Cuando pensamos en parques y en Madrid inmediatamente tenemos en mente El Retiro , por su enorme tamaño y su carácter emblemático, en el centro de la villa. Puede que otros piensen en El Pardo, en la Casa de Campo o en el Parque del Oeste, pero hay muchos más parques que no son tan conocidos y que merecen una visita.

En mi caso mi favorito es El Capricho, pero tiene el inconveniente de que sólo abre entre semana y con un horario bastante restringido. Hoy he descubierto otro parque de Madrid, que no os podéis perder en esta época del año pues posee miles de árboles en flor, particularmente almendros, y es algo que no durará más de un par de semanas más.

Con sus 21,09 hectáreas, el Parque de la Quinta de los Molinos es uno de los cinco parques más grandes de Madrid, aunque bastante desconocido para el público en general, y del que hay que destacar la visión que ofrece la floración de sus almendros a finales del invierno, que son considerados la “estrella” de este Parque.

Incluye grandes extensiones de arbolado, con gran cantidad de especies diferentes: olivos, pinos, eucaliptos, acebos y sobre todo, los almendros.

¿Dónde está?

La Quinta de los Molinos se encuentra al Este de Madrid, justo enfrente de la estación Suanzes de la línea de Metro verde, la 5, tres estaciones antes de llegar a la estación de El Capricho. Entre estos dos parques y el cercano Juan Carlos I conforman la mayor concentración de zona verde de la capital después de La Casa de Campo.

Tiene 2 entradas una que es la principal y se entra por la Calle de Alcalá aproximadamente en el número 450 junto al metro de Suances y la otra por un lateral dentro de la urbanización que tiene el mismo nombre que el parque.

Hay varias paradas de autobuses de la EMT muy cerca como puede ser el número 77 que comienza en Ciudad Lineal y tiene parada en la calle de Alcalá y el número 146 que te deja justo cerca de la otra entrada del parque (es la última parada del autobus) entre otros.

Se trata de una finca enorme, cerrada con un muro pero con bastantes accesos, y con un horario muy accesible, de 6.30 de la mañana a las 22.00, todos los días del año, incluidos los fines de semana.

Un poco de historia

Este parque fue una propiedad del conde de Torre Arias. Tenía un carácter agrícola y un planteamiento de estilo mediterráneo. En 1920 el conde lo regala o lo cambia por una casa al arquitecto César Cort.

Desde 1980, siendo alcalde Tierno Galván, el parque es de todos los madrileños.

Los molinos que dan nombre al Parque han sido rehabilitados recientemente. Se trata de aerogeneradores que llegaron en 1920 procedentes de EEUU para extraer agua de pozos para el riego de los 1200 almendros de la finca, a la manera de los grandes cultivos de cereal norteamericanos.

Parque La Quinta de los Molinos, ¿dónde está?
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Hoy en día, los molinos ya no sirven para el fin con el que se ubicaron, ya que el nivel freático descendió con la construcción de los edificios colindantes a la Quinta.

También la rosaleda y la pérgola se están rehabilitando.

¿Qué tiene de especial?

Es un parque atípico, no tiene grandes extensiones de césped ni juegos para niños, no posee un estanque con barcas, sino un estanque pequeñito y poco vistoso. Además carece de puestos de venta de bebidas y terrazas como otros parques urbanos.

Sin embargo la Quinta de los Molino es especial porque posee enormes extensiones de árboles, sobre todo almendros, formando cultivos a la manera de un huerto agrícola, por ello, da la impresión de no estar en un parque de Madrid, sino de estar en pleno mediterráneo, rodeado de árboles.

El hecho de estar bastante apartado del centro hace que no haya grandes aglomeraciones, aunque en esta fecha del año, coincidiendo con la floración del almendro, hay bastantes paseantes, pero no llega a las multitudes del Retiro, ni de lejos.

En cuanto a los deportistas y la posibilidad de realizar algo de deporte… es frecuente encontrar gente corriendo, pero no tanto ciclistas, pues el terreno no es sencillo para las bicis. Patines aún menos, el suelo es de tierra y el poco pavimento está bastante deteriorado, adecuado para andar pero no para patinar.

¿Por qué ir ahora?

Obviamente por la floración del almendro, las mimosas y otros árboles. El parque entero se convierte en una mezcla de colores, es normal encontrar a gente pintando, haciendo fotos o parada delante del espectáculo. Además, en días soleados de invierno como el de hoy pasear por la zona se convierte en un viaje fuera de la ciudad, algo barato, sencillo y al alcance de cualquiera. De hecho sorprende que no haya más gente en la Quinta.

Ventajas

  • Sensación de seguridad, había muchas familias con niños pequeños, no todos los parques de Madrid parecen tan seguros como este. (Ojo, no digo que no lo sean, es más una sensación que un hecho).
  • Horario amplio. 6.30 – 22.00. A diferencia de ’’’El Capricho’’’ está iluminado por farolas, así que se puede ir de noche.
  • Parece una finca rústica en pleno campo, se pierde la sensación de estar en la ciudad por unas horas.
  • Hay muchos bancos y muchos lugares para estar a tu aire sin tener que compartir intimidad como en El Retiro y otros parques masificados.

Algunos inconvenientes

  • El principal en el que puedo pensar es de la lejanía, al menos en comparación con otros parques más céntricos. Es decir, a no ser que seas de la zona, es más sencillo, ir al Retiro un ratito después de comer y antes de volver al curro que ir hasta la ’’’Quinta de los Molinos’’’
  • Hay pocas zonas de césped, y tumbarse en la tierra no es tan cómodo. A cambio hay bancos de sobra.
  • Aunque está en general bien cuidado, hay zonas degradadas, como la del invernadero, así como zonas de pavimento sueltas.

¿Merece la pena verlo?

Este parque es una auténtica maravilla. Lástima (¿o quizá debería decir suerte?), que muchos madrileños no lo conozcan y por eso, en ocasiones, es un parque solitario.

Hay dos momentos realmente idóneos para visitarlo: otoño y primavera.

  • En otoño pueden contemplarse en él los acebos en flor, la caída de las hojas del plátano de sombra y muchas flores de temporada en todo su esplendor, además de muchos pájaros que allí habitan preparándose para el invierno de la ciudad.
  • En primavera, estación que acabamos de inaugurar, la estrella del parque son los almendros que precisamente ya han florecido, ofreciendo un espectáculo visual y olfativo único. Es sorprendente cómo en estos días, un parque casi siempre solitario, es recorrido por hordas de visitantes, cámara en mano, dispuestos a disfrutar de un mini Valle del Jerte en pleno centro de Madrid. Subo unas fotos, para que os hagáis una idea del magnífico espectáculo floral.

El punto que mejor huele del Parque es justamente al lado del Palacete, donde pueden observarse estupendamente los molinos de viento, cuyas aspas, plateadas, reflejan la luz mientras giran.

No es un parque que haya que visitar casi obligatoriamente al venir a la capital, como pueda ser El Retiro, con mucha mayor historia, pero sí se trata de una opción más en Madrid, para visitantes y sobre todo para residentes, de poder desconectar de la ciudad por un rato, y viajar al campo sin salir de la misma, a 20 pasos de una estación de Metro.

Además las flores no durarán mucho en los árboles, así que luego no digáis que no os avisé. Si visitas Madrid cuando florecen los almendros, se convierte en visita obligada.

Dirección y cómo llegar

parque quinta de los molinos

Dirección:

Barrio del Salvador Distrito de San Blas.

Horario de apertura al público :de 6,30 a 22 horas (durante todo el año).

Calle Alcalá, 540 . Madrid. 28027.

Cómo llegar:

  • Metro: para de Suanzes.
  • Líneas de Autobús: 77 , 104 , 105.