Como amante del senderismo, me encanta localizar y realizar pequeñas o medianas rutas que me permitan disfrutar a la vez de dos de las cosas que más me gustan el agua y la montaña.

Y ambas las tiene este recorrido, situado en Rascafría, una localidad del norte de Madrid, más conocida por tener en su término municipal el Monasterio de El Paular

Cómo llegar

En coche: para llegar a Rascafría , a unos 100 km de Madrid, se accede por la A-I, desde dónde se toma la desviación en la salida 69. Y por ésta seguimos hasta la M-604 que llega al Puerto de Navacerrada, pasamos por Rascafría, continuamos en dirección a las Presillas, que están a unos dos kilómetros, donde encontraremos un aparcamiento al lado de la carretera más o menos enfrente del Monasterio y al lado del Centro de Información Ambiental del Puente del Perdón, en el que nos proporcionan planos, indicándonos las diferentes rutas existentes, y podemos disfrutar de un entorno cuidado con huertas, recreación de actividades y utensilios y vegetación cuidada de la zona.

En autobús : tenemos el 194 de Continental Auto desde el intercambiador de la Plaza de Castilla.

Qué vamos a encontrar

Una ruta no circular, RV6, de baja dificultad, excepto la subida a la segunda cascada, que requiere calzado y una cierta experiencia para ascender a través de paredes y rocas inestables. Aproximadamente ida y vuelta son unos 11-12 km, dependiendo del recorrido. Y el desnivel está en torno a 1.170 – 1.370 metros.

Todo el camino está bien señalizado, con el nombre de las Cascadas y un croquis de la ruta. En la primera parte del camino no existen demasiadas sombras, hasta aproximadamente el segundo kilómetro, donde nos adentramos en una zona de fresnedas y robledales además de ir siguiendo el sendero al lado del arroyo Aguilón y permitirnos contemplar una parte del valle del Lozoya.

Hoteles cerca de Cascada del Purgatorio
Booking.com

Encuentra actividades, visitas guiadas, excursiones, tours gratuitos y más en Madrid
Buscar

Cada época del año te hace disfrutar de algo diferente, así en el otoño contemplamos paisajes ocres y rojizos, con una temperatura agradable ; en el invierno, pese al frío nos permite ver las cumbres nevadas y también la primavera en pleno deshielo, nos dejará observar las cascadas y el arroyo con mayor cantidad de agua proveniente de la nieve de la Morcuera, que también podemos visitar si nos animamos a realizar unos cuantos kilómetros más.

En la ruta no hay fuentes de agua potable, por lo que es conveniente llevar una cantimplora o bebida suficiente para realizar el recorrido, no siendo conveniente beber agua del arroyo, porque toda la zona está llena de ganado.

El recorrido

Comenzamos en el Puente del Perdón, que está situado enfrente del Monasterio de El Paular, un puente con historia, en el que los condenados a muerte camino de la horca que lo cruzaban podían o no obtener el perdón , si lo obtenían les dejaban marchar al pasar este puente, que cruza el río Lozoya.

Desde allí sale una pista asfaltada y ancha que en línea recta pasa por el albergue juvenil “Los Batanes” que va a quedar a nuestra izquierda, donde se ha reproducido “El Bosque de Finlandia”, un parque poblado de chopos, abedules y píceas que envuelve un pequeño embalse. Se trata de una adecuación del paisaje pretendiendo recrear un reducido bosque finlandés. Se puede recorrer a través de otra ruta denominada “Al bosque de Finlandia por el camino del Papel”

Avanzamos por el asfalto y llegamos al poco tiempo a una especie de rotonda o pequeña plaza donde sale a nuestra derecha una nueva carretera la cual pasaremos de largo siguiendo siempre en línea recta hasta el área recreativa de Las Presillas– a unos 500 m. – , una zona gratuita de piscinas fluviales naturales, donde se represa el agua del Arroyo Aguilón y aunque excesivamente masificada en verano y sobre todo los fines de semana, cuenta con un merendero y bancos para comer, además de grandes praderas verdes y cuidadas para tomar el sol o descansar. Si seguimos la ruta éstas van a quedar a la derecha, tras una valla de piedra.

Continuamos siempre fijándonos en los carteles informativos, por lo que no podemos perdernos y sin abandonar el camino que llevamos , vamos a pasar primero por una zona de instalaciones ganaderas y después por un puente que cruza el arroyo, para adentrarnos en una zona de bosque de media montaña, donde comienza a notarse una pendiente de ascenso suave, y desde aquí si nos giramos ya podremos disfrutar de las vistas del macizo de Peñalara y la sierra de Guadarrama..

Seguimos avanzando hasta encontrarnos con un nuevo cruce de caminos, bien señalizado, donde abandonamos el camino que seguíamos hasta ahora y nos desviamos la izquierda, ya que el camino de la derecha conduce hasta el Puerto de La Morcuera, otra posible ruta, aunque bastante más larga.

Una vez realizado el desvío caminamos por una pendiente más pronunciada, que tras unos quinientos metros nos lleva a la parte más alta de la ruta , desde la que iniciamos el descenso, que nos conduce de nuevo hasta la orilla del Arroyo del Aguilón, con un paisaje diferente y más frondoso lleno de pinos, cruzando el arroyo por un puente de madera, para pasar a recorrer la parte de la ruta más sinuosa y estrecha siempre junto al arroyo

El sendero recorre una zona de pequeños saltos de agua, pozas y corrientes. Durante el recorrido atravesaremos puentecillos de madera que salvan algunas zonas del camino, que comienza a ser estrecho pero no presenta grandes dificultades, aunque se va notando que cada vez nos va encajonando más y metiéndonos en una especie de cañón rodeados de paredes rocosas.

Cuando el paisaje parece que no se puede cerrar más, hemos llegado a la primera de las Cascadas del Purgatorio que surge atravesando dos grandes rocas, encontrando la sorpresa de un mirador de madera, tras unas dos horas o dos horas y media de recorrido y aproximadamente 6 kilómetros.

Una vez llegamos a la 1ª cascada nos encontramos con la decisión de subir o no a la segunda, para lo que hay que ascender por un recorrido de rocas bastante fuerte e inestable, eso ya estará en manos de cada uno, o más bien en los pies y manos de cada uno, la vista de esta segunda caída de agua es mucho más espectacular y es algo que no se puede ver desde el mirador.

Para ascender a la segunda cascada, desde el mirador de madera que contempla la primera cascada del purgatorio, tenemos a nuestra izquierda una pedrera formada por grandes bloques, que tenemos que subir, hasta encontrarnos con una pared de unos cuatro metros, si nos acercamos a la parte superior de esta pared, la más alejada del arroyo, podremos descubrir la zona más fácil para ascender, con algunos apoyos que nos va a permitir trepar, es la parte más complicada.

Una vez llegados al punto más alto se puede contemplar la primera cascada justo debajo, descendiendo por las rocas hasta llegar al cauce, donde nos encontramos rodeados de paredes de rocas, un pequeño recorrido nos acerca a dos grandes rocas que tenemos que superar por encima de una charca y después podremos contemplar la segunda cascada de mucha más caída que la primera. La bajada desde aquí es aún más peligrosa que la subida, además de estar bastante resbaladiza por el agua de la cascada.

Una vez ya en la plataforma de madera, podemos volver por el mismo camino, o por el otro margen del arroyo hasta alcanzar después de unos tres kilómetros el puente sobre el Aguilón y entroncar con la pista asfaltada.

¿Merece la pena?

cascada del purgatorio

Es una ruta fácil, para la que no hace falta tener experiencia de montaña, quizás en este último caso sería conveniente quedarse en la primera cascada y no ascender a la segunda de ellas.

El recorrido es bonito, quizás no tanto la primera parte, que se realiza por una pista asfaltada, pero si la segunda, un sendero en el bosque lleno de vegetación y agua, además de poder contemplar vistas del macizo de Peñalara, de La Cuerda Larga y las tres cumbres más altas de la sierra de Guadarrama, una vista bellísima cuando están nevadas.

Es una ruta conocida, por lo que es fácil encontrarse con bastante gente, dependiendo siempre de la estación del año y de la hora a la que comiences la ruta. La he realizado en varias ocasiones, y siempre es mejor a finales de otoño o principios del invierno, y a primera hora, lo que te permite disfrutar más en solitario de los tonos ocres y rojizos del otoño, una temperatura fresca y agradable para el recorrido y si tienes la suerte de que ha llovido o nevado lo suficiente, poder contemplar las imágenes que resaltaba antes.

El corto recorrido nos puede permitir disfrutar después de una comida, descanso y chapuzón en Las Presillas o una visita al Monasterio de El Paular, a la fábrica de chocolate natural de Rascafría o tomarte un aperitivo en las terrazas que están situadas en el pueblo al lado del río.

En definitiva una ruta con múltiples posibilidades para disfrutar de un día diferente.