas del castillo y tener esas vistas privilegiadas del pueblo, con el temor de que esos peldaños de madera se te puedan venir abajo y caerte al vacío.

Por la noche toda su muralla y fachada principal se ilumina ganando el `pueblo y el castillo en belleza, pero lo que me extraña es que no tenga iluminación propia la torre más alta del castillo.

Para mí desde luego es una visita más que obligada en el pueblo de Cañete La Real. La primera vez que fui al pueblo no pude escaparme a verlo, pero la segunda vez ya estaba con mi cámara en mano de visita y disfrutando de sus vistas y sus paredes

Conclusión

Me sorprendió más que gratamente. Ya he ido dos veces, aunque siempre en cuestiones laborales (que aún así me he permitido el lujo de visitar lo más importante del pueblo), pero lo tengo anotado para ir
algún día a disfrutar de mi tiempo libre y de ocio.