Estaba en Madrid de paso y como aún quedaba tiempo para comer decidí coger el coche y acercarme a la próxima población de Mejorada para visitar su famosa “catedral”. La construcción de todas las catedrales es el resultado de la fe y del esfuerzo de un gran número de creyentes, la de Mejorada sin embargo es el resultado de la fe y la tenacidad de un solo hombre, Justo Gallego ó Don Justo como prefieras llamarlo.

Creo que como la gran mayoría nunca había escuchado nada de Don Justo y su obra hasta la aparición del famoso anuncio del refresco que ha disparado la “Justomanía”, incluso al principio pensé en que todo era un montaje publicitario y estoy seguro que todavía hay muchos que así lo piensan.

Sin embargo a medida que encontraba información sobre el tema pude comprobar que la obra de Justo Gallego es toda una realidad reconocida incluso desde hace muchos años atrás en el extranjero, su trayectoria por ejemplo ha sido impresa en prestigiosas publicaciones como Times o el New York Times.
Llegar a Mejorada del Campo no es complicado, simplemente hay que alejarse de Madrid por la R-3 y tomar la salida de Mejorada, son 25 Km que se hacen en apenas 25 minutos, una vez allí te darás cuenta de que a pesar de que la “catedral” es actualmente el principal recurso turístico de la población no existe ninguna indicación para llegar hasta ella, sin embargo si aparece en los planos turísticos municipales como lugar a visitar, esta paradoja refleja un poco el sentimiento que hay en Mejorada hacia la obra, por un lado se le reconoce su valor y su interés turístico pero por otro se evita cualquier tipo de ayuda hacia una edificación que a día de hoy es ilegal.

Lo mejor es preguntar a cualquier vecino como hice yo, el pueblo no es muy grande (apenas 18.000 habitantes) y enseguida se ve el contorno del templo en construcción.

La primera impresión desde la distancia es la de una gran catedral en miniatura, su arquitectura en algunos casos resulta familiar, el mismo Justo ha confesado que sus ideas vienen de lo que ha visto en numerosos libros sobre catedrales y monumentos, la fachada de entrada y el baptisterio asemejan por ejemplo la fachada columnada de la Casa Blanca y la gran cúpula central es un intento de reproducir la de San Pedro del Vaticano.

Como muchas catedrales la de Justo se encuentra en una zona del terreno alzada, rodeada de melancólicos cipreses y para acceder a ella hay una amplia escalinata con las alturas pintadas en rojo y azul.

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A medida que nos acercamos nos damos cuenta de que Justo ha provocado la misma ilusión en el espectador que un pintor puntillista con su obra, pues es a corta distancia cuando se puede observar la naturaleza irregular de su obra, repleta de imperfecciones, parcheada y con materiales de baja calidad, pero que te puedes esperar, Justo no es ni arquitecto, ni ingeniero ni nada que se le parezca, es un simple agricultor que un buen día de la Hispanidad hace ya casi 45 años decidió comenzar esta obra dedicada a la Virgen del Pilar y a su Madre.

Rodeé la “catedral” y entré por una puerta lateral, antes de poder echar una mirada al interior de la obra me encontré sorpresivamente con Don Justo, vestido como en el anuncio con un guardapolvo, de los antiguos oficios de color azul y su característico gorro de color rojo que dejaba entrever por los bordes su pelo canoso.

Mucho había leído sobre él, los calificativos habituales para definirle eran los de hablador, anciano amable, perseverante, joven soñador, viejo loco … le saludé y le ofrecí mi mano, él respondió amablemente sin esbozar sonrisa, su rostro era claramente el de un anciano, marcado por la experiencia y el trabajo al sol, eran sus ojos aún muy vivos los que restaban años a su apariencia y los que aún mantenían la esperanza de terminar su obra.

Le comenté desde donde venía para ver su obra y ni se inmutó, Justo está ya muy acostumbrado a las visitas de cualquier parte de España y del mundo entero, le dije que no me podía creer que todo esto lo hubiera hecho él solo y aquí fue donde cambió totalmente su serena actitud y respondió medio enfadado que quién sino él había levantado cada piedra de todo esto, luego me confesó que a veces le habían ayudado sus sobrinos, uno de ellos estaba allí y nos invitó a pasar a conocer todo mientras Justo se apartaba, eran cerca de las dos y media y buscaba el descanso.

Catedral De Justo, ¿dónde está?
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El interior como en muchas obras estaba manga por hombro, repleto de andamiajes y materiales para la obra desperdigados y sin orden aparente, en algunos casos había apilados materiales sin ningún sentido practico como por ejemplo una hilera de pequeñas sillas de colegio que colgaban de una cuerda entre dos grandes columnas, a pesar de que el rosetón de la fachada estaba ocluido había una buena luminosidad por la abundancia de ventanales y arquerías al exterior.

Cruzando el recinto y atravesando una puerta en el lado opuesto se llega hasta una especie de terraza desde donde se ve otra construcción para retiro espiritual.

El estilo predominante de la obra es el románico, las puertas y arquerías son de medio punto, el material para la construcción es preferentemente ladrillo y hormigón utilizando para dar consistencia el hierro en varilla o en espiral con el que hábilmente refuerza y moldea las arquerías y oras estructuras curvas, el techado actual es de Uralita y al igual que el armazón de las cúpulas descansa sobre estructuras tubulares, todo el material utilizado es donado por particulares, o recogido del rechazado, raramente comprado con los escasos fondos de los que Justo y su familia dispone por herencia o ayudas.

Para solventar algunos problemas de construcción Justo ha utilizado algunas soluciones cuando menos ingeniosas, por ejemplo para las columnas de hormigón ha utilizado como molde bidones de gasolina y otros recipientes cilíndricos como botes de Cola-cao fortalecidos por estructuras de hierro, para las formas curvas ruedas de vehículos y espirales, nunca ha dispuesto de grúa y para elevar el material ha utilizado un sistema de poleas cuya fuerza motriz ha sido en muchos casos el pedaleo de una bicicleta, tampoco existen planos todo está en la cabeza de Justo.

Las distintas etapas de la construcción son claramente visibles por la distinta procedencia de los materiales, muy apreciable en la fachada principal. El intento de copia de otras edificaciones y las características mencionadas dan como resultado una singular “catedral” con aire neo-modernista que curiosamente se asienta sobre unos terrenos propiedad de Justo y su familia en la calle Gaudí.

Regresé a la entrada cuando Justo se marchaba en su bicicleta, antes le solicité una foto que amablemente nos sacó su sobrino, nos preguntó que nos había parecido y le comente que una maravilla, su sobrino nos señaló un pequeño cuaderno cuadriculado sobre un bidón vacío de combustible donde podías dejar tu firma y DNI para apoyar a Justo en su petición de ayuda a la Administración y donde otros visitantes habían aprovechado para dejar frases de ánimo y admiración, también justo al lado había una especie de urna azul donde depositar alguna ayuda para continuar la obra.

catedral de justo

Salí de la “catedral” pensando cual sería su futuro, Justo es ya muy mayor y como él dice para terminar su obra aún le quedan de 15 a 20 años, por el momento ningún técnico quiere hacerse cargo de la integridad de la obra pero la mayoría coinciden en que es difícil que se caiga por que si en algo ha pecado Justo es en los excesos de materiales y en la abundancia de columnas y pilares.

Muchos piensan que como la obra no tiene licencia acabaran por derribarla, no lo creo, Mejorada debe mucho al “loco” de Justo, durante mi visita, un jueves de julio se acercaron muchas personas interesadas en ver la realidad de este increíble sueño.

Si algún día pasas cerca te recomiendo la visita, la ilusión de Justo no es atraer el turismo, él quiere terminar y consagrar su obra pero sabe que le queda muy poco tiempo, es un arquitecto dormido al que le queda poco para despertar, quizás por esta razón desesperada accedió al rodaje del anuncio y así reclamar nuestra ayuda.