Templo de Debod

er atardecer en Madrid es una experiencia única, a pesar de que durante el día la ciudad pueda parecer inhóspita, dura y llena de prisas. Algunos de los mejores sitios para disfrutarlos son desde el Viaducto sobre la calle Segovia, muy cerca del Palacio Real, los Jardines de Sabatini, a su lado, y el Campo del Moro, la zona ajardinada posterior al mismo palacio, que hace una cuesta ligeramente empinada y que permite una vista de arriba a abajo de buena parte de la ciudad.

Pero yo siempre me he quedado con el atardecer visto desde el Templo de Debod, el visitante que vino para quedarse, el trocito de la tierra de los faraones en Madrid.

Siempre que voy a verlo, y tras haber tenido la suerte de visitar Egipto, me trae recuerdos de la hermosa luz dorada del sol que ilumina aquel país, como si lo que cayese del cielo no fuese luz simplemente, sino el reflejo del círculo solar amarillo y brillante que adorna la cabeza de muchos de sus dioses. Un hermoso tributo a quién les contemplaba desde arriba. Y el color gris de la piedra, sólido y eterno, formando los templos y monumentos más impresionantes que haya tenido la suerte de contemplar. Tenemos mucha suerte, porque al igual que en su lugar original, el templo se orienta de este a oeste, por lo que los últimos rayos quedarán siempre tras de él, dotándole, por unos instantes, de una corona mágica.

Siempre he sentido debilidad por este vecino tan ilustre de nuestra ciudad y lo conozco lo suficiente para poder contaros bastantes cosas de él. Pero lo más importante será siempre ir a visitarlo sin prisa y mirarlo con los ojos de hace 2000 años, imaginarlo junto al Padre Nilo y rendir un mudo tributo a la memoria de un pueblo capaz de crear obras tan intemporales. Aunque el nuestro sólo sea una pequeña muestra.

El templo llegó a España a finales de la década de los 60 donado por el gobierno egipcio a nuestro país en agradecimiento por la ayuda prestada para salvar de las aguas los templos de Abu Simbel, que iban a quedar anegados por la construcción de la nueva presa de Assuan. También por entonces se salvó el Templo de Filae y se trasladó a otra isla más segura para evitar su inmersión. Las negociaciones diplomáticas y de política exterior fueron arduas, ya que también Francia ansiaba quedarse con el monumento. Pero finalmente España fué la elegida y ya me gustaría ver a mí la cara que se les quedó a los gabachos tras el fiasco. El santuario llegó a España trasladado piedra a piedra y fué finalmente inaugurado en su emplazamiento actual el 20 de Julio de 1972, en el Parque del Cuartel de la Montaña, muy cerquita de la Plaza de España.

Lo que tenemos actualmente es una versión ampliada de lo que fue el templo en sus orígenes. Primero fué una pequeña capilla mandada edificar por uno de los reyes del reino de Meroe, procedentes del actual Sudán, que se habían hecho con el poder en el Valle del Nilo. Se consagró al culto del dios Amón. Este rey llamado Adijamalani parece ser que se trata del rey Tabirqo, que aparece en los anales de reyes de Meroe, y que gobernó el país de los faraones entre los años 200 y 185 antes de Cristo.

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Su emplazamiento original se situaba unos 10 kilómetros al sur de la presa de Assuan, en el pueblo de Debod. Un poco más al norte estaba el templo de Filae, dedicado a la diosa Isis y Debod formaba parte, indirectamente, de esta gran santuario. De hecho hay una tradición egipcia que cuenta que fué en este templo donde la diosa Isis sufrió los dolores de parto de su hijo Horus, el dios halcón, concebido por Osiris de una forma bastante curiosa ( el dios Osiris estaba despedazado tras una cruenta lucha con Seth, y la diosa Isis lo reconstruyó por completo, excepto el pene, que Seth había tirado al agua. Pero muy hábil ella construyó uno artificial, se unió a Osisris y quedó embarazada).

Obviamente, el aspecto actual del templo es bastante diferente al que tenía en la antigüedad, ya que en aquellos tiempos estaba rodeado por un muro y dotado de varias dependencias adyacentes para alojamiento de sacerdotes que hoy han desaparecido. Y casi da un poco de angustia pensar que antes de ser traido a España, el pobre se pasaba casi 9 meses bajo las aguas, por las crecidas del Nilo.

Hace más de 2000 años, el Templo de Debod era uno de los santuarios de peregrinación más importantes de Egipto. Aunque originariamente su culto se dedicó al dios Amón, posteriormente los reyes de la dinastía Tolemaica engrandecieron la estructura del templo y lo consagraron a la dios Isis, como Filae. Los ritos en honor de la diosa se sucedieron hasta bastantes años después, incluso tras las remodelaciones llevadas a cabo por los emperadores romanos Augusto y Tiberio, que llegaron a construirle un embarcadero, hoy desaparecido, y una vía sagrada que unía el templo con el Nilo.

Algo muy especial debía tener este santuario cuando el emperador Augusto fué hasta él a honrar a las divinidades que cobijaba, algo realmente atípico en la vida de este gran personaje. De hecho este emperador se negó en redondo a visitar el Serapeum de Menfis (templo dedicado al enterramiento de los toros sagrados Apis, divinos por considerarse la encarnación del «ka» de Ptah, el dios creador) con la excusa de que «él adoraba dioses y no ganado». El Templo de Debod tiene también un lugar destacado para el divinizado Imhotep, visir del faraón Zoser, constructor de la pirámide escalonada de Saqqara que se dice inspirada por los dioses.

Hoy día todavía podemos ser testigos de uno de los misterios del templo, un relieve que ha traido de cabeza a muchos estudiosos. Es una extraña rueda que hay grabada en el esterior de uno de los muros de la capilla original del rey Adijamalani. Actualmente el dibujo se encuentra en un corredor ciego, paralelo a la escalera que da acceso al piso superior. Su estado de conservación es bastante precario y en ese corredor hay poca luz, así que hay que hacer un esfuercito para encontrarlo. El dibujo está formado por un enorme círculo, con otro más pequeño en su interior, cortados ambos por dos ejes de coordenadas que los dividen en cuatro partes iguales.

Muchos egiptólogos piensan que se trata de un «gnomon», un instrumento empleado por los antiguos griegos para medir las horas de la noche y el paso de algunas constelaciones. Hace relativamente poco la egiptóloga Teresa Bedman aseguró que puede tratarse de un mapa celeste dibujado de forma esquemática, parecido al que hay en la capilla de Osiris en el templo de la dios Hathor en Dendera. Supongo que se seguirá investigando.

Cuando llegamos al templo, rodeado de unos estanques artificiales llenos de agua, para que el santuario no eche de menos a su río, lo primero que nos encontramos son dos pilonos de acceso, colocados equidistantes con el templo, con hueco en el medio para facilitar el paso. Hoy día puedes ponerte debajo para hacerte fotos, pero han perdido su función original. La fachada actual del templo cuente con cuatro columnas del periodo romano, que dan acceso a una primera sala conocida como pronaos, previa al santuario propiamente dicho.Entre las estancias que se pueden visitar están la Capilla de Adijamalani o de los Relieves, que se conserva en su estado original excepto la policromía, ya que al pasar tantos meses bajo el agua, se ha perdido. En los relieves se puede ver al rey haciendo ofrendas a los dioses y las figuras de otras deidades como Isis, Hathor, Osiris, Horus…

La Mammisi, una sala cuyo nombre es de origen copto y podía hacer referencia a la leyenda que antes os contaba, ya que allí se celebraban las ceremonias de evocación del nacimiento de Horus. Esta sala fué aportación de los romanos, sobresale a la izquierda del templo y rompe la perfecta simetría de la que gozan los templos egipcios. En la terraza tenían lugar importantes ceremonias solares y el Ritual del Año Nuevo. También hay una capilla dedicada en exclusiva a Osiris y unas criptas abiertas en las capillas de cabecera, que son casi una novedad ya que pocos templos cuentan con ellas.

El Templo en su interior cuenta con refrigeración y aire acondicionado para preservar la sequedad del ambiente y ahora en verano es un lujo entrar y encontrarte tan fresco. La entrada es gratuita y teneis cerca los metros de Plaza de España y Ventura Rodríguez. No se puede hacer fotos con flash, no se pueden tocar las paredes ni los objetos expuestos, que son unos cuantos y, por supuesto, no se puede fumar.

Actualmente, los domingos, se celebran espectáculos en el templo o más bien en sus exteriores, como «La llave de la vida», representación teatral dedicada a los niños, en la que los sacerdotes han perdido la llave de la vida que despierta al dios Ra cada mañana y un pequeño escriba nos va introduciendo, contando las peripecias para hallarla, en la vida religiosa y mágica del antiguo Egipto. Se representa los domingos a las 11,30, pero no todos, Se puede consultar en munimadrid.es, al igual que otros espectáculos que se celebran allí en verano.

Los que venís a visitar Madrid, no os perdáis este rincón tan especial. Y los que vivís aquí, aunque ya lo conozcáis, dejaros caer alguna vez, especialmente al atardecer. Quizá, con la imaginación, podréis escuchar el chapoteo de los remos de las falucas en el agua del Nilo o sentir sobre la piel el calor divino del gran Osiris. Cambiareis de continente en sólo dos pasos.

Preguntas frecuentes del Templo del Debod

Como todo lo que os he contado del Templo del Debod hasta ahora ha sido muy teórico, a continuación trataré de hacer un resumen de las preguntas y cuestiones más importantes del monumento madrileño:

¿Dónde está el Templo del Debod?

En Madrid, cerca de Ciudad Universitaria, de Plaza España y de Príncipe Pío. Está ubicado en lo más alto del parque del Oeste, al lado de un mirador, donde se obtienen unas vistas estupendas de la casa de campo. Es un sitio muy romántico, tiene magia.

Si cuando vayáis hace buen tiempo, veréis como hay mucha gente paseando y jugando por allí. Es un pulmón para Madrid y además con sorpresa…
Está ubicado en la Calle Ferraz SN y el teléfono para reservar o para solicitar información sobre el mismo es:91 409 61 65.

Además , para el que no lo sepa, está en un lugar con historia , pues tuvieron allí lugar combates de la guerra civil.

¿Qué hace el Templo de Debod en Madrid?

Muchos os preguntaréis que hace un templo egipcio en Madrid, la respuesta es fácil: es un regalo del gobierno egipcio al español que tuvo lugar durante la construcción de la presa de Assúan como gratitud por la colaboración para salvar los monumentos de la Baja Nubia. El templo de Debod permaneció varios años bajo el agua, lo que provocó grandes pérdidas cromáticas en su fachada.

¿Quién lo construyó, cuándo, dónde, cómo y por qué?

Según barajan las teorías arqueológicas, este templo formaba parte de una ruta sagrada y la gente pergrinaba para con destino al centro religioso para adorar primero al Dios Amón y luego a la Diosa Isis.

Lo mandó construir el rey Adijalamani de Meroe, hacia el año 200-180 a.C. (hemos de tener en cuenta que este sociedad estaba mucho más avanzada que cualquier otra, si comparamos la aparición de las pinturas rupestres con la cultura egipcia encotraremos un gran desequilibrio en cuanto a la evolución, pues mientras unos andaba pintando de manera tricolor en las cuevas, los otros ya habían formado una sociedad).

Este rey mando construir una de las salas principales, la de los relieves, y a partir de aquí reyes sucesivos mandaron ampliarlo, culminándose tanto la construcción como la decoración , cuando el imperio Romano anexiona al egipcio.

Siete siglos después el emperador Justiniano decreta el cierre de los templos egipcios.

La reconstrucción en Madrid duró dos años y fue en 1960 cuando se inauguró.

¿Qué encontraremos en nuestra visita al Templo de Debod?

Templo de Debod

Delante del templo hay una calzada con 2 portales de piedra(inicialmente fueron 3), que fueron construidos durante la época ptolemaica (Romana) y su material es el adobe.

Una vez pasados estos portales nos encontramos ante la fachada principal que también es ptolemaica. Está constituida por cuatro muros intercolumnios hasta media fachada, con cuatro columnas de fuste monolítico y dos capiteles papiriformes acabados y otros dos inacabados.
En los intercolumnios hay relieves, los de los exteriores fueron desstruidos y solo se conserva un fragmento en el interior

Cuando atravesamos la puerta de entrada, nos encontramos con un vestíbulo sostenido por columnas (esto es otra ampliación realizada en época ptolemaica), y se accede directamente a la capilla de Adijalamani. Cabe destacar la simetría que se guarda en todo el templo, lo que se imponía como norma en la construcción de estos centros religiosos ceremoniales.

  • Capilla de Adijalamani : Es el elemento más antiguo del templo, que actualmente se conserva en su estado original, tiene en cada pared impresionantes relieves, y es magnífico que aún se conserven aún habiendo estado bajo el agua durante un tiempo.
    A mí es la sala que más me gustó, por su majestuosidad y su carácter místico.
  • Antesala del nao: A esta sala solo tenían acceso los sacerdotes.
  • Capillas laterales : En estas estancias hay dos divinidades,que podrían identificarse con las Per_Ur y Per-Un, Capillas del Norte y del Sur, típicas de los templos egipcios de la época. Además en ellas se guardaban objetos sagrados y se efectuaban ofrendas diarias al amanecer y al atardecer.
  • Sala del naos: Es la sala principal del santuario, en ella hay un «naos» dedicado al dios Amón realizado en granito rosa, y en su interior se guardaba la estatua de culto del dios.  Este es el lugar más sagrado del templo ya que aquí vivía la divinidad, y por supuesto su acceso sólo era permitido a los sacerdotes. Para mí esta sala está un poco degradada, es una sala muy solemne y según nos contó el profesor, en la antigüedad albergó más de una divinidad.
  • Capilla Osiriaca y terraza: Están en la planta superior. En la primera hay un nicho y la segunda se relaciona con la celebración de fiestas para los Dioses. A la terraza no te dejan salir, y es una pena..porque las vistas tienen que ser aún más magníficas.

¿Precio y normas de la visita?

La entrada al Templo de Debod es gratuita, pero hay que reservar en algunas ocasiones. Además hay tres cosas totalmente prohibidas:

  • Hacer fotos con flash
  • Tocar las paredes
  • Fumar.

Los horarios de visita son:

De Martes a viernes:

  • De 1 de Abril al 30 de Septiembre: 10-14 h. y 18-20 h.
  • De 1 de Octubre a 31 de Marzo: 9,45-13,45 h. y 16, 15-18,15 h.

Los Sábados y domingos: 10-14 h.
Lunes y festivos: Cerrado

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