Aprovechando el tiempo de vacaciones que aún me quedan he decidido acercarme a ver la ampliación del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, cuyo interior no es demasiado conocido por muchos de los que vivimos en Madrid. Es el último Museo – cronológicamente hablando – del Paseo del Arte, está ubicado en la zona de Atocha, con lo cual el acceso es fácil y los medios de transporte abundantes, visto por fuera siempre me ha parecido un edificio anodino, pero esta ampliación, inaugurada en septiembre de 2005, ha roto totalmente el esquema anterior del edificio y desde mi punto de vista ha sido todo un acierto.

Con la ampliación de Jean Nouvel se han creado tres nuevos edificios. Uno dedicado a exposiciones temporales que es el único que está conectado a la matriz del Museo, otro acoge un gran Auditorio y el tercer edificio es la sede la Biblioteca de Arte, con un importante fondo bibliográfico y de reproducciones audiovisuales totalmente informatizado. Nouvel es conocido también por la Torre Agbar de Barcelona, y el Hotel Puerta de América de Madrid, todo un derroche de color.

Esta ampliación se puede contemplar desde su interior sin necesidad de pagar, accediendo a través de la Ronda de Atocha, y ver la plaza urbana interior de acceso a los edificios coronada con esa inmensa marquesina triangular que articula la fachada oeste iluminada por lucernarios rectangulares a una enorme altura y presida por una escultura de Roy Lichtenstein ; la biblioteca completamente acristalada, la librería «La Central» y también el reluciente café-restaurante de Sergi Arola en rojo y plata, con cocina mediterránea tradicional a precios asequibles ( que cierra los martes ), y cuyo mobiliario también fue diseñado por Nouvel. Pero si queréis ver las Exposiciones o la Colección Permanente ya tendréis que pagar la entrada pertinente, aunque hay días de acceso gratuito, el sábado a partir de las 14,30 h. y los domingos de 10.00 a 14.30 h.

En la parte antigua dentro del Edificio Sabatini también podéis acceder a un tranquilo jardín, muy aceptado para sofocar el calor del verano por los visitantes del Museo, y hacer un recorrido por los alrededores del patio acristalado en forma de claustro.

Historia del Museo Reina Sofía

«El objetivo del Museo es promover el conocimiento, el acceso y la formación del público en relación con el arte moderno y contemporáneo en sus diversas manifestaciones y favorecer la comunicación social de las artes plásticas,»

según reza su página Web, pero ha pasado por múltiples avatares e intentos de demolición hasta conseguirlo.

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El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, se ha ido consolidando como centro de arte en tres fases. La primera transformación fue a raíz del proyecto de restauración de Antonio Fernández Alba entre 1980 y 1986, y la segunda transformación, a partir de 1987, bajo los criterios de Antonio Vázquez de Castro y José Luis Íñiguez de Onzoño, que fue inaugurada en 1992.

Todo este proceso paulatino de remodelación se centró en el antiguo Hospital General de San Carlos proyectado por Francisco Sabatini a finales del siglo XVIII e impulsado por Carlos III, este proyecto estaba estructurado en torno a un enorme patio. En la segunda fase de intervención se añadieron tres torres de ascensores de vidrio y acero, con formas transparentes y de alta tecnología, diseñadas por el arquitecto británico Ian Ritchie, situados en la fachada principal como elementos representativos. Y la tercera fase es la ya mencionada ampliación de Nouvel.

Colección Permanente

Los fondos iniciales del Reina Sofía fueron los del antiguo Museo Español de Arte Contemporáneo, junto a colecciones que se han ido adjuntando, como las de Dalí y Miró, y a la pieza singular del Guernica, de Picasso.

La colección permanente del Museo está albergada en dos plantas, la segunda y la cuarta, y este recorrido que vamos a realizar está escrito con la ayuda de los folletos que te entregan en el Museo y los carteles informativos de los cuadros y esculturas.

Segunda planta

En la 2ª planta, distribuida en diecisiete salas, se presenta la primera parte de la colección permanente que corresponde a la evolución del arte español y su contexto internacional desde finales del siglo XIX hasta los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

El recorrido comienza con la sala dedicada a los orígenes de la modernidad en el arte español contemporáneo coincidiendo con el cambio de siglo, momento en el que destacan dos focos de renovación artística: el vasco (Regoyos, Zuloaga, Iturrino y Echevarría ) y el catalán (Casas, Rusiñol, Mir, novell y Anglada-Camarasa). Pablo Picasso en su obra Mujer en Azul recoge las tendencias «fin de siglo». La escultura está expuesta en José Clara, Julio Antonio y Mateo Inurria

Le sigue una sala que nos introduce en el cubismo, con obras de George Braque, Juan Gris, Pablo Picasso y Albert Gleizes, para continuar con una dedicada a distintas exploraciones realizadas en el marco de las «Primeras Vanguardias», el vibracionismo de Rafael Barradas, el constructivismo de Joaquín Torres García, y el simultaneísmo de Sonia y Robert Delaunay.

A continuación se ofrece un amplio despliegue de obras del gran pintor cubista Juan Gris, creándose en esta sala un diálogo con las esculturas cubistas de Jacques Lipchitz.

Desde la sala cinco a la sala nueve están dedicadas a la Exposición Temporal «Picasso: Tradición y Vanguardia «, que se describe en el apartado de Exposiciones Temporales.

En otra sala se encuentran las obras de Salvador Dalí, donde se puede encontrar la evolución de su pintura desde principios de los años veinte y el momento del pleno de desarrollo de su propuesta personal, dentro del grupo surrealista francés, a lo largo de los años treinta, Obras de la importancia de Cenicitas o el Gran Masturbador, se complementan con la visión en la siguiente sala de referentes internacionales del surrealismo como Max Ernst, Man Rain, o Joseph Cornell, entre otros. Personalmente son las salas que más me gustan del Museo, creo que ver la evolución de Dalí a lo largo de su carrera merece la pena.

El recorrido continua con la evolución del arte español entre los años veinte y treinta, distribuyéndose en distintos ámbitos: la escultura de tradición «noucentista» de Manolo Hugué y Pablo Gargallo, la pintura figurativa de María Blanchard, Aurelio Arteta, Gregorio Prieto, junto a obras de otros pintores más afines a las tendencias del realismo de entreguerras, como Ponce de León, Ucelay, Rosario Velasco o Ángeles Santos. El diálogo con la Escuela de París se pone de manifiesto en las obras de Benjamín Palencia o José de Togorés entre otros.

Dos de las últimas salas de esta planta presentan manifestaciones plásticas enlazadas con postulados próximos al surrealismo, en la sala 14 se presenta un diálogo entre las pinturas de Picasso cercanas al surrealismo y obras de Jean Arp y Ramón Mari-nel.lo. Y en la siguiente sala se conecta la obra pictórica de Benjamín Palencia y las esculturas de Alberto Sánchez. Estando el próximo espacio dedicado a Joan Miró- donde se nos muestar una revisión exhaustiva de su carrera hasta los años 40 y Julio González – el más importante escultor de hierro del siglo XX.

Cuarta planta

Seguimos con la Colección Permanente en la cuarta planta, donde se efectúa el recorrido desde la sala 18 a la 45:

Las dos primeras están dedicadas a Joan Miró, en la dieciocho se exponen un conjunto de pinturas caracterizados por una economía de gestos lineales sobre superficies monogramas y en la sala siguiente se muestra un buen elenco de sus bronces realizados a partir de objetos ensamblados.

La tres salas siguientes nos ofrecen el panorama de la época de los años cincuenta en los que respecta a nuestro país: José Guerrero, Esteban Vicente, Albert Ràfols, Fernández Mompó, Salvador Victoria, José Oteiza, Gerardo Rueda, Equipo 57. Junto a ellos aparecen artístas de ámbito internacional: Sege Poliakoff, Mark Rothko, David Smith, Isamu Noguchi…

En las salas 24 a 35 se ha tratado de ofrecer una perspectiva del desarrollo del arte en España durante lo años sesenta y primeros setenta, así como la interrelación con los movimientos y artistas europeos. La representación de artistas internacionales arranca con tres autores ingleses: Francis Bacon, Graham Sutherland y Henry Moore, el francés Yves Klein y el italo-argentino Lucio Fontana.

Después se da ofrece la obra de los seguidores de tendencias informalistas, como el grupo madrileño El Paso, o el grupo Cuenca. En las salas 29 y 30 se ofrece una selección de la obra de tres de los más importantes representantes del informalismo español: Manolo Millares,, Manuel Rivera y Antonio Saura.

En la sala treinta se pueden contemplar las obras de Jean Dubuffet, creador del Art brut y de Cy Twombly, uno de los autores más personales del expresionismo americano.
El espacio 31 está integrado por un conjunto de escultores y pintores, que comparten el tipo de temas y la forma de acceder a los mismos a través de supuestos figurativos: Antonio López García, Carmen Laffon, Julio López Hernández, Xavier Valls y Francisco López.

Pablo Palazuelo está representado en la sala 32 por varios ejemplos de su obra escultórica, al lado de un conjunto de pinturas de Robert Motherwell y una selección de obras pertenecientes a uno de los movimientos más significativos de los años sesenta el Arte Povera. Próximo a esta sala está el espacio dedicado a Antoni Tàpies, que influyó notablemente en el movimiento anterior.

La abstracción, arte pop y narración figurativa están recogidas en las salas 36 a 42, desde la pintura de Juan Genovés «El abrazo», pasando por espacios monográficos dedicados al Equipo Crónica y Eduardo Arroyo y terminando con obras de Luis Gordillo, Pérez Villalta y Manuel Valdés, que son puntos de referencia obligada, junto al artista británico Patrick Cauldfield, las salas 41 y 42 están dedicadas a las Esculturas de Eduardo Chillida.

En las ultimas salas del Museo, nos encontramos una dedicada a la exhibición de vídeos, una de las expresiones artísticas que más ha definido el arte de finales del siglo XX. Otra dedicada al arte minimal y su entorno, surgido en Estados Unidos, durante los años 60 y 70. Y las dos salas finales dedicadas al arte de las dos últimas décadas: Miquel Barceló, Georg Baselitz, Alex Katz, Ross Bleckner, José Manuel Broto, Carmen Calvo, Miguel Ángel Campano, en pintura. Y Sergi Aguilar, James Lee Byars, Cristina Iglesias, Adolfo Schlosser, Susana Solano, en escultura.

Servicios que ofrece el Museo :

  • Biblioteca y Centro de Documentación especializados en arte contemporáneo
  • Programa educativos: visitas gratuitas guiadas para centros escolares
  • Talleres infantiles y para jóvenes: sesiones para centros escolares y público general de 6 a 12 (infantiles) y de 13 a 18 años (jóvenes), participación gratuita previa inscripción
  • Talleres para jóvenes
  • Programas para familias: todos los domingos del año (excepto julio y agosto)

Precios

  • 6 euros
  • Exentos de pago: Menores de 1 8 años, mayores de 65 años o jubilados y desempleados.
  • Reducción del 50 %: carnet joven, carnet de estudiante o sus correspondientes internacionales

Entrada gratuita:

  • Sábados desde las 14.30 hasta las 21.00 h.
  • Domingos desde las 10.00 a 14.30 h.

Días de visita gratuita: 18 de mayo, 12 de octubre y 6 de diciembre

Horarios

  • De lunes a sábado de 10.00 a 21.00 h.
  • Domingos de 10.00 a 13.30 h.
  • Martes: cerrado

¿Merece la pena ver el Museo Reina Sofía?

guernica museo reina sofia

En fin, que aunque no seáis unos grandes aficionados al arte, os recomiendo que visitéis el MNCARS. Merece la pena, aunque sólo sea por ver esos cuatro cuadros tan famosos y esos artísticas tan reconocidos (Dalí, Miró, Gris…). Total, por tres euros pasaréis una tarde (o mañana) muy entretenida… Y veréis el Guernica, jajaja. 100% recomendado.

Creo que en este tipo de museos de arte contemporáneo las interpretaciones de cada obra son infinitas, tantas, creo yo, como personas las vean y estados de ánimo en que éstas se encuentren… quizás eso es lo bueno de estas obras que no sólo muestran algo de por sí, sino que lo que las hace más interesantes son los distintos puntos de vista que pueden llegar a suscitar en las personas…

Para terminar tengo que decir que la impresión general que saqué de este museo puede que se viese influenciada con que por la mañana visité el Museo del Prado, que francamente, me impactó! salí encantada de él… y claro, aunque me ha gustado el Reina Sofía, si lo comparo con el Prado…no tiene color!… Aunque ya sé que esta comparación no es muy justa ya que se trata de obras de arte de épocas totalmente distintas…

Recomiendo la visita a este museo porque creo que no puede dejar a nadie indiferente… eso sí, recomiendo ir con la mente abierta…